TT ¡Hola! Ha pasado mucho tiempo desde la ultima vez que actualice ¿Verdad? Incluso algunos habran pensado que yo habia dejado de escribir pero se equivocan. Aqui estoy nuevamente en acción, la razón por la cual no he escrito es que la escuela me ha dejado con muy poco tiempo para escribir, como ya estoy en el penultimo semestre de preparatoria, pues las cosasse vuelven pesadas pero aun asi logre salir a flote. Y dejando de tanta explicación, doy inicio a este nuevo capitulo de este modesto fic, donde ustedes podran apreciar un gran avance en la relación de estos "eternos rivales". Espero que lo disfruten y como dicen mi tia Chonita, orale chamacos a quemar pestañas:
Celos, Malditos Celos
Pasaron los minutos en los cuales Kikyou observo intrigada el aspecto de aquel ser. Pese a ser idéntico a Naraku, no despedía esencia maligna alguna sino al contrario, despedía un aura de melancolía y nostalgia.
-Veo que aún no se da cuenta de la situación actual de Naraku. – murmuro Ying.
-¿Qué situación¿Qué es lo que esta ocurriendo? – pregunto la sacerdotisa con cierta molestia.
-Tranquila, no te exaltes. Supongo que deberé explicarte para que puedas comprender las cosas. ¿Pero por dónde debo comenzar a explicar?
-Empieza a decirme que cosas son ustedes ¿Acaso ese ser llamado Yang y tu son replicas de ese desagradable de Naraku?
-Vamos Kikyou ¿Cómo puedes decir tal cosa? Ya antes te has enfrentado a replicas de Naraku y te ha sido fácil derrotarlas. En cambio, tu batalla contra Yang por poco te cuesta la vida. Somos mucho más que simples replicas, tampoco nos confundas con otras extensiones de su cuerpo. Yang y yo somos algo más elevado que eso, nuestra fuerza e inteligencia son similares a la de Naraku. Nosotros nos podemos considerar las dos caras que conforman al más temible y odiado hanyou de esta región. – exclamo con gran orgullo el ser.
-Alter egos… -susurro la miko mientras recordaba al extinto Suikotsu, uno de los terribles 7 guerreros que padecía de un caso de doble personalidad.
-Precisamente, mí querida amiga.- repuso Ying.
¿Y cómo paso¿Cómo fue que ustedes surgieron?
-Sencillo, fue por tu culpa lo que hizo que nosotros apareciéramos en la vida de Naraku. Cuando clavaste aquella flecha en tu última batalla contra él, se incrusto en la perla de Shikon-Tama provocando su purificación. ¿Acaso no te preguntaste el porque no te mato a aquella noche? Fue porque al momento que la joya inicio su proceso, Yang y yo surgimos provocando un caos en su mente. – explico el alter ego mientras descendía al suelo y se sentaba sobre un gran futón.
.La sacerdotisa al escuchar dichas palabras, entendió el porque de las actitudes del hanyou de cabellos negros que tenia hacia ella. Era raro pero no pudo evitar sentirse algo triste al darse cuenta que los sentimientos de Naraku no eran genuinos sino habían sido inducidos.
-Veo que te has puesto triste¿A que se debe eso? – pregunto intrigado el ser.
-No te diré, es algo que no te incumbe – respondió Kikyou sin poder evitar derramar una pequeña lágrima. Ying sonrió al ver tal hecho y cerrando los ojos y moviendo la cabeza en señal de afirmación, dijo:
-Él te ama….
-No digas estupideces, en la mente de esa aberrante criatura solo esta aquella maldita sed de poder. Sería estúpido creer que pudiera tener sentimientos que no sean de ambición y de maldad. – vocifero con rencor la mujer.
-Es cierto que antes de aquel momento, los sentimientos que has descrito invadían por completo la mente y corazón de Naraku, pero eso no significa que no conozca otros sentimientos como el cariño o el amor. Él también puede sufrir, llorar y soñar, solo que lo a olvidado, eso es todo. El destino nunca ha sido claro para nadie, ni para humanos, ni para monstruos, ni para vivos y no vivos. Y aunque las atenciones que Naraku te ha dado hayan sido provocadas por tu flecha, no significa que no existían, sino al contrario estaban ahí, dormidos en su tan destrozado corazón.
-No me vengas con esas tonterías, eso son mentiras. – replico la sacerdotisa.
-Puede ser, pero se muy bien que en el fondo, te aferras a que sea cierto – susurro Ying. La miko solo se abstuvo a sentarse en la orilla de la cama y dejando caer el arco y las flechas, se hundió en la tristeza. Ying se levanto de su asiento y acercándose a Kikyou, se sentó a su lado y posando su mano sobre la espalda de esta, intento consolarla. Pero apenas la había tocado cuando la sacerdotisa se levanto furiosa y le planto una bofetada mientras vociferaba con ira -¡No me vuelvas a tocarme así!
-Disculpa, al parecer estás muy sensible, será mejor que me retire – musito el alter ego al mismo tiempo que se acariciaba la mejilla enrojecida por el golpe. La sacerdotisa solo se limito a colocar su mano sobre su pecho mientras posaba su mirada al suelo, avergonzada por su comportamiento.
Ying se levanto de la cama y se disponía a desvanecerse en el aire cuando Kikyou lo detuvo, sujetándolo de la mano y sin poder evitarlo lo abrazo mientras rompía en el llanto. Ying se conmovió al ver que entre sus brazos se encontraba una frágil mujer cuyo corazón se encontraba herido. Tranquilamente se quedo quieto, dejando a la sacerdotisa derrumbarse entre lágrimas y lamentaciones.
-Ya deja llorar, vamos mujer, tranquilízate – exclamo con voz amable el ser mientras abrazaba con delicadeza el cuerpo de la miko. Pero esta no hizo caso y siguió con su llanto por lo que Ying decidió dejar que ella desahogara sus pesares. No se imaginaban que en otra habitación eran observados por alguien.
-¿Dónde ha quedado la feroz guerrera¿Dónde quedo aquella sacerdotisa cuyo temple era reconocido en todo Japón? – se preguntaba Naraku mientras contemplaba la cristalina superficie del espejo de Kanna. Esta se mantenía inmóvil frente a su creador y aunque se mantenía como era costumbre en silencio y con aquella mirada inexpresiva, no pudo evitar sentir la curiosidad de saber sobre lo que pasaba por la mente del hanyou en esos instantes.
-Mi señor ¿Usted confía en ese ser llamado Ying? – se atrevió a preguntar el espíritu. Naraku sin mirar a la extensión, tomo un sorbo de una botella de Zake y con tono molesto respondió:
-No, no confió en esa criatura. Creo que es de igual de manipuladora que esa otra criatura llamada Yang. Se que se trae algo entre manos pero desconozco su objetivo. ¡Rayos¡Estoy rodeado de hipocresía e intrigas!
-Señor…. – susurro la extensión y bajando la cabeza, siguió inmóvil en su lugar. Una pequeña sonrisa se dibujo en el rostro del hanyou y mirando a su creación, murmuro:
-Kanna… mi leal sierva… Me alegra mucho saber que por lo menos puedo confiar en mi, jejeje aunque no seas capaz de entablar una conversación amena, pero en estos tiempos violentos, quien es perfecto jejejeje.
La extensión solo se limito en mover suavemente la cabeza en señal de afirmación mientras que Naraku cerraba los ojos y seguía bebiendo de la botella de licor. Los minutos pasaban lentamente, durante lo cual, el contenido de la botella fue desapareciendo dentro de la boca del híbrido.
-Señor, creo que debe dejar de beber…. – susurro Kanna al ver como Naraku había consumido todo el licor. Este la miro y con una gran sonrisa, se levanto y acercándose a ella, poso su mano sobre el delicado mentón de la joven.
-No te preocupes pequeña, una simple borrachera no matara al Gran Naraku, ahora se buena niña y trae otra botella de Zake. – exclamo el monstruo. La joven obedeció y dejando el espejo sobre el suelo, se desvaneció en el aire. El híbrido se sentó nuevamente entre los grandes almohadones que descansaba en el suelo de la habitación.
-Maldito…. – refunfuño Naraku al ver que Ying aun no había dejado de abrazar a Kikyou.
-¿Ya te sientes mucho mejor? – pregunto el alter ego al ver que Kikyou dejaba de llorar. Esta retrocedió un poco y con cierta vergüenza, se sentó nuevamente en la cama.
-Gracias… y discúlpame por la bofetada – dijo la sacerdotisa.
-No tienes porque disculparte, es compresible tu reacción. – repuso Ying mientras empezaba nuevamente a levitar en el aire. Kikyou solo se limito a mirar hacia la ventana, posando sus ojos sobre el firmamento estrellado.
- Dime Ying ¿Es cierto lo que me dijiste¿Qué en verdad Naraku siente algo por mí? – pregunto tímidamente la joven mujer.
-¡MALDITO HIJO DE PUTA¡NO TE ATREVAS A DECIRLE! – grito enfurecido el hanyou al escuchar la pregunta de la sacerdotisa.
-Bueno…. Es posible… es difícil darte una respuesta, pues tanto en su mente como en su corazón, se ha vuelto un caos. – repuso el alter ego.
-Pero tu me dijiste que él sentía al por mi - replico la miko.
-Lo se, pero darte una respuesta definitiva seria precipitado, recuerda que aun la mente de Naraku sigue en caos y no sabemos el resultado final….
-Miserable, creí que se iría de lengua… - susurro Naraku tranquilizándose.
-Bueno, creo que es hora de que me marche, ya se hace tarde y debes descansar – exclamo Ying desvaneciéndose en el aire.
-Espera, aun no te vayas, no tengo mucho sueño y no se que hacer…. – dijo Kikyou.
-¿Entonces que deseas hacer? – pregunto Ying.
-Podemos charlar del pasado, por lo que veo tú eres la forma espiritual de Naraku, por lo que si no me equivoco, estarás lleno de historias interesantes.
-Si, se puede decir que conozco muchos relatos curiosos… Con un gran placer te contare sobre ellos – exclamo con una gran sonrisa Ying mientras se sentaba en futón.
Las horas pasaron lentamente en la cual la relación entre el alter ego y la sacerdotisa se fue estrechando más. Con lujo de detalles, Ying relato las historias mas extrañas, divertidas y tristes que maravillaron y entretuvieron a la sacerdotisa. Pero a cada minuto que pasaba, tal situación era como un cuchillo afilado que se clavaba en el pecho de Naraku, pues no podía evitar ser presa de los celos, de los malditos celos.
-¡Hip¡Maldita sea¡Hip¡¿A que hora se largara¡Hip! – vocifero con rencor el hanyou. Varias botellas de Zake habían sido consumidas por el monstruo, arrojándolo a las garras de la embriaguez. Kanna se mantenía quieta en su sitio, observando el comportamiento bochornoso de su creador. El tiempo siguió avanzando mientras que los celos y la rabia consumían al híbrido.
-Kanna, ve a descansar ¡Hip! – murmuro Naraku al mismo tiempo que se levantaba del suelo y con gran dificultad, caminaba hacia la puerta.
-Amo ¿Esta bien? – pregunto la extensión al ver como el hanyou deslizaba la puerta y se preparaba a salir. Este solo giro su cabeza hacia ella, clavando sus grandes ojos carmesí, cuyo brillo dejaba al descubierto su embriaguez.
-Claro que estoy bien¡Hip! solo voy dar la vuelta ¡Hip! – susurro este y con dichas palabras salio de la habitación. La extensión solo se limito en mover la cabeza en señal de negación y con la mayor tranquilidad, se desvaneció en el aire.
-¡Jajajaja¡Y el viejo cayo de espaldas apenas lo vio¡Fue el mayor susto de su vida¡Jajajaja¡Y el niño se moría de la risa mientras se quitaba el disfraz¡Jajajaja! – exclamaba lleno de alegría Ying mientras se doblaba de la risa en los almohadas. Kikyou posaba su mano sobre su boca para disimular las risas que el relato sobre las travesuras de un niño hacia un viejo ogro le había propiciado.
-Es muy gracioso ese relato – murmuro la sacerdotisa.
-Lo se, es una historia que le relataba un viejo cuentista a los niños de un viejo pueblo… - explico el alter ego. Iba a proseguir con otro relato cuando un pequeño escalofrió lo alerto. Con rapidez se levanto del suelo y acercándose a la sacerdotisa, beso su mejilla derecha. Esta no pudo evitar sonrojarse y bajar la mirada.
-Ying yo… - balbuceo la joven mujer.
-No digas más, eso fue un beso de despedida, me tengo que marchar. – respondió el ser justo en el momento que retrocedía y se desvanecía lentamente. Una rosa blanca quedo en lugar donde el alter ego desapareció. La sacerdotisa se acerco y con delicadeza tomo la flor, deleitándose del dulce aroma y tras algunos minutos, se fue a descansar. La noche siguió su curso, en la cual Kikyou dormito apaciblemente en el suave colchón, arrullada por el hipnótico canto de los grillos mientras que la brisa nocturna soplaba tímidamente en el interior de la habitación.
Estaba tan absorta en sus sueños, que no percibió la presencia que lentamente había invadido la habitación. Cuidadosamente el extraño subió a la cama, evitando realizar algún movimiento brusco y despertar a la doncella. Suavemente sus dedos comenzaron acariciar los sedosos cabellos negros de Kikyou, acercándolos a su nariz para deleitarse de su dulce aroma. Un profundo suspiro dejo escapar el intruso justo en el momento que dejaba caer los cabellos y acercaba su rostro al de la sacerdotisa. Pero esta, apenas sintió la tibia respiración sobre su piel, se levanto sobresaltada e hizo que el extraño se cayera pesadamente al suelo. Rápidamente la sacerdotisa tomo su arco y apunto amenazante una flecha al intruso.
-¡¿Quién eres y que haces aquí?!
-¡Hip¡Rayos¡Hip¡Eso me dolió¡Hip!- exclamo la voz.
-¿Naraku¡¿Qué diablos haces aquí?! – vocifero sorprendida la joven.
- ¡Hip! Vine a verte ¡Hip¿Acaso tiene algo de malo¡Hip! – respondió el hanyou justo en el momento que se levantaba con gran dificultad.
-¡Sal de esta habitación¡No tienes nada que hacer aquí!
-¡Hip¡No me iré¡Hip!
-¡Vete o….!
-¡Hip¡¿Qué vas hacer¡Hip¡¿Dispararme¡Anda hazlo! – exclamo Naraku mientras rompía parte de su vestimenta, dejando al descubierto su pecho.
Kikyou por unos minutos observo a Naraku y dejando escapar un ligero suspiro, dejo el arco y la flecha a un lado y se sentó en la cama.
-Lo mejor es que te vayas, estas ebrio y puedes hacer o decir algo de lo cual te puedas arrepentir después – susurro la sacerdotisa mientras bajaba la cabeza para no ver el rostro de Naraku. Este refunfuño y acercándose un poco a ella, exclamo molesto:
-¡Hip! Tú quieres que me marche ¡Hip¡Pero si fuera Ying, me rogarías para que me quedara!
-Déjate de tonterías y vete…
-¡Tú eres la que debe dejarse de estupideces, solo de verte riendo de sus idioteces hacia que me hirviera la sangre!
-¡¿Qué¡¿Me estabas espiando¡Esto es el colmo¡¿Pero porque me sorprendo de eso¡Si es normal para ti¡Maldita sea¡Largarte Naraku! – grito iracunda Kikyou.
-¡No¡No me iré!
-¡Pues entonces yo me voy!
Y tras decir aquellas palabras, se levanto de la cama y se dirigió a la puerta. El hanyou al ver esto, la sujeto del brazo y la jalo hacia el. A unos pocos centímetros de distancia quedaron sus rostros. La sacerdotisa sintió como un escalofrió se apoderaba de su cuerpo tras posar su mirada en los ojos carmesí de Naraku.
-Suéltame- gimió en voz baja la miko.
-No, no quiero – respondió el hanyou. La sacerdotisa tembló al sentir el suave aliento alcohólico golpear su rostro por lo que lo hizo hacia un lado.
-Suéltame… Te lo suplico -
-¡No¡Maldigo la hora en que esa endemoniada flecha me partió en dos¡Me asquea saber que tú tienes cierta atracción a mi parte más inmunda¡Que te hundas en los malditos brazos de Ying!
-¡¿Por qué te enfurece eso¡¿Qué paso con el odio que tanto me profesas!
-¡¿Quieres saber porque me enfurece¡¿Por qué el gran Naraku se ha rebajado a un miserable borracho?!
-¡Si¡Dímelo!
-¡Por celos¡Por los malditos y enfermizos celos que me provocan ver como ese imbecil aunque no lo conozcas, se ha ganado tu corazón¡Que te haya logrado hablar, tocar sin que tú te opongas¡Es por eso maldita¡Por eso estoy así!
-¡Idiota¡Tú solo me ves como un simple objeto¡Un trofeo más para ti¡Es por ello que te enfurece en realidad¡Pensar en la idea de que alguien me tenga y que no seas tú!
-¡Mentira!
-¡Es la verdad!
-¡Y yo te dijo que es mentira!
-¡¿Entonces dime con un carajo que sientes por mi?!
-¡Te amo Kikyou¡Te amo y no lo puedo evitar! – vocifero Naraku justo en el momento que la besaba apasionadamente. Los ojos de la sacerdotisa se desorbitaron al escuchar dichas palabras. Su corazón latía violentamente dentro de su pecho mientras miles de pensamientos provocaban un caos en su mente. Iba a alejarse del híbrido y huir pero algo en su interior se lo impidió. No pudo evitar sentir como el calido calor que Naraku despedía, la abrigara y no pudiéndose resistir, lo abrazo con fuerza, correspondiendo con la misma intensidad el beso.
Los minutos pasaron en los cuales ambos seres se mantuvieron unidos por medio de ese beso. Pero de pronto, los labios de Naraku se separaron lentamente de los de Kikyou. Esta se asusto al ver como el hanyou retrocedía y cerrando los ojos, caía nuevamente al suelo.
-¡¿Naraku¡¿Qué tienes?! – pregunto preocupada la sacerdotisa al ver el cuerpo inmóvil del hanyou. Un silencio espectral se apodero de la habitación al mismo tiempo que un terrible presentimiento se apoderaba del corazón de la joven mujer. De pronto un largo y fuerte ronquido rompió el silencio del lugar provocando que Kikyou se diera cuenta que el terrible hanyou se había dormido.
-Se durmió…. – exclamo Kikyou al ver como Naraku dormía a pierna suelta. Al parecer el sueño había sido el resultado final de los estragos del alcohol. Y dejando escapar un suspiro de resignación, tomo una almohada y la coloco debajo de la cabeza del monstruo. Luego se dirigió a la cama y tras acostarse, miro al ser y con una pequeña sonrisa, murmuro – Buenas noches mi querido enemigo…. - Y con esas ultimas palabras, puso su mirada al techo, recordando ese ultimo beso y tras un pequeño lapso de tiempo, sus ojos se cerraron, cayendo también en un profundo sueño.
-Del Odio al Amor hay un solo paso, eso siempre he dicho – susurro triunfante Ying quien había visto todo lo sucedido desde otra dimensión.
-Idiota, yo fui parte de tu plan desde el comienzo – grito enfurecido Yang desde un rincón mientras se regeneraba.
-E hiciste un gran papel, querido "hermano" - respondió el alter ego.
-Pero aun no cantes victoria, quizás a mi me has derrotado pero aun recuerda que Naraku siempre será Naraku, con o sin perla de Shikon, así que no te hagas muchas esperanzas de que surja algo entre ellos dos. – sentencio con malicia el segundo alter ego.
-Eso lo veremos Yang, eso lo veremos – murmuro Ying con una sonrisa mientras seguía observando al monstruo y a la sacerdotisa...
Continuara...
¿Que tal? Jejeje nadie se imaginaba a un Naraku ebrio cierto (bueno uno que otro si n.nU). Ojala que les haya agradado este nuevo capitulo, donde el final se acerca rapidamente, grandes batallas se acercan y un sorprendente final surgira.
Muchas gracias por ser tan pacientes y mas gracias por los reviews que me enviarón, disculpen las tardanzas, a mi tampoco me gusta pero que se le va hacer, escuela es escuela. Cuidense y pasen:
¡¡¡¡¡¡UNA FELIZ NAVIDAD Y UN PROSPERO AÑO NUEVO!!!!!!!!!
Les desea Trabis Lapat de Quevedo (Lindo nombre verdad)
Adios y dejen sus comentarios, jejejeje.
PD: Considerare los reviews como mis regalos de navidad jajajaja...
