Is everybody going crazy?
Is anybody gonna save me?
Can anybody tell me what's going on
Tell me what's going on
If you open your eyes you'll see
That something is wrong

Crazy

Simple Plan


William, un hombre rubio de ojos dorado cubiertos por gafas caminaba mientras cargaba con gruesos portafolios, su deber como Archivero era clasificar, documentar y organizar todo lo que pasara en un Fabren Bastion, era una labor agotadora, aburrida y hasta deprimente, pues en numerosas ocasiones, algunos miembros del nivel 15 fallecían, esto era debido a la falta de atención que sufrían, pues nadie regulaba que comiesen bien o tuviesen un buen techo bajo el que dormir.

Ante noticias como esa, el rubio se alegraba de haber acogido a Marshall, un joven con diversos trastornos mentales a quien había conocido en un oscuro callejón dentro de la inmensa fortaleza, desde aquel día, Marshall se había convertido en su protegido, este se la pasaba pegado a el, siguiéndolo como si de un patito se tratara; en esta ocasión el joven se encontraba esperándolo en su estudio.

Cuando llego a su destino, busco con la mirada a su pupilo, en su lugar encontró una nota en una mesa esta le informaba que Marshall había ido con Louisa y Des a tomar una taza de te y que no tenia nada de que preocuparse. Con un suspiro, dejo caer las carpetas en su escritorio y empezó a leer los archivos para organizarlos en la enorme biblioteca que relataba el avance de cada día en ese Fabren Bastion.


En un elegante departamento decorado con una mezcla gótica y vintage, estaban sentados en unos sillones tres amigos; Lousia era una dama de blancos cabellos blancos, estos normalmente estaban sujetos por completo, su piel era morena y sus ojos eran de un inusual color rosa sakura. Des, era un joven extraordinariamente alto, de piel pálida, y unos grandes ojos ámbar, su cabello negro estaba teñido de rubio en la parte superior de su cabeza. Marshall tenia una espesa melena blanca, su piel morena siempre estaba cubierta por amplias prendas de gran tamaño, sus ojos eran lo mas inquietante de su persona, pues estos tenían el iris enteramente negro al punto se no se distinguía la pupila de sus ojos.

El trió de amigos bebía una taza de te mientras disfrutaban de un postre preparado por el mas alto, Des y Louisa conversaban sobre métodos de cocina, mientras Marshall jugueteaba con su taza. De ves en cuando, los dos amigos trataban de incluir al albino en sus conversaciones, sin embargo el joven parecía ido y contestaba con monosílabos, si bien esto les preocupaba no hacían nada al respecto, pues sabían que el único que podía ayudar al moreno era William.

— Marshall, ¿Te gustaría que vayamos a buscar a William?— el mencionado miro a la joven, la chica sabia muy bien que el albino se cerraba a las personas cuando el rubio no se encontraba a su lado.— seguramente el debe querer un descanso, podemos ir a buscarlo y salir para tomar un poco de aire.—el albino asintió de manera enérgica y se puso de pie, los dos amigos de mas alto rango se colocaron sus identificaciones. Marshall siempre usaba el gafete que le daba un amparo como protegido de un miembro del cuarto nivel.

El trió salio del apartamento para caminar a través de la zona residencial del Fabren Bastion, caminaron rumbo al Salón Barroco para dirigirse a la Biblioteca de la Iluminación, lugar donde se encontraban las oficinas de los Archiveros, escritores y las bibliotecas, llegaron a la oficina de William tras un recorrido de 15 minutos, el rubio les abrió la puerta mostrando un semblante cansado, aun así les saludo con una sonrisa.

— Venimos a invitarte a salir un rato, debes de estar agotado por tanto trabajo—

—es una gran oferta, pero me encuentro muy ocupado, lo siento Louisa— la morena señalo con su cabeza al albino, al mirarlo el rubio miro a su protegido, este se veía distraído, perdido en sus pensamientos mientras murmuraba en voz baja para si.— aunque tienes razón, me merezco un descanso, Marshall—el mencionado dejo de murmurar y centro toda su atención en el rubio— ¿Que te parece si llevo un par de libros? ¿Te gustaría uno en especial?

—El conejo de Felpa— respondió de inmediato sin duda en su voz, William sonrió y entro a su oficina para extraer el libro mencionado del primer cajón de su escritorio. Con el libro en sus manos, tomo su gafete y junto con sus compañeros caminaron rumbo a la salida del Fabren Bastion. Se situó al lado del albino a quien tomo de la mano, conversaron en voz baja en todo el trayecto. Al llegar a la salida, mostraron sus identificaciones a los guardias, William al ser un miembro del cuarto nivel podía solicitar una escolta para su protección fuera del refugio, por lo que solicito la presencia de Leo Splinter, la pareja de Des. Leo tenia una complexión atlética, su cabello castaño oscuro tenia estrellas rapadas en ambos costados de su cabeza, su piel tenia un tono bronceado y sus ojos eran de un intenso color verde. Este salio con su uniforme, y un arma cargada enfundada en su pantalón.

El ahora grupo de 5 salio de la fortaleza a los verdes prados que rodeaban el lugar, lo que antes fueron grandes ciudades o terrenos baldíos habían sido reclamados por la naturaleza, esto había resultado favorecedor, pues ahora verdes y hermosos paisajes se extendían alrededor de todo el mundo.

Se detuvieron bajo la sombra de un enorme árbol, Leo, Des y Louisa conversaban juntos, por otro lado Marshall y William se apartaron un poco para leer con calma el libro favorito de ambos. Cuando el rubio iba por la mitad del relato, el moreno se levanto de golpe y con la voz alterada y sus miembros temblorosos señalo el prado que se extendía frente a ellos.

— ¡Ya viene! ¡Ya viene!— gritaba alterado mirando con terror la verde pradera donde podían ver el sol ocultarse. El rubio giro su rostro temiendo encontrarse con Blights corriendo en su dirección, mas nada se asomaba por ningún lado.—¡Debemos irnos! ¡Ellos ya vienen! ¡Viene una oscuridad mayor a la conocida! ¿William acaso no lo ves? ¡El prado esta cubierto de sangre!

— Marshall cálmate, es una alucinación, no es real, no existe, calma. Lo que ves es la luz del atardecer— el rubio le sujeto las manos temiendo que comenzara a hacerse daño, el albino estaba demasiado alterado al punto que sus gritos habían atraído a los demás y provocando que Splinter desenfundara su arma.

—¡Esto es rea! ¡¿No lo entiendes?! ¡Debemos irnos! ¡Moriremos si nos quedamos!— los negros ojos mostraban terror, una capa de sudor cubría la frente del moreno, y sus frenéticos movimientos reflejaban el terror que sentía.—¡Confía en mi, por favor! ¡Esto es real! ¡Si no nos vamos de aquí vamos a morir!

El rubio le miro a los ojos por varios minutos, en medio de un expectante silencio.

—Te creo, mañana mismo nos iremos lejos de aquí—