Hola ¿que tal?, aquí vamos con el tercer shot. Como siempre, aclaro que los personajes de CCS no me pertenecen y esta pequeña historia surgió de mi imaginación y espero les guste y la disfruten tanto como yo disfrute escribiéndola, bueno comencemos…

XXXXXXXXXX

Hace 1 año y 10 meses

Éste día no podía ser peor. Me desperté tarde porque el estúpido despertador no sonó ¡Tuve que bañarme y vestirme en 10 minutos! Lo cual es un nuevo record para mí. Salí de casa sin desayunar, porque si lo hacia, no llegaría a tiempo para mi primera clase. Pensé que mi suerte había cambiado cuando logré llegar solo dos minutos antes que el profesor, pero luego unos idiotas (porque no se les puede decir de otro modo) empezaron a fastidiar la clase de farmacología... En conclusión, el profesor dio por vista la clase y como si no fuera suficiente ¡Nos colocó un examen del tema para la próxima clase! La cereza al pastel, fue que me encontré con el idiota de Haru. Me miró con aire de superioridad, abrazando a su mujer de turno y siguió de largo. Por unos amigos me había enterado que les había dicho a todos que él había terminado conmigo por ser demasiado cursi, sosa e inmadura ¡Pero que imbécil!

—Ya llegué —anuncié cuando abrí la puerta de mi casa.

—Hola cariño ¿Qué tal tu día? —preguntó mi madre amablemente.

Su nombre era Nadeshiko, una mujer hermosa, dulce, admirable y siempre con una sonrisa en el rostro. En su juventud había sido modelo, pero lo dejó cuando tuvo a mi hermano Touya.

—El profesor de farmacología dio clase vista y hará un examen de eso para el lunes —dije desanimada, tirándome en la silla.

—Bueno, te contaré algo muy bueno para animarte —dijo con una sonrisa mientras colocaba una taza de chocolate caliente en frente de mi.

Las madres eran únicas, siempre te animaban con cosas sencillas y te hacían olvidar todos los problemas.

—Por eso te amo, mami —le dije como una niña, mientras tomaba mi chocolate.

—Hoy conocí a nuestro misterioso vecino —dijo, sentándose a mi lado— Es un hombre joven, como de 25 años. Es algo serio pero muy educado… y atractivo.

—Mama… eres una mujer de 45 años, con un esposo maravilloso y dos hijos —le dije en broma—. Deja de asaltar cunas.

—No lo digo por mi hija, sino por ti —dijo moviendo sus cejas sugestivamente—. No me quejaría por tener un yerno como ese.

Mi madre era todo un caso. Desde que se enteró de mi ruptura con Haru, me ha estado buscando un novio que, según ella, cumpla con sus expectativas… y al parecer el vecino se ha convertido en su mejor candidato.

—Cuando lo vea, te daré mi opinión —dije levantándome para dejar la taza en el lavaplatos.

—Si sigues despertándote tarde, lo dudo mucho —dijo riendo—. Es médico, sale temprano de casa y llega tarde. Esta mañana lo vi porque venía llegando de un viaje de trabajo y lo pillé desprevenido.

—Mama, es nuestro vecino —dije subiendo las escaleras—. En algún momento lo veré. Por cierto ¿Mi hermano está en casa? Quizás el pueda ayudarme a estudiar — le pregunté deteniéndome a medio camino.

Mi hermano mayor era traumatólogo y trabajaba en el hospital central de Tomoeda. Era un fastidioso y siempre me molestaba… a pesar de tener 28 años. Pero no podía negar que era un médico brillante y a veces, cuando su humor era bueno, me ayudaba a estudiar.

—Hoy le tocó guardia en el hospital. Puedes avanzar un poco hoy y mañana le preguntas cuando llegue a casa. Tienes cuatro días para hacerlo —respondió, dándome ánimos.

—Mejor no... Mañana seguro llegará cansado y me da pena pedirle ayuda. Estudiare lo que pueda por mi cuenta —dije aparentando animo mientras subía a mi habitación.

—Está bien, cariño. De igual forma, si tienes alguna duda no dudes en preguntarle. Seguro le va a molestar más que no le preguntes y vayas al examen con dudas —dijo con una sonrisa y no pude evitar regresarme para abrazarla.

—Gracias, mama —dije mucho más animada.

Bien, había llegado la hora de estudiar hasta que mi cuerpo no pudiera más. Abrí el libro de farmacología y comencé a leer y tomar notas. Después de hora y media de estudio... ¡No lograba entender nada! Dios, por favor, ayúdame, de verdad prometo no gritarle más a mi hermano y levantarme temprano todos los días ¡Ilumina mi cabeza!

Una notificación interrumpió mi suplica a Dios y desanimada lo tomé para leer el mensaje.

«Hola preciosa ¿Me extrañaste?»

¡Por supuesto que si! Tenia cinco días sin saber nada de él ¡Cinco días! Teníamos ya dos meses escribiéndonos literalmente todos los días, hablando de cualquier cosa, de como habían sido nuestros días, de nuestros gustos o disgustos... Todo con él fluía de forma tan natural que a veces me asustaba. Hace cinco días me dijo que tendría que viajar fuera del país a una conferencia con respecto a su trabajo (el cual no sabía de que se trataba… Aún) y que no podría escribirme. Debía ser sincera y admitir que lo había extrañado mucho. Tanto que de verdad estaba sorprendida. Tomoyo me había dicho que debía pensar muy bien si quería seguir con esto, pero de verdad no quería dejar de hablar con él. Cada vez que recibía un "Buenos días, cerezo" o un "Descansa, preciosa" mi corazón se aceleraba y esa sensación era agradable.

«Debo admitir que, si te extrañé, Lobo» le escribí con una sonrisa en el rostro.

Él provocaba eso en mí. Ya Tomoyo me lo había dicho, que quizás ese hombre que NO conocía me estaba comenzando a gustar más de la cuenta pero... Él es tan encantador, tan dulce y atento...

«Yo también te extrañe, preciosa. Estuve tan ocupado que no pude enviarte ni un hola. Pero de verdad extrañe saber de ti. Podemos empezar a ponernos al día ¿Algo interesante que contar?»

«La verdad no mucho... Solo que un profesor dio clase vista hoy, va a hacer un examen el lunes y no entiendo nada. He estado estudiando desde que llegué a casa, pero de verdad no logro comprender casi nada» le escribí, desahogándome.

«¿Puedo saber de que va el examen? Quizás pueda buscar algo de información que te sirva... Aunque pensándolo bien, aun no te he preguntando que estudias»

«No te preocupes, no quiero molestar... A menos que seas un experto en aminoglucósidos y su mecanismo de acción… Lo siento, estoy algo estresada. Estudio enfermería» le revelé mientras seguía buscando información en Internet.

«Estas de suerte, preciosa. Pregunta lo que quieras» me respondió, dejándome completamente sorprendida.

«¿Sabes del tema, lobito?» pregunté algo dudosa.

«Es raro que no hayamos hablado de nuestras carreras antes. Soy cardiólogo cerezo y por eso también vi farmacología en mi ciclo básico. Pregunta lo que quieras»

¡Oh Dios! ¿Por qué me haces esto? Con cada cosa que descubro, me gusta más. Algo tímida comencé a preguntarle sobre el tema y a pesar de estarme explicando a través de mensajes pude entender muchas cosas y las veces que me mostré confundida me enviaba links muy útiles donde se describían muchas cosas y hasta gráficos muy precisos para explicar mejor. Él era simplemente... increíble, ahora debo sumar el atributo de inteligente a su lista porque si sus explicaciones eran así a través de simples mensajes, no quiero ni imaginar lo genial que seria recibir clases de él. Quizás podría cumplir mi fantasía de un romance con un profesor.

—Vamos Sakura, deja de fantasear y concéntrate... —me dije a mi misma—. Debo dejar de leer tantos mangas e historias en Wattpad.

«¿Lograste entender todo?»

«¿Puedo decirte que te amo sin que te asustes y me dejes de escribir? En verdad te lo agradezco, me salvaste la vida» le escribí en broma, pero en cierto modo quería ver como reaccionaba a eso.

No soy tonta, ya teníamos dos meses en esto y era obvio el coqueteo que había entre los dos. Por mi lado, al principio lo hacia solo por diversión y para probarme a mi misma que podía charlar con un hombre y desinhibirme un poco. Pero ahora me salía casi natural hacer ese tipo de cosas con él, aunque lo que me causaba curiosidad y algo de nervio era saber por qué lo hacia él.

«Si con esto puedo ganarme ese tipo de reacciones creo que me convertiré en tu profesor particular. Aunque seria mejor poder hacerlo en persona»

Estaba completamente de acuerdo con él. Aunque no sabía si era una buena idea porque quizás estando frente a frente podían pasar dos cosas: a) no me iba a concentrar por andar coqueteando con él o b) iba a estar tan nerviosa por tenerlo cerca que no me iba a concentrar tampoco... La mas probable era la opción b... Pero en conclusión no iba a poder concentrarme con un profesor como él. Además, soy demasiado tímida. Ojalá cuando nos conozcamos algún día pueda vencer mi timidez y pueda reaccionar como una chica normal, segura de si misma, porque después de haber estado intercambiando mensajes con él, me gustaría poder conocerlo algún día.

«Si, también pienso que sería genial tener un profesor dispuesto a explicarme cuando lo necesite. No es justo que estemos tan lejos» dije con sinceridad.

A pesar del tiempo que llevábamos escribiéndonos, aun no me animaba a decirle que estábamos más cerca de lo que él creía. Si… y más cerca de lo que estábamos en navidad, cuando todo esto empezó.

Hace como dos semanas me comentó que se había mudado a Tomoeda a finales de diciembre, casi me vuelvo loca cuando me lo dijo. No quise preguntarle a que lugar exactamente porque me daba miedo estar aun más cerca de lo que creía… además él aun creía que yo era de Kyoto y todavía no reunía el valor para decirle la verdad.

«No pierdas las esperanzas, preciosa. Si no viajo a Kyoto por trabajo lo haré cuando me toquen mis vacaciones... Aunque para eso falta más o menos tiempo. Pero lo bueno se hace esperar»

El realmente quería conocerme, quería verme... y yo con miedo. Me sentía demasiado nerviosa ¿Sería capaz de decirle la verdad en algún momento? ¿Realmente lo veré? ¿Y si la magia desaparecía?

«Lobo... Me encantaría poder conocerte, de verdad me encantaría, pero... Debo ser sincera y confesarte que soy una chica bastante tímida y... No si tenga la valentía para hacerlo»

Por un lado, había sido sincera, porque realmente quería conocerlo, pero no tenia el valor para pararme frente a él en este momento… Necesitaba tiempo para reunir todo el coraje necesario para hacerlo.

«Te entiendo, realmente lo hago. Es más fácil desinhibirte al no ver a la otra persona. Me sucede lo mismo, cerezo. Es mas, creí que pensarías que era un mujeriego o algo así por las cosas q te digo, pero créeme que es solo contigo. También soy tímido, al punto de que las personas piensan que soy demasiado serio. Pero mi yo real es este… Considérate afortunada, linda»

Este hombre, ¿como podía ser tan lindo? Y sin poder evitarlo, sonreí. Debía apresurarme y reunir el valor necesario para decirle la verdad y por fin poder conocerlo.

«Bueno lobo, tenemos tiempo para ganar confianza entre nosotros y así cuando lleguen tus vacaciones podamos conocernos sin problemas» aunque quizás nonecesitemos esperar tanto tiempo.

«Entonces tenemos mucho de que hablar, cerezo, pero será otro día. A pesar de querer seguir hablando contigo ya es tarde y ambos debemos dormir. Ya son las 3 A.M y el cansancio me esta matando»

¿Ya eran las 3? ¿Como pasó el tiempo tan rápido? Menos mal entraba a clases a las 9 y podía dormir un poco más.

«No me di cuenta de la hora. Hasta mas tarde, Lobo. Gracias por ayudarme a estudiar. Esperó duermas bien y sueñes lindo»

«Entonces soñare con el día en el que nos conoceremos. Descansa preciosa. Hasta más tarde»

¿Por que tengo tan mala suerte? A mi alrededor solo habían chicos idiotas e inmaduros y el único que realmente me gustaba no lo conocía en persona. Debo dejar de pensar estupideces y armarme de valor… A pesar de que no sabía como lucía... me gustaba… y mucho.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

En ese momento me di cuenta de que estaba sintiendo algo más allá de una simple amistad por él. Y no pude seguir negándolo, porque cada uno de sus mensajes había logrado enternecerme de tal forma que no pude detener a mi corazón y ese traicionero había comenzado a latir por ese dulce desconocido.