-Esta historia no me pertenece, sino que es una adaptación de la película "El Conjuro" de 2013/Los personajes son propiedad de Masash Kishimoto, yo solo los uso para darle sentido a la historia.
Pese a los eventos sucedidos la noche anterior, y sin ningún impedimento, otro día iniciaba en el hogar de los Uzumaki que por primera vez en mucho tiempo podían decirse a salvo.
Sus hijos e hija bromeaban entre sí, se tomaban las circunstancias con ligereza, creyendo que ya no podía suceder algo peor de lo ocurrido en los días y semanas anteriores, por primera vez la calma volvía a ser algo existente y latente en el círculo de la familia que tenía, sentados en su mesa y desayunando en compañía de ellos a Suigetsu—que pronto debería marcharse a su turno diario—y a Mitsuki que hablaba animosamente con Boruto.
Sakura le entrego a su esposo una taza de café, bebiendo la propia antes de bajar la mirada y observar con ternura a la pequeña Himawari que se acercó a Sasuke ofreciendo un plato con panqueques, era una imagen dulce y tierna de parte del miembro más pequeño de la familia y ante quien no pudieron negarse.
-Hace mucho tiempo que la casa no se sentía así, los niños se sienten más tranquilos con ustedes aquí—no pudo evitar mencionar Hinata, pasando junto a ellos.
Era halagador, para Sasuke y ella, saber que estaba siendo de utilidad pero era sínico de parte de ambos asumir eso, ambos deseaban pasar tiempo con su hija de la forma en que siempre convivía la familia Uzumaki, pero su trabajo se los impedía y era lamentable. Sarada y no era una niña, sabia el porqué de sus ausencias, pero eso no evitaba el hecho de que Sakura y él se hubieran perdido momentos importantes a causa de la labor que ejercían.
Al menos alguien era feliz pese a ello.
-Podría acostumbrarme a esto—admitió, Sasuke.
Luego del desayuno, y asumiendo la labor por voluntad propia, Sakura ayudo a Hinata a lavar la ropa para—ahora—tenderla al sol en el jardín, siendo observada por Sasuke que estaba unos pasos tras ella. Continuando afanosamente con su trabajo y escuchando las palabras de él, Sakura no pudo evitar reír. Usualmente no podía actuar como un ama de casa casi nunca y ahora que lo hacía, Sasuke parecía estar conforme con la idea.
-¿A que yo lave la ropa?—ironizo Sakura.
Sakura tomo otra sabana del cesto de ropa, dispuesta a colgarla, pero viéndose imposibilitada por obra de Sasuke que la abrazo por la espalda. Claro, esa vida en el campo, sin demasiadas preocupaciones, una vida bucólica y amena, los tres juntos; Sasuke, ella y su hija, eso era todo lo que pudieran desear y era insólito que una familia, que tenía esa posibilidad, viera su paz trastocada por culpa de algo que existía o residía en la casa. Era extraño, injusto y envidiable al mismo tiempo.
-Esta vida, este aire limpio—justifico el Uchiha, besándole la mejilla.
No estaba resolviendo el caso porque fuera peligroso, porque tuviera antecedentes preocupantes o algo así…se debía a que había un familia involucrad, una familia que no tenía la culpa de lo que pasaba y que no tenía por qué lidiar con algo así y que podría arruinar la química que tenían. Estaba ayudándolos porque no merecían pasar por algo como eso.
-Tienen una hermosa familia—reconoció Sakura.
Sin romper el abrazo, Sakura se giró lentamente para observar a su esposo.
-Si, ¿viste cuando Himawari me dio el plato?—le recordó Sasuke ante lo cual Sakura asintió inmediatamente, igual de serena con solo recordar aquello.
Puede que ambos hubieran diferido entre sí, debatiendo el aceptar ayudar a la familia Uzumaki o no…pero ahora no se arrepentían, valía la pena el esfuerzo y aún más. Estaban decididos a ayudarlos.
-Tenemos que ayudarlos—recordó Sakura, en espera de que, esta vez, su opinión no difiriera tanto con la de su esposo.
Sasuke asintió como respuesta antes de recibir un beso de su esposa que volvió a su labor, permitiéndole retirarse. Ambos ahora concordaban en lo que debían hacer y ya no podrían diferir, tal vez aun temiera por lo que pudiera pasarle a Sakura—si es que sucedía—pero ya no sentía el mismo miedo.
Sakura trabajo sin apuro alguno a lo largo de los instantes y minutos que transcurrieron, sintiendo extrañamente como el viento cambiaba, como el—anterior—cielo despejado comenzaba a verse cubierto por nubes oscuras, presagian una posible tormenta. La Uchiha tomo otra sabana para colgarla pero, repentinamente, una brisa un tanto fuerte se la arrebato de las manos, Sakura hubiera ido en su encuentro pero la misma brisa que se la arrebató la mantuvo en el aire, cubriendo una aparentemente figura antes de que el viento se la llevara.
La pelirosa parpadeo confundida ante aquello, levantando su mirada hacia las ventanas del segundo piso, abriendo los ojos con sorpresa al ver a una figura desconocida del otro lado del cristal y que se apartó de la ventana, hacia el interior de una de las habitaciones, desatando el peor temor de Sakura.
Tan rápidamente como se lo permitieron sus piernas, Sakura abandono el jardín trasero a toda prisa para entrar en la casa. La única persona que es encontraba en el segundo piso, tomando una siesta, no era otra persona que Hinata y era su deber evitar que le sucediera algo.
Tenía que llegar a tiempo.
En los días anteriores, Hinata no se hubiera atrevido a volver a su habitación producto de todo lo que pasaba, pero con la cama dentro de la habitación y el termostato pudiendo activarla si sucedía algo, Hinata no dudo ni una sola vez en tenderse sobre la cama y, en el acto, quedarse dormida.
Grandes, aterradores y complejos habían ido los sucesos que habían tenido lugar anteriormente, sin duda, pero la presencia de los Uchiha parecía haber menguado todas esas actividades inexplicables, ellos eran la prueba, el seguro de que nada malo iba a pasar. Por ello Hinata no dudo ni una sola vez en quedarse dormida pese a que sus hijos; Boruto, Kushina e Isae estuvieran en el piso inferior, completamente solos de no ser por Mitsuki. Naruto había ido a la ciudad a comprar algunas cosas y herramientas para poder reparar el auto, en compañía de Minato y Himawari que querían tomar un poco de aire tras largas semanas en aquella casa.
Sumida en aquel profundo sueño, Hinata no fue capaz de darse cuenta del invisible agarre que se entretejió sobre su muñeca derecha, dejando unos claros moretones con la silueta de una mano que, ante la repentina sensación de opresión, la hicieron fruncir el ceño entre sueños. Claramente controlada por algo, una presencia o lo que fuera, Hinata se vio despertada abruptamente de su inconsciente, forzada a observar el techo de la habitación sin poder moverse en lo absoluto, observando perpleja y temblorosa lo que fuera que estuviera sucediendo. Pero aquella situación de soledad no duro mucho ya que Hinata contemplo horrorizada y boquiabierta una especie de grotesca y horrible figura cadavérica, de aspecto rocoso con cabello rojo que no parecía humana en lo absoluto, parecía un verdadero monstruo.
Hinata no pudo moverse ante la presencia de aquella figura, observando boquiabierta y temblorosa a aquel ser, desconociendo por completo sus intenciones…
Tan rápido como el fue posible, Sakura subió las escaleras hacia el segundo piso de la casa, no reparo—durante su entrada a la casa—en Boruto, Kushina e Isae que estaban entretenidos con Mitsuki y que no la escucharon entrar siquiera.
Agitada, Sakura cruzo el pasillo a toda velocidad hasta la única puerta que se encontraba cerrada; la habitación de Naruto y Hinata. La pelirosa giro la perilla y entro a la habitación de forma inmediata, no sabiendo si sentirse asustada o tranquila en cuanto entro y observo la habitación completamente vacía hasta escuchar un ruido de arcadas y vómitos provenir del baño, cosa que la asusto de sobremanera, lanzándose hacia la puerta y tocando de forma insistente en un intento por recibir alguna respuesta, pero Sakura no recibió respuesta alguna.
-Hinata, ábreme. ¡Hinata, ábreme!—rogo Sakura, desesperada.
Los sonidos no se detenían y, no recibiendo respuesta, la Uchiha abandono la habitación, rodeando la habitación que daba con una puerta aledaña, junto a esta, volviendo a tocar de manera insistente. Nadie estaba cerca como para ayudarla y si ella no hacía algo quizá Hinata corriera un grave peligro. De forma repentina la puerta se abrió, permitiéndole a Sakura contemplar a Hinata, pálida y algo tambaleante, salir del baño tras haberse lavado los dientes.
-¿Estás bien?—pidió saber, Sakura.
La Uzumaki asintió de forma inmediata pese a su agotamiento, extrañada por la repentina e injustificada preocupación de parte de Sakura.
-Desperté con nauseas, eso es todo—tranquilizo Hinata, encogiéndose de hombros.
Sakura no emitió palabra alguna, aceptando aquella respuesta, algo no estaba bien.
PD: lamento la demora pero, como prometí, actualizare nuevamente a partir de esta semana, este cap esta dedicado a: Adrit126(a quien adelanto que actualizare su fic "El Emperador Sasuke" antes del final del día) que comento el capitulo anterior :3 gracias y hasta la proxima
