Bueno chicos, después de un largo camino de escribir y re escribir este cap espero les guste. Si tiene faltas o dedazo díganme para arreglarlo. Y bueno, espero poder colocar pronto el cap 8 ya que debo decir o adelantar que ya sabremos qué andaba buscando Draco en la biblioteca, ¿Por qué? Y ¿Para quién?
Gracias por pasarse a leer, los reviews y buenas vibras
Enjoy!
7. "Laconicum y resurectio: el ritual de un mortífago"
"El hombre es por naturaleza malo" (R 6:32)
El hombre "encuentra en sí mismo la insociable cualidad de doblegar todo a su mero capricho y, como se sabe propenso a oponerse a los demás, espera hallar esa misma resistencia por doquier" (I 8:20). Pero es justamente este lado insociable, expresado en conductas como la ambición, y vicios como el afán de dominio y la codicia, que permiten el paso de la barbarie hacia la cultura. Y si echamos un vistazo en el pasado de la maldad en la sociedad muggle, podremos darnos cuenta que esta tenía bastantes vertientes y personajes que nos ponen los pelos de punta con los actos atroces que lograron alcanzar. Un ejemplo claro está, Hitler. Y digamos que una contraparte, en el mundo mágico sería aquel sujeto ensañado con la pureza de la sangre, debido a un linaje. A una instrucción social. Lo que es bueno y malo para una sociedad, para una cultura. La magia es por sí misma una antagonía de la supervivencia a las creencias de los muggles, y por tanto la necesidad de preservarla es determinante. Sin embargo, algunos métodos que ciertos personajes quisieren establecer para ello, son en sí brutales.
Voldemort.
Él, tuvo una infancia bastante desagradable, quizá en unos aspectos traumáticos. El simple hecho de ser rechazado por tu propio padre, familia, estirpe. Por descender de una familia de renombre que lo repudió por llevar la mezcla de sangre entre sus venas. ¿Es que quizá todo esto le da derecho a interferir en la sociedad a tal grado de imponer sus leyes? ¡No! Solo un ser desquiciado podría desear la extinción de una raza. De una cultura.
Después de que le obligaron a tomar el té de hongos, el cuerpo aparentemente inerte de Draco Malfoy fue llevado a una cámara rectangular, de paredes blancas con figuras incrustadas de serpientes las cuales lanzaban vapor caliente por la mandíbula expuesta. Esto era el Laconicum. Conocido abiertamente en la cultura Romana como un baño termal o sala dónde sudar por medio de aire caliente es seguido a una inmersión en agua fría. El techo del lugar estaba completamente abovedado. En medio del salón había una mesa igualmente rectangular levitando sobre una piscina de agua fría un poco más ancha. Los hombres encapuchados, con el cuerpo de Draco a cuestas, se colocaron a la orilla de la piscina, y la sala comenzó a llenarse con más figuras vestidas de negro. Todos blandieron la varita incluyendo a los hombres que cargaban el cuerpo del muchacho, y susurrando palabras inconexas apuntaron al centro. El cuerpo de Draco se levantó lentamente de los brazos de sus captores, y levitando se colocó de forma paralela a la mesa del centro, lentamente hasta postrarse sobre la pulcritud blanca y rectangular de la mesa de mármol. Del mismo modo, hicieron desaparecer las ropas del chico, sin alabe de morbosidad, tan solo con los fines requeridos para la ocasión: el ritual de un mortífago.
Lord Voldemort apareció por el umbral, vestido de blanco haciendo contraste con los 12 personajes que rodeaban a Draco en la habitación, su serpiente Nagini entró detrás de él arrastrándose lentamente y mostrando la lengua bífida. El hombre de ojos eclipsados levantó los brazos al cielo y el vapor se intensificó en un resoplo prominente, la serpiente siseó. La puerta tras de su espalda se cerró y no habría hechizo o fuerza que pudiere abrirla hasta terminar aquello. Lord Voldemort se colocó a la orilla de la piscina, como hicieron antes los encapuchados que se fueron a formar filas en los costados, y colocó dedos largos, pálidos y deformes en dirección a la cabeza rubia que yacía a medio metro de él. Como si hubiese realizado un hechizo silencioso, la mesa se movió hacia él de modo que tuvo la cara del muchacho debajo de sus manos. Hizo apelación a Legeremancia para descubrir si el alma seguía en el cuerpo de Draco comprobando que no. Era solo un cascaron, el alma del chico ya no estaba ahí, se marchó a los confines que su conciencia hubiere dado razón y placidez. Primero debía romperse el vínculo, después despedazar el alma y por ultimo hacer que regresase por sus propios medios o de lo contrario quedaría atrapado en el limbo sin posibilidades de volver, lo que muchos llaman en el mundo muggle, quedar en coma.
Y efectivamente, el alma de Draco estaba viajando por los confines de una constelación lejana pero conocida para él, y no es que fuere su forma cotidiana. Era como una masa o ectoplasma de color gris que se dilataba conforme se acercaba a lunas, los soles, las estrellas, estelas y anillos circundantes. Él se sentía feliz, consciente de que la realidad estaba fuera de sí pero que esa era ahora su mundo momentáneo. Había tanta paz, tanta tranquilidad. Como si de pronto todas sus angustias se hubieren esfumado, no existía el dolor físico ni moral. Era un ser, existente claro, pero en una metamorfosis abstracta a su propia consideración de lo que es una vida normal. Tan trascendental, que no querría olvidarlo, ojalá no pudiera olvidarlo. Y lo que no tenía claro es que, así sería. Quizá era el hongo que ingirió, pero eso le dejaría una marca más que física, si no también, en el alma. No estuvo consciente del tiempo que permaneció ahí, escudriñando la galaxia a tacto y gana, a desquicio y resquicio.
Hermione le colocó el dedo índice en los labios acallando la narrativa de Draco. Quizá era más de lo que podría soportar. Él la miró con ternura, era sin duda lo mejor que pudo pasarle. Le sonrió sinceramente, con calidez y dulzura. La atrajo más hacía él.
-Te amo-le soltó en medio del silencio cómodo en que se quedaron unos instantes-
Hermione alzó las cejas con sorpresa, era un apelativo que nunca le había escuchado en sus labios. Volvió a mirarle con cierta incredulidad y le sonrió.
-¿estás de broma?-soltó-
-No tendría por qué bromear con eso- Draco frunció el ceño. Era la primera vez que se lo decía y ¿ella reaccionaba así? ¡Vaya! Que golpe tan duro a su ego-
Hermione se hizo ovillo de nuevo en el pecho del chico y se rebujó buscando calor. Empezaba a hacer frío de nuevo. Al verla tiritar, Draco alargó el brazo y echó su túnica encima de los dos.
-¿Y desde cuando lo sabes?-murmuró Hermione con jovialidad, quería indagar más sobre el cómo y porqué despertó esos sentimientos. Quería desviar el tema tan solo un momento ya que aquella narrativa le causó escalofríos-
-¿El qué?-Draco cuestionó, no supo de qué hablaba Hermione. Ella le dio un codazo en broma-
-Que me amas-soltó una risilla nerviosa y viró el rostro para mirarle a los ojos-
-Pfff…¡menuda pregunta! No tengo porque responder a eso-Draco enarcó una ceja mediando los gestos de ella. Se encontró con su mirada suplicante-..
-Anda..Cuéntame-murmuró de manera sugerente-
-..No sé cuándo..ni cómo..ni que treta usaste-bromeó-
-¡Sí que lo sabes!-atajó-¡Draco!...confiésalo…-suplicó sonriéndole atractivamente-
Draco bufó y su flequillo se levantó un poco con el resuello. Después volvió a mirar esos ojos del color de las avellanas y no pudo resistirse a ellos.
-Fue en aquella ocasión..la tercera vez que estuvimos en los invernaderos-murmuró mirando un punto inexistente en el suelo-..Cuando se activaron los aspersores del techo-
-¡Lo sabía!-dijo Hermione con alevosía-
-¿Lo recuerdas? ¿He?-Ahora fue el turno de Draco para sonreír de manera sugestiva-
-¿Cómo no recordarlo?..fue una semana después de que regresamos a duras penas de ese calabozo que llamas alcoba. En serio Draco, creí..creí que estabas muriendo-susurró apenas audible y un escalofrío le inundó al rememorar-
-Y así fue…morí-frunció el ceño y comenzó a recordar y narrar ciertas partes de la historia nuevamente-
Hermione tenía los ojos desencajados. Asustada tragó saliva e intentó doblegar su temblorina. Palpó dudosa las sábanas de la cama y movió un poco a Draco intentando que este despertase.
-¡He Malfoy! ¡Despierta!-susurró, sus ojos seguían indagando la obscura profundidad del Armario que tenía de frente y haciendo intermitentes al chico. Draco ni se inmutó. Su respiración era entrecortada, tenía unas ojeras obscuras y su cuerpo estaba empapado en sudor-
Cuando al fin el ruido en el armario cesó, una figura pequeña, flacucha y desaliñada salió del artefacto y el alma de Hermione regresó a su cuerpo.
-¡Tu! ¿Qué haces aquí?-murmuro con sorpresa-
-La amiga de Harry Potter necesita mi ayuda, de aquí no podrá salir sola. El Profesor Dumbledore ha dicho a Dobby que buscase a la amiga de Harry Potter- dijo el pequeño elfo remolinándose las manos una contra la otra- Pero debemos darnos prisa, ellos vuelven-dijo mirando la puerta por dónde habían salido los encapuchados-
Hermione hizo ademan de marcharse pero luego volvió la vista a Draco.
-Pero no podemos dejarlo aquí Dobby, debemos llevarlo con nosotros-dijo ella mirando con preocupación el cuerpo paliducho de Malfoy-
-No podemos señorita amiga de Harry Potter. Si ellos se dan cuenta..ellos..ellos.. los antiguos amos son malos, ellos son malos…-Dobby comenzó a pegarse contra los bordes de la cama-¡Dobby no debe hablar mal de sus antiguos amos! ¡no! ¡no!-
-¡No Dobby! ¡Basta!-Hermione detuvo al elfo domestico antes de que otro golpe lo dejase también inconsciente-¡pero no podemos dejarlo aquí!-
-¡Si podemos! Ellos lo cuidarán, no van a dejarlo solo-Dobby miró a Draco con lástima- el joven Malfoy tiene que hacer esto por su cuenta. Tiene que regresar de la muerte por si solo-
Los ojos de Hermione se abrieron como platos ante la confesión del elfo ¿de la muerte? ¿Pero cómo? ¡Nadie regresa de la muerte! Que ella supiera, no.
-¡Eso es un absurdo!-siseó con rabia-..Dobby, ¡hemos de sacarlo de aquí!-
-¡QUÉ NO! –gritó el elfo doméstico y sus ojos de pelota se ensancharon aún más- ..Eso pondrá en riesgo al joven Malfoy. Y marchémonos ya, el profesor Dumbledor le espera en el castillo, ¡no demoremos más!-
El elfo tiró de Hermione a regañadientes. Y antes de entrar al armario Evanecente, se soltó del pequeño individuo y se acercó a la cama. Lanzó un hechizo de protección alrededor de Draco ¿Por qué? No lo supo con exactitud. Le tomó de la mano y sintió cómo una corriente eléctrica le recorrió el cuerpo, obligándola a entrar en una especie de trance. Sentía en su propio cuerpo el palpitar lento del corazón del chico, las sensaciones y la angustia. Draco luchaba por su vida. Y en el momento que sintió cómo el corazón del chico se detuvo. Hermione se inclinó por acto reflejo, con los ojos nublados, meditabunda, como un ente. Y le susurró al oído: "Ni el infierno... Ni el fuego y el dolor son eternos. Regresa al mundo de los vivos, vivo y completo porque aquí yace la fuente de tu corazón". El elfo domestico tiró de ella nuevamente sacándole del embeleso y llevándola dentro del armario. Desaparecieron rumbo al castillo.
Hermione parpadeó con fuerza intentando enfocar su alrededor. Se sentó abruptamente al no reconocer del todo el sitio hasta que vio llegar a la señora Pomfrey con unas compresas. La mujer le sonrió de manera dulce.
-¡Oh qué bien! ¡ha despertado! Me alegra mucho-dijo con tanta amabilidad-
-¿Qué hago aquí? ¿Qué sucede?-preguntó Hermione desconcertada-
La Señora Pomfrey siguió con su habitualidad y pareció no escucharla. Hermione intentó levantarse pero el azote de la puerta le provocó un salto. Y aguardó en su sitio.
-Veo que se siente mejor, Srita. Granger-la voz gruesa le sacó de sus reparos-
-Profesor Snape-murmuró con incredulidad-¿Qué ha sucedido?-
-Eso mismo quisiera saber Srita. Por eso he venido-le miraba fijamente, con las manos anudadas tras su espalda-¿Qué sucedió en el bosque?-
-¿El bosque? –y de repente pareció recordar. Sus ojos marrones se abrieron de par en par-¡Malfoy! ¿Dónde está Malfoy?-lo buscó con desesperación por todas las camas adyacentes en el sitio-
-El joven Malfoy se encuentra en su sala común, como es debido-dijo Snape con su peculiar calma-Ahora, explíqueme ¿Qué sucedió en el bosque? Y ¿Por qué la encontramos inconsciente?-la estudiaba-
-¿Cuánto tiempo llevo aquí?-indagó ignorando los cuestionamientos del profesor-
-Una semana-
-¿Cómo dice?-se exaltó-¡eso no puede ser! Malfoy..yo..hace un momento estaba en..-se acalló, quizá no era buena idea hacer confesiones sin pensarlo-
-¿Estaba en?-cuestionó Snape y levantó la ceja derecha. Aminoró la distancia con la chica- ¿Qué sucedió en el bosque Srita. Granger? Porque, todo esto es producto de su estancia allí mismo ¿cierto?-concretó mas como una afirmación que pregunta-
Dumbledore no tardó en aparecer a escena, quien sabe cuánto tiempo estuvo parado junto a la puerta viendo el cuadro desde su punto. Hermione miró al hombre de barbas blancas y luego a Snape. No supo que hacer, más que asentir.
-¿Cómo se siente Srita Granger?-preguntó Albus acercándosele lentamente-
-Yo..he..bien-murmuró, apretó más las sábanas contra sí-
-Albus, debido a que ha presentado una mejoría indudable creo que la Srita. Ya debería presentarse a sus deberes-sentenció el hombre de mala gana-
-¡Oh Severus! Déjala tranquila un par de horas más. Evidentemente ya está mejor. Pero no hay que aumentarle la carga-dijo el profesor sin dejar de ver fijamente a Hermione- ¿Querida? ¿Tienes algo que decirme?-
Hermione le miró a los ojos firme. Luego desvió la vista y negó nuevamente con la cabeza.
-Bueno, teniendo en cuenta su estado benéfico. Creo que puede ir a su sala común en cuanto esté dispuesta-el director sonrió y le regaló a Hermione una leve caricia en la cabeza- Severus-se despidió formalmente con un movimiento feudal-
-Le advierto Srita. Una palabra de cualquier cosa..-susurró Snape-
Hermione asintió enérgicamente.
La chica suspiró con alivio al divisar la madera crepitante en la sala común y que ésta estuviere vacía. Todos estaban en el partido de Quidditch que se daba contra Rivenclaw. Realmente le pareció tan absurdo que el mundo entero colapsara ante un deporte tan peligroso y rimbombante. Dejó caer su peso en la cama con los brazos y piernas extendidos, y de pronto sintió una angustia inegable. Algo estaba ocutando todo el mundo. Inclusive Albus Dumbledore. Si ese hombre era tan sabio ¿Cómo no pudo deducir que algo realmente le estaba sucediendo? Y ¿Cómo era posible que Draco Malfoy estuviere sano? Según las aseveraciones de Snape. Se levantó y echó a andar a los invernaderos. No quería estar en su habitación. Al menos avanzaría un poco los deberes.
Suspiró de alivio inconscientemente cuando lo divisó ahí, acuclillado frente a las macetas y colocándoles semillas de pasiflora, con los pantalones enlodados, una de las mangas de la camisa doblada hasta el codo, la otra no-lo que llamó su atención- pero ¿Qué sucedia ahí? ¿habia soñado todo? ¿ él estaba vivo? ¿Pero cómo? Se acercó lentamente y él parecía tan ensimismado, haciendo caso omiso de su presencia hasta que el silencio fue roto por su peculiar sarcasmo:
-¡Oh! Gran Sangre sucia, tú que te jactas de perfección has perdido tanto tiempo en tu flojera que he hecho el trabajo de este invernadero yo sólo por una semana y media! Tendrás que compensármelo de alguna forma- una sonrisa socarrona de medio lado se le dibujó en los labios-
Ella le ignoró.
-¿Malfoy? ¿Estás bien?-le dijo Hermione con preocupación más por amabilidad-
Draco frunció el ceño ¿Por qué no estaría bien? ¡Carajo! Si detestaba el trabajo de los invernaderos y faltar a los partidos de Quidditch pero fuera de eso…bueno había que confesar: la piel de su brazo izquierdo le ardía horrores y tenía una rara escoriación qué no lograba comprender. Se pensó el ir a la enfermería pero ya alguna vez le dio urticaria por comer demasiado chocolate. ¿Sería eso tal vez?
-¡A ti que te importa como este yo!-vociferó Draco. Era cierto ¿Qué tenía ella que hacer tintes de preocupación por él? ¿Era una treta?-
Hermione seguía mirándole como si fuera el cristal más frágil a punto de ruptura. Draco enfureció ¿Por qué lo miraba con compasión? Si quería cabrearle ya lo había logrado con su simple presencia.
-¡Deja de hacer eso!-le dijo al borde del cólera-
-¿él qué?-murmuró ella. Se llevó una mano al pecho-
-¡El mirarme como un cachorro desvalido!-Se irguió cuan alto es- ¡No te permito qué!-al tomarla del brazo y sentir el contacto con su piel, una corriente eléctrica le recorrió por completo y ahogó un grito de dolor-
Draco Malfoy se acuclilló de nuevo en la tierra lodosa a causa de un dolor fuerte y punzante que venía de su brazo izquierdo. Dio un grito ahogado y la manga de su camisa empezó a incendiarse. Automáticamente los aspersores del techo-de riego- se activaron. Hermione se acuclilló de inmediato y le recorrió las telas de la manga. Lo que observó la dejó aterrorizada. La piel del chico tenía una escoriación extraña y se removía con vida propia. Estaba formándosele una coloración negruzca y una figura peculiar.
El chico le miró consternado, igual de asustado que ella.
-¿En verdad no lo recuerdas? ¿Cierto?-ella le murmuró-
-¡¿De qué hablas?!..aah-soltó otro grito de dolor-
-El porqué de eso- Hermione señaló con la mirada angustiada la figura de una calavera que se asomaba apenas en la piel blanquecina de Draco-
Draco, sin saber porque, se encolerizó. Se levantó abruptamente del suelo aludiendo a todas sus fuerzas y tratando de controlar el dolor insoportable. Con una energía sobre humana tomó a Hermione por los hombros y la arrinconó entre la pared del invernadero y la puerta de salida.
-¡Como digas de esto una palabra!-amenazó con los ojos grises y brillantes-
-Malfoy, me estas lastimando ¡suéltame!-exigió, intentó rebujarse y soltar el agarre pero él era mucho más fuerte-..yo..no..yo no diré nada-balbuceó asustada. La mirada de Draco era espeluznante-
-Así me gusta, sangre sucia. Obediente y sumisa-le murmuró de manera sugestiva e hizo otra mueca de dolor-
Ella asintió.
-¿M-e ..m-e dejarías..-apuntó con la mirada la escoriación del brazo-¿ayudar?-terminó la frase temerosa-
Él, al percatarse de su insinuación le soltó lentamente. En verdad el dolor le estaba causando estragos, creyó que se desvanecería. Hermione rebuscó en su bolso un ungüento, luego murmuró un hechizo y finalmente aplicó la pasta espesa. Al sentir la piel de él, la corriente eléctrica volvió a sumirla en un trance. Sintió el sufrimiento de Draco, el dolor que se produjo cuando su corazón volvió a latir segundos después que habían dejado su habitación en la mansión Malfoy. Las lágrimas empezaron a correrle por las mejillas. Draco se apartó y Hermione regresó en sí, embebida en llanto incontrolable.
-¡Te sentí!-murmuró-¡a él! ¡A él, en tí!...durante el resurectio.. el señor obscuro..el que no puede ser nombrado..-lloraba-
Draco dio dos pasos atrás y como un retroceso de cámara las imágenes vinieron a su mente. TODO. Abrió los ojos platinos de sobre manera.
-¡Shhht! ¡cállate! ¡cállate!-murmuró enfurecido y miro a derredor preocupado de que alguien se percatase de lo sucedido-¡ni una palabra de esto! ¡Me has oído!-sentenció-
Hermione asintió.
-Cuanto lo siento, Draco-le dijo con sinceridad. Lo miró a los ojos, esos ojos grises perdieron su dureza por un instante-
¿En verdad ella lo sentía? ¿le importaba? ¿Cómo era eso posible? Siempre la mancillo con la acidez de sus palabras. Ella no podía preocuparse por él. Era su némesis. ¿acaso su bondad llegaba más allá de eso? Draco le miró consternado, sin saber que responder solo asintió. El dolor de su brazo fue aminorando conforme aparecía un color negro en su piel, trazando la verdad de aquel suceso. Una marca inolvidable e imborrable. Se desdobló la manga para que ella no fuere capaz de visualizar por completo el tatuaje. Sin pensarlo siquiera, la ayudo a levantarse después de observarla sollozar unos instantes. Al verla tan acongojada, Draco sintió el impulso de limpiarle las lágrimas ¿pero qué carajo le sucedía? Era su enemiga, al igual que Harry Potter. No lo hizo. Se limitó a observarla, percatándose de que realmente aquella chica era todo un caso y le odiaba por provocarle miles de sentimientos a la vez: odio, admiración, envidia, celos, atracción.
-Basta ya con tu lloriqueo-murmuró hastiado-me incomodan las escenas melodramáticas-
Ella no dijo nada, se limpió las lágrimas. Draco se giró dándole la espalda. Ella, por un impulso que no supo de donde nació, le abrazo por detrás.
-Al menos regresaste al mundo de los vivos, vivo y completo-susurró Hermione apenas audible-
Y se echó a correr.
Draco se giró en sí mismo para observar perplejo el espacio donde ella estuvo segundos atrás. Y esa frase le hizo mella.
-"Ni el infierno... Ni el fuego y el dolor son eternos. Regresa al mundo de los vivos, vivo y completo porque aquí yace la fuente de tu corazón"-murmuraron en unísono Draco y Hermione-
Sus ojos se encontraron. Rememorar aquellos instantes les hizo acrecentar más su amor. Él estaba seguro que no le dejaría ir de nuevo, ella también. Para Hermione fue trascendental sentir cómo el corazón de Draco volvió a latir, resucitando ante el veneno total de aquella locura. Y ahí, sentados en el suelo de la sala de los Menesteres, es cuando se percató a ciencia cierta que él sería su perdición. Su amor. Su todo. Y sería capaz de cualquier cosa.
-Eso me hizo regresar del limbo, tu voz-le dijo Draco apartándole un par de mechones rebeldes de la frente-
Hermione le sonrió con ternura.
-Así que ese día descubriste que me amas-le concedió un lánguido beso en los labios. Él asintió- ..También te amo ¿lo sabes?-
Draco volvió a asentir. Le regaló un beso largo, profundo y apasionado. La estrechó entre sus brazos, haciendo que la llama emergiera de pronto. El profundo fuego resguardado por tanto tiempo, y que ante aquel sopor primaveral se hacía cada vez más extenuante. Ella se apartó para mirarle a los ojos, haciéndole saber que el mismo ímpetu le recorría el cuerpo. Draco le sonrió con sensualidad y dijo:
-Esta noche, creo que no dormirá Srita. Granger-Dijo Draco. Ella sonrió, el apelativo sonó a la promesa de una noche inolvidable.
