La comisaría estaba en medio de un bullicio mayor del habitual. El caso de la muerte de Koizumi, el atentado terrorista y el robo de la obra de arte tenían a los guardianes de la ley sumamente crispados y nerviosos, presionados por la alcaldía para resolver el caso a la brevedad. Entre los gritos de los oficinistas, los oficiales y los detectives, nadie noto a la mujer rubia de nariz larga y ojos pequeños y acuosos que entró al recinto.
¿Le podemos ayudar en algo señora? –berreó Aoyama acercándose a ella en medio del tráfago que hacían sus subordinados, dirigiéndose a la puerta. La mujer miró con tristeza al sargento.
Unos minutos más tarde, Asuka Sr. y Aoyama, expectantes a la mujer en la sala de interrogatorios la miraban mientras esta temblaba y se balanceaba levemente.
-Soy…una tonta. Por qué lo permití? Debí haberla destruido en cuanto pude…
-Señora, cual es su nombre?-
-Zelma Schönborg. Y me siento profundamente apenada por el caos que he provocado- susurró la mujer.
-Necesitamos que, si sabe algo de los crímenes recientes, lo diga de inmediato, si asi lo desea-
-A eso..vine- gimió Zelma- Les diré todo lo que sé…No piensen mal de mí, no soy la responsable de las atrocidades cometidas en contra de personas inocentes…Pero pude haberlo evitado- sollozó.
-Adelante señora. Háblenos-
-Mi…hermano Dieter. El y yo crecimos en pobreza. Mi madre nos crió porque papá murió cuando yo era pequeña. Mi hermano no lo conoció. Cuando mi hermano era joven, empezó a desarrollar alucinaciones y delirios de persecución. Se tornaba muy violento y errático, nos daba terror a mamá y a mí. No podíamos controlarlo, se metía en peleas y decía que hablaba con Dios y con Satanás, y que pensaba que alguno de los dos estaba por darle una misión sagrada…cuando en una de sus crisis, lo enviamos al hospital, le diagnosticaron esquizofrenia. El no aceptó su diagnóstico y huyó de la casa. Le perdí la pista muchos años hasta que me pregunto por la pintura. Me exigió que se le devolviera, era el único recuerdo de mi padre y no quise hacerlo. Empezó a tornarse violento, hasta que un día me amenazó con una pandilla de sujetos que había reclutado para…para…- Zelma comenzó a temblar- asesinar a personas inocentes!- el llantó de la mujer inundó la habitación-
Asuka y Aoyama miraban atónitos a la alemana, que continuó con su relato:
-Mi hermano se creyó la reencarnación de nuestro ancestro, Sven. Decía que era su misión sagrada revivir a la organización y limpiar el mundo de aquellos que él consideraba un estorbo. Decía que la pintura de la dama le hablaba y le daba órdenes de asesinar…la policía en Alemania lo persiguió y de nuevo, le perdí la pista. Yo vine a este país para alejarme de la situación, conservando la pintura, hasta que ese millonario me la pidió…-
Kouzumi…- musitó Asuka lentamente.
Si, el señor Koizumi. Insistió mucho cuando se enteró de que la pintura era rara y valiosa. Le vendí la pintura con esperanza de deshacerme de ella para siempre y evitar que mi hermano me volviera a buscar, pero parece que no funcionó…- dijo mientras se mecía desconsoladamente en la silla.
-Lo que no comprendo es el mensaje que dejó 801 para Koizumi…- Quizás ya los conocía?-
-Eso no lo sé, oficial- masculló Zelma secando sus lágrimas.- Perdónenme, yo fui la causante de toda esta locura…Yo debería estar muerta…- lloró de nuevo.
-Apreciamos que nos haya proporcionado esa información, señora. Venga, la llevaremos a su casa. Le proporcionaremos también vigilancia especial las 24 horas. Si necesita algo llámenos de inmediato.- Asuka Sr. La escoltó hacía la puerta llevándola del brazo.
Justo cuando Asuka abordaba su auto con la señora Schönborg a bordo, Aoyama llegó corriendo.
Asuka, tienes que venir de inmediato!- Hay algo en la entrada de la comisaría!-
Los policías inspeccionaban una vieja nota de pergamino, del tamaño de untabloide, colocada en la puerta de cristal. De nuevo, estaba estilizada con una esmerada caligrafía en tinta roja.
"Policía de Seika: Segunda advertencia. Los queremos fuera de nuestros asuntos
Es nuestra misión y debemos cumplirla. Nadie más debe intervenir.
Zelma, has cometido un error. Lo pagarás con tu vida
La dama escarlata espera junto a la puerta. Demanda su ofrenda de sangre"
801
Que sucede oficiales?- Un hombre alto y delgado llegaba a la comisaría. Usaba un suéter rojo.
- Nada , esos terroristas siguen causándonos problemas- gruñó un oficial. Le podemos ayudar en algo?-
- Creo que se algo del asesinato del señor Kouizumi, me gustaría poder ayudarles-
- Adelante. El sargento Aoyama recibirá su declaración.
-Y bien señor Abe, que tiene que decirnos?-
-Ah, una pena en verdad. Han matado a un gran amigo mío. No puedo evitar sentir una tristeza enorme. Creo que sé quien lo hizo.-
-Díganos-
- Trabajo como curador de arte. El señor Koizumi me llamo para cenar esa noche y acepté. Es un hombre un poco maniático, vive solo y se aburre bastante, así que sentí pena por él. Al final, iba a retirarme cuando las luces se apagaron de golpe. Oí al señor gritar en el piso de arriba y luego dos disparos, justo como apareció en el diario… Cuando subí para saber que hav´bía sucedido, ví que una chica muy rara, con un traje negro y rosa, con el pelo en cola de caballo huía por la ventana…Tenía sangre en la suela de su zapato. Lo lamento por el pobre Junchiro, era mi gran amigo…- concluyó entre dientes el hombre.
-Sangre? Déjeme llamar al asistente de escena del crimen. Creo debe haber algo en la evidencia. Minutos después, un joven pálido y delgado estaba en la puerta de la sala de interrogatorios. Le mostraba unas fotografías de huellas ensangrentadas a Asuka Sr.
-Asi que encontraron estas huellas? – masculló Asuka. ¿Qué tipo de calzado es?
-Creemos que por la talla, es un zapato de mujer. Con tacones. Posiblemente un botín.-
Asuka suspiró-
Gracias Hikari. Debo volver al interrogatorio.
-Asi que tenías razón , hijo – pensaba el señor Asuka- La ladrona ahora es asesina y esta evidencia la pone en la escena del crimen. Creo que debemos empezar a tomarnos más en serio a Siniestra…- Esta vez no se nos escapará, ni le tendremos piedad…
