Lo siento onee-sama, no pude hacerla feliz, estoy... bueno ya sabes.

Flores

Él la envidiaba porque era fuerte, solía enfrentar al mundo con su desbordante imaginación y su leal sonrisa.

Podía hacer caso omiso de las burlas y mirar el mundo de una manera totalmente diferente.

Él no podía ser así de fuerte, por eso es que tenía esa actitud de burla hacia el mundo, un escudo para que nadie viera a través. Pero ella siempre veía a través y siempre sabía hacerlo sentir bien y el nunca podía retribuirle esos momentos.

Pero había ocasiones como esa, justo como esa, en que Draco podía presumirle al mundo que le era útil en algo, que podía pararse junto a ella, tomar su mano y darle apoyo.

Era el aniversario de la muerte de su madre y Luna le dejaba un ramo de azucenas en su tumba. Guardaba silencio y no lloraba, mas Draco sabía que sufría.

Empezó a llover, como si el cielo compartiera su tristeza, como si llorara en vez de ella. Luna no se movió para resguardarse del clima y Draco tampoco.

*~*~

N/A: No querrán que Luna llore porque no hay reviews ¿verdad?