Hola a todos, espero que todos se encuentren bien y felices a pesar de estos dificiles tiempos. Por fin logre actualizar, ruego que la tardanza haya valido la pena, lo que sucede es que tuve que redactar detalladamente las batallas que sucederan a lo largo de este capitulo. Espero que lo disfruten al igual que yo disfrute escribirlo.
Fuego contra Fuego
-¡Maldición¡¿Qué cosa eres! – grito con rencor la sacerdotisa mientras soportaba los embates de Yang.
-¿Qué sucede Kikyou¿Acaso no me recuerdas? – respondió Yang al mismo tiempo que detenía su ataque. Los enormes y grotescos tentáculos se retrajeron, regresando a la normalidad los brazos del monstruo.
-Déjate de estupideces y rebela tu verdadera identidad – espeto la miko a aquel ser maligno. Yang sonrió al mismo tiempo que comenzaba a quitarse la ropa, quedando desnudo frente a la sacerdotisa. Con sorpresa, Kikyou miro como un rostro tomaba forma en el oscuro abdomen de Yang.
-Hola Kikyou, tanto tiempo sin verte – murmuro el horrendo rostro.
-Eres tú, la araña youkai – exclamo Kikyou con rencor.
-Veo que recuerdas a los viejos amigos, cuando supo que vendría verte, se puso muy alegre – dijo Yang en tono de burla.
-No sabes cuanto he soñado con el momento de exterminarte maldita zorra – exclamo lleno de odio el rostro de la araña.
-Si no lograste matarme hace mas de 50 años ¿Crees que lo vas a lograr ahora? – lo espeto la sacerdotisa mientras se reincorporaba al mismo tiempo que varias serpientes cazadoras sobrevolaban sobre ella, dejando caer cientos de esferas de luz. Las heridas de Kikyou se regeneraron al mismo tiempo que la miko alcanzaba todo su poder.
-Interesante, siempre quise pelear con alguien que poseyera un poder semejante a la sacerdotisa Midoriko. – murmuro Yang maliciosamente mientras miraba como la miko despedía un gran poder espiritual.
-¡Que comience la batalla! – vocifero el rostro al mismo tiempo que los brazos de Yang se trasformaban en enormes tentáculos que salían disparados contra la miko. De pronto un grito de batalla se escucho por todo el lugar al mismo tiempo que el filo de una espada caía sobre los tentáculos, cortándolos.
-¡Te encontré finalmente bastardo! – grito lleno de furia Inuyasha al mismo tiempo que se interponía entre Kikyou y Yang.
-Inuyasha – musitaron en coro Yang y el rostro.
-¿Estas bien? – pregunto el hibrido a la miko quien lo miraba fríamente.
-Eso no te incumbe ¿Qué diablos hacen aquí¡Esta es mi batalla! – exclamo Kikyou ante la interferencia del hanyou.
-Hemos venido ayudarte, tu sola no podrás vencer a Naraku – exclamo Kagome al escuchar las palabras de la sacerdotisa.
-El no es Naraku – respondió de manera fría la miko al mismo tiempo que los ogros se posaban a los lados de Yang.
-Vaya al parecer Inuyasha ha venido a honrarnos con su presencia – exclamo burlón Yang mientras sus brazos volvían a la realidad.
-Al parecer Naraku ha creado otra extensión con la única intensión de asesinar a la señorita Kikyou – murmuro Miroku al ver el gran parecido de Yang con el maligno hanyou.
-¿Otra Extensión? Jajaja se equivocan, yo no soy otra mas de las creaciones de Naraku, yo soy Naraku o mas bien una de las dos mitades que lo componen - explicaron en coro Yang y el rostro de la araña.
-¿Qué significa eso¿Una de las mitades de Naraku? No lo comprendo – exclamo confundido Shippo ante aquellas palabras.
-No espero que seres tan patéticos como ustedes comprendan lo que hemos dicho – repuso Yang con una sonrisa en el rostro. – Lo único que nos importa que terminar con la vida de la sacerdotisa.
-Eso será si logran pasar sobre mi cadáver – vocifero Inuyasha al mismo tiempo que apretaba la empuñadura de Colmillo de Acero.
- Eso era justo lo que vamos hacer – murmuro Yang al mismo tiempo que cientos de tentáculos salían de su espalda y se incrustaban respectivamente sobre los cuerpos de ambos ogros. Hilillos de sangre oscura comenzaron a salir de las heridas de los monstruos al mismo tiempo que estos comenzaban a deformarse y hacerse uno con Yang.
-¡Será mejor que lo ataquemos ahora antes de que termine de fusionarse! – grito Sango al mismo tiempo que se montaba sobre Kirara y se lanzaba al ataque. Los demás asintieron y siguiendo a la exterminadora, se lanzaron contra Yang.
-Miserables – murmuro Yang con desprecio al mismo tiempo que un campo de energía cubría su cuerpo protegiéndolo de los impactos del Hiraikoutzo que era lanzado repetidas veces por Sango.
-¡Viento Cortante! – grito Inuyasha al mismo tiempo que Colmillo de Acero chocaba salvajemente contra el suelo, lanzando el terrible ataque contra Yang. El campo de energía tembló al sentir el impacto pero no cedió pese al daño recibido.
-¡Aun lado Sango¡Es mi turno! – vocifero el monje Miroku mientras desenrollaba el rosario que protegía su mano derecha. - ¡Agujero Negro! – exclamo con valentía el monje al mismo tiempo que un violento viento comenzó a succionar a Yang.
-Tontos, eso no me va a detener – exclamo el monstruo al mismo tiempo que él y el campo de energía comenzaban a ser arrastrado por el vortice. Ante la mirada de los combatientes, los ogros que eran absorbidos se disolvieron en cientos de insectos venenosos que salieron del campo de energía, hacia el agujero negro al mismo tiempo que un humo negro cubría el cuerpo de Yang.
-¡Cuidado! – exclamo Kagome al mismo tiempo que tensaba un par de flechas y las disparaba contra los insectos, eliminándolos al mismo tiempo que Miroku cerraba la mano y retrocedía.
-¡Inuyasha! – grito la sacerdotisa al mismo tiempo que tensaba una flecha y la lanzaba contra el campo de energía. El hanyou al escuchar el llamado de Kikyou, ondeo salvajemente a Colmillo de Acero, lanzando el Viento Cortante que combinándose con aquella flecha purificadora, choco brutalmente contra el campo de energía, provocando que este se hiciera pedazos.
Una gran explosión seguida por desgarradores gritos hizo que todos los presentes retrocedieran. Una gran nube de polvo provocado por el impacto se alzo a los ojos de todos, combinándose con las nubes negras de veneno.
-¿Lo derrotaron? – pregunto asustado Shippo al ver la gigantesca cortina de polvo y veneno.
-No lo se – respondió Kagome mientras todos se hundían en la incertidumbre.
-¿Creen que ese patético ataque me va a detener! –vocifero una voz al mismo tiempo que un par de ojos rojos se lograron deslumbrar entre el polvo y el veneno. Un terrible rugido hizo que todos retrocedieran al mismo tiempo que la enorme cortina de veneno y polvo se disipaba.
-Ahora empieza la verdadera batalla - murmuro Yang al mismo tiempo que sus piernas se hicieron pedazos, trasformando la cintura para abajo en las enormes patas de una araña. Sus manos se transformaron en abultadas garras unidas a largos brazos que lograban tocar el suelo. Un par de cuernos salieron de su frente, al mismo tiempo que los colmillos salieron a relucir. Su larga cabellera negra descansaba sobre su desnuda espalda ocultando la marca de su procedencia.
-Si creía haber visto cosas repulsivas, pues me equivocaba con tan solo al verte me das nauseas – vocifero Inuyasha mientras examinaba la nueva apariencia de Yang.
-Jejeje Inuyasha muy pronto te arrepentirás de tus palabras – respondió Yang – Ya Sesshomaru tuvo la oportunidad de enfrentar a Naraku quien poseía la misma apariencia que ahora poseo. Se atrevió a luchar contra el por la vida de Kagura, una motivación bastante estupida para mi, pues un demonio como Sesshomaru se dejo manipular por sus emociones.
-¿Qué ganas con contarnos eso? – murmuro Kikyou al mismo tiempo que una extraña sensación de peligro recorría su cuerpo.
-Sencillo, si tomamos en cuenta que Sesshomaru es un ser muy poderoso no fue capaz de derrotar al gran Naraku quien estaba en con esta apariencia¿Creen que unos patéticos seres como ustedes, derrotaran al lado mas poderoso de Naraku? – explico Yang mientras un tentáculo salía de su espalda y sin que nadie se diera cuenta, se enterraba en el suelo.
-¡No digas estupideces¡¿Cómo te atreves a decir tal estupidez! – grito lleno de furia Inuyasha. -¡Dame una buena razón para decir que eres invencible!
-Sencillo, para empezar, su miserable grupo esta conformado por un par de simples humanos, un intento fallido de sacerdotisa y un patético hibrido que siempre ha estado, esta y estará a la sombra de su hermano youkai.
-¡Imbecil¡Esas son patrañas! – exclamo el hanyou al mismo tiempo que saltaba sobre Yang, blandiendo a Colmillo de Acero con odio.
-Imbecil – musito Yang. Un gran temblor sacudió la tierra al mismo tiempo que el tentáculo salía del suelo y se incrustaba en el pecho de Inuyasha.
-¡Inuyasha! – grito horrorizada Kagome al ver que el hanyou gemía de dolor y tosía sangre. Yang sonrió al ver el impacto que había provocado a los presentes con dicho acto. 4 tentáculos más salieron del cuerpo del monstruo, incrustándose en los cuerpos de Kagome, Miroku, Sango y Shippo. Sin mucho esfuerzo, los levanto del suelo mientras Kikyou tensaba una flecha y la apuntaba contra Yang.
-Suéltalos – musito la sacerdotisa justo en el momento que disparaba la flecha. Esta choco contra el cuerpo de Yang, provocando que retrocediera, soltando a los guerreros, quienes heridos, cayeron pesadamente en el suelo. Cientos de serpientes cazadoras volaron sobre los heridos y dejando caer cientos de bolas de luz, regeneraron las heridas infringidas.
-Gracias – murmuro Kagome mientras ella y los demás se recuperaban. Con dificultad, comenzaron a ponerse de pie al mismo tiempo que Yang avanzaba lentamente hacia ellos.
-Kikyou no deberías de preocuparte tanto por ellos, al fin y al cabo, nadie saldrá vivo de aquí. – exclamo Yang mientras posaba sus enormes ojos rojizos sobre la miko. – Y la primera en morir, serás tú, Kikyou la gran sacerdotisa.
-Imbecil, no te dejare que la lastimes – vocifero con odio Inuyasha, quien ya había se recuperado del todo.
-No creo que puedas hacer algo al respeto ya que tú y tus amigos tiene problemas mayores de que preocuparse – respondió el monstruo. De pronto, ante la mirada de todos, Yang comenzó a regurgitar, provocando que garganta se hinchara aterradoramente. 5 enormes bultos de carne fueron vomitados por aquella bestia, cayendo pesadamente sobre el suelo.
-Maldición ¿Qué rayos ha vomitado? – exclamo Miroku.
-Hijos míos, despierten, el gran Yang los convoca – exclamo el ser con ceremonidad hacia los bultos. Estos que permanecían inmóviles, comenzaron a moverse, dejando escapar desgarradores gemidos.
Un escalofrió recorrió el cuerpo de todos los presentes al ver como los bultos se trasformaban rápidamente en copias iguales a Yang. Este cerrando los ojos y moviendo la cabeza en señal de negación, murmuro – No se, creo que les hace un toque especial a mis nuevas creaciones. – Y extendiendo sus garras hacia las creaciones, hizo que estos cambiaran su transformación a otra.
-¡No puede ser¡Eso es imposible! – exclamo asustada Sango al ver como los bultos adoptaban unas formas conocidas para ella y para el grupo.
-Maldición, esto puede estar pasando – murmuro Inuyasha mientras miraba asombrado como frente a ellos, habían replicas exactas de ellos mismos, con la única diferencia que sus ojos eran tan rojos como la sangre y el dibujo de una araña negra grabado sobre sus frentes.
-¿Qué has hecho Yang¿Cómo has logrado crear esas replicas? – pregunto desafiante Miroku.
-Solo he traído a la vida, sus temores, sus tristezas, sus dudas, toda aquella oscuridad que se esconde en aquellos rincones oscuros de sus débiles corazones.
-Díganos señor¿Qué desea que hagamos? – exclamaron en coro las replicas.
-Mátenlos – respondió Yang al mismo tiempo que sus creaciones se lanzaban al ataque.
-¡No me va a derrotar una copia barata de mi! – grito iracundo Inuyasha mientras blandía su espada y se enfrentaba a su copia. Esta simplemente sonreía, divertido por la actitud del hanyou y atacando con la misma habilidad, contrarrestaba los movimientos de Colmillo de Acero.
-¿Qué sucede Inuyasha¿Acaso no puedes con una simple replica? – exclamo sarcásticamente la copia.
-¡Cállate Imbecil! – grito nuevamente el hanyou ante las provocaciones de su enemigo.
-¿Qué se siente ser plato de segunda mesa¿La reencarnación de la mujer del cual Inuyasha muere de amor? Debe ser doloroso, cierto jajaja – vociferaba la replica de Kagome mientras disparaba una lluvia de flechas sobre la joven. Esta con gran dificultad esquivaba los proyectiles y respondía el ataque de su contraparte.
-Tu no sabes nada, Inuyasha me ama a mi y yo a el – respondía Kagome mientras intentaba darle en la cabeza a la replica.
-¡Si fuera cierto eso¡Entonces explícame porque siempre que esa sacerdotisa anda cerca, el se empeña en buscarla¡Explícame eso!
-¡Hiraikoutzo! – gritaba valerosamente la exterminadora mientras surcaba el cielo, montada sobre Kirara y lanzaba en repetidas ocasiones, el enorme bumerang de hueso contra su replica, quien hábilmente esquivaba los ataques y lanzaba varias esferas de metal que explotaban y dejaban escapar grandes nubes de veneno.
-¡Acéptalo¡Ese monje coscolino jamás asentara cabeza¡Te engañara con la primera mujer que se tope en su camino¡El solo siente lastima de ti!– exclamaba en tono de burla, la replica de la exterminadora. - ¡Debes de aceptarlo¡Solo siente lastima de ti!
-¿Lastima? – murmuro confundida Sango ante las palabras de su contraparte.
-Así es lastima, porque no fuiste capaz de salvar la vida de tu propio hermano¿Qué se siente saber que por tu culpa, el cuerpo y espíritu de Kohaku le pertenezca al un ser tan despreciable como Naraku¡Ni eres capaz de acabar con su existencia, tomando en cuenta que el chico es ahora una simple marioneta, resultado de tu incompetencia!
-¡Maldita! – grito encolerizada la exterminadora y con el Hiraikoutzo en la mano, se abalanzo junto con Kirara contra la replica.
-No importa lo que hagas, al final tu maldición te llevara a la muerte tarde o temprano – murmuraba la replica del monje mientras apuntaba su mano hacia este y trataba de succionarlo. – ¡Jamás podrás cumplir aquella estupida promesa que hiciste a la exterminadora¡La muerte te arrebatara la vida antes que logres vivir junto con Sango!
-¡Eso no pasara¡Aun tengo muchas cosas pendientes antes de ser devorado por mi mismo¡Y Voy a cumplir mi promesa pase lo que pase! – respondió Miroku mientras se mantenía a la defensiva, apuntando su mano hacia la replica. Enormes corrientes de aire así se extendieron por la zona de combate, debido al choque de ambos agujeros negros. Grandes pedazos de tierra y roca comenzaron a salir de sueño y eran absorbidos por los vortices mientras los contrincantes mantenían su posición sin retroceder ni avanzar un solo centímetro.
Varias bolas de fuego azul eran lanzadas por Shippo contra su copia quien las contrarrestaba con varias bolas de fuego rojo.
-¡Eres una simple carga para tus amigos¡Solo un parasito que no puede valerse por si mismo!
-¡Mentira¡Yo soy muy útil¡Yo soy un guerrero! – exclamaba el pequeño Kitsune mientras hacia surgir un enorme trompo y lo lanzaba contra la replica, chocando violentamente contra este.
-Míralos, jamás se imaginaron que tuvieran que enfrentarse a si mismos, muy pronto sucumbirán ante sus propios temores - murmuro Yang mientras se abalanzaba contra Kikyou, tratándola de golpearla con sus enormes garras.
-Pero antes que eso pase, yo habré acabado contigo – respondió la sacerdotisa mientras creaba un campo de energía espiritual y bloqueaba los violento golpes. Yang refunfuño al ver el escudo de su contrincante y abriendo su bocaza, vomito un gran chorro de acido. Este se derramo sobre el campo, provocando que miles de destellos púrpuras se elevaran al cielo, debido a la purificación del acido.
-¡Ese campo no te va proteger por siempre! – vocifero con odio Yang mientras sus brazos se transformaban en cientos de tentáculos que comenzaron a golpear brutalmente el campo. Durante varios minutos, el escudo resistió a los embates pero lentamente comenzó a ceder. Kikyou al darse cuenta de ello, saco un par de flechas y tras apuntarlas hacia la cabeza de su atacante, las disparo. Estas salieron del campo a una velocidad increíble y chocaron contra el cráneo de Yang. Este dejo escapar un desgarrador grito de dolor, retrocediendo unos metros de la miko, quien aprovechando la oportunidad, tenso varias flechas y las disparo contra al cuerpo de este.
-¡Maldita Zorra¡Vas a pagar por esto! – vocifero con rencor Yang mientras se regeneraba rápidamente. Kikyou sin perder ninguna oportunidad, siguió disparando, en un intento de terminar la vida de su rival.
-¡Acéptalo Inuyasha¡Eres una aberración de la naturaleza¡Ni humano ni demonio¡Simplemente una bestia estupida que no es capaz de decidir entre una chiquilla cuyo hogar es ajeno a ti y una sacerdotisa resucitada cuyo único sentimiento que la mantiene con vida es la venganza!
-¡Estupido¡Déjate de idioteces! – exclamo encolerizado el hanyou ante las palabras de la replica, quien dejaba al descubierto sus dudas y temores.
-¡Eres un inútil¡Un mocoso¡Un bueno para nada! – gritaba la replica de Shippo quien daba saltos y piruetas en un intento por golpear al pequeño kitsune.
-¿Mocoso¡Ya me hiciste enojar! – exclamo el kitsune al mismo tiempo que esquivaba un golpe de su contraparte. Ágilmente dio un salto hacia al cielo una vez ahí, dejo caer sobre su rival, una enorme bola de fuego mágico quien al chocar contra este, hizo que estallara en llamas. -¡Aquí tienes a tu mocoso¡Aaaahhhh! – vocifero Shippo mientras invocaba un enorme trompo y montándose sobre este, cayo encima de la replica. Esta dejo escapar terribles gritos al sentir como aparte de las calientes llamas que lo cubrían, sentía el poderoso taladrar del trompo sobre su cuerpo. No pudiendo soportar tal combinación de ataques, exploto en mil pedazos provocando que el enorme trompo y Shippo salieran disparados contra el suelo mientras que los restos una vez en el aire, se disolvían en polvo.
-¡Te a llegado la hora de irte al infierno! – vocifero Inuyasha mientras blandía su espada contra la replica quien en un mal movimiento había caído al suelo. Este al verse en peligro, se transformo en Kikyou.
-Inuyasha ¿Acaso mataras a la mujer que amas? – murmuro la falsa sacerdotisa. Inuyasha titubeo por unos instantes debido que tal trasformación le hizo recordar varios momentos de el junto a la miko. La replica sonrió y se transformo nuevamente en Inuyasha.
-Imbecil, caíste ¡Viento Cortante! – grito la replica del hanyou mientras se reincorporaba y movía su espada a gran velocidad liberando el terrible ataque. Inuyasha con gran dificultad logro esquivarlo y retrocediendo, sintió como algo chocaba contra su espalda. Se dio la vuelta rápidamente y blandiendo a Colmillo de Acero, se preparo para atacar pero se detuvo al reconocer que la persona con que había chocado era Kagome.
-Veo que tienes problemas. – murmuro Kagome mientras su espalda rozaba con la del hanyou.
-Nunca creí que yo fuera tan latoso, se me haría más fácil luchar con otro que conmigo mismo.
-Inuyasha, eres un genio, tengo una idea – exclamo la joven con una sonrisa.
-¿Qué¿Cuál es?
-¡Cambio de pareja! – grito triunfante Kagome. Inuyasha sonrió al darse cuenta de la idea Kagome y dirigiéndose a la exterminadora y al monje, grito a todo pulmón - ¡Cambio de pareja!
-¿Cambio de pareja¡¿Qué diablos! – exclamo confundido Yang al escuchar los gritos de Inuyasha mientras dejaba caer sus enormes tentáculos sobre la humanidad de Kikyou.
-Al parecer ya descubrieron una forma de derrotar a tus creaciones – murmuro con burla la sacerdotisa mientras esquivaba los tentáculos y disparaba sus flechas.
-¡Sango¡Miroku! – exclamo Inuyasha. Estos asintieron con la cabeza y retrocediendo, cambiaron de lugar.
- Hola Señorita, creo que es hora de que se marche de aqui – murmuro el monje mientras se enfrentaba a la replica de la exterminadora.
-¿Acaso lastimara a una mujer? – pregunto la replica mientras se lanzaba con su Hiraikoutzo en mano contra Miroku. Con gran fuerza lanzo el enorme bumerang de hueso hacia el monje pero este hábilmente lo bloqueo con su báculo de oro al mismo tiempo que extendía su mano y absorbía la replica. – A una mujer no, pero a un monstruo si. – musito el monje mientras vendaba nuevamente su mano.
-¡Agujero Negro! – vocifero la replica del monje mientras trataba de absorber a Sango quien montada sobre Kirara, trataba con gran dificultad de mantenerse en el aire. - ¡Te voy tragar exterminadora!
-¡Trágate esto! – respondió Sango mientras dejaba caer varias esferas de metal que al contacto con el terrible viento del vortice, explotaron liberando una gran nube de veneno que fue absorbida por el monje. Esta al sentir los estragos del veneno en su cuerpo, cerró la mano mientras retrocedía. La exterminadora no perdió tiempo y con gran fuerza lanzo el Hiraikoutzo quien partió a la mitad a la replica, provocando que se disolviera en el aire.
-¡Tonta¡No me vas a vencer! – exclamo la replica de Inuyasha al ver que Kagome había tensado una flecha y la apuntaba hacia el.
-¿Tonta¡¿Me llamaste Tonta! – murmuro la joven mientras tensaba a gran velocidad varias flechas y las disparaba contra la replica, esta fácilmente rechazaba los proyectiles con rápidos movimientos de la espada pero tras el curso de varios minutos, comenzó a dificultársele.
-¡Abajo¡Abajo! – exclamaba repetidas la copia de Kagome mientras disparaba sus flechas contra el hanyou. Este sin mucho esfuerzo las esquivaba y se acercaba lentamente hacia la replica. - ¿Por qué demonios no te estrellas al piso¡¿Por qué!
-Tonta, solo la verdadera Kagome tiene control sobre mi – replico Inuyasha mientras blandía a Colmillo de Acero contra la replica que con gran dificultad lograba esquivar los embates. De pronto la replica se detuvo al sentir como un cuerpo rozaba con su espalda y al darse la vuelta, descubría que era la replica del hanyou. - ¿Qué demonios¡Oh no¡Es una trampa! – exclamaron en coro ambas replicas mientras miraban como de un extremo, Kagome los apuntaba con sus flechas y del otro extremo se encontraba Inuyasha con Colmillo de Acero en la mano.
-¡Viento Cortante! – vocifero el hanyou mientras movía su espada, liberando la violenta técnica contra las replicas al mismo tiempo que la joven disparaba varias flechas. Ambos ataques chocaron provocando una brutal explosión seguida por desgarradores gritos, anunciando la derrota de las replicas.
-Al parecer han derrotado a tus siervos – murmuro Kikyou mientras disparaba un par de flechas contra el pecho de Yang. Este sin mucho esfuerzo, las bloqueo con un ágil movimiento de su enorme brazo derecho y aprovechando la oportunidad, atino en darle un puñetazo en el estomago a la sacerdotisa, provocando que esta cayera al suelo.
-¡Kikyou! – grito alarmado Inuyasha al ver como la miko había quedado a merced de Yang. Kikyou trato de recuperar su arco pero el monstruo se lo impidió, golpeando su mano para dejarla totalmente indefensa.
-Te ha llegado la hora ¡Despídete de este mundo Kikyou! – vocifero Yang mientras dejaba caer sus garras sobre la sacerdotisa.
-¡Noooooooo! – exclamo el hanyou mientras corría a gran velocidad hacia ellos, en un intento por salvar a la miko. Al parecer la vida de Kikyou estaba a punto de extinguirse cuando de la nada, un largo tentáculo se estrello contra el pecho de Yang, haciendo que este retrocediera mal herido. El hanyou y los demás se quedaron inmóviles al ver que como un campo de energía protegía a Kikyou al mismo tiempo que una enorme nube de veneno descendió del cielo.
-Naraku – musito sorprendida la sacerdotisa al ver como aquel hanyou de cabellos negros había llegado a salvarla de las garras de la muerte.
¿Que tal¿Que les parecio? n.nU espero que les haya gustado las batallas de este capitulo, que con gran esfuerzo logre terminar. Agradezco de antemano su paciencia y espero que le caiga por lo menos un par de reviews, se que he tardado demasiado pero el tiempo libre se me acorta y la inspiración es muy dificil de evocar, pero en fin, me dejo de pretextos, nos vemos y cuidense.
