Hola a todos, por fin logre actualizar este fic, lo tengo abandonado desde hace semanas pero ya volvi. Muchas Gracias por su paciencia y espero que disfruten el capitulo.

El manantial

La tarde caí sobre el extenso bosque. El viento delicadamente soplaba, llevando consigo el aroma de flores y hojas secas. El silencio se extendía sobre todo el lugar, nada ni nadie hacia ni el menor ruido. Parecía que el mismo bosque estuviera bajo los efectos un mágico hechizo que lo mantenía en un extraño letargo.

De pronto, aquel silencio fue roto con el sonido de un gran rugido al mismo tiempo que un gran temblor se extendía sobre todo el bosque. Un ruido ensordecedor surgió de las copas de los árboles, provocado por el aleteo de miles de aves que espantadas por el aterrador rugido, habían salido de sus nidos en dirección a un lugar seguro.

Dos jovencitas corrían sobre un camino de tierra que atravesaba el bosque. Portaban cada una, un arco y un conjunto de flechas en sus espaldas. Corrían serias y sin gesticular ninguna palabra, al mismo tiempo que el suelo vibraba y los rugidos de una bestia se hacían cada vez más fuertes. Tras correr un largo trecho, ambas jóvenes se detuvieron y lentamente se dieron la vuelta.

Los aterradores rugidos así como el temblor habían desaparecido. Las jóvenes se mantuvieron inmóviles pero alertas ante cualquier señal de peligro. Estuvieron así por varios minutos, en absoluto silencio. De pronto el sonido de un árbol caer seguido de un aterrador rugido, hizo que las jóvenes sintieran como un escalofrió recorría sus cuerpos.

Ante ellas estaba una gigantesca serpiente de piel roja y ojos amarillentos, cuya bocaza abierta, dejaba ver sus enormes colmillos. Las jóvenes al ver a la monstruosa criatura, se dieron la vuelta y comenzaron a correr. La serpiente lanzo un espantoso silbido y se lanzo a la persecución de las chiquillas.

Las jóvenes huían velozmente sintiendo como la criatura las perseguía sin tregua alguna. Tras varios minutos, las chiquillas se detuvieron en seco al ver que frente a ella estaba una joven de blusa blanca y pantalones rojos. En su mano izquierda portaba un gran arco de madera. Las jóvenes al verla, rápidamente se colocaron a su lado al mismo tiempo que tomaban sus propios arcos de entre sus ropas. Cada una tomo una flecha y con gran destreza, la tensaron en el arco.

Las 3 mujeres se quedaron inmóviles, en espera de la llegada de la serpiente gigante. Un agudo y aterrador silbido anuncio la llegada de la bestia. La criatura al ver que las 3 doncellas le apuntaban con unas insignificantes flechas, lanzo un espantoso rugido y abriendo su gigantesca bocaza, se abalanzo sobre ellas.

-¡Ahora! – exclamo Kikyou al mismo tiempo que ella y las dos jovencitas disparaban sus flechas en dirección a la serpiente.

Las 3 flechas cortaron velozmente el viento y uniéndose en un gran destello de luz, chocaron contra la bocaza de la criatura. Un agudo silbido de dolor dejo escapar la serpiente al mismo tiempo que las flechas atravesaban su cuerpo, despedazándola brutalmente.

-Ya terminamos – murmuro Kikyou al ver que como los restos de la criatura caían al suelo.

-Vaya esa serpiente si que fue fácil de vencer. – exclamo Asuka. Kouchou asintió al mismo tiempo que ambas jóvenes colocaban sus respectivos arcos sobre su espalda.

-Ya los poblados que se encuentran cerca de este bosque no tendrán que preocuparse de esta criatura¿no es así señorita Kikyou? – exclamo Kouchou.

-Kouchou quiero que junto con Asuka vayan a los pueblos donde esta alimaña ataco y díganle que la amenaza que hacia cernir sobre ellos ha desaparecido – respondió la sacerdotisa fríamente.

-Esta bien señorita Kikyou ¿Usted donde estará? – pregunto Asuka.

-Saldré a caminar – respondió la joven de cabellos negros al mismo tiempo que comenzaba a caminar en dirección a los arbustos.

-¿A dónde crees que va cada vez que camina sola por los parajes? – pregunto Kouchou al ver como Kikyou desaparecía entre el follaje del bosque.

-Creo que a un lugar donde no sienta mucho dolor – respondió Asuka al mismo tiempo que ella y su hermana se daban la vuelta y se dirigían a la aldea más cercana.

En otra parte del bosque, un terrible enfrentamiento se llevaba acabo. Tres enormes ogros habían rodeado a un hombre que estaba vestido de un abrigo blanco.

-¡Maldito Bastardo! – vocifero uno.

-¡Vamos hacerte pedazos imbecil! – grito otro.

-¡De los tres hermanos Goji, nadie se burla! – exclamo un tercero.

-Imbeciles – musito Naraku ante los comentarios e insultos de aquellos seres. De pronto uno de los youkais se abalanzo contra el, pero este hábilmente lo esquivo al mismo tiempo que extendía su mano y en un rápido movimiento se transformo en una alargada cuchilla que corto a la mitad al ogro. Los otros dos al ver como el hanyou asesinaba fácilmente a su hermano, sintieron pavor y trataron de huir pero Naraku sin darles tiempo, salto sobre ellos y los partía en dos.

-¿Ahora quien hace pedazos a quien?- exclamo burlón Naraku al mismo tiempo que escupía sobre los restos de los youkai. Una neblina negra comenzó a surgir de los cadáveres de los ogros, siendo absorbida rápidamente por el hibrido.

-Vaya, si sigues así podrás detener la purificación de la perla. – se escucho una voz decir. Naraku sin inmutarse se dio cuenta que detrás de el estaba Yang.

-¿Qué diablos haces aquí¿No te basta con estar dentro de mi mente si no también quieres estar afuera de ella? - lo espeto Naraku.

-Vamos, no seas egoísta, me gusta ver de cerca la acción- respondió Yang mientras miraba como la sangre de los youkais habían formado un gran charco de sangre.

-Esto no esta funcionando, aun siento como la perla se purifica sin que nada la detenga.

- Tranquilo, toda cura lleva su tiempo, ya veras que muy pronto podrás dominar la perla de Shikon. Aunque puedes detener en seco la purificación si….

-¿Si que¡Anda no te quedes callado y dilo de una buena vez! – exclamo molesto Naraku ante la pausa de Yang. Este sonrió al ver la reacción del hanyou y con cierta malicia respondió:

-Si mataras a Kikyou de una vez por todas, haría que tu poder demoníaco aumentara logrando adormecer otra vez a las almas que están encerradas en tu esencia además de detener el proceso de purificación.

Naraku tras escuchar aquellas palabras, se quedo callado. Yang al ver la nueva reacción de él híbrido, exclamo burlón:

-¿Qué pasa¿Acaso no puedes hacerlo¿Acaso sientes algo por esa sacerdotisa que impide que la mates?

-Deja de decir estupideces, yo puedo matarla a la hora que quiera.

-Si es cierto eso, entonces que esperas para ir en su búsqueda y asesinarla – murmuro Yang al mismo tiempo que se desvanecía al mismo tiempo que Naraku se internaba en el bosque.

Kikyou caminaba lentamente por una pequeña vereda abandonada. Varios ramilletes de flores crecían a lo largo de la vereda al mismo tiempo que los enormes árboles que se ubicaban a los lados del camino, proporcionaban generosamente sombra.

-¿Por qué no me mato? – susurro la joven de cabellos negros mientras recordaba su encuentro con Naraku en aquella noche, donde teniendo la oportunidad de matarla no lo hizo. – El me odia, yo lo se, su naturaleza lo obliga odiarme pero esos ojos, se veían tan humanos¡Demonios que me esta pasando¡Es un maldito demonio que debo de matar¡Entre el y o no puede haber nada, solo odio puro¡¿Porque diablos no dejo de pensar en sus caricias y besos!

El tiempo pasaba y sin que la joven diera cuenta llego a las orillas de un de los tantos manantiales que habían en aquel bosque, que por el momento era su hogar. Se detuvo a contemplar el agua cristalina del cuerpo de agua. Varios Nenúfares flotaban sobre el estanque al mismo tiempo que varias luciérnagas volaban alrededor de las flores.

Su confusión se disipo al ver su reflejo sobre el agua del estanque. El viento soplo sobre el estanque, chocando contra el cuerpo de la miko, embriagándola con el dulce aroma de las flores acuáticas. Lentamente cerró sus ojos, al mismo tiempo que se desvestía y se metía al agua.

No muy lejos de ahí, una figura observaba impasible las aguas del manantial. Con indeferencia miraba su propio reflejo al mismo tiempo que olía el dulce aroma de los nenúfares.

-Es hermoso ¿Verdad? – se escucho decir una voz.

-Eso era lo último que me faltaba¿Qué quieres Ying? – exclamo Naraku al ver que a la contraparte de Yang, estaba levitando sobre la superficie del estanque.

-Yo nada, solo quise salir por unos momentos para ver este hermoso lugar. – murmuro Ying con una sonrisa en la cara.

-¿Acaso no trataras de convencerme de que deje seguir los consejos de Yang, para evitar la purificación de la perla?

-No, no tengo intención alguna de hacer eso.

-Si es así, entonces me marcho a proseguir mi camino – respondió Naraku al mismo tiempo que se retiraba.

-Antes que te vayas¿Por qué no te tomas un baño? – exclamo Ying. Naraku se detuvo y dándose la vuelta, lo miro con extrañeza.

-¿Un baño¿Para que necesito un baño?

-Será por el olor a sangre que cubre tu cuerpo, has pasado asesinando a todo ser que se te ha cruzado en el camino desde que saliste del castillo. Por lo menos tomate un pequeño descanso y que mejor que un buen chapuzón en este estanque de agua fría y refrescante. – murmuro Ying.

Naraku al escuchar las palabras de tal singular ser, reflexiono por unos momentos. Ya habían pasado varios días desde que había tomado un baño por lo que su cuerpo despedía un fétido olor. Y ahora con la sangre que le caía encima durante sus crueles asesinatos, había provocado que la peste que liberara su cuerpo aumentara.

-Esta bien, tomare un baño, no es bueno que el Gran Naraku ande por ahí todo mal oliente.

-Bien dicho – exclamo Ying. Rápidamente Naraku se desvistió, dejando caer toda su ropa al suelo, dejando al descubierto la cicatriz de su espalda. Al darse cuenta de ello, rápidamente se metió al agua ante la mirada Ying.

-No te preocupes por tu ropa, yo me encargare de limpiarla – exclamo el ser al mismo tiempo que Naraku comenzaba a nadar en el inmenso estanque. Al ver como se alejaba el hibrido, sonrió maliciosamente al mismo tiempo que sumergía la ropa de Naraku en el agua.

-No recordaba lo bien que se sentía hacer esto – murmuro Naraku mientras se sumergía al fondo del estanque. Pasaron los minutos hasta que salio a la superficie, dejando escapar un gemido. – Ahora entiendo porque los humanos les gusta nadar mucho en estos estanques, es muy refrescante. Y con esas palabras siguió nadando, sin imaginarse del drama que se avecinaba, donde el se convertirá en uno de los protagonistas.

Una joven mujer flotaba en el agua placidamente. Sus largos y sedosos cabellos negros delicadamente se mecían en el agua, al compás de la suave brisa. Se mantenía quieta, sin realizar ningún movimiento, con la mirada al cielo.

-Que raro, de alguna forma este lugar me hace olvidar por unos momentos todos mis problemas. – murmuro Kikyou al mismo tiempo que cerraba los ojos y se sumergía dentro del estanque.

Rápidamente nado hasta el fondo, al mismo tiempo que admiraba el bello paisaje acuático que se extendía ante sus ojos. Lentamente poso sus delicados pies sobre la blanquecina arena que cubría el fondo del lago. De pronto se alarmo al ver un raro movimiento detrás de un pequeño banco de peces que nadaba cerca de ella.

Picada en su curiosidad, nado hasta el banco de peces, que al sentir su presencia, se disperso por todo el lugar, provocando un caos. Pasaron los minutos, hasta que por fin volvió a la calma el fondo del lago. La miko al no ver a nadie más en el lugar, decidió subir a la superficie, cuando un extraño escalofrió recorrer todo su cuerpo.

Aquel escalofrió había sido provocado al sentir como su espalda había chocado con algo. Una extraña sensación empezó a apoderarse de su corazón al sentir como su piel rozaba con la de otro ser. No pudo soportar más y rápidamente se dio la vuelta, descubriendo la identidad de aquel ser.

Un grito ahogado escapo de la boca de la sacerdotisa al mismo tiempo que subía velozmente a la superficie. A su lado, emergió otra persona que al igual a Kikyou, respiraba cansado.

-¡Bastardo¡Miserable¡Pervertido! – comenzó gritar iracunda la sacerdotisa al mismo tiempo que se escondía detrás un grupo de Nenúfares. - ¡Eres la peor alimaña que haya pisado la faz de la tierra!

-¡Deja de gritar¡Demonios! – respondió Naraku mientras se ocultaba también, en otro conjunto de flores acuáticas. -¡Yo no sabia que estarías aquí!

-¡Si como no¡Me vas a decir que no estabas aquí para espiarme¡Aparte de ser un asesino manipulador y ladrón, también eres un pervertido¡Y sobre todas las cosas, un mentiroso!

-¡Estas loca¡Yo tengo necesidad de verte desnuda¡¿Para que diablos quiero ver tu cadavérico cuerpo! – contesto iracundo Naraku. De pronto se quedo callado al darse cuenta de la situación. ¿Qué diablos hacia escondido detrás de unas plantas acuáticas? Ya hubiese aprovechado la situación y la hubiese atacado pero por vergüenza a que ella lo viera desnudo, se ocultaba cuando en otras ocasiones, dejaría al descubierto sin ningún temor su desnudez.

-¿En que estará pensado? – murmuro la joven de cabellos negros al ver que el hibrido se mantenía callado y con la mirada perdida. De pronto se sobresalto al ver que Naraku se daba la vuelta y comenzaba alejarse. –Oye, espera ¿Acaso no vas a hacerme algo?

Naraku se detuvo y mirándola de manera extraña, respondió - ¿Cómo que?

-No se¿Atacarme¿Amenazarme? – Respondió sarcástica Kikyou - ¿O acaso estas en "tus días"?

-Vaya, con que andas de graciosa ¡Ahora veras! – exclamo Naraku dándose la vuelta y con gran fuerza, le arrojo agua a Kikyou. Ante esta acción, la sacerdotisa se abalanzo sobre Naraku, arrojando agua a diestra y siniestra. Rápidamente surgió un caos sobre la superficie del agua por culpa del hibrido y la sacerdotisa.

-Vaya, si que es divertido verlos pelear como niños – murmuro Ying, entretenido en la escena que se producía a unos metros.

-¡Tu¡Maldito Bastardo! – se escucho gritar una voz. Ying se dio la vuelta y sin perder la serenidad miro al dueño de aquellas palabras.

-¡Vaya que vocabulario tan corriente! – exclamo burlón el ser de ropas blancas. Yang sin decir más se abalanzo sobre su homologo, tomándolo del cuello, con gran furia.

-¡No juegues conmigo¡Se bien que ese encuentro no fue casualidad¡Tú fuiste el causante!

-Yo no se nada, yo solo convencí a Naraku de tomar un simple baño, no es mi culpa que la sacerdotisa se encontraba aquí también. – respondió Ying. – Ahora bien suéltame

-Escúchame bien, no te metas en mi camino o te exterminare como un insecto – murmuro Yang al mismo tiempo que liberaba a su contraparte y lentamente se desvanecía.

Pasaron los minutos hasta que el agua volvió a obtener su tranquilidad debido a que la sacerdotisa y el hibrido detuvieron su infantil lucha. Ambos estaban cansados, jadeantes, mirándose uno al otro, sin decir ninguna palabra. Lentamente Naraku se acerco a Kikyou y tomando delicadamente su mentón con su mano derecha, la beso apasionadamente.

-¿Qué haces? – murmuro Kikyou al mismo tiempo que se alejaba un poco de Naraku.

-No lo se, la verdad no lo se – respondió Naraku – Se supone que debo odiarte, que debo matarte por mi naturaleza me lo impone pero cuando estoy cerca de ti, no me atrevo a hacerte el mas mínimo daño.

-¿Acaso es Onigumo quien provoca esto?

-No, él ya no esta en mi cuerpo, lo expulse hace mucho tiempo¡Lo ves¡Hasta te doy explicaciones de mi vida sin motivo alguno! – Exclamo Naraku al mismo tiempo que se abalanzaba sobre Kikyou tomándola firmemente por los brazos - ¡Debería de matarte aquí y no puedo!

-¡Entonces mátame y acaba con esto de una buena vez! – grito Kikyou al mismo tiempo que una lagrima caía por su mejilla. Naraku no contesto, lo único que hizo fue liberarla al mismo tiempo que bajaba la cabeza avergonzado – Vete – fue lo único que murmuro.

Kikyou al escuchar aquella palabra, sintió con su corazón era envuelto por una extraño calor y sin decir mas, se acerco a Naraku. Velozmente rodeo el cuello del hibrido con su brazos al mismo tiempo que lo besaba con una feroz pasión. Naraku correspondió el beso, haciendo que sus manos acariciaran la suave espalda, bajando hasta sus firmes y delicados glúteos, ejerciendo presión.

Estuvieron así por unos minutos hasta que el sonido de una rama crujir hizo que se separaran velozmente. Rápidamente Kikyou llego a la orilla y tomando velozmente su arco, apunto a Naraku. Este solo se quedo quieto, mirándola fijamente, sin decir nada al mismo tiempo que una fresca brisa se expandía sobre la superficie del estanque.

Así estuvieron por unos minutos durante los cuales Naraku aprovecho para examinar cada centímetro del fino cuerpo de la miko. Esta al sentir como la mirada del hibrido recorría su cuerpo, bajo el arco y decir nada se vistió. Una vez terminada su tarea, se dio la vuelta y comenzó alejarse lentamente del lugar.

-No te vayas – murmuro Naraku. La joven sacerdotisa se detuvo y girando un poco la cabeza vio como el hibrido salía del agua. Una rara sensación hizo cimbrar su corazón al ver el cuerpo desnudo de aquel ser.

-¿Por qué? – respondió Kikyou.

-No lo se, solo no quiero que te vayas aun….

-Esta bien pero solo me quedare si te viste. No es decente que un hombre este desnudo frente a una sacerdotisa.

Naraku asintió y rápidamente hizo surgir en medio de una nube de veneno, un fino traje feudal púrpura. Una vez arropado, se sentó a la orilla del estanque, posando su mirada al horizonte. La joven de cabellos negros se sentó a su lado y al igual que el hibrido poso su mirada en el hermoso atardecer que se llevaba acabo allá en el horizonte.

-Es raro.

-¿Qué cosa? – pregunto la miko.

-Que yo contemple un atardecer. Desde que tengo memoria nunca me atrajo ver uno, nunca me imagina que fuera algo muy bello.

-De alguna entiendo tu punto, al igual que tu, es la primera vez que me pongo a contemplar uno. Desde que fui revivida, me he dedicado en cuerpo y en alma en….

-Exterminarme, lo se. Cientos de encuentros hemos tenido tú y yo, pero ninguno como el de aquella noche y de esta tarde. ¿Qué nos esta pasando?

-Es posible que con el correr del tiempo, hemos creado un lazo que nos une, provocando que nos necesitemos del uno del otro. Es algo típico que sucede con los enemigos a muerte. – respondió la sacerdotisa.

-¿Deseas luchar conmigo en este momento? – pregunto algo tímido el hibrido.

-No, dejemos nuestra batalla para otro día. Aprovechemos este día para renovar fuerzas, aunque se por unos momentos mas¿Te parece? – murmuro Kikyou sin apartar su mirada en el horizonte. Naraku sonrió ante la respuesta al mismo tiempo que volvía su mirada hacia el atardecer.

-Todo va de acuerdo al plan – murmuro Ying mientras sonreía al ver como la pareja miraba al horizonte. – Muy pronto lograre mi gran misión: la Reinvidicación del gran Naraku.

Vaya hasta que por fin Ying dejo al descubierto sus verdaderas intenciones¿Acaso lograra tan deseado fin¿Yang lo podra evitar¿Que creen que pase con Naraku y Kikyou¡No se pierda el proximo capitulo de este apasionante fic, porque estara lleno de sorpresas¡Adios y cuidense!

PD: Gracias otra vez a su paciencia y a sus reviews.