Luego de salir de la celda de Murtagh, Saeth buscó a Arya en su habitación, pero no la encontró, así que decidió ir a visitar a Eragon y Saphira. Un enano, algo impresionado de que se dirigiera a él, le indicó dónde quedaba la dragonera y allí se dirigió.
Estaba muy confundida por la revelación que le había hecho Murtagh.
flash back
-¿Sabes? –Dijo Murtagh tocando el collar que colgaba de su cuello –Nunca tuve oportunidad de revelarte los poderes mágicos de este collar. No es muy poderoso pero…
-Eso no es necesario –rió –ya lo descubrí yo solita. Ha sido bastante útil eso de cambiar el color de cabello.
-¿Cambiar el color de cabello? No sirve para eso ¿De dónde sacaste esa idea chiflada?
-Pero… -Saeth frunció el ceño, confundida.
-Ese collar sirve para bloquear o eliminar los hechizos simples. Y también para volverlos a activar.
Saeth se quedó de piedra.
-¿Qué? –preguntó con una sonrisa incrédula.
fin flash back
¿Quería decir eso que el negro era su verdadero color de cabello? ¿Qué más no era auténtico en ella? Sin duda más tarde tendría que probarlo.
Para llegar a la dragonera tuvo que subir unas interminables escaleras por que se encontraba en lo alto del Isidar Mithrim, pero el ejercicio le hizo bien. Sin embargo, se llevó una terrible sorpresa al no encontrar a Eragon allí, sino a quien menos ganas tenía de volver a ver, Nasuada.
-¿Qué haces aquí? –soltó con brusquedad.
Nasuada la miró un segundo con sus ojos almendrados sin identificarla, de seguro por que se había cambiado el cabello a negro. De pronto pareció reconocerla por que la miró con una antipatía poco disimulada.
-Vengo a entregarle al jinete un mensaje de mi padre.
-Así que eres hija de Ajihad… ¿Por qué no me sorprende? –dijo con todo el desprecio del que fue capaz, y aquello era más del imaginable por cualquiera.
Nasuada frunció sus prominentes labios.
-¿Qué se supone que significa eso?
-Que ambos no me agradan –respondió con simpleza.
-Al menos mi padre es honorable –Nasuada irguió la cabeza con orgullo.
Saeth se dio el gusto de soltar una risa de incredulidad.
-Nuestros padres se parecen, ambos son asesinos de dragones –dijo con un odio venenoso en cada nota de su voz.
-¿Cómo te atreves? –Nasuada le pegó una bofetada –No te mereces a Murtagh.
La cabeza de Saphira se asomó desde las cuevas y dio un profundo gruñido, Nasuada volteó a verla.
Saeth miró furiosa a la mujer, había traspasándola línea de su paciencia. La agarró del cuello del vestido con aquella fuerza inexplicable para su tamaño.
-Murtagh decide quién la merece y quién no. Y él me ha elegido a mi, así que será mejor que te alejes de él por que no me importará de quién seas la hija ni en dónde estamos ¿Entendido? –dijo con fiereza, sus ojos lilas centelleaban con fiereza, la soltó de un empujón.
- ¿Arya? –dijo Eragon apareciendo en la escalera.
Saeth y Nasuada voltearon a verlo, confundidas.
-¡Saeth! Yo… te confundí, creí que eras…
-No me extraña que hayas olvidado mi rostro si no viniste a verme –le respondió la chica con los brazos en jarras, ignorando olímpicamente a Nasuada.
-Yo… -comenzó el jinete avergonzado, pero Saeth sonrió y lo abrazó.
Cuando se separaron, Eragon reparó en Nasuada -¿Quién eres?
-Mi nombre es Nasuada, tengo un mensaje de mi padre para ti…
-Iré con Saphira, el aire aquí es irrespirable –le cortó Saeth y se alejó hacia la cueva para ver a la dragona.
Lo orgulloso que se sentiría Murtagh si supiera que peleaban por él –bromeó Saphira cuando llegó junto a ella.
Esa idiota… en cuanto me levante un solo dedo se lo rebanaré.
Y en cuanto te levante otra mano se la sacaré de un mordisco.
Me agrada saber que al menos estás de mi lado.
Cómo no estarlo pequeñaja.
Saeth sonrió y le acarició las brillantes escamas.
¿Cómo estás?
He recibido consuelo –dijo dejando escapar una pícara sonrisa.
Oh, ya veo, que con que consuelo ¿Eh? –la dragona rió enseñando sus filosos dientes.
-¿Qué ha sido todo eso? –inquirió Eragon entrando en la cueva mientras señalaba con la cabeza e dirección a Nasuada que ya se marchaba.
-Nada, es sólo que no nos llevamos bien.
Al menos tienen intereses comunes –acotó la dragona conteniendo la risa.
-Como sea –dijo Eragon sin entender -¿Quieres comer algo? –le preguntó a la chica.
Saeth recordó entonces que no había comido desde hacía bastante. (Al menos lo que se dice comida en si jajajajjajajaJAAAAAAAAAAAAAAAAAAJAJAJAJJAJA hay diosssss, bastaa, sorry por la interrupción pero era necesario jajajaj)
-Si, me muero de hambre.
Montaron en Saphira y esta los llevó abajo.
-¿Cómo te encuentras? –le preguntó Eragon mientras caminaban por Farthan Dúr bajo la atenta mirada de sus habitantes.
Saeth frunció el ceño, comenzaba a cansarse de que todos le preguntaran lo mismo.
-He estado peor –se limitó a decir –A decir verdad –agregó –en este momento tengo algo más de lo que preocuparme en este momento.
-¿Y qué es eso?
-Es sobre el collar, resulta que no sirve para lo que yo creía y puede que en verdad sea morocha y no rubia. Es extraño.
-No comprendo…
-Yo tampoco, en cuanto lo descubra te lo haré saber, creo que tendré que hablar con Murtagh…
-¿Cómo está él? ¿Los han tratado bien?
-Si, la celda es más lujosa que tu cuevita encima del Isidar Mithrim.
-¿Y cómo es que te dejaron salir? Digo…
-Si, aún que traté de asesinar al líder de los vardenos me dejaron libre… Tengo que agradecérselo a Arya. No sé ni cómo ni por qué lo hizo, pero ha hecho que me liberen.
-¿Arya? ¿La has visto? ¿Está bien?
-Calma chico dragón, si, está bien, fue ella la que me prestó la ropa. Ha sido muy amable conmigo, es extraño. Dijo que había conocido a mi madre, y mucho, pero no puedo dejar de pensar que oculta algo…
-¿Dónde está ahora?
-¿Sabes? No te haría daño prestarle algo de atención a mis desvaríos, en muchas ocasiones llego a algo –replicó molesta, luego puso los ojos en blanco –probablemente estará dando una vuelta por Farthen Dür, no pude dar con ella.
En la cocina, le pidieron algo de comer al cocinero y momentos más tarde les sirvieron un plato lleno de hongos, setas y carne para Eragon y uno de frutas para Saeth.
-¿Por qué nunca comes carne? Lo había notado desde hacía tiempo.
-No es algo que pueda explicarte, es una decisión que tomé hace tiempo, algo que sentí. Pero digamos que simplemente no me siento cómoda comiendo a otros seres vivos.
-Nunca lo había visto de ese modo.
-Y yo nunca del otro, estamos a mano -sonrió
