Este cap es tan felizzzzzzzzzzzzzzz (L) creo que voy a desfallecer por que aparece mi personaje favorito de Eragon ♥ aH!

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Saeth pestañeó y miró a su alrededor confundida, lo primero que vio fue a Saphira encadenada, quiso moverse pero ella estaba atada.

Entonces vio a un ra'zac apuntándole a Brom con una daga y a Eragon forcejeando con sus propias ataduras.

-¡No! –gritó.

Entonces una flecha cruzó el aire y se clavó en el hombro del ra'zac que apuntaba a Brom. El otro ra'zac, cerca de Eragon, se lanzó al suelo y logró esquivar otra flecha, ambos miraron a su alrededor con odio y no trataron de detener a Brom cuando se puso de pie.

-¡Agachate! –le gritó Eragon al hombre.

Brom se acercó a él, tambaleante. Las flechas atravesaban el campamento disparadas por atacantes ocultos, luego de una pausa comenzaron a llegar por el otro lado. El ra'zac más bajó hulló hacia el camino y le dio una patada a Eragon al pasar por su lado, el otro dudó y luego de agarrar la daga con la que había amenazado a Brom se la lanzó al chico y al pasar junto a Saeth le dio un fuerte golpe con lo que ella supuso que era el dorso de su mano y ella calló de cara al piso desmayada por el golpe de su cabeza contra el suelo.

En ese momento se oyó un "¡No!" de Eragon. Brom se había interpuesto entre él y la daga, y esta se había clavado en él.

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Durante un buen rato, Eragon sólo fue consciente del terrible dolor que sentía en el costado, de tal forma que hasta le costaba respirar, y tenía la sensación de que, en vez de haber apuñalado a Brom, lo habían herido a él. Su noción del tiempo era imprecisa, pues le costaba saber si habían pasado semanas o sólo unos minutos. Cuando por fin volvió en sí, abrió los ojos y observó con curiosidad una fogata a unos centímetros de distancia. Aún tenía las manos atadas, pero se le había pasado el efecto de la droga que los ra'zac le habían dado, porque podía pensar con claridad otra vez.

¿Saphira, estás herida?

No, pero Brom, Saeth y tú, sí.

Estaba agachada sobre Eragon y Saeth con las alas desplegadas protectoramente a cada lado de los chicos. Eragon miró a su amiga, era un bulto cubierto con su capa negra, apenas unos mechones rubios salían a la vista bajo la capucha, parecía sólo estar desmayada, si que se frustraría en cuanto despertara, si había algo que odiara era perder el conocimiento.

Saphira, tú no has hecho ese fuego, ¿verdad? Y tampoco pudiste librarte de esas cadenas, sola.

No.

Ya me parecía.

Eragon se puso de rodillas con esfuerzo y vio a un joven sentado al otro lado del fuego.

El desconocido, vestido con maltrechas ropas, emanaba calma y mostraba aspecto de seguridad. Tenía un arco en las manos y una espada de larga empuñadura a su lado, mientras que un cuerno blanco con adornos de plata yacía en su regazo y de una bota le sobresalía el mango de una daga. Tenía el rostro serio y unos rizos castaños le caían alrededor de los ojos de mirada intensa. Parecía unos años mayor que Eragon y un poco más alto. Detrás del joven, había un caballo de batalla de color gris, atado a una estaca. El desconocido miraba a Saphira con cautela.

-¿Quién eres? –preguntó Eragon esforzándose por respirar.

El joven apretó las manos sobre el arco.

-Murtagh.

Tenía una voz grave y muy controlada, pero extrañamente emotiva.

Eragon sacó las manos por debajo de las piernas y se las puso delante. Apretó los dientes al volver a sentir un dolor punzante en el costado.

-¿Por qué nos has ayudado?

-No sois los únicos enemigos de los ra'zac. Los estaba siguiendo.

-¿Sabes quiénes son?

-Sí.

Eragon se concentró en las cuerdas que le ataban las muñecas y recurrió a la magia. Dudó, consciente de que Murtagh lo miraba, pero decidió que no importaba.

-¡Jierda! –masculló, y las cuerdas saltaron.

Eragon se frotó las manos para que la sangre circulara por ellas.

Murtagh respiró hondo. Eragon se apoyó para ponerse de pie, pero las costillas le abrasaban con un dolor lacerante. Cayó hacia atrás jadeando con los dientes apretados. Murtagh trató de acercarse para ayudarlo, pero Saphira lo detuvo con un gruñido.

-Hace rato que te habría auxiliado a ti y a tu misterioso amigo –señaló a Saeth con la cabeza –pero tu dragón no me deja acercarme.

-Se llama Saphira –explicó Eragon, tenso.

¡Déjalo pasar! No puedo hacerlo solo. Además, nos ha salvado la vida.

Saphira volvió a gruñir, pero plegó las alas y retrocedió. Murtagh la miró de reojo mientras se acercaba.

Cogió a Eragon por el brazo y lo sostuvo para que se levantara con suavidad.

Eragon se quejó; desde luego se habría caído sin apoyo. Se acercaron al fuego, donde

Brom yacía de espaldas.

-¿Cómo está? –preguntó Eragon.

-Mal –respondió Murtagh, y lo ayudó a sentarse –Le dieron una puñalada entre las costillas. Después nos ocuparemos de él, pero primero sería mejor ver lo que los ra'zac te han hecho a ti y luego a tu amigo –Lo ayudó a quitarse la camisa y lanzó un silbido – ¡Ay!

-¡Ay! –coincidió Eragon en voz baja.

Tenía un tremendo moretón que se le extendía por el costado izquierdo, y la piel, roja e hinchada, estaba lastimada en varias partes. Murtagh apoyó la mano sobre el moretón y apretó suavemente. Eragon gritó y Saphira lanzó un nuevo gruñido de advertencia.

Murtagh le echó una mirada a la dragona mientras cogía una manta.

-Creo que tienes algunas costillas rotas. No sé cuántas, por lo menos dos, aunque pueden ser más. Tienes suerte de no toser sangre.

Desgarró la manta en tiras y le vendó el pecho. Eragon volvió a ponerse la camisa.

-Sí... tengo suerte.

-Ahora vamos a ayudar al señor misterioso –se acercó a Saeth.

-En todo caso señorita –le corrigió Eragon –es mujer.

-Bueno, lo único que veía era un revoltijo de ropa, no puedes culparme por el error –se defendió Murtagh mirándolo mientras volteaba a Saeth, bajó la vista hacia la chica y contuvo el aliento -¡¿Saeth?!

-¿La conoces?

-Si… -Murtagh la tomó en brazos con renovada delicadeza y la acercó al fuego –Es un amiga… hace años que no la veía –le corrió un mechón rubio del rostro sin dejar de mirarla fijamente.

-¿Está bien?

-Sólo parece desmayada… ¡Maldición! –Retiró su mano de la parte trasera de la cabeza de la chica y vio que tenía sangre –De seguro se golpeó al caer –le examinó el golpe –No creo que sea grave, pero estará inconsciente por un tiempo.

Le limpió la herida mientras Eragon y Saphira cerraban la herida de Brom, aún que sólo por la superficie. Finalmente hicieron una camilla para Brom para que Saphira pudiera llevarlo y montaron en los caballos, era peligroso estar más tiempo allí, los ra'zac podrían regresar.

Murtagh llevó a Saeth consigo, y aún que Eragon prefirió hacerlo él, puesto que no se terminaba de fiar del muchacho, el dolor en las costillas no se lo habría permitido.

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Chan, chan, chan, chan… HAAAAAAAAAAAAAAAAAA! Sorry, la emoción contenida por la aparición de Murtagh ♥

Estoy enamorada X), cachetéenme que me muero.

Suficiente! Espero que hayan disfrutado el cap, pobre Saeth, la mina se la pasa desmayada, y lo pero es que es una mujer de acción y no soporta perderse los combates.

Adiosess