-Como siempre, los personajes no me pertenecen sino que son propiedad de Masashi Kishimoto y la historia es una adaptación de la pelicula "El Conjuro" de 2013.
Luego de aquel episodio emocionalmente inestable para Sakura, Sasuke y ella habían vuelto a entrar a la casa para advertirles a Naruto y Hinata que debían hacer, omo debían proceder o a que debían atenerse hasta que las pruebas netamente concluyentes fueran extraídas para que ellos pudieran conseguir la ayuda necesaria.
-La compramos en una subasta del banco así que…no sabemos quién vivió aquí—reconoció Naruto ante la pregunta hecha por los Uchiha.
Naruto hubiera deseado tener esa información en su poder porque, y pese a ser escéptico, al menos sabría que hacer o que esperar a cada instante. Sasuke guardo silencio ante la respuesta, teniendo una de las manos de su esposa entre las suyas, sintiéndola un tanto más tranquila pero igualmente incomoda en esa casa.
-Tanto Sakura como yo creemos que su casa necesita…atención—admitió Sasuke viendo a su esposa asentir. El Uchiha suspiro sonoramente ante aquello que debía pronunciar y que era tan necesario para esa casa: -Un exorcismo.
Los Uzumaki guardaron silencio total ante aquellas palabras, observándose sencillamente aterrorizados entre sí por la sola idea de lo que eso significaba. Hinata bajo la mirada, incrédula y asustada, mientras que Naruto tragaba saliva y dudaba o intentaba dudar de que eso fuera cierto. Pero algo le gritaba que nada de eso era mentira.
-¿Exorcismo?—tembló Naruto ante esa palabra. -Creí que eso era solo para las personas.
-No, no necesariamente—especifico Sasuke.
Hinata sostuvo las manos de su esposo entre las suyas, con pánico.
-Debemos irnos—le pidió, asustada.
-Eso no lo resolverá—respondió Sasuke inmediatamente, asustándolo aún más por esto. -Sakura tuvo una visión, cuéntales—pidió viéndola más tranquila.
Sakura suspiro observando a Naruto y Hinata, siendo la Uzumaki quien parecía más alterada emocionalmente por la situación que rondaba en la casa, y eso era sumamente peligroso. La debilidad emocional era justamente aquello que los entes estaban buscando o intentaban lograr producir en los habitantes de la casa.
-Vi varias veces al ente maligno que habita su casa y su propiedad—aseguro Sakura aludiendo a la misma figura que había visto instantes ante en el jardín, despertando su miedo total. -Primero lo vi…cuando entré por la puerta, lo vi enganchado a ti, Hinata—la ojiperla se estremeció ante esa mención. -Luego lo vi enganchado a los niños, en la sala. Así que no importa a donde vallan, este ente maligno se ha adherido a sus vidas y se alimenta de ustedes—aclaro ella, especificando cualquier idea que ellos tuvieran para huir de lo que sea que hubiera en la casa.
Hinata se cubrió los labios, asustada por lo contado pero también encontrándole sentido a muchos de los sucesos que habían tenido lugar, la muerte de Shiro, los ataques, las horrendas pesadillas, los golpes que se escuchaban en la casa por la noche, contra la puerta de la entrada, ese aire frio…no sabía que pensar a ciencia cierta, solo sabía que tenía miedo y mucho de seguir en esa casa. ¿No había forma de salir de allí y deshacerse de eso lo más pronto posible?
-¿Aunque nos…vallamos?—pregunto Hinata con miedo.
Sasuke asintió de mala gana, para él tampoco era algo conciliador tratar con algo así sabiendo que las vidas de otros estaban en riesgo.
-Suelen haber casos en que los espíritus…se quedan con los habitantes de un hogar—comento el Uchiha recibiendo a cambio un asentimiento de parte de su esposa.
-Tengo que decirles que hay muchos espíritus aquí, pero este es el que más me preocupa porque esta…lleno de odio—enfatizo con sincera preocupación.
Escuchando la explicación de los Uchiha, Naruto no pudo evitar observa con diversión y burla a Sasuke y Sakura que estaban más que seguros, aparentemente, de lo que estaba sucediendo o lo que sé que hubiera dentro de la casa.
-¿Y qué hacemos?, ¿Llamamos a un padre?—pregunto Naruto con sincera incredulidad.
-Ojalá fuera tan fácil—debatió Sasuke sabiendo el rumbo que Naruto estaba tomando. Para el sería más que divertido pensar que eso fuera una farsa, pero no lo era, sino que se trataba de un peligro, -los exorcismos son procedimientos arcaicos, requieren años de estudios, y aun así…he visto resultados terribles—comento esto último como experiencia personal, viendo a su esposa frunció el ceño y bajar la mirada. -Pero antes la iglesia ha de permitir el exorcismo, y para ello debemos reunir pruebas lo bastante contundentes como para poder presentarlas.
Naruto se vio forzado a creer en las palabras de Sasuke y admitir que eso era una posibilidad.
-¿Sus hijos están bautizados?—pregunto Sasuke saliendo de la casa en compañía de Sakura, seguidos por Naruto y Hinata.
El Uzumaki negó con desinterés, caminando con las manos en sus bolsillos, menos preocupado que su esposa, aparentemente.
-No, no somos una familia muy devota—reconoció con simpleza.
-Pues deberían considerarlo—sugirió Sasuke centrándose en el Uzumaki que era el más escéptico de los miembros de la familia, -nuestra presencia podría empeorar todo
El Uzumaki frunció el ceño ante sus palabras. ¿Por qué ellos habrían de ser una amenaza?
-¿Por qué?—cuestiono Naruto
-Somos una amenaza y lo que sea que este aquí no nos…querrá—enfatizo el Uchiha, teniendo a su esposa a su lado. -Hasta ahora no ha hecho nada violento y eso es buena señal—aclaro siendo que si él mismo creía que eso fuera una buena señal, -nuestro asistente investigara la propiedad para ver a que nos estamos enfrentando.
La próxima vez que entraran a esa casa, Mitsuki debía de estar con ellos, era indispensable en el caso.
Sakura y Sasuke habían vuelto a casa hacia solo un par de minutos, no sin antes que la pelirosa volviera a agradecerle a su madre el cuidar o vigilar a Sarada. Aunque sinceramente Sakura no sabía porque le pedía ese favor.
Sarada era una adolescente muy obediente, responsable, discreta e inteligente. Luego de hacer sus deberes y estudiar un poco, prefería pasarse la tarde leyendo y esperar a que ellos llegaran. De hecho, eso era exactamente lo que estaba haciendo en ese momento. Sakura sonrió viendo a su hija desde el umbral de la puerta, plenamente concentrada en su lectura.
La Uchiha levanto la mirada de su libro, sintiendo la vista de alguien clavada en su persona, sonriendo a ver a su madre, cerrando el libro y dejándolo sobre el velador. Sakura se sentó junto a su hija en la cama, saludándola con su abrazo y notando que su hija hacia una especie de esfuerzo por mantener la almohada junto a ella en una posición. Sakura, conociendo muy bien a su hija, sabía que estaba ocultando algo. Leer su mente y sus actos era tan fácil como con Sasuke.
-Sarada, ¿Qué escondes?—indago Sakura con diversión.
Sarada se encogió de hombro con falso desconcierto, deslizando su mano bajo la almohada sutilmente y ocultándola en su regazo.
-Te tengo un regalo—inicio Sarada, jugando como una niña.
La pelinegra levanto su mano enseñándole a su madre un sencillo pero pequeño medallón de plata que llamo su atención. Al mismo tiempo, Sarada rebusco la cadena que usaba alrededor del cuello enseñándole uno idéntico.
-La abuela y yo los compramos en la venta de la iglesia—se explicó Sarada aludiendo a que no habían estado en la casa durante todo el día como su madre y su padre podrían haber creído. -Uno para ti y otro para mí—Sakura abrió el medallón no encontrando nada y deseando tener una foto de su hija en el interior. Sarada abrió el suyo enseñándola una fotografía en que aparecían Sasuke y ella. -La abuela dijo que así estaríamos juntos siempre, ustedes conmigo y yo con ustedes.
Sakura abrazo a su hija al escucharla decir esto último.
Para ella y para Sasuke no era sencillo no estar con su hija en todo momento. Su rol o trabajo les impedía pasar tanto tiempo con Sarada como ellos deseaban. En ocasiones debían de hacer viajes y ayudar a otros, distanciándose más de su hija. Sarada entendía la responsabilidad que ellos tenían, pero eso no significaba que fuera más fácil estar separada de sus padres por un tiempo incierto.
-Mamá, lo extraño mucho—se sinceró Sarada en brazos de su madre.
Sakura termino de acomodar la fotografía en el interior de su medallón para luego cerrarlo y colocarlo cuidadosamente alrededor de su cuello, jugando con el dije. La Uchiha sostuvo su taza de café entre sus manos, bebiendo amenamente el cálido contenido antes de volcar su atención a los documentos que estaban sobre la mesa y que debía de seguir analizando para el caso de la familia Uzumaki.
-Sakura.
-¿Sí?—respondió la Uchiha inmediatamente.
La voz de su esposo la hizo girarse hacia el que se sentó a su lado, colocándola la grabadora frente a ella. Sakura levanto la mirada hacia su esposo con incertidumbre.
-No podrás creerlo—le aseguro de manera premeditada, captando todavía más su interés, -la voz de Hinata no se grabó.
Sakura frunció el ceño y lo observo con claro desconcierto.
-¿Qué?—pregunto Sakura, creyendo no haber entendido sus palabras.
-Escucha—el Uchiha encendió la grabadora.
-Me llamo Sasuke Uchiha, estoy con Hinata Uzumaki quien, con su familia, están viviendo fenómenos sobre naturales…- se formó un instante de silencio de, a lo sumo, dos cinco segundos, -con el primer suceso.
Sakura no ocultó su sorpresa ante lo que estaba escuchando, aun sin entender por qué para que eso pasara. Independientemente del hecho de que hubieran entes en la casa, no solo la voz de Hinata debía de escucharse sino otras producto de las almas en pena y lo que sea que hubiera en la casa. Pero el silencio no tenía explicación posible para ellos ya que jamás habían pasado por algo así.
-Nada, en toda la cinta— aclaro Sasuke apagando la grabadora y aludiendo que eso se mantenía en el resto de lo registrado en el aparato. Levanto la mirada hacia Sakura con interés. -¿Tú averiguaste algo?
La Uchiha asintió, más respuesta de su sorpresa y claro desconcierto inicial ante lo que acababa de escuchar.
-Sí, no me extraña que estén viviendo todo eso—reconoció rebuscando en los documento que estaban en frente suyo, sosteniendo entre u manos una fotografía en blanco y negro, entregándosela a Sasuke. -Esta es la casa original, el dueño y constructor fue Hashirama Senju, su esposa se llamaba Mito—el Uchiha frunció el nombre ante esa mención, casi como si lo hubiera escuchado antes. -Sasuke, ella estaba relacionada con Madara, el que fue quemado vivo a causa de sus crímenes de asesinato—Sasuke asintió ante aquella información, únicamente centrado en su explicación. -Escucha, después de casarse tuvieron un bebe y él bebe apenas tenía 7 días cuando Hashirama la encontró sacrificándolo frente a la chimenea—Sasuke la observo con clara sorpresa, entendiendo que clase de ideología, reinaba en la mente de la mujer que originalmente había vivido en esa casa. Sakura también parecía asustada e incrédula por todo lo que ella misma había investigado. -Ella corrió al árbol frente al muelle, subió, proclamó su amor a satanás, maldijo a cualquiera que intentara tomar sus tierras y se colgó después—Sakura tomo una hoja de lo que, aparentemente, era un registro forense de la época. -Se determinó la hora de muerte a las 3:07 de la madrugada.
Suspirando y recuperándose de su sorpresa inicial, Sasuke se encogió de hombros l no saber que decir.
-Bueno, eso explica algunas cosas—dijo el Uchiha para sí mismo.
-Si, y ve esto— pidió Sakura.
La pelirosa volvió a buscar entre los documentos que estaban sobre su escritorio, entregándole otra fotografía en blanco y negro donde aparecía una mujer de unos treinta años en compañía de una niña de poco menos de diez años, claramente su hija.
-Ella se llamaba Kureina Yuhi, vivió allí y tenía una hija llamada Mirai que desapareció misteriosamente en el bosque, posteriormente ella se suicidó en el sótano—explico haciendo bufar por lo bajo a Sasuke que ya no sabía que esperar de esa casa. A cada instante todo sonaba igual de negativo. Sakura tomo el mapa que estaba sobre su escritorio y lo abrió rente al Uchiha, señalando los puntos que ella ya hacia remarcado en este, señalando las tierras que originalmente habían estado anexadas a la propiedad. -Así que las 80 hectáreas de la propiedad se subdividieron y se vendieron—Sakura señalo uno d los puntos en concreto que ella misma había señalado, -otra niña se ahogó en un estanque aquí y una mujer que era sirvienta en una casa vecina también se suicidó—finalizo observando preocupada a Sasuke porque no sabía sí podrían hacer ese trabajo.
El Uchiha únicamente asintió ante sus palabras. Generaciones de familias muertas, familias que habían ocupado esa casa o los terrenos aledaños...solo había una conclusión para todas esas muertes. Una conclusión justa proveniente de un mundo oscuro e inhumano.
-Personas que tomaron sus tierras—comento Sasuke para sí mismo.
Sakura asintió de mala gana ante su teoría. Ahora el menos sabían a lo que se estaban enfrentando, por más aterrador y preocupante que aquello fuera.
-Me llamo Sasuke Uchiha, estoy con Hinata Uzumaki quien con su familia están viviendo fenómenos sobre naturales…- Sasuke y Sakura se sobresaltaron al ver que la grabador se encendía y reproducía lo registrado en la casa de los Uzumaki. En lugar del instante de silencio anteriormente reproducido, se oían gritos s y lamentos prácticamente de ultratumba, ensordecedores y totalmente aterradores, -con el primer suceso—los gritos y lamentos demoniacos no se detuvieron sino que aumentaron más mientras avanzaba la grabación.
Ambos levantaron la mirada hacia el reloj que se encontraba sobre la mesa y que marcaba una hora en específico…3:07 am
PD: gracias a Deathparade2810 que comenta asiduamente la historia, la actualización de hoy esta dedicada a su persona :3 gracias y hasta la proxima :3 Aquellos que esten interesados, tengo dos fic más "El Siglo Magnifico: El Sultan Sasuke & La Sultana Sakura" y "El Sentir De Un Uchiha"
