Hola a todos, aqui les traigo el 4arto capitulo de este fic, ojala que lo disfruten y "Feliz Navidad y Propero Año Nuevo"

Revelaciones

La lluvia por fin cedió y lentamente los rayos del sol esparcieron su calor por toda la región. Dos niñas caminaban lentamente en medio del bosque, recogiendo las violetas y rosas salvajes que crecían por el sendero donde caminaban. Este camino las condujo hacia un gran manantial, al llegar arrojaron las flores en el agua al mismo tiempo que comenzaban a preparar la comida.

Kouchou comenzó a avivar las llamas de la pequeña fogata al mismo tiempo que la comida comenzaba a hervirse. Asuka se mantenía impasible frente a las aguas, al mismo tiempo que las flores comenzaban despedir un delicioso aroma por todo el lugar.

De pronto, de las aguas del manantial una bella mujer salió mientras su largo y negro cabello era manejado juguetonamente por la brisa. El agua se deslizaba por su desnuda piel mientras se embriaga por el delicado perfume de las flores. Nado por unos minutos en el estanque hasta que decidió salir. Al hacerlo, Asuka le dio una manta que portaba entre sus manos al mismo tiempo que se colocaba al lado de su hermana y la ayudaba a terminar la comida.

Kikyou se termino de secar su delicada piel y colocándose la toalla alrededor de su cuerpo, se sentó frente a la fogata. Lentamente la comida comenzó a hervir mientras la miko miraba atenta el baile fantástico de las llamas.

-Señorita Kikyou, muy pronto su ropa estará seca. – exclamo Kouchou mientras servia en una taza el estofado que había preparado.

-Gracias- fue lo único que murmuro la mujer. Lentamente y en silencio las tres mujeres comenzaron a comer. Hasta que Asuka rompió con el silencio:

-Señorita Kikyou ¿Cómo se siente?

-¿Por qué preguntas eso? – respondió fríamente la sacerdotisa.

-Es que desde que llegamos Kouchou y yo, usted se a comportando muy rara.

-¿Rara?

-Como lo oyó¿Acaso algo malo paso entre usted y….?

-¡No te atrevas a decir su nombre! – exclamo iracunda la miko al mismo tiempo que arrojaba la taza de comida.

-Disculpe a Asuka por su intromisión- dijo Kouchou

-¿Acaso no le parece raro extraño que Naraku no la hubiese lastimado teniendo la oportunidad de hacerlo?

-Asuka- dijo Kouchou por un intento vano de callar a su hermana.

-¿Cómo explica que en lugar de eso, la haya abrazado y….?

-¡Ya basta! – grito Kikyou mientras se levantaba y se internaba en el bosque.

-¿Asuka porque hiciste eso!

-Porque creo que algo muy grande va pasar entre ellos dos.

-¿Algo grande? No digas disparates, ambas sabemos que los dos se odian a muerte.

-Tanto se odian que en un encuentro terminan abrazados y besándose.

-¿A dónde quieres que llegar con eso?- murmuro la niña intrigada.

-Creo que aquel ser llamado Naraku puede ser una nueva oportunidad para ser feliz…

-¿Naraku¿Una oportunidad de ser feliz¡Por Favor¡Lo único que representa Naraku es maldad pura¡Tan solo es un cúmulo de maldad concentrada!

-Quizás tengas razón, pero me entristece ver a la señorita Kikyou tan deprimida después de que Inuyasha la rechazara definitivamente.

-Comprendo pero es descabellada la idea de que Naraku y la señorita Kikyou estén juntos. – finalizo Kouchou. No sabían que eran escuchadas por la miko quien escondida tras los árboles.

-¿Naraku y yo juntos? Eso es una estupidez. – pensó Kikyou. Tan solo la idea de estar junto a ese demonio la hacia enfurecer pero no podía evitar en pensar en ello. No después de aquel suceso en el bosque. Recordar sus besos y caricias la llenaban de ira pero también de otros sentimientos, agradables sentimientos, pues era la primera vez que se sentía en los brazos de un hombre aunque fuera Naraku, después de lo sucedido con Inuyasha.

-¿Qué demonios estoy pensando? Naraku y yo somos enemigos a muerte y nada más eso. Y juro que la próxima vez que lo vea, lo matare.

En otra parte….

-Hakudoushi déjate de estupideces y dime cual es mi problema tan grave – exclamo sarcástico Naraku.

-Naraku ¿Qué sientes por la sacerdotisa?

-Odio y desprecio, eso ya lo sabes.

-Aja, odio y desprecio, y esos sentimientos ¿nos llevan a besos y caricias?

-Hmmm

-Naraku ¿Acaso sientes atracción por ella?

-Ya dije que no.

-Eso dices tú pero tu corazón dice otra cosa.

-¿Mi corazón? Acuérdate que el gran Naraku no tiene corazón. – exclamo el hanyou orgullosamente.

-Pues tu corazón esta comenzado ser atraído por la sacerdotisa y es posible que eso se convierta en amor- respondió el albino.

-¿Qué diablos estas diciendo¡Es imposible tal cosa¡Sabes bien que expulse de mi cuerpo el corazón humano de Onigumo¡Yo no tengo corazón y por lo tanto no puedo amar!- grito iracundo Naraku.

- ¿Y quien hablo del corazón de Onigumo? Hablo de tu corazón, hablo de tu nuevo corazón.

-¿Mi nuevo corazón¿Pero?

-Es cierto, lograste desprender de tu esencia la alma de aquel ladrón y que ahora su corazón esta en Akago, pero aun no te has dado cuenta que un nuevo órgano esta formándose en tu pecho.

-¿Eso no es posible¿Cómo ha pasado?

-Se debe a esa flecha. Aquella flecha que logro tocar la perla esta provocando esto.

-Explícame de una vez y déjate de oraciones cortas.

-Esta bien, desde que esa perla esta tu pecho, tu poder aumentado y los demonios que forman tu cuerpo se ha fortalecido por lo que has sido durante años una terrible criatura. Pero durante esos años, otros espíritus que conforman tu cuerpo se han mantenido dormidos, dejando que los demonios hagan de las suyas hasta el día de hoy. Aquella flecha logro tocar la perla por lo que ha comenzado a purificarse y provocando que esos espíritus dormidos hayan despertado.

-¿De qué espíritus estas hablando? – pregunto el hanyou con preocupación e interés.

-Vamos Naraku, esos espíritus son las almas en pena de varios humanos.

-¿Y eso en que me perjudica?

-Nada solo que la perla lentamente se esta purificando y provocando que esas almas en pena aumenten su poder sobre ti provocando que sentimientos se apoderen de tu corazón. Y cuando menos lo esperes, estarás loco de amor por Kikyou.

-¿Cómo diablos sabes todo eso! – grito Iracundo Naraku mientras cerraba los ojos.

-Porque tengo el poder de leer el corazón de cualquier ser y el tuyo me esta diciendo todo eso.

-Pues no dejare que esto pase, voy llenar esa perla de toda mi maldad y evitare que se purifique.

-No podrás, ahora esa perla es protegida por aquellos espíritus y ni con todo tu poder será capaz de cubrir esa perla de oscuridad.

-¿Y crees que dejare con una bola de humanos muertos me detendrán? Haré lo mismo que Onigumo y los expulsare de mi cuerpo. – dijo confiando el hanyou.

-No es recomendable que lo hagas…

-¿Así y porque?

-Si lo haces, expulsaras de tu cuerpo la cordura que ha mantenido estable tu esencia. Provocara que te vuelvas en un ser sin control y movido solo por instintos básicos y aunque lo intentes no podrás dominarlos y corres el riesgo que te desintegres y los demonios y monstruos que forman tu cuerpo te abandonen. – respondió sombriamente Hakudoushi.

-¿Entonces que hago?- pregunto preocupado y avergonzado Naraku.

-Sacar la perla de pecho.

-¿Sacar la perla de mi pecho¡¿Sacarla¡Estás loco¡Sin ella pierdo gran parte de mi poder¡No lo haré¡Jamás! – grito él.

-Tienes que hacerlo de lo contrario la perla terminara de purificarse junto contigo y perderás todo tu poder. Solo quedara un ser hecho de almas en pena y ese ser serás tu.

-No lo haré, si es necesario matar a mil personas o hacer cualquier abominación para lograr evitar que la Shikon Tama se purifique. – sentencio Naraku mientras destapaba una botella de Zaque y bebía un sorbo.

-Bueno si así lo has decidido. Pero te advierto que deberás haber expulsado esa perla de tu cuerpo en un mes antes que esta logre purificarse. Eso si, si harás alguna fechoría, hazla afuera del castillo porque nosotros no tenemos culpa de tu necedad. – exclamo el chico antes de salir de la habitación. Naraku se quedo en medio de un silencio total mientras murmuraba mil cosas indescifrables.

Lentamente Hakudoushi caminaba entre los pasillos hasta llegar a la gran cocina. Se encontró frente a la mesa, no había nada a excepción de un vaso de te y un gran plato de sopa de cordero y un plato de arroz. Se sentó a comer cuando sintió una suave fragancia, miro a su derecha y sonrió.

-Hola Kanna, gracias por esto. - exclamo el albino al mismo tiempo que la joven se sentaba a su lado.

-¿Y los demás?

-Akago esta en el patio jugando con algunos niños. Kohaku y Mouryoumaru están el jardín. ¿Qué te dijo Naraku?

-Pues déjame dar un probado a tu rica comida y te cuento todo.

En el jardín, dos seres estaban acostados en el freza hierba. Miraban con atención al cielo mientras charlaban.

-Hermoso día ahora que la lluvia se ha ido.

-Cierto Mouryoumaru – respondió el joven exterminador. Un extraño silencio los envolvió hasta que el gigante…

-Kohaku ¿Te puedo preguntar algo?

-Dime.

-¿Has vuelto a ver aquella chiquilla llamada Rin?

-¿Por qué lo preguntas?

-Es que últimamente te he visto pensativo y creo que ella es la razón de esa nueva actitud tuya.

-Que bien me conoces Mouryoumaru, es cierto si la he visto.

-Hmmm.

-Ya se lo que vas a decir, que corro peligro al acercarme a ella, que Sesshomaru puede matarme.

-Y lo hará si no la dejas de ver, ya Hakudoushi y yo te hemos dicho los peligros que corres.

-Lo se y se lo agradezco a ambos pero no puedo evitar ir a verla. La amo con toda mis fuerzas y se que ella me ama.

-¿Y dime has visto a Kagura?

- Claro que la he visto, cuando la veo me pregunta por todos incluso hasta por Naraku, creo que el matrimonio y la maternidad le cayo bien.

-Entiendo lo del matrimonio pero ¿Maternidad¿Acaso se cree madre de Rin? – pregunto el gigante.

-¿Acaso no te he dicho? Kagura y Sesshomaru tuvieron un hijo…

-¿Un hijo! – exclamo asombrado Mouryoumaru.

-Si, se llama Kai y es el mejor amigo de Rin y mío. Es el que nos avisa que su padre anda cerca incluso Kagura nos avisa cuando el se acerca.

-Aun así no debes de confiarte demasiado, un día de estos ese youkai te va atrapar y te hará algún daño.

-No importa, la seguiré viendo aunque me cueste la vida. – Y diciendo eso ultimo se levanto el chico.

-¿Adonde vas? – murmuro Mouryoumaru.

-¿Adonde mas? Voy a verla. – y con eso, salto la barda del jardín y se interno el bosque ante la mirada del youkai.

-Yo siempre lo he dicho "El amor es una locura entre los humanos". – exclamo el gigante mientras se acostaba otra vez y se dormía.

Dentro de la casona, en una oscura y fría habitación, un hombre yacía acostado sobre el piso lleno de almohadas. La botella de licor estaba vacía indicando que Naraku estaba totalmente ebrio, algo raro en el. Su embriaguez comenzó a provocarle un pesado sueño al mismo tiempo que la imagen de Kikyou se dibujaba en su mente.

-¡Demonios¡Déjame en paz! – fue lo único que grito antes de caer en un pesado sueño.

No se imaginaba que sus sueños se convertirían en terribles pesadillas y que conocería dos seres que marcarían el rumbo de su destino….

Ojala que les haya gustado, se que me tarde mucho en actualizar pero no he tenido tiempo con eso de las fiestas decembrinas, bueno me voy y cuidense... (Antes de irme, gracias a los reviews recibidos)