-La historia no me pertenece sino que es una adaptación de la película "El Conjuro" de 2013. Los personajes son propiedad de Masashi Kshimoto y yo solo aludo a su presencia para la narración o sucesión de la historia


Casa de los Uchiha

Sasuke entro a la sala de su casa encontrando a su hermosa esposa peinando el cabello de su hija, Sarada que, toda vestida de blanco, se reía y dejaba hacer como de costumbre.

-Te ves muy bonita—la elogio Sasuke.

Besando sonoramente la mejilla de su hija, Sakura dejo de peinar a Sarada.

-Cámbiate para cenar—indico a su hija.

El Uchiha, que traía una taza de leche y miel para su esposa, se sentó junto a ella y observo a su hija que no parecía dispuesta en lo absoluto a quitarse ese vestido que su madre había hecho especialmente para ella. Sarada valoraba más los regalos de sus padres que los de otras personas cercanas a la familia.

-¿Lo usare para cenar?—pregunto Sarada, claramente a modo de broma.

La pelirosa no pudo evitar reír ante la sugerencia de su hija.

-No, ni lo sueñes—respondió Sakura ante lo cual su hija se retiró, claramente para cambiarse de ropa. Dándole las gracias a su esposo, tomo la taza de leche y la removió ligeramente, percibiendo el dulce aroma a miel. Estaba intrigada por lo que su esposo pudiera decirle. -¿Cómo te fue?

Sai Yamanaka, un aclamado reportero había llegado de visita esa tarde para saber del trabajo que ellos hacían, pero como siempre existía el caso de que este fuera escéptico, como muchos, y escribiera o dijera aquello que resultara conveniente o atractivo para la gente y no aquello que fuera un verdadero hecho. Sasuke sin embargo parecía bastante conforme.

-Creo que escribirá un buen artículo—respondió Sasuke.

-Oh, no es escéptico…son poco usuales—elogio Sakura, con una sonrisa, pero el silencio de su esposo la incomodaba. Sabía muy en que estaba pensando, en un caso que habían llevado a cabo hacia algunas semanas y que la habían afectado mucho, había pasado una semana entera encerrada en su habitación, sin comer nada…y Sasuke se responsabilizaba de lo sucedido en el caso diciendo que no había tenido el cuidado suficiente. -Deja de culparte, Sasuke—pidió la pelirosa.

Sasuke asintió únicamente.

Ella tenía razón, no servía de nada culparse si aquello ya había sucedido, era le pasado. Lo mejor era vivir el presente y pensar en el futuro, no en el pasado. La vio beber un sorbo de leche y fruncir el ceño ligeramente antes de levantar la mirada hacia él. El Uchiha supo inmediatamente cual era el problema. ¿Cómo es que siempre lo olvidaba?

-¿Sin azúcar?—preguntó Sasuke ante lo cual Sakura asintió únicamente con una pequeña sonrisa. -Ahora vuelvo

Ella le entrego la taza y sonrió al verlo marcharse hacia la cocina.


El aire nocturno ya no resultaba frio para la familia Uzumaki que, tras la partida de Shiro, seguía acostumbrándose a su nuevo hogar. Hinata se encontraba dormida en su habitación y sus hijos en las suyas. En la habitación continua a la del matrimonio Uzumaki, la cual era compartida por Minato y Kushina, reinaba el silencio.

Minato se removió en cuanto sintió que alguien lo había halado de los pies, aun medio dormido, entre abrió los ojos y observo a Kushina que dormía en la cama contigua. La expresión de somnolencia en el rostro de la Uzumaki no engañaba en lo absoluto a Minato.

-No es gracioso, Kushina—protesto Minato.

La rubia parpadeo entre dormida ante la voz de su hermano. Lo escucho claramente más no entendía de que estaba hablando

-¿Qué?—preguntó extrañada.

-Deja mis pies—demandó el peliazul.

Kushina entorno los ojos ante la acusación de su hermano.

-Yo no hice nada—se excusó la rubia, dándole la espalda para intentar volver a dormir.

Entre dormido, el peliazul emitió una suave carcajada por la sínica respuesta de su hermana. Podía ser mayor pero igual de inmadura de cómo era Himawari.

-Si claro—respondió Minato. Un aroma nauseabundo llego a sus fosas nasales y el no pudo evitar asociarlo, nuevamente, con su hermana. -No sueltes gases, apesta.

-No quieras culparme, fuiste tú—acusó Kushina.

Ella no era responsable de eso.


Naruto se había quedado dormido viendo la televisión y el repentino eco de golpes contra la puerta de la cocina lo hizo despertar, encontrándose con la pantalla de la televisión que, al parecer, tenía interferencia. Apago la televisión y se levantó del sofá. Encaminándose hacia la cocina volvió a escuchar el mismo golpeteo triple contra la puerta. Abrió de golpe las puertas de la cocina más no había nada del otro lado, solo la ventana abierta de esta.

Suspiro, recriminándose por sus propios medios, avanzo por la estancia y cerro la ventana no sin antes observar el exterior y nuevamente no encontrando nada. Sin más cerró la puerta de la cocina y se dirigió hacia la escalera, más casi el da un ataque al ver a su hijo Boruto esperándolo ahí.

¿Por qué se dejaba asustar tan fácilmente?

-Papá—murmuró Boruto que claramente estaba somnoliento.

Recuperándose de su sorpresa y susto inicial, Naruto observo a su hijo que se refregaba los ojos en un intento por desperezarse.

-Boruto, ¿por qué no estás en la cama?—preguntó Naruto ante el inusual despertar de su hijo mayor

Boruto se parecía mucho a su padre en una cosa, dormía como un tronco y no había nada que lo despertara hasta el día siguiente, pero, a excepción de su padre, siempre conseguía despertarse muy temprano mientras que Naruto hacia estos muy pocas veces. Bueno, aunque con su trabajo aquello era normal.

-Es Isae, está en mi habitación—informó Boruto, ya más despierto. -Otra vez de sonámbula—su padre frunció el ceño ante su declaración.

Caminando detrás de su padre, Boruto regreso a su habitación. Inicialmente había visto entrar a su hermana a su habitación y quedarse de pie frente al armario pero ahora, y para su sorpresa, la pequeña rubia chocaba su frente repetidas veces contra las puertas de este. Boruto observo a su padre que parecía igual de confundido que él, aunque más que confundido, Boruto estaba preocupado por ver a su hermana comportarse de esa manera.

-Oye, jamás había hecho esto—murmuró Boruto, llamando la atención de su padre y, al igual que él, acercándose lentamente para separar a Isae de su continuo golpeteo contra el armario. -Me dijiste que no la despertara si a veía así…

-No, hay que llevarla devuelta a la cama—informó Naruto, colocando su mano sobre la frente de su hija para que no se lastimara mientras Boruto, lentamente, la hacía retroceder y apartarse del armario. -Hija, vuelve a la cama—se susurró a su hija quien pareció obedecer y girar su cuerpo hacia la puerta. Avanzando con su hija, Naruto se giró para ver a su hijo mayor que parecía más tranquilo. -Estará bien, descansa.

-Igual—lo despidió Boruto.

El primogénito Uzumaki observo con notoria desconfianza el armario antes de volver a la cama. Ese objeto estaba en la casa aun antes de que llegaran y en su interior estaban sus cosas, pero hasta ahora Boruto no había reparado en el de esa manera.

Estaban sucediendo cosas muy extrañas.


PD: perdón por la demora pero es más difícil hacer esta historia ya que no tengo la película en mis manos y mi señal de internet es muy lenta :3 este capitulo esta dedicado a Yuno-Uchiha a quien pido perdón por haber creído que era un "él" y no "ella" enserio lo siento pero la verdad no se en que estaba pensando :3 te todas formas, gracias por seguir la historia y hasta luego :3