-Honestamente no sabemos quién pudo haber sido. Estamos investigándolo a horas extra, y el gobierno federal también está haciendo lo más que puede para averiguar quiénes fueron los responsables detrás de esta masacre tan ruin- decía el sargento Aoyama, mirando con seriedad a su interlocutor.
-Esa pintura…las circunstancias en que la adquirí fueron muy raras. Tal parece que nadie sabía que estaba disponible a la venta. Muchos de mis contactos incluso dudaban de su existencia. Sin embargo, jamás vi a la persona que me la vendió. Parece que en cuanto la hallé, el vendedor quería deshacerse de ella cuanto antes- tembló el señor Koizumi, mientras caminaba dando pasos vagos en el salón donde guardaba la mayoría de sus piezas de arte. A pocos metros del millonario, Asuka Sr. Y dos detectives más examinaban unas viejas esculturas griegas de mármol.
-¿Cómo la recibió?- inquirió el sargento.
-Fue muy extraño. Una vez que deposité el dinero para el vendedor en su cuenta de banco, la recibí en mi casa horas después. Nadie la dejó. Solo estaba ahí. La ví, justo en la puerta del frente cuando volví de ver a mi hijo en el centro, envuelta en papel de estraza, mal envuelta y polvorienta. Tal parece que no se esmeraron mucho en protegerla ni asegurarse de que llegara en buena condición … Una pena, una obra como esta debe valer millones, y quien la envía lo hace de forma tan descuidada…
-Recuerda el número de cuenta de aquella persona?-
-Si. Está en mis archivos personales. También le daré la dirección de e-mail de esta persona. Como le comento, jamás lo vi en persona ni hablé por teléfono con él. Solo tuve comunicación a través de internet.
Los detectives siguieron con su inspección. No había mucho que hacer, así que tomaron los datos del vendedor como los había proporcionado el millonario, y regresaron a la jefatura.
Un rato más tarde, los oficiales estaban perplejos. Las pistas proporcionadas no los llevaban a ningún lado-
-¿En verdad, no existe esa cuenta de banco?- gruñía Asuka Sr. Al teléfono. -No es posible. La pintura fue comprada hace un mes, y la cuenta se esfumó de los registros en ese tiempo?- No tiene ningún sentido. Gracias por su ayuda, de cualquier manera.- colgó
-En verdad que no lo creo- musitaba Aoyama- Ni el correo ni la cuenta existen. Se fueron tan rápido como llegaron. Solo sabemos que estaban a nombre de una tal Zelma Schönborg.
-Un nombre alemán. Tiene sentido sabiendo que es una pintura austriaca. ¿Hay alguna persona con ese nombre en la ciudad?-
-En eso están en la oficina. En cuanto sepamos algo nos lo dirán.-
-¿Hay algo de la masacre, o aún no?-
-Nada. Solo tenemos testimonios de algunas personas que vieron a un sujeto vestido de rojo poco antes del ataque.- No se veía como un tipo sospechoso, ya ve las modas de los jóvenes en estos días.-
Horas después, Asuka Sr. Llegaba a su casa. Como padre soltero, tenía que hacerse responsable de un hijo además de trabajar. Se tumbó en el sofá, agotado por las pesquisas del día.
-Como fue la escuela hoy, hijo?- dijo el detective a su hijo adolescente, que estaba lavando los trastos de la cena.
-Nada nuevo. Los chicos siguen hablando de lo que pasó hace una semana. Creo que están empezando a inventar teorías cada vez más descabelladas.- Yo sigo convencido de que la ladrona Siniestra está detrás del robo.- frunció el ceño el chico.
-Olvídate de eso hijo- sentenció Asuka- Es obvio que están conectados, el ataque y el robo de la pintura. Pero nadie en el departamento cree que sea ella. No hay evidencias en su contra hasta ahora.-
-Pero papa, esa ladrona..Quizás sea parte de alguna organización mayor!-. Pueden haberla reclutado hace poco y ahora les hace el trabajo sucio!- insistió el chico.
-Basta!- rugió el hombre- Si oigo que vuelves a mencionar a la ladrona, le pediré al alcalde que te retire la licencia para atraparla. Al menos hasta que hayamos resuelto este caso…-
-Eso puede tardar meses o años!- graznó Daiki – Sigo pensando que es un error no dejarme colaborar con este caso papa. Ya no soy un niño! Se cuidarme solo!-
-Es suficiente jovencito!- chilló Asuka- Creo que tiene sentido lo que dices, que esto fue un trabajo de un grupo de criminales, no de una sola persona. Pero ni de lejos creo que se trate de tu ansiada ladrona. Y ya, dejemos este tema por la paz!.-
Daiki masculló algo ininteligible y subió a su habitación. Se acostó en la cama, pero no pudo conciliar el sueño.
Algo más debía haber con este acontecimiento que tenía a la ciudad en vilo…Sacando de su mochila un diccionario en alemán que había sacado de la biblioteca escolar, se sentó frente a su radio. Quizás el misterio de la estación de radio era más digno de su tiempo que el atentado y el robo. De cualquier manera, su padre no iba a dejarlo participar en la investigación.
Y como fue habitual, la extraña trasmisión ocurrió de nuevo.
Daiki anoto los números y palabras que escuchaba pronunciados en la voz femenina. Algunas palabras no las escribió del todo bien, pero no le importó. Sus entrañas le decían algo. Tras terminar el mensaje de la mujer, apagó el radio, listo para hacer uso del diccionario. Tras errar con algunas palabras, por fin dio con el significado de la frase que la mujer recitó:
"La dama escarlata espera cerca de la puerta"
Esa era la traducción más cercana que halló de la frase, mientras que el resto de palabras sueltas, eran números. El vello de la nuca de Daiki quedó completamente frío y erizado al descifrar la frase. ¿Sería posible que hubiese una conexión entre la trasmisión y los hechos de hace días? Toda duda se disipó cuando dio con el último trío de números…
-8…0…1…-
Daiki estaba paralizado de terror y confusión. Definitivamente tenía que haber algo. Eran demasiadas coincidencias como para dejarlas pasar. No quiso despertar a su padre, sin embargo, al volver a la cama, no dejaba de pensar en lo que había descubierto. Pero también temía que no le creyesen. O que solo fuese una imaginación suya. Duró un rato sumergido en sus dudas y pensamientos, hasta que por fin el sueño lo venció.
