Hola ¿que tal?, aquí vamos con el segundo capítulo. Como siempre, aclaro que los personajes de CCS no me pertenecen y esta pequeña historia surgió de mi imaginación y espero les guste y la disfruten tanto como yo disfrute escribiéndola, bueno comencemos…
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Hace menos de dos años (por unos días) …
Año nuevo, fecha en la cual las familias y amigos se reúnen en los templos para festejar juntos el inicio de un nuevo año. En mi caso la situación dista mucho de eso. Mi familia aún seguía en Kyoto, pero por lo menos Tomoyo había regresado para celebrar conmigo, lo cual era un alivio.
Al llegar al templo al que fuimos para celebrar, nos encontramos con una sorpresa desagradable... ¡El maldito de mi novio estaba allí con otra mujer!
—Ahora si lo mato, Sakura —dijo Tomoyo, furiosa—. Nadie te hace esto y sale ileso.
Tomoyo Daidoji era una mujer preciosa de largos cabellos negros ondulados, ojos azules casi llegando a violetas y generalmente muy dulce, educada y gentil. Pero no debían hacerla enojar, porque era peor que un demonio.
—Cálmate, Tomoyo... —le dije, tomando sus manos—. Esto es algo que debo resolver yo misma.
Le sonreí y caminé con lentitud hacia ellos. Mientras más me acercaba más nauseas sentía por lo acaramelados que estaban. Si esa chica supiera la basura que tenia al lado.
—¿Era ella el "asunto importante" que debías resolver, Haru? —pregunté con voz tranquila cuando estuve en frente de ellos.
Su cuerpo se notaba tensó y sus ojos azules estaban completamente abiertos, estaba asustado. Eran obvias sus ganas de salir huyendo ¡Que cobarde! Tartamudeando mi nombre, intentó alejarme de la chica, pero no me deje tocar por él. Con rudeza, quité sus manos de mi brazo y lo miré furiosa.
—Haru ¿Quien es esta mujer? —preguntó la chica entre confundida y molesta.
Sin darle chance de inventar una sarta de mentiras, aclaré que era su "novia" o bueno… ex novia a partir de hoy. No podía creer lo cobarde que era. Si no quería tener más nada conmigo, debió decírmelo y ya. En vez de eso, decidió jugar al novio perfecto mientras estabas revolcándose con otra.
La chica, confundida y furiosa, le pedía explicaciones a Haru, mientras que él intentaba inventar no se que cosa. No pretendía quedarme para ver el final de la novela, así que di la vuelta para irme, pero me vi retenida por la mano de Haru.
—¡Un momento Sakura! No vas a irte, así como si nada — dijo furioso—. Mira todo lo que ocasionaste por tu despecho.
¡Pero que desgraciado! Ni siquiera estaba arrepentido. Fue cuando recordé al extraño con quien había hablado en navidad y decidí tomarle la palabra. Sinceramente, el imbécil de Haru se lo merecía. Me giré hacia él y lo miré fijamente para luego tomar todo el impulso que pude y le di la mejor patada que he dado en mi vida justo entre las piernas, en su orgullo masculino, con grandes probabilidades de dejarlo estéril. Haru cayó al piso retorciéndose del dolor mientras yo lo veía orgullosa desde arriba.
—Lo siento querido Haru. Creo que malinterpretaste mi intención... no estoy despechada. Solo te estaba aclarando el finiquito de nuestra relación —le dije con inocencia fingida—. No te vuelvas a acercas a mi o esto será solo un cariño al lado de lo que te pasará —dije y me fui al lado de Tomoyo quien reía a carcajadas.
Mi amiga estaba feliz y orgullosa ¡Hasta había grabado la épica patada que le dí a mi ex!
—Nunca pensé que se te ocurriría hacer eso. De verdad, fue genial —dijo mientras caminábamos hacia la heladería del parque.
—La verdad no fue mi idea, Tomoyo...
Una notificación de mi celular me interrumpió. Quizás era Haru insultándome hasta morir. Debía bloquearlo antes de que las cosas se salieran de control. Pero cuando revisé mi celular, me llevé una grata sorpresa que me hizo sonreír.
«Hola desconocida ¡Feliz año nuevo!»
Y en 3...2...1... Mi enojo ya se había esfumado.
«¡Feliz año nuevo, desconocido! Pensé que te habías olvidado de mi»
—¿Con quien hablas Sakura? Estás demasiado sonriente —dijo Tomoyo llamando mi atención.
—Na... Nadie importante.
¡Rayos! Era imposible ocultarle algo a Tomoyo y más si tartamudeaba. Estaba en problemas.
Otra notificación me avisó de un nuevo mensaje. Al abrirlo, no pude evitar que ella también lo leyera, estaba descubierta.
«La verdad… Al día siguiente cuando leí los mensajes me pregunté ¿Cómo rayos pude escribir todo eso? Después de todo somos dos desconocidos y ya no tenia las 4 copas de champaña haciendo estragos en mi cerebro… Pero digamos que la curiosidad mató al gato y decidí escribirte de nuevo... Era cierto lo que te dije acerca de que me siento cómodo charlando contigo»
En ese momento pensé que Dios era injusto conmigo al presentarme un hombre como él de esta forma… o quizás debía verlo más bien como una oportunidad.
—¿Quién es lobo, Sakura? —preguntó Tomoyo.
¡Que Dios me ampare! No puedo mentirle a ella... Me conoce mejor que mi propia madre.
—Lo que pasa... Lo que pasa es que... No me queda de otra ¿verdad?
Ella negó con una sonrisa picara. Al sentarnos en la heladería, pedimos nuestros postres y comencé a contarle todo lo que había pasado en navidad y como había conocido a Lobo, mientras ella me escuchaba atentamente, sin interrumpirme. Cuando terminé, ella no decía nada, solo me miraba y luego la vi sonreír... ¿No iba a matarme?
—Bueno, es verdad que es algo loco, pero no lo veo mal. Es decir, el sujeto vive en Tokio así que no hay problema, ni lo creo riesgoso tampoco. Además, me parece muy interesante… Ahora que estás soltera —dijo con una mirada picara mientras comía su helado de menta.
Iba a responderle, pero una notificación me aviso que tenía otro mensaje, seguramente de lobo.
«¿Te moleste? Si hay algún problema puedo entenderlo»
«No, no hay problema. Disculpa, es que estoy con una amiga y le estaba explicando la situación» le respondí rápidamente. No quería que se hiciera una idea equivocada.
—Tomoyo, envíame el vídeo de Haru para verlo. Tengo una idea —dije emocionada, mientras le daba una probada a mi helado de fresa.
—Esa mirada traviesa me dice que tienes algo en mente —dijo desbloqueando su celular.
No tardó mucho tiempo para que mi celular recibiera el vídeo y lo abrí para verlo. Al principio se ve el momento en el cual Haru me toma de la mano para detenerme, viéndose claramente mi cara de confusión. Pero luego me volteo y viene el momento épico ¡Perfecto! No se ve mi rostro.
—Bien, ahora enviemos esta parte del vídeo —dije sonriendo, mientras tecleaba y enviaba el vídeo con el titulo «Esto es un regalo de año nuevo. Espero que te guste»
No pasó mucho tiempo cuando recibí su respuesta. Tomoyo y yo nos juntamos para leerlo y cuando lo hicimos no pudimos evitar soltar una carcajada.
«¡Realmente lo hiciste! ¡Le partiste las pelotas a tu exnovio! Me has alegrado el día y más ahora que estoy 100% seguro de que eres mujer y castaña»
«¿Te gustan las castañas?» pregunté divertida.
—¡Sakura! Realmente estas coqueteando. Estoy orgullosa de ti, estas superando tu timidez —dijo Tomoyo, haciéndome sonrojar.
—No es eso, Tomoyo. Es que él... Es decir... Él no me esta viendo y... Tu me entiendes... —traté de explicarle.
Tomoyo le restó importancia y solo asintió divertida, no por nada era mi mejor amiga. Mi celular avisó que su respuesta había llegado y nuevamente me hizo sonrojar.
«La verdad es que si tengo una debilidad hacia las castañas y debo admitir que me gusta mucho tu cabello»
—Él tampoco se queda atrás con el coqueteo, amiga —dijo Tomoyo.
—¡Pero no es justo! —dije—. Por lo menos el sabe que soy castaña o como luzco desde atrás. Yo no se nada de él.
—¿Sakura, estás segura de esto? ¿De avanzar? —preguntó Tomoyo, preocupada—. Amiga... Te conozco mejor que nadie. Eres una romántica empedernida que no ha tenido mucha experiencia con el sexo masculino y este chico es... extremadamente encantador. No quiero que luego termines enamorada de él.
—Tranquila Tomoyo, tendré cuidado. No creo que eso pase, es decir, ni siquiera lo conozco —dije.
—Pero puedes llegar a conocerlo con el tiempo...
Ella tenía razón, pero mi curiosidad era más grande que el miedo de lo que podría pasar. Por eso mismo, me arme de valor y le expresé que no me parecía justo que él supiera como lucía yo de espaldas y yo no sabía nada de él, físicamente. Una notificación nos alertó de su respuesta, así que nos juntamos para leerla.
«En mi foto de perfil se ve parte de mi cabello. Pensé que ya la habías visto»
Entonces ese tatuaje si era de él. Abrí la foto de nuevo para verla detalladamente y para que Tomoyo también la viera. Se veía la espalda de un hombre en donde estaba el maravilloso tatuaje de un lobo aullando. También se podía apreciar que su cabello era color chocolate y estaba completamente desordenado, pero eso le daba un aire sexy... Toda su espalda era sexy.
—Si esa es su espalda ¿Cómo será su parte frontal? —dijo Tomoyo emocionada y yo por fin caí en cuenta de que he estado enviándole mensajes a un hombre posiblemente... atractivo.
—Dile que te encanta su tatuaje —dijo emocionada ¿Dónde había quedado su preocupación?
«Es un buen tatuaje» tecleé y le di enviar.
Tomoyo me miró con cara de ¿estas bromeando cierto? Pero en mi defensa, nunca pensé que pudiera estar hablando con un hombre atractivo y eso me intimidaba un poco...
«No creas que soy narciso o algo así. En realidad, fue por una apuesta que perdí contra un amigo... No pude negarme porque ganó honradamente el muy idiota. Y como es fotógrafo, tuve que tomarme esa foto y debo tenerla en mi perfil de Whatsapp por 1 mes... pero ni modo»
—¡Dile que te encanta el tatuaje! ¡No seas gallina! —dijo Tomoyo golpeándome el brazo juguetonamente.
—¿No dijiste que tuviera cuidado con él? —le pregunté levantando una ceja.
—Cierto, pero no debes perder la oportunidad de coquetear con un chico sexy —dijo moviendo sus cejas.
En eso tenia razón y más aun siendo yo como era. Si fuera en persona, jamás de los jamases me atrevería a decir las cosas que ya le he dicho, aunque sean inocentes y sin tono atrevido o morboso. También es una sorpresa que me haya enfrentado a Haru por mi cuenta. Es decir ¡Era una chica tímida y tranquila! Generalmente era Tomoyo quien me defendía y jamás me había acercado a un hombre, dando yo el primer paso. En el caso de Haru, fue él quien se acercó a mi. Quizás no debería ver esto como algo loco o malo sino una oportunidad de ganar más confianza en mi misma. Por eso, tomé mi celular con decisión y escribí lo que realmente le quería decir.
«La verdad... No me gustan los hombres con tatuajes y esas cosas, pero... en ti se ve condenadamente bien» Y lo envíe rápido para no tener chance de arrepentirme.
—¡Esa es mi amiga! —dijo orgullosa.
Lo que le había dicho era cierto. Los hombres con tatuaje no me agradaban porque los que había conocido eran creídos o los típicos chicos malos que piensan que llamarán la atención de las mujeres con eso, pero el caso de Lobo era diferente y me di cuenta que no todos deben ser estereotipados. El tatuaje lo hacia ver interesante y te incitaba a tocarlo. No pasó mucho tiempo cuando me respondió y por primera vez me sentí ansiosa y nerviosa de leer su respuesta.
«Entonces ha valido la pena el sufrimiento... Porque fue una tortura. Ojalá no vivieras tan lejos. Así podría mostrártelo en persona»
«Pienso lo mismo... Quizás algún día pueda...» Le escribí sin creer realmente en ello.
«Puede que sea así... A veces tengo que ir a Kyoto por trabajo. Cuando sea así, créeme, te avisaré para quedar y así puedo mostrarte el tatuaje en persona»
—¿Por qué él cree que vives en Kyoto? —preguntó Tomoyo, confundida.
—No tuve el valor de decirle que estaba a 45 minutos de Tokio —dije nerviosa—. ¡Oh Tomoyo! ¿Qué le escribo ahora? ¿Y si realmente lo hace? —pregunté ansiosa y preocupada.
—Depende de que tan lejos quieras llegar con esto, Sakura —dijo colocando su mano en mi hombro para calmarme—. Quizás no hoy, pero deberás sincerarte con él si quieres continuar con esto… de un modo u otro.
Otro mensaje llegó y nos dispusimos a leerlo.
«Debo irme linda, el deber me llama. Y si estas preguntándote si lo que te dije es cierto o no o si tenía segundas intenciones es si a lo primero y no a lo segundo. Te escribo luego. Cuídate cerezo»
«Leíste mi mente lobo. Gracias por aclararlo. Si es así si me gustaría verte algún día. Nos estamos escribiendo»
—Oye... Si tiene 26 años, ya debe estar trabajando. ¿Que clase de trabajo te hace trabajar en año nuevo? - preguntó curiosa Tomoyo, lo cual también me causo curiosidad.
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Luego de eso, nos escribíamos casi todos los días, hablando de cualquier cosa, de como habían sido nuestros días, de nuestros problemas… y fue así como surgió una linda amistad que hizo mis días mucho más alegres. Pero el destino tenia deparado para mí muchas sorpresas más.
