Hola ¡hola mis queridas seguidoras! Espero todas anden de lo mejor, acá tienen ustedes ¡otro capi de la historia!.

Espero les guste, ya poco a poco, la cosa va agarrando corpachón.

¡déjenme saber su parecer!¡con un animado RVIEW!.

Sailor moon, es propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo, quiero llenar este phandon lo mas posible.

Regreso a la tierra.

Los días de diplomacia se pasaron en un santiamén, registré prontamente en mi calendario, el momento de regresar y aunque amaba mi planeta natal, quería volver a casa, al hhogar y a los brazos de mi hermosa princesa, miré a mi hija.

-ya estamos listo Rini ¿Dónde está tu novio?. Pregunté, ella me miró.

-no lo se papá, no lo he visto, es extraño, lo busqué por todos lados. Aseguró.

-entonces cariño, no podemos esperarlo. Noté su tristeza.

-papá, tengo un mal presentimento. Dijo, sentí un escalofrío por mi columna, no había olvidado esa maldición, pero había curado fielmente a mi yo de poder adquirirla, bajo ninguna circunstancia, pero parece que el cálculo me falló y otra vez, ese fantasma se atraviesa en mi camino, miré a mi niña, la abracé.

-tranquila cariño, todo va a salir bien. Dije aumentando la fuerza de mi abrazo.

-eso espero papá. Dijo ella con calma forzada.

Debía ir a despedir a mi Rini, pero no quería verla, no quería verla así, tenía tantas dudas y la imagen de la neo rreina me daba vueltas en la cabeza, era tan hermosa, tan gloriosa, tan majestuosa, que no había duda de donde mi Rini había sacado su belleza, pero era una locura, una locura ir contra mi suegro y su poder, era descomuna, el mas fuerte de todos, no, no podía hacerlo, debía seguir todo como siempre, pero mi querida Black Lady, no me llamaba tanto como esa hermosa mujer.

Nosotros regresamos a casa, Rini estuvo muy alicaída, por todo el camino, decidí deshacerme del problema de manera inmediata, al llegar al espaciopuerto bajamos de la nave, ya nos esperaban mi princesa, Damon y Dayni, que eran idénticos a mi, la niña, se peinaba como mi niña, abracé a mi princesa y le di un par de vueltas.

¡papi!¡papi!¡papi!¡papi!¡cárgame!¡cárgame!¡cárgame!¡cárgame!. exclamaba Damon.

- ¡no!¡no!¡no!¡a mi!¡a mi!¡a mi!. Exclamaba Dayni, reí y los cargué a los 2, tras soltar a mi princesa.

-hace tiempo que a mi no me haces eso. Dijo Rini con puchero.

-ya tu eres mayor de 10 años. Dije con calma, dejé a los niños en el suelo.

-bueno chicos, vamos a casa, papá y Rini están cansados y desean con toda la fuerza de su corazón dormir y pasar tiempo en familia. Los niños asintieron y corrieron hacia la limusina, abracé a mi princesa, la besé y seguimos a nuestra familia.

-los extrañé a los 3. Dijo apretandi mi viril miembro, sonreí complacido.

-nosotros también las extrañamos. Dije acariciando de manera disimulada su vagina, ella sonrió, nos soltamos inocentemente y entramos a la limusina.

No podía dormir, ya mi Rini se había ido, pero yo no pensaba en ella, me imaginaba a la rubia, a la misteriosa neo reina, su cuerpo, debía ser igual que el de mi Rini, con pechos tugrentes, cintura estrecha y anchas caderas, de solo pensarlo, mi pene reacciona y cuando me doy cuenta de lo que estoy haciendo, estoy explotando yo solo mi deseo, mi masturbación es efectiva y abazalladoa.

¡Sereeeenaaa!. Rito en el momento de llegar a la cúspide.

¡Diaaaamaaaanteeee!. gritó mi princesa - ¡Serenaaaaaaaaaaaaaa!. Grité al tocar el cielo con las manos, en el momento donde mi princesa y yo, nos fundimos en un solo ser, estaba tan feliz con ella, teniendo lo que quería, mi princesa, mi familia, mi reino, todo era perfecto y no iba a perder nada de eso, cuando mi princesa se durmió, alcé el teléfono.

- ¿si?. preguntó la persona a la que llamé.

-padrino, la maldición se activó. Dije con calma forzada, un silencio atemporal en la línea.

- ¿Dónde estás?. Preguntó.

-en el palacio del Tokio de Cristal. Dije, el asintió.

-voy para allá hijo, vamos al jardín. Asentí y colgué, me levanté, me puse el albornoz y dejé a mi princesa durmiendo.