Aquí estoy de regreso con el último capítulo de Flying, pero no se preocupen, pronto seguiré con Reencarnación, la continuación ambientada en Eldest. No se si ponerla a continuación o como nueva historia, ustedes díganme. Grax a los reviews (me pongo re feliz cada vez que llega un mail que dice "nuevo review" D), y a los que leyeron también, un escritor no es escritor si nadie lee lo que escribe.

amiyumiSi, yo estoy absolutamente de acuerdo con TODO lo que decís. Leé entre líneas y vas a encontrar un spolier de Reencarnación (guño), o mejor dicho lee entre mayúsculas (guiño, guiño). X) Grax por el reiew y no te menosprecies, no soy tan fría como para desinteresarme por los pocos BONDADOSOS Y PIADOSOS que me dejan reviews.

También quiero agradecer a Azamy-Delacour ) yo tampoco estoy a favor del romance MurtaghXNasuada… No se si lo habrán notado, fui muy discreta con ese tema XP jaj. A Ale y a Raihen D GRAXX GRAX GRAX por el apoyo D D D D

Ahora si, los dejo con un nuevo cap de Flying.

…………………………………………………………………………………………………………………………………………………..

Saeth re removió dolorida comenzando a despertar. Sentía algo frío y húmedo que caía sobre ella, tenía el cuerpo entumecido por el frío.

Lentamente abrió los ojos para ver la lluvia cayendo sobre ella desde las nubes negras. Sobre su cabeza se entrelazaban algunas ramas retorcidas de madera oscura, peladas y sin ninguna hoja… Pero aquello era imposible, ella estaba en Farthen Dür. Asustada se sentó y miró a su alrededor, todo estaba cubierto de una espesa niebla y la llovizna seguía incesantemente. Parecía ser una especie de bosque, un escalofriante y tétrico bosque como nunca había visto.

Notó que en cada rama había unas cadenas de plata de las que colgaban cristales. Se acercó a uno de ellos y vio dentro de él a ella que retrocedía unos pasos temblando, soltando asustada una daga, luego Eragon la abrazaba con fuerza. Eran recuerdos, estaba segura de que eran eso. La imagen cambió por la de Brom sonriéndole paternalmente, y Saeth sintió que se le estrujaba el corazón.

Apartó la vista con brusquedad y dio unos pasos entre la niebla, sentía que sus pies pisaban charcos y barro pero no podía verlos.

Una figura se acercó por la izquierda, y hasta que estuvo a unos pasos de distancia, Saeth no pudo ver su rostro.

-¿Brom? –preguntó con incredulidad.

El hombre no respondió, sólo se quedó mirándola con serenidad.

-¿Estoy muerta? –continuó no muy segura de querer saber la verdad.

-No –dijo Brom por primera vez, su voz por un momento sonó ronca, como si hiciera mucho tiempo que no la usaba –al menos no por ahora.

- ¿Dónde estoy?

-Atrapada.

Saeth comenzó a desesperarse de que no le diera una respuesta concreta, a la vez contenía el impulso de correr a los brazos de aquel a quien había llegado a considerar un padre. Pero temía que si se movía un milímetro, si respiraba demasiado fuerte o decía una palabra equivocada, Brom se esfumaría, y entonces quedaría sola, sola como siempre lo había temido. Sola en la oscuridad.

-¿Por qué estoy aquí? –continuó con voz ahogada.

Brom suspiró y pareció finalmente resignado a hablar.

-Estás aquí por que te has encerrado a ti misma y no podrás seguir hasta que te liberes por tus propios medios. También hay ciertas cosas que necesitas ver. No puedes seguir como lo has hecho hasta ahora. Algún día tendrás que decidir que clase de persona quieres ser, por que una parte de ti sigue sedienta de venganza, mientras que la otra sólo quiere seguir con su vida, amar, vivir. Y ambas no pueden convivir juntas.

-Yo quiero seguir viviendo.

-No es así como se decidirá –respondió con cierta tristeza.

- ¿Entonces cómo?

-Con el tiempo llegará el momento en que tengas que tomar la decisión, y entonces no te parecerá tan simple, por que nada lucirá tan blanco y negro como luce ahora, no sabrás cuál es el correcto y cuál el incorrecto. Tendrás que dejar de lado muchas cosas que amas, personas, y deberás enfrentarte a tu peor temor –le colocó una mano en el hombro.

Saeth, sin resistir más el impulso lo abrazó con fuerza. Brom le acarició la cabeza.

-Confío en ti –dijo de pronto con media sonrisa y se desvaneció.

-¡Brom! –gritó Saeth inútilmente.

Una risa de niña recorrió el bosque, casi como si se tratara de un eco. Saeth miró a su alrededor tratando de encontrar el lugar de donde provenía la risa, sin embargo parecía venir de todos lados. Repentinamente, frente a ella vio a una niña. Iba vestida con finas ropas y sobre sus hombros caían unos perfectos bucles recogidos prolijamente con un broche.

Saeth se quedó de piedra al ver una imagen de ella misma a los seis años, mirándola con completa inocencia. La niña le sonrió y salió corriendo.

-¡Espera! –gritó y se apresuró a seguirla.

Nuevamente lo que vio la hizo pararse en seco. Riendo, la niña corrió hacia un claro donde la esperaba parado un hombre. Un hombre demasiado conocido para ella, su padre.

Galbatorix rió y tomó a su hija entre sus brazos. Saeth observó desde tras unas ramas con una mirada abatida como su pequeña yo reía de pura felicidad y abrazaba a su padre, le decía que lo quería y lo besaba en la mejilla.

Había olvidado que su infancia no había sido tan infame como se había obligado a ver sólo para poder odiar más a su padre. Ella había sido completamente feliz hasta el día en que todo se quebró. Había sido completamente feliz hasta el momento que puso un pie en aquella batalla, luego todo se había derrumbado. Repentinamente notó que los ojos de Galbatorix se fijaban en ella. Se preguntó como habría resultado todo si el dragón de su padre nunca hubiera muerto, no habría habido tantas muertes, tantas desgracias. De cierta forma creyó que tal vez su madre seguiría con ella, y los tres vivirían felices, su padre habría sido un héroe y ella tendría a Jaru consigo. Si, todo habría sido más fácil, menos doloroso; pero la vida nunca era así.

-No es justo –dijo en voz alta mientras sentía que las lágrimas acudían a sus ojos.

-La vida nunca es justa –dijo fría una voz femenina a su lado –es por eso que no te debes apegar a nadie. Vive y que te valga con eso, no puedes esperar mucho más.

Saeth miró a quien le hablaba y se encontró con la versión de si misma de la que todo este tiempo había escapado, aquella que se había liberado nuevamente durante la batalla de Farthen Dür. Completamente vestida de negro, con una espada manchada de sangre y una mirada fría y calculadora que dejaba en claro que no temía matar a nadie.

-Hay también cosas buenas.

Su otro yo soltó una carcajada que le heló la sangre.

-No bromees conmigo, sabes perfectamente que las "cosas buenas" sólo se te son dadas para luego quitártelas cuando menos lo esperas, en el momento en que más te duela. Así sucedió con Jaru, así sucedió con Brom, así sucedió y sucederá con todo lo que ames. Seguro que es sólo cuestión de tiempo para que te quiten a tus nuevos amigos, entonces es allí cuando regresarás a mi, pidiéndome que te mantenga con vida el tiempo suficiente para vengarte, pero luego resulta que no cumples tu venganza.

-La sangre derramada no se puede limpiar con más sangre –dijo con seriedad.

La Saeth malvada le sonrió con cinismo.

-Pues mira aquí lo tenemos ¿Te has vuelto sabia? Casi, casi me convences con toda esa tontería que ni tú misma te crees.

-No te necesito.

-¿A no? ¿Y que sucederá cuando te encuentres sola? ¿A quién recurrirás cuando no haya nadie? Yo te mantuve viva, es a mí a quien llamas cuando tu vida está en peligro, soy yo la que te ha salvado en cada batalla.

-¿Es contra ti contra quien debo enfrentarme?

-Oh, no es eso de lo que Brom hablaba, contra lo que tendrás que enfrentarte es una decisión. Pero si, tienes que enfrentarte conmigo si deseas salir con vida de aquí.

-¿Dónde estoy?

-Estas en tu mente. Y aquí yo tengo el control –dijo. Sorpresivamente giró sobre si misma y le dio una fuerte patada en el estómago que la hizo estrellarse contra un árbol.

Saeth sintió que el golpe le quitaba el aire de los pulmones, como cuando Durza la había azotado contra la pared. Hizo una mueca de dolor pero se puso de pie.

-¿Quién eres? –preguntó mirándola directamente con expresión incrédula.

-Soy tú, sólo que en versión mejorada ¡Brisingr! –gritó arrojando un puñado de llamas violetas en su dirección.

Saeth se apartó del camino y se escondió entre la niebla tras un árbol, respirando con dificultad y sin saber que podría hacer para salir de allí.

-Vamos pequeña Saeth, sal de donde quiera que estés. No pensarás pasártelo escondida como cuando eras niña ¿Verdad? –Dijo con voz falsamente dulce –Enfréntate al destino y déjame la vida que me pertenece, eres demasiado débil como para vivirla.

-¡No soy débil! –gritó saliendo de su escondite y pronunciando unas palabras en idioma antiguo.

Su otro yo salió despedido por el aire rompiendo varias ramas a su paso, para luego estrellarse contra el piso. Saeth desenvainó su espada y caminó hacia la malvada, que yacía en el piso, gimiendo de dolor.

-Muy osado de tu parte –le dijo desde el piso –pero tal vez demasiado estúpido –se puso de pie de un salto y desenvainó su propia espada, esta era de hoja negra. Se puso en posición de ataque y la hizo girar en su mano como para demostrarle su destreza.

Saeth hizo lo mismo y la evaluó, si era ella misma, entonces usaría sus mismas tácticas.

Su otro yo le lanzó una mirada maliciosa, y tal como había esperado gritó:

-¡Jierda!

-¡Skólir! –gritó Saeth en respuesta y un escudo invisible se formó a su alrededor.

La Saeth malvada la miró furiosa y se lanzó al ataque dando un salto en el aire, volcando toda su fuerza en el golpe de su espada. Saeth detuvo a duras penas el ataque que le dejó los brazos momentáneamente sin fuerzas. Se separaron y Saeth le devolvió el golpe, dando una estocada directo sus costillas. Ella la esquivó.

-Cerca, pero no lo suficiente –dijo burlonamente.

-Ya me acercaré lo suficiente como para sacarte el aire de los pulmones –soltó un grito y cargó nuevamente. La otra giró para esquivar el ataque y la golpeó con el pomo de la espada.

Saeth trastabilló hacia atrás sintiendo el sabor metálico de la sangre que brotaba de su labio partido. Sacudió la cabeza para espantar el mareo y se volvió a arrojarse en posición de ataque. Se lanzó hacia adelante y esquivó el filo de la espada de su contrincante agachándose, luego, con su espada le hizo un corte en la espalda, sin embargo no era demasiado profundo como para debilitarla.

Su otro yo soltó un grito de dolor que se convirtió en uno de furia y giró acompañada de la hoja de su espada que antes de poder golpea a Saeth se encontró con la hoja violeta de la jinete.

El ruido de las espadas chocando entre si inundó aquel sitio silencioso. Cada ataque que una hacía, la otra lo detenía con la resistencia justa. Parecía imposible que una fuera lo suficientemente hábil como para siquiera hacerle un rasguño a la otra, eran exactamente iguales al momento de luchar, y si Saeth quería ganar, debería buscar otra forma de luchar. Sin embargo, el constante choque de los aceros no le daba tiempo de pensar ni de usar magia.

Su otro yo hizo un truco sucio, y cuando los aceros se encontraron ella la empujó hacia atrás y luego gritó "¡thrysta!" extendiendo la mano hacia ella.

Saeth sintió como si una mano invisible le comprimiera la garganta, no podía respirar. La espada se deslizo limpiamente de sus dedos. Intentó en vano quitar de su cuello unas manos que no estaban allí, arañándose la piel en su desesperación. Era el fin, moriría a manos de ella misma. Clavó la vista en el cielo, sintiendo las frías gotas de lluvia que continuaban empapándola, y buscó consuelo en ellas, como si esperara que lavaran su dolor.

-Mírame a los ojos mientras te quito la vida. ¡Desespera sabiendo que yo ocuparé tu puesto! –El goce brillaba en los ojos de la malvada Saeth mientras caminaba hacia ella haciendo ondear su vestido negro –Sabiendo que yo quitaré de en medio a ese jinetucho que tanto proteges.

Saeth la miró horrorizada y furiosa a la vez mientras la otra rompía en una risa fría y malvada.

-¿Qué sucede? ¿Te podrás triste? No te preocupes, no estarás allí para verlo.

Saeth esperó a que se acercara un poco más. Sólo unos pasos… un paso más. La otra levantó la espada y lentamente se la cavó en el hombro, poco a poco hundía la hoja en la carne para hacer el dolor más intenso. El grito de Saeth desgarró el aire, era de las peores heridas que le habían hecho en su vida, y lo peor era el dolor al quitarle el filo de la espada lentamente, se sintió mareada y creyó que iba a desmayarse, y por un segundo deseó que así fuera, para así no tener que soportar tal agonía. Sin embargo, aquella era su oportunidad, la tenía suficientemente cerca, con mucha dificultad, pensó unas palabras en idioma antiguo, nunca lo había intentado, sin embargo en aquel momento se sintió completamente segura de que podía lograrlo.

La presión de su cuello se desvaneció y entonces, con un movimiento rápido levantó su espada del suelo y la clavó en el estómago de su contrincante, una lágrima rodó por su mejilla al sentir el último aliento de la otra Saeth que le acariciaba el cuello, un sollozo ahogado se escapó de su boca. Sin saber por qué, intentó sostenerla con su brazo ileso para que no callera, pero no tuvo suficiente fuerza y ambas cayeron lentamente al suelo. Sintió ganas de llorar al verse a si misma, con una expresión de sorpresa en sus ojos que se tornaba poco a poco vacía.

-Lo siento –dijo con voz ahogada.

-Parece que no eres tan débil después de todo –le dijo su otra yo débilmente con una risa que intentaba ser burlona que pronto se transformó en una tos –Estamos en paz, somos una. Ahora eres libre de marcharte.

-Oh dios –dijo Saeth impresionada y apartó la vista al ver un hilo de sangre que se escapaba de sus labios.

-Eitha (márchate) –fue lo último que dijo antes de que su mirada se volviera completamente vacía y su cuerpo se quedara completamente inmóvil.

Repentinamente Saeth soltó un respingo y se despertó asustada, estaba de regreso en Farthen Dür, si es que en algún momento se había marchado de allí. Estaba en el mismo rincón oscuro en el que había caído.

Un fuerte dolor en el hombro derecho le indicó que no había sido un sueño, y el regreso del dolor de las heridas de la batalla la ubicó nuevamente en la realidad. El tajo en su brazo izquierdo se veía bastante feo y ni quiso saber como se veía la herida del costado, pues el simple movimiento de su torso le hacía ver las estrellas.

-Adurna –dijo con voz ronca y un chorro de agua lavó la herida del brazo, de la que pronto volvió a brotar sangre. Al instante descubrió la idiotez de su acto, pero se sorprendió al ver que sólo perdía algo de fuerzas. Aquello era increíble, acababa de crear agua de la nada, tendría que estar muerta incluso antes de ver una sola gota de agua.

Con cautela, y tentando su suerte hizo lo mismo con la del hombro derecho, lo mismo sucedió. Con dificultad y entre muecas de dolor se puso de pie, decidida a no utilizar más magia y no tentar su suerte más de lo que ya lo había hecho. Desgarró un trozo de su vestido ya muy roto y se envolvió el brazo y luego el hombro con otro trozo.

Caminando torpemente dio unos pasos que sonaron con eco, desperdigados por el suelo estaban los fragmentos del Isidar Mithrim. Se preguntó que habría sucedido.

Durza no estaba allí, y no había señal de los úrgalos, tal vez habían ganado. Lo último que recordaba era a Eragon cayendo por el enorme tobogán, y la mirada malvada de Durza, sonrió al recordar que no lo había creído capaz de enfrentarse a Sombra, aquel muchacho no dejaba de sorprenderla.

Salió de allí y se dirigió hacia el lugar donde se había desarrollado la batalla. Inmediatamente la azotó el olor de la sangre y sintió que se le revolvía el estómago. Se sintió repentinamente desolada al ver la enorme extensión cubierta de cuerpos e inundada de sangre.

Tratando de mantener la compostura camino entre los cuerpos, evitando mirar sus rostros, temiendo que uno de ellos fuera Murtagh, Eragon o Arya. Aún estaba atontada por verse a si misma muerta, en sus propios brazos. Acababa de asesinarse a si misma y estaba algo traumada. Sin embargo sabía que aquella parte de ella no estaba muerta, como ella había dicho, ahora estaban en paz, finalmente era una persona completa, y no dividida como lo había sido hasta ese entonces.

Ya casi al final del campo de batalla vio algunos vardenos y enanos que revisaban los cuerpos y la miraban como si se tratara de un fantasma. Y de seguro luciría como tal, cubierta en sangre, tanto suya como ajena, con la ropa rasgada y caminando entre los cuerpos, llegando de la nada, de seguro ya habían buscado sobrevivientes y no la habían encontrado.

De pronto vio una cara conocida que se acercaba al campo de batalla, con una mirada triste y algo dolorida por alguna molestia física. Levantó la vista apesadumbrada y esta se volvió de sorpresa al verla allí. Pestañeó unos momentos con incredulidad y luego avanzó atropelladamente hacia ella.

Eragon la abrazo con fuerza como si temiera que fuera un sueño. El corazón le latía a mil por hora y tenía los ojos llenos de lágrimas. Le acarició la cabellera manchada de sangre seca y cerró los ojos.

Saeth contuvo el dolor que le causaba el abrazo, por que era mejor la sensación de estar de regreso con la gente que quería.

-Creímos que estabas muerta. Creí… -la voz se le quebró.

-Estoy bien –dijo simplemente besándole la frente.

Por una de las entradas aparecieron Murtagh, Arya y Saphira, los tres reaccionaron igual que Eragon y corrieron hacia ella. Entre bendiciones Arya la abrazó y le acarició la cabeza maternalmente.

Murtagh y Saeth se miraron largamente, el le sonrió con ternura y una felicidad apenas contenida. Lentamente se acercó a ella y le acarició el rostro, para luego besarla con pasión.

-Te amo, nuca más vuelvas a dejarme –le susurró al oído reteniéndola en sus brazos.

-No lo haré si tú no lo haces –le respondió ella de igual forma.

………………………………………………………………………………………………………………………………………………….

The end D

Finisheado

Terminado

El fin

Igual falta la continuación ¬¬ y tengo pensado ya el 3º

SIIIII!!! Y SIN AYUDA DE PAOLINI:p

Nah, que emoción people, y todo este cap inspirada por la canción Remember Me de Josh Groban (Sountrack de Troya) y la canción Hallelujah, versión de Imogen Heap, re triste, la escuché el otro día en un capítulo de The OC REEEE triste que lloré.

ESTOY MAAAAAAAAALLLL. Por que ayer estaba descompuesta y no pude ir a ver Piratas del Caribe III TT

Si, ya se lo que piensan, esta pendeja se vive enfermando, pero conste que el año pasado no me enfermé ni una sola vez.

("Your faith was strong but you needed proof, you saw her bathing on the roof, her beauty in the moonlight overthrew you. She tied you to a kitchen chair, she broke your throne, she cut your hair, and from your lips she drew the Hallelujah") Sorry, estoy escuchando la versión de Hallelujah de Rufus Wainwright y me re emociono y me pongo a cantar jajjaja.

Son las 11:35 y aún tengo que leer dos cuentos para mañana por que tengo una prueba de literatura… jaj, y tengo escuela a las 8:30. Hm… ma si, lo leo ahora, y si gente, yo soy medio vampiro, con la diferencia que no duermo de día jajajaj (bostezo)

("Maybe I have been here before, I know this room; I have walked this floor, I used to live alone before I knew you. I've seen your flag on the marble arch, love is not a victory march, it's a cold and its a broken Hallelujah") jej, sigo cantando, es groxa la canción.

Les cuento que estoy trabajando en mi propia trilogía que se llama "El Guardián De Angorth", pronto en las mejores librerías jajaja.

Bueno gente, los dejo )

Adiosesssss

Val