Ash se encontraba en un gran apuro, un pokémon desconocido se encontraba frente a él, no sólo su apariencia era extraña, sino que tenía un mal presentimiento sobre él, algo que le decía que era imposible ganarle, algo que lo aterraba desde el fondo de su corazón… pero no se iba a dar por vencido, eso era lo único que él no haría.

- Spearow, ¡Pico taladro! –

El pico del pokémon pajarito se alargó y empezó a brillar, para luego salir disparado mientras giraba sobre sí mismo.

- Mewtwo, probemos tus capacidades físicas, detenlo con las manos. –

El pokémon genético esperó hasta el último segundo para atrapar por el pico a Spearow, dejó de girar secamente para luego ver sorprendido a su oponente.

- Arrójalo debajo de ti. – ordenó Giovanny.

Mewtwo comenzó a dar unos giros para luego arrojarlo al suelo, al estrellarse contra el suelo, las púas toxicas se metieron en su cuerpo.

- "¡Speaaaaaaarooooooow!". – chilló de dolor al sentir las toxinas forzar su entrada a su sistema.

- ¡Spearow! – gritó Ash preocupado por su pokémon, pero se alivió al verlo darle un asentimiento de cabeza, dejando en claro que aún podía pelear.

El pokémon pajarito alzó vuelo y tomó distancia del pokémon humanoide.

«Spearow no podrá aguantar mucho tiempo, sólo tenemos una oportunidad», pensó Ash con una seria mirada. – ¡Agilidad! –

Spearow comenzó a volar por los alrededores, ganando velocidad.

- Probemos tu manipulación psíquica ¡Usa Psíquico! –

El cuerpo del pokémon genético fue rodeado de un aura azulada y sus ojos se pusieron blancos, estiró un brazo para luego cerrar su mano, al hacer eso el cuerpo de Spearow fue envuelto por la misma aura, pero por alguna razón provocó que detuviera su vuelo.

Luego abrió su mano y comenzó a moverla de un lado a otro, provocando que el pokémon pajarito volara y se estrellara en esas direcciones.

Para el final, dejó caer su brazo, provocando que Spearow se diera un golpe seco contra el suelo, el aura azulada dejo de rodearlos a ambos.

- Parece que ese es el fin para tu pokémon. – dijo Giovanny con una sonrisa socarrona.

- ¡No, aún no! Es ahora o nunca, ¡Golpe aéreo! –

Spearow se levantó con un brillo agudizo en sus ojos, para luego salir disparado como una bala.

Mewtwo alzó su brazo para detenerlo, pero sorpresivamente desapareció de su vista, para luego reaparecer dándole una embestida en el estómago, provocando que cayera.

- ¡Sí! – victoreó Ash, pero su sonrisa se borró al ver como Mewtwo se detuvo a medio centímetro del suelo, se quedó flotando en ese lugar.

Mewtwo estaba sorprendido al ver como casi es derribado por un pequeño pokémon inferior a él, el aura azulada volvió a rodearlo, con ira liberó una onda psíquica que golpeó a Spearow y lo estrelló contra el muro detrás de Ash.

Ash se volteó para ver a su pokémon, estaba incrustado en el muro con espirales en los ojos.

Lo devolvió a su pokébola sin decir nada, sentía que si le decía algo sólo lo deprimiría aún más. «Hiciste un gran trabajo amigo», pensó para sí mismo.

- Si quieres puedes utilizar todos los pokémon que quieras, si tienes miedo de perder. – le ofreció Giovanny.

«Me enfurece, pero tiene razón, con sólo uno no podría ganarle», pensó con ira. – ¡Adelante! ¡Skorupi, Mankey, yo los elijo! –

El pokémon Escorpión y el pokémon Mono cerdo aparecieron frente a Mewtwo, quien los vio como si fueran inferiores a él, que nadie notó debido al casco que lleva.

- Mankey, quédate atrás y usa Foco energía. Skorupi, ponte al frente y ataca con Pin misil. – ordenó Ash.

Mankey se puso al frente de Ash y comenzó a canalizar su energía, mientras que Skorupi se puso al frente de Mankey para luego disparar una gran cantidad de proyectiles.

Los proyectiles se dirigían hacía Mewtwo, quien no se inmutó, sólo levantó su brazo y abrió su mano, creando una barrera psíquica, la cual detuvo cada uno de los proyectiles.

- Skorupi, ¡Pin misil sin parar! –

El pokémon escorpión disparó un sin número de proyectiles, que sólo incrementaban la cantidad con el tiempo.

Mewtwo sólo los detenía con su barrera, hasta que se cansó y decidió detenerlos con su poder psíquico, para luego devolvérselos sin piedad.

- ¡Cambio! – ordenó Ash.

Mankey se puso al frente y Skorupi detrás, una vez Mankey al frente, sus puños se rodearon de un brillo intenso, con puños y patadas frenaba cada uno de los proyectiles devueltos por Mewtwo.

Una vez terminó la numerosa lluvia de proyectiles, Mankey comenzó a respirar profundamente intentando relajarse.

- Tengo que dar crédito cuando se lo merecen, ese Mankey es hábil para la defensa. – dijo asombrado como Mankey detuvo cada uno de los proyectiles, incluso cuando fueron potenciados por Mewtwo, cosa que no dejaría pasar por alto.

- La defensa no es lo único bueno de Mankey, ¡corre al frente y Skorupi apóyalo con Pin misil! –

Mankey corrió al frente, con Skorupi apoyándolo por detrás disparando una lluvia de proyectiles, que Mewtwo detenía con su barrera.

Una vez estuvo cerca de Mewtwo comenzó a dar una lluvia de golpes bombardeo, una fusión entre golpe karate y golpes furia.

Pero la barrera de Mewtwo era tan resistente que ningún golpe lograba penetrarla, causándole fatiga innecesaria a Mankey.

- ¡Sigan atacando juntos! ¡La barrera cederá dentro de poco! –

La lluvia de proyectiles y el bombardeo de golpes, comenzaban a colmarle la paciencia a Mewtwo.

Justo cuando Mewtwo estaba a punto de atacar, un sonido de ruptura lo distrajo, su barrera se había agrietado por el Pin misil, cuando Mankey notó la abertura, decidió golpear ahí con un poderosos golpe de demolición, tan poderoso que logró convertir en pedazos la barrera psíquica.

La cara conmocionada de Mewtwo no tenía precio, tal que Giovanny se quedó con la boca abierta.

Sin poder reaccionar a tiempo, un puñetazo de Mankey en su cara lo mandó contra el suelo, una vez tocó el suelo, pudo sentir como las Púas toxicas se metían en su cuerpo, sin piedad una lluvia de Pin misil cayó encima de él. Siendo súper efectivo contra el pokémon psíquico.

- ¡No lo dejes respirar Skorupi, sigue así! –

Algunos de los proyectiles comenzaron a estallar al tocar a Mewtwo, demostrando ser golpes críticos.

- No puede ser, ¡Mewtwo! – gritó molesto Giovanny, por confiarse quedó atrapado en la lluvia de proyectiles.

- ¡Picadura y Demolición! –

Skorupi dejó de disparar y salió corriendo en dirección a Mewtwo, Mankey le dio un gancho en la mandíbula que lo mandó a volar en dirección al pokémon escorpión, quien lo recibió con su aguijón izquierdo, mandándolo a volar al medio de donde se encontraban ambos pokémon del azabache.

- ¡Al mismo tiempo! ¡Demolición y Picadura! –

Ambos se dirigieron hacia él, y lo golpearon al mismo tiempo, dejándolo enterrado en el suelo.

Los miembros del equipo Rocket estaban más que sorprendidos.

- ¡No puede ser! –

- ¡¿El jefe perdió?! –

- ¡Imposible! –

Domino se quedó mirando el cráter en el quedó Mewtwo, ella sabía bien lo que venía.

- ¿Lo logramos? – preguntó Ash cansado.

Mankey se dirigió al hoyo para ver si aún podía pelear su oponente, justo al llegar al borde, una luz violeta salió de hoyo y mandó a volar a Mankey.

Del hoyo salió flotando Mewtwo, observando al mono que cayó contra el suelo y al pokémon escorpión que fue a socorrerlo.

- "Gran trabajo, nunca esperé ser golpeado en combate, hasta ahora nunca han podido ponerme un solo dedo encima". – dijo Mewtwo, sorprendiendo a Ash y a los miembros del equipo Rocket. – "Supongo que esta vez iré enserio". – dijo antes de crear una esfera negra con sus manos, para luego arrojársela a Skorupi, quien no lo vio venir y fue arrastrado hasta el cuerpo de su compañero. – "¡Tomen esto!" – exclamó antes de crear una esfera de luz con sus manos, la cual fue directo hacia ellos.

Una vez impactó contra ellos, fueron envueltos por una luz brillante. Una vez desapareció, ambos se encontraban fuera de combate.

Ash cayó de rodillas, apretando sus puños con rabia. Luego se golpeó fuertemente en la mejilla derecha con su correspondiente puño, esto sorprendió a todos, incluso a Giovanny y a Mewtwo.

Después, se levantó y se dirigió hacia sus pokémon caídos.

- Hicieron un gran trabajo chicos. – dijo mientras los abrazaba. Los cargó entre sus brazos y tomó camino para retirarse, pero se detuvo y dirigió su mirada a Mewtwo. – La próxima te derrotaremos. – dijo para luego seguir su camino.

«"Te derrotaremos, en lugar de té derrotaré"», pensó Mewtwo. – «"Qué humano tan interesante"»

Justo después de salir de ese cuarto de combates, se encontraba vagando por los pasillos del cuartel Rocket. Su mirada irradiaba ira, pero al mismo tiempo había una enorme sonrisa dibujada en su rostro, parecía estar feliz de haber encontrado un oponente tan poderoso.

- Me volveré aún más fuerte, y derrotaré a Mewtwo. – declaró con una sonrisa siniestra.

- Vaya sonrisa llevas, chico. – dijo un tipo de pelo celeste y ojos de igual color, llevando el uniforme del Team Rocket. – ¿Podría saberse que haces aquí sin uniforme? –

- Iba a unirme, pero fui derrotado por Giovanny. – le explicó antes de seguir.

- ¿Luchaste con el líder Giovanny para unirte? – preguntó con sorpresa. – ¿Qué buscabas al querer unirte con esa condición? –

- Quería ser un administrador. – respondió simplemente.

El tipo estalló en carcajadas al oír eso.

- Perdón por eso, pero es la primera vez que alguien desafía al gran Giovanny por un puesto. – dijo con una sonrisa altanera. – Me llamo Protón, por cierto. – dijo antes de marcharse.

-Que tipo tan molesto. – dijo Ash antes de seguir su camino.

Estando a punto de salir del cuartel general, se topó con la rubia que había salvado.

- ¿Podría saberse a dónde te diriges? – preguntó la chica. – ¿No te nos ibas a unir? –

- ¿Qué sentido tiene? Perdí. – se encogió de hombros al responder. – Me voy. – dijo antes de seguir su camino, pero fue detenido por la chica.

- Lamentablemente no puedo dejarte ir, vendrás conmigo, Giovanny-sama quiere hablar contigo. –

Ash mostraba sorpresa en su rostro, aunque sonreía internamente.

Otra vez volvió a la oficina del líder del Team Rocket, sólo que esta vez lo estaban esperando.

Al entrar se encontró con el mandamás sentando en su en su escritorio con su Persian al lado.

- ¿Qué quiere de mí? – preguntó Ash directamente.

- No seas tan cuidadoso, no te haré nada. – le respondió. – Me tomé la libertad de mandarte a investigar cuando llegaste ante mí junto a Domino. Ya sé por lo que has pasado, por culpa de unos pillos tu madre murió cuando tenias siete años, luego fuiste adoptado por el profesor Oak, quien te enseñó varias cosas sobre lo pokémon y sus investigaciones al igual que has tenido varios viajes de campo debido a ello, cualquiera diría que querrías ser un investigador pokémon como el viejo Oak, pero al venir aquí, con nosotros, el equipo Rocket, me hace dudar de lo que realmente deseas. – dijo revelándole todo lo que había averiguado de él. – Así que… ¿Qué es lo que te propones? Acaso, ¿eliminarnos porque somos unos vándalos como los que mataron a tu madre o tienes un deseo oscuro al cual no puedo comprender ni mucho menos imaginarme? – dijo con un semblante serio. – Pensarlo me hizo llegar a la conclusión de que quieres utilizar nuestra fuente de información para llegar a quienes mataron a tu madre. ¿O me equivoco? –

Cuando finalizó Giovanny, Ash estalló en risas, unas enfermas y demenciales risas.

- No sabe lo equivocado que está. – dijo entre carcajadas. – ¡A quien buscaba lo encontré hace un tiempo y lo eliminé! – exclamó con una sonrisa maquiavélica. – ¡Lo tiré por un risco y me aseguré de que muriera! ¡El desgraciado ahora mismo está en el infierno! – declaró con una sonrisa de satisfacción. – ¿Quiere saber por qué me quiero unir a usted? Porque quiero eliminar a todos los entrenadores del mundo, utilizar a cada miembro del equipo Rocket para robarles sus pokémon y así liberarlos de su encierro para que la era de los entrenadores acabe de una buena vez. –

Cada cosa que dijo sorprendió a los presentes, dejándolos con las bocas abiertas, ni siquiera Giovanny se esperaba eso, ni por un maldito momento pensó que aquel chico de diez años pudiera ser tan enfermó y despreciable como él, lo cual lo llevó a sonreír, había encontrado a un gran aliado potencial en su deseo de conquistar al mundo.

- Estas dentro. – dijo Giovanny.

- ¿Perdone? – preguntó Ash algo confundido.

- No comenzarás como Administrador, sino como un simple soldado raso, tendrás el entrenamiento de los reclutas, pero tendrás algunos privilegios, espero escales rápido en nuestra organización… futuro Administrador. – dijo con una sonrisa calculadora. – Domino, ya le he asignado un cuarto en el cuartel, llévalo y encárgate de que se encuentre cómodo con nosotros. Una cosa más, Domino quiero que lo supervises de ahora en adelante. – dijo antes de darles una señal para que se retiren.

Ambos se retiraron dejando sólo a Giovanny con su Persian, o eso parecía hasta que siete sujetos salieron por una entrada secreta detrás del mandamás.

- ¿Está seguro de dejar a un joven tan roto como él, jefe? – preguntó un sujeto de tarje blanco con un escudo con el logo del quipo Rocket en su pecho.

- Tan seguro como mi nombre es Giovanny, Atlas. – le respondió a su Ejecutivo más poderoso.

- Que divertido, oír que aceptó luchar contra un recluta. Como siempre tiene buen ojo, Giovanny-sama. – dijo el tipo que había hablado con Ash, Protón.

- Dudo que se vuelva uno de nosotros. – dijo una pelirroja de caderas anchas y cintura de avispa, que llevaba el uniforme femenino blanco del equipo Rocket. – Es muy probable que nos traicione en un futuro. –

- Apoyo a la culona de Atenea, jefe. – dijo un tipo de actitud relajada, su pelo era lila y tenía un lunar cercano a su ojo izquierdo.

- ¡¿Qué dijiste, desgraciado?! – dijo molesta la pelirroja.

- ¡Atenea, Petrel! No discutan ante el jefe. – le llamó la atención Atlas.

- Orm, Carr, Sird. ¿Qué les parece el chico? – preguntó Giovanny, para pedir su opinión.

- Es sólo un mocoso. – respondió Carr con molestia, un viejo enano.

- Si nos sirve, está bien. – respondió Orm, un fantoche que era muy parecido a Frankenstein.

- Me parece adorable, quizás nos sea útil, pero ha de estar atento a él, puede llegar a ser peligroso. – comentó Sird, una mujer delgada, con una mirada siniestra y ojos rasgados.

- Petrel, te tengo un encargo. –

El nombrado levantó una ceja ante ello.

Habitaciones del Team Rocket

- Esta será tu habitación. – dijo Domino luego de entrar junto a él.

Prácticamente era una suite de lujo, tenía cocina, dos baños, un solo cuarto con una enorme cama de dos plazas, y una sala de estar con una tv de 42" con dos sillones y un sofá enfrente de la tv.

- Puedes redecorarla como desees. – le dijo Domino.

- Creo que esto es demasiado, que yo sepa casi nunca voy a estar aquí ¿o sí? –

- Dependiendo de tus misiones, pero antes de ello vas a estar aquí para tu entrenamiento. – le explicó. – Y como dijo el jefe, me encargaré de ti. –

- Ash Ketchum, estaré a tu cuidado de ahora en adelante, senpai. – le dijo con una sonrisa.

Domino le dio una sonrisa divertida.

- Mis colegas me conocen como la 009 Domino, pero todos mis adversarios me conocen como el Tulipán Negro. – dijo antes de estrechar su mano. – Cuento contigo, Kohai. –

Ambos estrecharon sus manos en un fuerte apretón de manos.

Domino se estaba a punto de ir hasta que recordó algo importante.

- Se me olvidaba, mañana comienza tu entrenamiento, el sargento Viper será tu profesor. – dijo finalmente para retirarse.

- Bien, ya estoy dentro, esto solo es el principio. – dijo Ash para sí mismo con una enorme sonrisa maquiavélica.

Al día siguiente

Ash se encontraba realizando una pista de obstáculos, iba recién por el campo minado, si pisaba una mina saldría volando al inicio, pero para sorpresa del instructor, logró pasarlo en tiempo récord.

«El chico me recuerda a Jessie», pensó con una sonrisa. Luego vio que el chico terminó todo el recorrido. – ¡Bien hecho! Ahora repite el recorrido una tres veces más. –

Ante ellos, le dio un tic en el ojo.

«Que desperdicio de energía», pensó Ash aburrido.

En menos de una hora completó el recorrido tres veces, sorprendiendo de nuevo a su instructor.

- Excelente muchacho, eres el primero en completar el recorrido en tan poco tiempo. Ahora sólo te asignaré un compañero para tu misión. –

- ¿Una misión tan pronto? – preguntó alzando una ceja.

-Será para probar de qué estas hecho realmente. – le respondió con una sonrisa. – Veremos si estas hecho para esto. Descansa lo que puedas. –

En la cafetería

Al parecer Giovanny le dio una tarjeta especial que le permitía comprar todo lo que quisiera en la cafetería, cosa que hizo muy feliz a nuestro joven protagonista.

- Veamos, quiero tres hamburguesas, una pizza y un gran refresco de cola para acompañar. – le pidió al chef, quien se lo trajo enseguida al ver su tarjeta, una que sólo llevaban los ejecutivos y altos mando del equipo Rocket.

Se sentó en una mesa apartada para comer tranquilamente, algo que era difícil al notar todas las miradas que tenía encima de los demás reclutas, gente que vino a unirse al quipo Rocket y pasa por el entrenamiento del sargento Viper.

- Veo que eres muy popular. – dijo Domino, quien se sentó frente a él.

- ¿Podría preguntar por qué? –

- Peleaste con el jefe enfrente de varios miembros, y lograste algo que nunca hubiesen imaginado en sus vidas, ver a alguien lograr tocar al monstruo de Mewtwo. –

- Pero aún así me dio una paliza. –

- ¿Qué importa eso? Ni siquiera yo vi a alguien que lograra ponerle un pelo encima y mucho menos hacerlo pelear enserio. – le explicó. – Eso de por sí ya es un gran logro que ni siquiera los ejecutivos o "Las tres bestias" hubiesen logrado. –

- ¿"Las tres bestias"? – preguntó confundido.

- Son los mejores peleadores de la organización, podrían hacerle frente fácilmente a la "Élite 4". – le dijo algo aburrida de tener mencionarlos.

- ¿Acaso no te agradan? –

- En lo más mínimo, son muy arrogantes y molestos, no tienen ni la más mínima gota de clase en ellos. – le respondió molesta. – Encima cuando les dices algo hacen lo contrario y cuando los mandas pelear lo único que hacen es destruirlo todo. –

- Ok, ya entendí todo. – le respondió con una gota en su cabeza. «¡No entendí nada!»

- Dejando eso de lado, ¿Viper ya te dijo cual sería tu primera misión? –

- Algo de robar al Snorlax rojo o algo parecido. – le respondió dejando caer sus hombros.

- Por lo que veo estas en el equipo rojo. – le dijo al notar su uniforme de principiante. – Espero te vaya bien. –

- ¿Por qué tanto interés? ¿Acaso te enamoraste de mí y no me di cuenta? – le dijo sin ningún poco de tacto.

- ¡Ya quisieras! Recuerda que me hiciste que te recomendara directamente con el jefe, si no lo haces bien, me dejarás en ridículo. – dijo antes de pegarle un coscorrón. – Además estas a mil años de ser mi tipo. – le dijo enojada.

- No tenías que golpearme. – dijo mientras se sobaba en la coronilla. – Que fuerte pegas. – dijo con algunas pequeñas lágrimas de dolor.

- Soy la novena mejor agente del equipo Rocket, y me lo gané con mis habilidades. – dijo inflando su pecho (melones) con orgullo.

- Es bueno saberlo. – dijo con sarcasmo. – Ya viste mis pokémon, ¿qué pokémon usas para tus misiones como la "novena mejor"' –

- Yo no necesito de ellos para luchar, sólo necesito de mí misma. – le respondió, revelando su alto ego.

- Y eso casi hace que te metieran presa. – dijo con gracia, a lo cual Domino le vio con cara de pocos amigos. – Lo siento mucho. – dijo Ash dando una reverencia para que no lo volviera a golpear.

- Disculpa aceptada novato. – dijo antes de levantarse. – Estaré al pendiente de tu progreso. – antes de marcharse.

Ash simplemente se quedó ahí para terminar de comer, dentro de poco tenía que realizar su primera misión.

Al día siguiente

En lo común se forman equipos antes de las misiones para ver su compatibilidad en los ejercicios para luego probarlos en las misiones, pero en esta ocasión sería un caso especial, habiendo dos grandes talentos entre los reclutas, Ash y Mars, una joven pelirroja, su pelo se parecía al de Atenea, pero el sólo le llegaba hasta la barbilla.

Al ser lo mas talentosos, se decidió que se lo uniría para probar que tan buenos serían en el trabajo en quipo si aún siquiera conocerse, algo que no tenía sentido para ellos, pero para Giovanny sí, quería comprobar algo.

- No me retrases, niño. – le dijo la adolescente pelirroja.

- Eso mismo te iba a decir, por cierto ¿Lo que llevas en la cabeza es una peluca para fiestas de cumpleaños de niños de cuatro? – preguntó mientras trataba de aguantarse una risilla.

Ante aquello una vena se le marcó en la frente.

- Me aseguraré de que caigas. – declaró molesta y desafiante.

- Lo lamento, pero eso no sucederá. –

- ¡Ustedes dos dejen de pelear! – exclamó a todo pulmón captando su atención. – Bien, atentos, sólo lo diré una vez. –

Ash y su pareja se encontraban en una sala junto al equipo azul, con Viper delante de ellos, junto a una pantalla de proyector con un edificio bastante ostentoso.

-Esta será su última prueba, irrumpirán en un lugar y todo será en vivo y de verdad. Estoy seguro que todos están familiarizados este edificio, la prueba es llegar al pent-house y robar una caja que contiene al legendario Snorlax rojo. – les señaló el último piso del edificio. – Determinamos que los de seguridad hacen rondas cada dos horas y justo a la media noche uno de nuestros helicópteros llegará al techo, solo tendrán hasta esa hora para robar la caja y entrar al helicóptero. Esa será su última misión, ¿hay preguntas? –

- ¿Qué pasa si nos atrapan, señor? – preguntó unos de los reclutas del equipo azul.

- Sí, claro. Esa es una buena pregunta, recluta Emir. –

- Gracias, señor. –

- Y si los atrapan se pudrirán en la cárcel por toda su vida y reprobarán el examen automáticamente. – le dijo con una mirada seria. – Y les agradará saber que, si uno lo logra, todo el quipo aprobará. –

- ¡Sí, señor! – exclamaron los 4 reclutas juntos.

A las afueras del edificio, ambos equipos se encontraban esperando la hora apropiada para ir.

Una vez el reloj marcó las 10:25, salieron corriendo al edificio.

El equipo azul escaló con unos succionadores y el equipo rojo entró por una compuerta en el ducto de ventilación.

- Odio admitirlo, pero fue una buena idea venir por aquí. – dijo Mars a regañadientes.

- ¿Dijiste algo? – fingió mientras acercaba su oído a ella.

- ¡No dije nada! Continua. –

Siguieron arrastrándose por el ducto de ventilación hasta llegar a un lugar en donde se bifurcaba.

- Genial, ¿ahora por dónde? – preguntó Mars.

- Eso se arregla fácil. Zubat, yo te elijo. – abrió su pokébola, de la cual salió un pequeño murciélago. – Dinos cuál nos hará subir de piso. –

Zubat liberó unas pequeñas ondas ultrasónicas y sintió que en el paso derecho sus ondas subían, por el cual fue por ahí con Ash y Mars siguiéndole.

Siguieron así hasta llegar al pent-house, abrieron una rejilla del ducto y bajaron.

Pudieron ver al Snorlax rojo durmiendo dentro de una jaula.

Ash dio un paso delante y el piso se abrió, provocando que cayera, pero fue atrapado por Zubat quien aleteaba fuerte para que no se cayeran.

- Spearow, yo te elijo. – dijo Ash antes de liberar al pokémon pajarito para que tomara su hombro de derecho con Zubat sosteniendo el izquierdo. – Creo que de esta forma evitaremos esas trampas. – dijo Ash con una sonrisa.

- ¿Y que haré yo? –

- Si ves que vienen los del otro equipo, encárgate de ellos. –

- Me parece bien. – le respondió con una sonrisa siniestra.

En lo que Ash habría la jaula con un dispositivo que le dieron, el equipo azul entro por la puerta del pent-house y vieron como el equipo rojo estaba a punto de ganarles.

Iban a liberar a su pokémon, pero fueron detenidos por la confusión de un Bronzor.

- Bronzor, placaje. –

El pokémon Bronce salió disparado como una bala y embistió a ambos reclutas, dejándolos inconscientes.

- Confusión, arrójalos por el hoyo. –

Con su poder psíquico los hizo levitar por encima del hoyo para luego soltarlos y dejarlos caer.

- Listo. – dijo Ash, al terminar la jaula se desarmó.

- Bien, pero… ¿Cómo lo llevaremos? – preguntó Mars con una gota en la cabeza, cargar un Snorlax era algo imposible, ¿no?

Ash se quedó con cara de póker, no lo había pensado.

- ¿Tu Bronzor no puede? –

- Hay un límite de peso querido ¬¬ – le dijo con cara de como si fuera algo obvio.

- No soy tan pesado. – habló el Snorlax.

Ambos lo miraron con sorpresa.

Spearow al notar eso, lo comenzó a atacar con picotazos, provocando que se parara y comenzara a correr.

- ¡Díganle que se detenga! – exclamó el Snorlax, hasta que fue directo a una de las trampas. – Shit. – dijo antes de caer al hoyo. – ¡Mamá! – se escuchaba su grito en media caída.

- ¡Zubat, Spearow, vayan por él! –

Ambos lo miraron con cara de ¿enserio? Era obvio que no lo podrían cargar.

- No es un Snorlax de verdad, era un disfraz. –

Ambos pokémon rodaron los ojos y saltaron al hoyo para atraparlo, lo sujetaron y se lo llevaron hacia su amo.

El Snorlax se sacó la cabeza, revelando que era Viper.

- Bien chicos, pasaron la prueba. – dijo con una sonrisa.

Spearow lo miraba con cara de pocos amigos, como si quisiera seguir picoteándolo.

- ¿Me harías el favor? – pidió Viper con una sonrisa nerviosa.

- Claro. – dijo antes de devolver al pokémon pajarito a su pokébola.

Al día siguiente

Ash se encontraba caminando por los pasillos del cuartel con su nuevo uniforme negro del quipo Rocket con botas rojas y guantes sin dedos blancos, llevaba su sombrero característico y un pañuelo rojo en el cuello.

- Buenos es hora de entrenar. – dijo antes de salir al patio de entrenamiento, en el cual se encontraban sus pokémon ya entrenando.

Spearow y Zubat teniendo un combate aéreo.

Mankey corriendo por la pista de entrenamiento junto a los nuevos reclutas.

Rattata se encontraba peleando contra el Bronzor de Mars.

Y Skorupi practicaba su nuevo movimiento, Colmillo veneno.

«Mewtwo, sólo espera, te derrotaré», pensó con toda su sangre hirviendo de la emoción.

To be continued…