Hola a todos, aqui esta el Sexto Capitulo de Flecha de Amor, Gracias por sus reviews y su gran paciencia.

El Exterminador, El Youkai Y La Doncella.

Una joven se encontraba en un pequeño jardín rodeada de varios niños que jugaban con ella. El fino kimono amarillo ocultaba su hermoso cuerpo al mismo tiempo que los rayos del sol iluminaban su bello rostro. El viento jugaba con sus largos y sedosos cabellos negros mientras que su sonrisa hacia que cualquier joven cayera presa bajo su encanto.

-¡Niños, me van tirar, jajajaja! – exclamo Rin mientras los niños trataban de tirarla en medio de carcajadas al mismo tiempo que varias personas se detenían por unos momentos para contemplar a la hermosa hija de su señor, del youkai que los protegía, que a pesar de su fría mirada, impartía justicia y protección, la hija del Gran Sesshomaru.

-¡Rin¡Rin! – se escucho a lo lejos gritar un niño. Su aspecto dejaba al descubierto que se trataba de un youkai. De pronto se detuvo y tras divisar a la joven corrió hacia ella. Los niños se detuvieron al mismo tiempo que el chiquillo llegaba hasta la presencia de Rin.

-¡Rin que bueno que te encuentro¡Ven conmigo! – exclamo el niño.

-¿Kai que pasa!

-¡Ven conmigo¡Tienes que verlo¡Antes que Sesshomaru lo mate!

-¿A quien matara!

-¡A Kohaku¡Vamonos! – exclamo Kai mientras tomaba de la mano a Rin y salían corriendo en dirección al palacio.

-¿Qué haces aquí? – exclamo Sesshomaru.

-He venido a verlo – susurro el joven exterminador sin levantar el rostro.

-No mientas niño, se bien que esta no es la primera vez que entras a la ciudadela para vera Rin. No creas que no puedo detectar tu aroma, porque si puedo. Pero siempre que estoy a punto de atraparte, hay algo que se atraviesa a mi camino haciendo que me desvié de mi objetivo, dándote el tiempo necesario para escapar. Pero eso se acabo, ya no seguiré siendo tu juguete niño.

-Mi intención no es provocarle problemas, lo único que deseo estar al lado de Rin.

-¡Te advertí que te alejaras de ella¡Eres un peligro para ella y para toda la ciudadela¡Tu presencia aquí, podría provocar que Naraku viniese y es lo menos que yo quiero!

-¡Pero Naraku!

-¡Nada!- exclamo furioso el youkai.

-Kohaku, por favor comprende. – hablo Kagura, quien caminando lentamente se poso al lado de Sesshomaru. – Aunque la ames, no significa que no le puedas hacer daño. Un fragmento de Shikon esta en tu interior y a través de el, Naraku te puede manipular. Arriesgas a los habitantes de esta ciudadela a ser atacados por el y su ejercito de Monstruos.

-Ella tiene razón, por eso mismo no te quiero ver cerca de mi hija¡Lo oyes!- gruño Sesshomaru.

-¡Nunca dejare de verla¡La amo con todas mis fuerzas y ni usted ni Naraku evitaran que la vea! – exclamo Kohaku al mismo tiempo que levantaba su rostro y miraba al youkai.

-¿Cómo te atreves a decirme tal cosa¡Miserable! – respondió molesto el guerrero.

-Sesshomaru tranquilízate- murmuro Kagura mientras tomaba del brazo delicadamente al youkai. Pero este no hizo caso, alargo su brazo hacia Kohaku al mismo tiempo que dos dedos de sus manos, se unían e irradiaban una luz. Con un ademán de su mano, el látigo de veneno salio disparado hacia el exterminado ante las miradas de los soldados y Kagura.

-¡Kohaku! – se escucho un grito. El látigo golpeo el aire a unos centímetros del rostro del exterminador. Una joven apareció corriendo en dirección a este y extendiendo sus brazos lo abrazo. Luego miro al youkai y exclamo:

-¡No te atrevas a lastimarlo padre!

-¡Rin¡Espera! – grito otro niño, al mismo tiempo que llegaba a la escena.

-¡Por favor¡No lo lastimes padre¡Te lo suplico! – rogó la joven mientras Kohaku la abrazaba con fuerza. Kagura sintió como el corazón se le partía en dos al ver tal escena desgarradora. Aun recordaba los sufrimientos que había pasado para lograr estar con el youkai que tanto amaba y cuya historia parecía repetirse con aquellos dos chicos.

-¡Rin hazte un lado¡Kai llévatela! – exclamo iracundo Sesshomaru. El niño youkai obedeció a su padre y acercándose a la joven pareja, tomo delicadamente de la mano a la chica. Este opuso resistencia pero tras recibir un beso en la frente por parte del exterminador, lo suelta en medio de sus lagrimas.

-Te amo – susurro el chico mientras veía como se alejaba Rin, esta sonrió al mismo tiempo que lanzaba un beso con su delicada mano.

-¡Te quiero fuera de aquí¡Te lo advierto¡Te vuelvo a ver y te mato! – grito Sesshomaru. -¡Largo!

Los soldados apuntaron sus armas hacia el joven obligándolo a irse. Este se dio la vuelta no sin antes exclamar algo que se quedo grabado en el corazón de Rin.

-¡Te amor Rin¡Y ni Naraku, ni tu padre incluso ni la misma muerte podrá acabar con este amor¡Me oyes¡Nadie!

-¡Ya cállate¡Vamonos! – exclamo un soldado al mismo tiempo que empujaba a Kohaku.

Rin abrazo con fuerza a Kagura mientras que esta le sonreía tiernamente y acariciaba su larga cabellera. Kai mantuvo su mirada sobre las dos mujeres mientras que Sesshomaru se daba la vuelta y entraba al castillo.

-¡No quiero que vuelvas a ver a ese exterminador¡Lo oíste Rin!

-¡Te odio¡Te odio padre! – grito Rin mientras soltaba a Kagura y salía corriendo hacia la salida del castillo.

-¡Rin! – grito Kai mientras la seguía mientras que Sesshomaru se adentraba a las habitaciones del castillo ante la mirada triste de Kagura.

-¡No quiero volver aquí o te mandaremos al calabozo! – exclamo un soldado mientras empujaba a Kohaku al exterior. Este se dio la vuelta y miro con se cerraban lentamente las pesadas puertas.

-"No fue buena idea venir" "¿En diablos pensaba!" – pensó Kohaku mientras comenzaba a caminar de regreso al castillo de Naraku. – "¡Pero no importa!" "¡Encontrare la manera de que ella y yo estemos juntos!" "¡Lo juro!"

Mientras tanto, en un gran patio se ubicaba una majestuosa fuente en forma de perro. Alrededor de la fuente se extendía un hermoso jardín de bellas rosas rojas y blancas que se mecían al compás del viento. Hermosas mariposas se bello colores volaban sobre las fragantes flores mientras que los pájaros silvestres que habitaban en los majestuosos árboles que se ubicaban diseminados por todo el jardín, entonaban bellas canciones.

Pero todo aquello era opacado por la tristeza de una joven que se encontraba sentada en el borde de la fuente. Sus lágrimas caían lentamente sobre la superficie del agua, provocando enormes ondas. Un niño lentamente se acercaba a ella y con suma delicadeza se sentó a su lado mientras tomaba su mano. La joven al ver la presencia del infante se abalanzo sobre, abrazándolo con fuerza, mientras que su ropa era lentamente empapada por las lagrimas.

-Tranquila, todo saldrá bien.

-¿Por qué¡¿Por qué el se niega aceptar lo nuestro¡Kai¡Yo lo amo!

-Lo se, pero debes de comprender. Mi padre sabe muy bien el peligro que corre la ciudadela si Naraku se entera de esto. Puede manipular a Kohaku y hacerte daño.

-Se que Kohaku jamás me lastimaría, el me ama. No se que voy hacer, si lo dejo de ver, creo que me moriré.

-No seas tan exagerada, ya veremos como solucionaremos esto. Tu no preocupes solo déjamelo a mi.

-Tu hermano tiene razón, muy pronto se solucionara este problema – se escucho decir una voz femenina. Rin y Kai se sorprendieron al ver que Kagura estaba frente a ellos.

-Madre ¿Qué hace mi padre? – pregunto Kai.

-Se encuentra en sus habitaciones, meditando sobre lo que ha pasado hoy. Y aunque no lo quiera, Sesshomaru tiene razón. Tener a Kohaku aquí es muy peligroso para todos. Aunque estoy totalmente en desacuerdo que no permita verlo.

-Madre ¿Cómo lograste estar con mi padre?

-Kai, créeme fue algo muy difícil. Habían miles de cosas que no separaban, de entre las cuales, la principal era Naraku. Pero a fuerza de voluntad y de amor, logramos estar juntos al final, de esa manera fue posible que tú nacieras.

-Kagura ¿Tu crees que Kohaku y Yo logremos estar juntos como Tu y Sesshomaru? – pregunto Rin mientras trataba de encontrar una pequeña esperanza en las palabras de la youkai.

-Si se lo proponen y tienen determinación y un poco de Fe, es posible. Bien, ya es hora de irnos, ya vamos a comer. Rin trata de disculparte con tu padre por lo que le dijiste, aunque no lo demuestre se muy bien que le han dolido tus palabras. Tienes que comprenderlo, se preocupa mucho por ti, lo único que desea es tu bien.

-Esta bien Kagura, gracias por el apoyo – respondió Rin mientras una pequeña sonrisa se dibujaba en su rostro. Kagura también sonrió, mientras que en sus adentros, pensaba en que forma terminaría aquella situación.

-Bueno dejémonos de cursilerías, tengo hambre, Vamonos- exclamo Kai y los tres partieron en dirección a la mansión.

Mientras tanto, en el bosque una banda de guerreros había acampado. Alegres por el ataque habían realizado en una aldea cercana, donde robaron lo que pudieron y atrapando a cuan inocente caía en sus manos, hicieron un gran festejo.

Un pequeño grupo de campesinos que se encontraban encadenados, veían con gran tristeza su actual condición. Sabían muy bien cual seria su final, ser esclavos de algún señor feudal, trabajando hasta la muerte.

-¡Que bien nos ha ido este día¡20 buenos ejemplares para llevar al puerto! – exclamo un hombre de gran corpulencia.

-¡Cierto Jefe¡Nos darán buen dinero por estos esclavos! – respondió un guerrero.

-¡Y mas por esas mujeres¡Son hermosas¡Jajaja!

-¿Cuánto cree que nos paguen por estos esclavos, Jefe! – exclamo otro de los bandidos.

-Supongo que una bolsa de oro por los hombres y tres por las mujeres. –Ya saben que nuestros clientes adoran a las bellas mujeres que atrapamos – respondió otra vez el sujeto de gran corpulencia al mismo tiempo que miraba a una niña de 12 que se encontraba refugiada en los brazos de una anciana. Una sonrisa maliciosa se dibujo en su rostro y levantándose de su sitio se dirigió a ellas.

-¡Que linda eres, pequeña! – Exclamo el guerrero mientras que toscamente acariciaba el mentón de la jovencita.

-Gracias señor – fue lo único que respondió, temerosa por la extraña mirada del sujeto.

-¿Por qué no vienes a brindar conmigo? – dijo el guerrero al mismo tiempo que tomaba la mano de la joven y la jalaba. Esta se aferro al cuerpo de su abuela, quien al ver en peligro a su nieta, comenzó a gritar.

-¡Señor¡Por favor¡No le haga nada!

-¡No se meta anciana¡Anda niña¡Ven aquí!

-¡Abuelita auxilio¡Ayúdame¡No quiero ir con el!

-¡Vendrás conmigo ahora! – grito el guerrero al mismo tiempo que daba un golpe a la anciana, logrando así apoderarse de la pequeña.

-¡Abuelita¡Maldito¡La lastimaste!

-¡Niña estupida¡Aun no has visto lo que tengo preparado para ti! – exclamo burlón el jefe de los bandidos. La niña sintió como el terror se apoderaba de su cuerpo al verse rodeada por aquellos buitres cuyas miradas llenas de lujuria parecían desnudar su delicado cuerpo.

-¡Que niña mas hermosa! – grito un bandolero.

-¡Tendremos una gran noche con ella! – grito otro.

-¡Chacales¡Es solo una niña¡Déjenla en paz! – comenzaron a gritar los prisioneros, conmovidos por los gritos de la indefensa chiquilla y enfurecidos por las alimañas que la rodeaban.

-¡Malditos Bastardos¡Suéltela! – gritaron con más fuerza los campesinos apresados.

-¡Cállense¡O los matare a todos ustedes y me haré un festín con su carne! – vocifero el jefe de los bandidos. Los esclavos se quedaron callados, con un terrible nudo en la garganta, pues sabían muy bien el destino cruel que aquella niña le había tocado.

-Vamos, se buena niña y déjate querer- murmuro un bandido al mismo tiempo que tomaba a la jovencita y trataba de manosearla.

-¡Auxilio¡Deje por favor¡Abuela!- siguió gritando la chiquilla.

-¡Ya cállate estupida! – vocifero el bandolero al mismo tiempo que le propinaba una cachetada con tal fuerza que hizo que la niña cayera al suelo. Los bandoleros junto a su jefe rieron divertidos por la cruel escena. La niña mientras se tallaba su mejilla, sintió como se le helaba la sangre al ver que su agresor lentamente se desabrochaba el pantalón.

Cerró sus ojos, deseando que un milagro apareciera. Que algo sin importar que, llegara y acabara con esos viles seres que habían destruido su hogar y que ahora amenazaban mancillar su cuerpo. Deseo estar muerta al mismo tiempo que el bandolero se acercaba ella, con el pantalón desabrochado y se hincaba frente a ella. Estaba a punto de lanzar un grito cuando un silbido rasgo el viento.

Lentamente abrió sus ojos y con sorpresa descubrió que el bandido se había abrochado los pantalones y miraba hacia el bosque. Ella dirigió su mirada hacia donde miraba su atacante y con sorpresa descubrió que un hombre con un enorme abrigo blanco se acercaba ellos.

Los campesinos al ver el aspecto del extraño, sintieron un raro presentimiento y alejándose un poco de los bandoleros, miraron con atención la escena.

-¡Vaya¡Miren que tenemos aquí! – exclamo el Jefe de los Bandidos al ver que el extraño se detenía a unos metros de distancia de ellos. – ¡Lindo abrigo¡Jajaja!

-Interesante, creo que me divertiré mucho con ustedes. – respondió el extraño al mismo tiempo que se despojaba su abrigo y lo dejaba caer al suelo. Al hacer esto dejo al descubierto su real apariencia.

Los bandidos se sorprendieron al ver que se trataba de un hombre de ropas azules que lo delataban con un señor feudal o un noble de gran posición económica.

-¡Que bien¡Hoy debe ser nuestro día de Suerte¡Nos hemos topado con un noble! – exclamo en gran griterío la banda de bandoleros. - ¡Podremos sacar buen dinero de su rescate!

-¿Pero no deben primero atraparme para poder pedir el dinero? – exclamo el individuo.

Y como si aquellas palabras se volvieran un reto, tres de los bandoleros se acercaron lentamente hacia el extraño, blandiendo sus afiladas espadas contra el. El extraño sonrío al mismo tiempo que un frío viento soplo provocando que sus largos cabellos negros cubrieran su rostro.

Un gemido ahogado se dejo escapar de la boca de uno de los bandoleros y ante las miradas atónitas de los demás bandidos y los capturados, los tres bandoleros cayeron al suelo, muertos.

-¿Qué diablos paso¡Bastardo¡Pagaras por esto! – grito el jefe de los bandidos al mismo tiempo que daba la señal para que todo el contingente se abalanzara contra el extraño.

-¡Malditos Insectos¡No son nada ante el poderoso Naraku! – exclamo el extraño mientras colocaba su mano derecha frente a su rostro y hacia que sus dedos se alargaran formando una afilada hoz.

Los bandidos atacaron salvajemente a Naraku, atravesándolo con sus alargadas y afiladas espadas. Este solo sonrió otra vez y lanzando un feroz grito expulso de su cuerpo las armas. De las heridas salieron nubes de veneno que comenzaron a sofocar a los bandidos. Al ver esto Naraku, sin piedad comenzó a despedazarlos con su afilada hoz mientras dejaba escapar una carcajada macabra.

Un charco de sangre se formo alrededor de los cuerpos desmembrados al mismo tiempo que Naraku decapitaba al jefe de los bandidos. Un aura negra envolvía todo su cuerpo y lentamente la absorbió.

-Que bien, muy pronto lograre detener la purificación. – murmuro Naraku mientras pateaba la cabeza del decapitado. De pronto sintió una caricia en su pierna y dándose la vuelta, alzo su hoz par atacar.

Pero se detuvo en seco al ver que la caricia pertenecía a la chiquilla que momentos antes corría el peligro de ser violada. Parándose dificultosamente sobre las puntas de sus delicados pies, alcanzo la mejilla del hibrido y delicadamente la beso.

-Gracias señor por haber salvado a mi gente y a mi.

Naraku no contesto, estaba desorientado por culpa de ese beso. Empujo a la chiquilla haciendo que esta cayera. Alzo la hoz al cielo, apuntado la punta al cuerpo de la niña al mismo tiempo que una voz en su cabeza repetía incesantemente: Mátala, Mátala, Mátala…

La niña se quedo fría al ver como la hoz relucía a la luz del sol. Pero de pronto, Naraku lanzo un desgarrador grito, y dándose la vuelta, tomo su abrigo y se interno al bosque.

-¡Maldita sea¡¿Por qué no la pude matar¡Simplemente es una estupida humana¡Maldita perla¡No lograras vencer¡Lo juro! – exclamo un Naraku enfurecido mientras saltaba de entre tronco en tronco, sin un destino aparente.

Espero que les haya gustado el capitulo, nos vemos en el 7, dejen sus reviews, jeje. Adios.