-La historia no me pertenece sino que es una adaptación de la película "El Conjuro" de 2013, más la distribución de los personajes, propiedad de Masashi Kishimoto, si corre por mi cuenta :3


La familia Uzumaki estaba en paz ante el silencio nocturno y los adormecedores sonidos provenientes del exterior y sus habitantes. En la habitaciones de Minato y Kushina, en el segundo piso, se sentía un ambiente cálido y sofocante que los había dormir con las sabanas casi por sobre el suelo.

El menor de los dos hermanos se removió entre sueños, sintiendo un repentino jalón en sus extremidades inferiores, una sonrisa sarcástica se formó en su rostro mientras se debatía entre el sueño y la inconciencia.

-Ya basta, Kushina—habló Minato, medio dormido. -Ya no es gracioso, quiero dormir, deja mis pies—pidió, acomodándose mejor para seguir durmiendo.

Minato era completamente ajeno al sereno sueño que se adueñaba de su hermana. El peliazul creyó que las molestias de parte de su hermana habían terminado, pero un repentino jalón, mucho más fuerte, que por poco y lo hace caer de la cama le advirtió que su hermana no era responsable de nada. Encogiéndose sobre el colchón, completamente despierto y aterrorizado.

El peliazul llevaba años sin creer en eso de los monstruos bajo la cama, pero el haber sentido aquel jalón invisible lo gatear sobre el colchón, colgando su cabeza del bordo de este y observando bajo la cama, sin ver nada, pero escuchando una especie de pasos que iban hacia la puerta de la habitación. Sentándose sobre el colchón, respirando de forma agitada al verse indefenso antes ese "algo" que está en la habitación, Minato solo pudo observar la puerta abrirse más de lo que ya estaba sin brisa alguna. Sus ojos se centraron tras la puerta, en esa oscuridad en que sentía que había alguien.

Sabía que había alguien ahí

-Kushina—murmuró, pidiendo y orando porque su hermana despertara y pudiera ayudarlo, -Kushina…- habló un poco más fuerte.

Parpadeando, removiendo la cabeza contra la almohada, Kushina levanto la mirada ligeramente por sobre su hombro, encontrando a su hermano sentado sobre el colchón, totalmente asustado y temblando producto del medio.

-¿Qué estás haciendo?—pregunto Kushina, irguiendo ligeramente sobre la cama, sin apartar los ojos de su hermano. La rubia dirigió su mirada tras la puertas, donde apuntaban los ojos de su hermano, más ella no conseguía encontrar nada allí. ¿Qué podía asustarlo tanto? -Minato, ¿estás bien?

Su hermano, temblando como una hoja, no emitió palabra alguna ni volteo a verla, extrañando todavía más a Kushina que casi se sentía dentro de una película de terror luego de haber despertado por culpa de su hermano, solo esperaba que no se tratara de una broma ni nada parecido.

-¿No lo ves?—preguntó Minato repentinamente.

Dirigiendo sus ojos hacia la puerta nuevamente, y luego a su hermano, Kushina se encogió de hombros ante su pregunta. ¿Qué se suponía que debía ver?

-¿Ver qué?—preguntó Kushina, confundida.

-Hay alguien detrás de la puerta—respondió Minato sin el menor titubeo. -Hay alguien parado por halla—el peliazul apunto hacia el lugar tras la puerta, con una de sus manos.

La Uzumaki parpadeo confundida, volviendo a dirigir su mirada a la puerta, sin apartar su atención de ese lugar. Kushina hizo todo a su alcance por entender a su hermano…pero no conseguía ver nada.

-Yo no veo a nadie—admitió Kushina.

La pesada respiración de Minato, en la cama contigua, casi parecía resonar contra sus oídos, haciéndola sentir todavía más nerviosa porque no sabía quién o que estaba ahí como para asustar a su hermano.

-También nos está viendo—murmuro Minato más para su hermana que para el mismo. Igual de nerviosa, Kushina aparto las sabanas de su paso y s levanto de la cama, avanzando a zancadas hacia la puerta. -Kushina, no, Kushina—intentó detenerla el Uzumaki.

Kushina tomo la puerta con su mano, moviéndola ligeramente y observando ambos lados ante la asustada y preocupada expresión de su hermano menor que parecía haberse quedado sin aire, observando su actuar.

-No, mira, no hay nadie—aseguró Kushina, observando todo por su cuenta para asegurarse de todas formas. -Aquí no hay nadie—la rubia frunció el ceño al sentir un nauseabundo olor en la habitación, se atrevía a decir que casi tras suyo, -otra vez ese olor.

Escuchando las quejas de su hermana, Minato por fin pudo ver la figura tras su hermana, no tenía rostro y era oscura, sabía que solo él podía verla y eso era lo que más lo aterraba. Kushina levanto la mirada hacia él, parpadeando con confusión.

-Por Dios…- murmuro Minato, asustándola, -está parado detrás de ti—aseguro el peliazul.

Tragando saliva sonoramente ante la advertencia de su hermano, Kushina giro lentamente su rostro para ver que había tras ella, de sola sayo solo pudo vislumbrar la habitual oscuridad tras la puerta antes que, de manera inexplicable, la puerta se cerrara de golpe, alejándolos de los demás miembros de su familia y asustándolos a ambos todavía más. Naruto y Hinata, profundamente dormidos en su habitación, se despertaron de golpe al escuchar el tétrico y aterrador grito de parte de Minato. Levantándose de la cama en el acto, ambos abandonaron la habitación. Hinata golpeo una y otra vez la puerta, sin recibir respuesta

-¡Minato!, ¡Minato!—gritó Hinata, girando la perilla entre sus manos sin éxito alguno. -¡No puedo abrir!

Naruto, a su lado, arremetió contra la puerta ante la preocupada expresión de su esposa que no escuchaba sonido alguno del interior. Con una tercera embestida, la puerta cedió y les permitió entrar a ambos. Minato se encontraba llorando en brazos de Kushina que lo abrazaba igual de asustada.

-¡Había alguien más aquí!—gritó Minato, aun siendo abrazado por su hermana.

Sentándose en la cama de Kushina, delante de sus dos hijos, Naruto y Hinata intentaron tranquilizar a Minato. En la puerta se aglomeraron Boruto, Isae y Himawari, que habían sido despertados por los gritos de Minato y los golpes contra la puerta. Boruto observaba claramente confundido la escena. ¿Qué estaba pasando?

-En la puerta…estaba detrás…- murmuró Minato totalmente aterrorizado.

Contrario a su esposa, que parecía creerle a Minato, Naruto se apegaba a la realidad y al hecho de que allí no había nada ni nadie salvo ellos. El Uzumaki creyó que se trataba únicamente de una pesadilla, ya que no podía tratarse de otra cosa en esas circunstancias.

-Hijo, aquí no hay nadie—intentó convencerlo Naruto.

Aun siendo abrazado por su hermana, que no quería admitir el estar tan asustada como él, Minato levanto la mirada hacia sus padres, sin ocultar el medio que había sido grabado en sus ojos y sistema tras lo visto y experimentado en esos escasos minutos

-Papá, había alguien ahí…- aseguró Minato apelando a su madre que parecía creerle en su totalidad, -estaba durmiendo, pero de pronto sentí que alguien me tomo de los pies—el peliazul dirigió su mirada hacia Kushina que asintió ante la mirada de sus adres. -Creí que era Kushina…

El rubio suspiro tras escuchar a su hijo, era bastante escéptico y no muy creyente, pensar en espíritus, fantasmas o cosas de esa índole nunca habían cruzado por su mente porque no había experimentado nada como para creerlo…pero, ¿merecía la pena creerle a su hijo que, probablemente, se estuviera sugestionando todo eso?

-Hijo, tranquilo, estoy seguro que fue una pesadilla—Naruto intento hacer razonar a su hijo.

En brazos de Kushina, que temblaba igual que él, Minato negó de manera vehemente ante la suposición de parte de su padre.

-No, el me hablo papá…- aseguró Minato sin dejarse llevar por lo que pensaran sus padres o hermanos, recordando lo que esa criatura oscura le había dicho tras cerrar la puerta de golpe antes de la llegada de sus padres, -dijo que nos quiere ver muertos a todos.

Incluso Boruto, de pie en la entrada de la puerta, tembló ante aquellas palabras, abrazando ligeramente a sus hermanas. No había sido una pesadilla, era algo real.


PD: este capitulo va dedicado a Yuno-Uchiha a quien le aseguro seguir con la historia hasta su final :3 y perdón si no soy buena transmitiendo miedo en las escenas :3