Meimi ya estaba en casa. Su madre la abrazaba fuertemente. La mujer y su hija no podían parar de lloriquear en silencio. Su esposo, por fortuna aún seguía dormido.

Hijita...eres tan valiente!…murmuraba Eimi con la cara surcada por las lagrimas…Me equivoqué, aunque te prohibí salir… hoy tu viniste a salvarme, de no ser por ti, ya estaría muerta…- Perdóname, princesa. Estoy en deuda contigo. Que tonta y miope fui al dudar de tu fuerza, tu astucia y tu valor…- Estoy orgullosa de ti!...-

-Mamita, yo también…tuve mucho miedo. Pensé que te perdería para siempre…!- Por salvarte habría muerto, mami!-

-Te amo hijita…Eimi estrujó a la chica. – Eres mi sol-

-Te amo mami… -sollozó Meimi.- Se separaron

-Rápido linda. Voy a curarte. Tu padre no debe saber esto – susurró velozmente Eimi, y marchó hacía el baño para recuperar el botiquín.

Tras terminar de curar a la pelirroja, Eimi volvió a su habitación, para dormir lo que restara de la noche. Meimi se preguntaba que habría sido de Daiki, aunque había oído su voz fuera del edificio justo antes de que su madre escapara con ella. Estaba segura de que era él. De seguro había escapado ileso… El sueño también la venció.

Justo en aquel momento, la policía interrogaba a Abe. E hombre no dejaba de respirar con dificultad y sacudirse

Asi que, usted también era parte de la organización, no señor Abe?- Asuka lo miro con desprecio

-Ellos me obligaron! Koizumi me obligo!. El dijo que quería ser el nuevo líder !El no quiso dejar la pintura, se obsesionó con ella y por eso lo matamo..lo mataron...- gruñó el sujeto entre dientes

-Asi que no fue la ladrona, sino ustedes, eh? – Daiki habló con sorna.- Anoche creía haber visto peleando contra ustedes. Se ha rebelado? O simplemente los traicionó?

-Esa perra, yo no sé nada de ella! Ni siquiera sabíamos que existía! Debí haberla matado en casa del viejo…- el tipo se quedo de piedra. Apenas se dio cuenta unos segundos después que había hablado de más-

-Que fue lo último que dijo? Nos encantaría oír su historia, Abe.- respondió el sargento Aoyama

-Yo…yo.- el criminal no paraba de hacer muecas y morderse los labios…-ella lo hizo, sí, yo la ví…- Vi como le disparó dos veces con una Beretta calibre 22!-

-Que yo recuerde, esa información no se la dimos a la prensa. Ni la marca ni el calibre. De casualidad no carga algún arma ahora, señor Abe? Una Beretta Calibre 22?- contestó burlonamente Asuka Sr,

-Pero…esto es un error…yo…yo…- Abe se levantó y apuntó con su Beretta 22 a Daiki. –Me ganaré el favor de la dama si derramo sangre joven!- farfulló con una sonrisa maniática el delincuente. Daiki se quedo de piedra, mientras su padre y Aoyama desenfundaban sus armas.

-Lamento decirle que, la organización ha sido desarticulada. Su líder, aunque no murió esta bajo vigilancia policiaca en el hospital. De sus compañeros, una buena cantidad murieron cuando se soltó el gas y otros ya han sido atrapados. La pintura esta en nuestra posesión.- replicó gravemente Aoyama- Ahora, baje el arma y póngala sobre la mesa. No tiene posibilidad de nada.- el sujeto bajó la Beretta 22 y la dejó en la mesa de interrogatorios.

- Ryota Abe, queda usted arrestado por el asesinato del señor Koizumi. Tiene derecho a guardar silencio. Tiene derecho a un abogado.- Asuka esposaba al hombre. Daiki miraba con seriedad la escena. Que tonto había sido al culpar a Saint Tail. Después de todo como detective novato, era propenso a equivocarse de ese modo.

Asuka y Daiki tocaron la puerta del departamento. La mujer rubia les abrió.

-Ah, son ustedes , detectives!- Este es su hijo, señor Asuka?- preguntó Zelma.

Si, el es Daiki. Es una gran promesa del departamento. El vino a salvarnos. Estoy orgulloso de él, de su valentía y tenacidad. Un hijo como él, es una joya para un padre como yo- replicó Asuka poniéndole una mano al hombro a su hijo, que se sonrojó un poco.

-Vaya, que chico tan apuesto. Seguro tienes alguna chica detrás de ti, o me equivoco?- jugueteó Zelma-

-Daiki se sonrojó aún más, y sobre todo el pensamiento de Saint Tail, fue lo que lo hizo avergonzarse.

Señora, queríamos saber cómo se encuentra. Lamentamos todo lo que pasó recientemente.- habló Asuka compasivamente.-

Estoy…bien- dijo tristemente la mujer- Volveremos a Alemania. Los médicos me han dicho que la esquizofrenia de mi hermano empeoró por tantos años sin tratamiento y posible consumo de drogas. Aún así, los doctores me dicen que debo hablar con él día a día, para ayudar a su mejora. Dicen que es posible que logre por lo menos reconocerme. Él fue quien se sacrificó por mí para terminar con esta locura. Estoy segura de que esta allí.- sonrió lánguidamente.

Debe ser muy difícil tener a algún familiar con un padecimiento de esa clase…- murmuró Asuka.

-Lo es, oficial. Realmente, no es que un enfermo mental sea sólo un loco que busca dominar al mundo. – susurró abatidamente- Al visitar a mi hermano en el centro psiquiátrico, me di cuenta de lo mucho que las personas con condiciones como la esquizofrenia, el trastorno límite, la bipolaridad, el autismo y otras afecciones, sufren por la ignorancia, por la desidia, por las mentes cerradas, o simplemente por la poca tolerancia que existe para las personas que sufren de alguna condición mental. Nosotras, por ignorancia, no supimos tratar a Dieter. Sin embargo, creo que aún puedo traerlo de vuelta. Para honrar la memoria de mamá…eso la habría puesto muy feliz y orgullosa.-

Usted es una mujer muy valiente- Asuka le sonrió cortésmente.- Debemos irnos.- Padre e hijo salieron del departamento.

En el instituto Santa Paula, los chicos no dejaban de hablar animadamente, emocionados y sobrecogidos por lo que había ocurrido días antes en la ciudad . En el aula, Daiki estaba rodeado por un corro de chicos curiosos por saber su experiencia.-

-De verdad estuvise ahí Daiki?-

-Wow. Debió haber sido impresionante!-

-Fue como una película de acción, no es así?-

-La ladrona les ayudo? Yo creía que era aliada de ellos!-

-No, ella no es culpable. Será culpable de otros delitos pero no es una asesina- aseguró el chico. Su nombre en este caso, por lo menos, ha quedado limpio- dijo con extraña satisfacción.

Meimi miraba discretamente a Daiki, con una sonrisa en los labios. Seira a su lado también sonreía. Los chicos siguieron bombardeando a Daiki a preguntas, hasta que este se molestó y los apartó tras gruñirles que era suficiente. Rina suspiraba decepcionada.

-Puff, de nuevo la ladrona en nuestras narices y se escapa…-

-Pero este caso me ha granjeado la felicitación de tu tío, Rina.- Me darán una medalla por haber demostrado valentía, compañerismo y espíritu sacrificial. Creo que la ladrona puede esperar…-

-Me alegro por ti- le susurró coquetamente la rubia mientras echaba sus manos al cuello de Daiki. Meimi se ponía furiosa.

Ah, querías hablar con Daiki? – habló Rina distraídamente a Meimi, tras notar que ella los miraba. De acuerdo, me voy.- Seira también se levantó de su silla

-Que ocurre, Haneoka?- espetó desfachatadamente el chico.

-Vaya. Tienen razón,. Si que fuiste valiente. Seguramente serás un gran policía en el futuro!- exclamó Meimi entusiasmada

-En el futuro? Ya lo soy!- respondió ufanamente el chico. Ahora solo falta atrapar a la ladrona.-

-Creo que no lo lograrás. No serás un buen policía mientras ella se te siga escapando en las narices- replicó socarronamente la chica.

-Cuanto quieres apostar?- gruño Daiki

-Lo que quieras, tonto…Y no creo que la atrapes porque…-

La pelirroja y Daiki habían comenzado con sus habituales discusiones. Seira los miraba riendo discretamente. Por fin, toda esa locura había terminado. La ladrona volvería a sus correrías habituales. No habría más conflictos serios en ciudad Seika…por ahora.