-Esta historia no me pertenece, sino que es una adaptación de la película "El Conjuro" de 2013, por James Wan/Los personajes son propiedad de Masashi Kishimoto, y su distribución o utilización corre absolutamente por mi cuenta


La presencia del matrimonio Uchiha en la casa era un consuelo notorio, a Naruto solo lo ayudaba a no penar demasiado en los aparentes problemas, así como a su esposa, pero sus hijos e hijas por otro lado aprecian ser capaces de respirar tranquilos y prueba de ello era la alegría que habían mostrado Minato y Himawari al acompañarlo y comer helado, comportándose como lo niños y adolescentes que eran, pudiendo formar una pared invisible entre lo que pasaba en la casa de lo que eran sus vidas como individuos, y Naruto estaba agradecido de ello.

En tanto el Uzumaki salió de la casa, habiendo dejado a sus hijos viendo la televisión en el interior, inspiro profundamente el aire a su alrededor e intento ver el lado positivo de las cosas como lo era ya de por si estar rodeado por naturaleza, sin la corrupción que representaba la civilización humana, pero eso no fue tan provechoso como él lo hubo deseado. Sus pasos lo hicieron divagar por el jardín sin un rumbo fijo, pensando en cómo ver el tema de los "espíritus" o "entes" como algo normal siendo que jamás había llegado a considerarlo, más su concentración no fue tan grande ya que se hubo percatado de la presencia de Sasuke en el garaje, pero lo que sí le sorprendió fue que personalmente estuviera encargándose de ayudarlo con la reparación del auto siendo que Naruto no se había atrevido pedirle tan favor, temiendo abusar de su ya más que notoria ayuda.

-Imagine que eras tú- se anunció Naruto.

-Espero que no te moleste, compre un carburador reconstruido en un depósito- se explicó el Uchiha, sin desviar el foco central de su atención de su labor.

-Parece que sabes lo que haces- felicito el Uzumaki, que por su parte poco y nada sabía de autos.

-Eso espero- corrigió Sasuke, ligeramente divertido. -Este lugar es fabuloso, Naruto, Sakura y yo siempre quisimos vivir en el campo- elogio el Uchiha sinceramente.

-¿Les vendo la casa?-bromeo el rubio.

Una sonrisa ladina de parte del Uchiha fue la única respuesta que Naruto necesito recibir. Una casa como aquella—Dios los librara—no debía pasar a manos de nadie, era un probado peligro y eso hasta Naruto lo sabía pese a ser escéptico, aunque Sasuke no era más creyente en ninguna forma, ¿Creía en Dios y tenía fe? Claro, siempre se debía creer en algo, más y contrario a lo que se podía decir de él y Sakura es que no solo basaban sus casos en el ámbito religioso, recababan hechos científicos para asegurarse a sí mismos que lo que estaban tratando no era una especie de broma. Tengo que verlo, tengo que escucharlo y tengo que sentirlo con el sentido físico, aquel era el lema con que Sasuke regía su vida desde la primera vez en que—de niño—su vida había estado asociada al ámbito paranormal. Lo que había visto y presenciado eran un secreto a ojos del mundo, un secreto que solo Sakura había sido dicho de conocer y viceversa ya que ella de igual modo había ocultado su experiencia del mundo hasta conocerlo a él, porque el modo inusual pero único en que se unían sus vidas era lo que los hacía ir por el mismo camino, porque extrañamente siempre habían estado destinados a encontrarse, en eso es en lo que Sasuke podía creer de todo corazón.

-Aprecio mucho que estén aquí- confeso Naruto, siendo que hasta entonces no había tomado el peso a lo que estaba pasando en la casa, -tengo que aceptar que fui algo escéptico, pero ahora quiero darte las gracias por haber aceptado venir- admitió el Uzumaki, sinceramente agradecido.

-Yo no puedo llevarme el crédito- negó Sasuke humildemente, -agradécele a Sakura, yo no quería hacerlo- reconoció el Uchiha que, hasta entonces, había ocultado su inicial renuencia al caso, un erro ahora que sabía más o menos con que estaba tratando.

-¿No?, ¿Y por qué?- se extrañó Naruto, que no había llegado a pensar en eso.

Siempre que investigaban un caso, fuera cual fuera; a Sasuke y a Sakura les resultaba más fácil pensar que ejercían un trabajo como cualquier otro, que "iban a la oficina", por decirlo en el sentido técnico, así podían evitar cargarse de pensamiento y energías negativas como medida preventiva, y él al menos tenía una forma muy mecánica y científica de afrontar los casos, así que nunca le había sucedido algo que resultase perturbador de recordar, siempre era una rutina muy marcada de visitas a casas "encantadas" o que sufrían de infestación, pero que a él en lo personal no le afectaban más allá de lo laboral. Pero con Sakura sucedía todo lo contrario. Su esposa tenía capacidades de médium, así que era capaz de presentir tragedias y sentir la presencia de espíritus malignos, lo cual era la parte esencial con que diagnosticar si un hogar o lugar visitado estaba realmente infestado o no, pero esto igualmente tenía su lado negativo porque Sakura era quien más sufría cuando abordaban un caso complicado, como había sido el caso de Kabuto Yakushi, meses atrás.

-Cuando Sakura siente, ve o toca; ayuda a las personas pero también se lleva algo de ella, un fragmento cada vez- se expresó Sasuke, consiguiendo que Naruto lo entendiese ya que había prestado atención a la forma en que la Uchiha podía ver lo que emanaba de las personas; fuera positivo o negativo, -hace unos meses trabajamos en un caso y Sakura vio algo…las cosas no salieron bien- resumió el Uchiha, sintiéndose culpable por lo sucedido pese a que Sakura insistiese que no era su culpa. -Cuando llegamos a casa, entro a la habitación, cerró la puerta, no salió, no dijo nada ni comió por ocho días- relato Sasuke, haciendo todo lo posible por ocultar su pesar ante aquel recuerdo, esa semana en que él mismo se había sumido en la desesperación por no poder ayudar a su esposa, por no poder entenderla por primera vez en la vida.

-¿Qué fue lo que vio?- se interesó Naruto genuinamente, considerando que era lo menos que podía hacer para agradecer lo que el matrimonio Uchiha estaba haciendo por ellos; conocerlos mejor

Deseo contestar la duda de Naruto, pero no podía porque él mismo tenía esa pregunta instalada continuamente en la mente. Nunca había visto a Sakura tan asustada, tan dominaba por el miedo…ella siempre había sido una mujer indiscutiblemente fuerte, la única vez en que había visto esas emociones—en menor medida—en ella había sido antes de que se casaran y él le pidiese matrimonio, cuando él había tenido que enlistarse obligatoriamente durante la segunda guerra mundial, pero entonces Sasuke había podido entender su preocupación, ahora era un caso totalmente diferente, no tenía medio alguno con que comprender que es lo que ella podía haber visto. Sarada, en ocasiones, se asemejaba a Sakura, podía ser igual de sensible y quizá en el futuro pudiera seguir los pasos de ambos ya que en la actualidad podía entender la labor que ejercían, pero ni siquiera aprendiendo de su hija es que Sasuke alcanzaba comprender del todo el don de Sakura, pero deseaba hacerlo, deseaba poder decirle que nada de lo que había visto era real, pero no podía si no sabía que era "eso" exactamente.

-No lo sé, y no preguntare- zanjo Sasuke, igualmente deseoso por saber qué es lo que Sakura había visto.

Tal vez algún día lo sabría, Sakura así se lo había prometido al abandonar el enclaustramiento aquella vez, lo único que Sasuke podía hacer hasta que ese día llegara…era esperar.


La noche había caído, y el silencio reinaba en la casa de la familia Uzumaki; en la sala y haciéndole compañía a toda la familia se hallaban Sasuke y Sakura que tenían el compromiso de permanecer junto a la familia al menos por un par de días hasta haber recabado las pruebas necesarias, mientras que en la habitación continua a la sala—donde estaba el instrumentar dispuesto para cualquier hecho que se presentase—se encontraban Suigetsu y Mitsuki, plenamente pendientes a cualquier actividad que manifestaran los sensores, más no tenían mucho que hacer ante el silencio imperante en el ambiente. El Hosuki bebió el resto de café de u taza, decidido a prepararse otro café para mantenerse despierto.

-Necesito otra taza- se quejó Suigetsu, levantándose del escritorio, -¿Quieres?- ofreció el Hosuki, antes de decidir a ir a la cocina.

-No gracias- desestimo Mitsuki educadamente.

-Pues bueno- el Hosuki solo se encogió de hombros.

Todo se conducía mediante un silencio sepulcral que provenía desde el exterior y los alrededores de la casa, más Suigetsu lavo su taza distraídamente, apenas y escuchando las conversaciones de la sala que iban y venían en su humana rutina. Contrario a Sasuke, Sakura, Mitsuki o cualquiera de los miembros de la familia Uzumaki, el Hosuki insistentemente se negaba a creer en todo aquello que pudiera siquiera parecer paranormal, no había visto nada que lo hiciera creer lo contrario, y quizá jamás lo vería. El peliceleste seco su taza ante de preparar el café y agregar el agua que permanecía caliente al interior de la tetera que había sido hervida hacia menos de una hora atrás. El repentino y metálico eco silbante que se produjo por el móvil de Isae que permanecía colgado en la puerta hacia el jardín y que lo sobresalto ligeramente ya que en realidad no había brisa alguna que lo moviera, no solo al móvil sino también a la hamaca que igualmente se movió y que Suigetsu contemplo boquiabierto.

-Mira lo que me hizo hacer…- se escuchó un susurro en el viento, pero que consiguió enviar un escalofrió por la espalda del peliceleste.

Saliendo de su transe ante aquel susurro casi comparable a una voz de ultratumba es que el Hosuki dejo su taza sobre la mesa de la cocina, dirigiéndose tan rápido como pudo hacia la puerta trasera que daba con el jardín, cuya luz encendió para facilitar su propia visibilidad…peor no había nada, no se sentía brisa alguna que hubiera movido la hamaca y el móvil, ni tampoco se escuchaba ninguna voz que pudiese compararse a la que él claramente había percibido y que le había arrojado hielo tras la espalda. Era de lo más extraño. Aun sin abandonar su estado de alerta, Suigetsu regreso al interior de la casa, cerrando la puerta tras de sí, y apagando la luz, aún demasiado confundido, y comenzando a pensar que—tal vez—todo había sido obra de su mente, simple sugestión. ¿Es posible? se interrogo el peliceleste. Suigetsu retrocedió instintivamente, un in apartar su vita del exterior que era visible por el entejado de la puerta hasta situarse paralelamente junto a la puerta del cuarto del lavado que-repentinamente-llamo su atención. En cuanto volteo vio a una mujer de cabellos y ojos rojos como el carmín, vestida como si fuera una sirvienta.

-Mira lo que me hizo hacer- murmuro la mujer exponiendo sus brazos con marcas de intento de suicidio, pero antes de que el Hosuki tuviera tiempo de hablar, esta se alejó, redirigiéndose hacia el jardín.

-Oye. Sasuke…- llamo Suigetsu de forma inaudible, encontrándose solo.

Confundido por la repentina aparición y desaparición de aquella mujer extraña, Suigetsu se adentró al ahora vacío cuarto de lavabo, buscando con su mirada a la mujer por si es que se encontraba escondida, más sin importar cuanto apartase las sanabas que estaban colgadas, no había rastro alguno de la sirvienta pelirroja. Nuevamente y sin poder evitarlo, el Hosuki sintió que se estaba volviendo paranoico, sintió que estaba cometiendo un error al dejarse dominar por una simple sugestión. Negando para sí mismo, Suigetsu regreso sobre sus propios pasos, abandonando el cuarto, o más bien predisponiéndose a hacer esto, pero algo se lo impidió...

-¡Mira lo que me hizo hacer!- grito la mujer, apareciendo bruscamente frente a él.


-Sasuke, ¡Sasuke!

Una calma soterrada había imperado en la casa hasta entonces, pero los aterrados gritos de Suigetsu hubieron roto por completo con aquella amena calma que hizo que tanto Sasuke como Sakura, acompañados por Mitsuki, se precipitaron tan rápido como les fuera posible al cuarto de lavabo donde encontraron a Suigetsu temblando del miedo e intentando levantarse del suelo, agitado; como si hubiese forcejeado por algo o alguien. De inmediato e que tanto Sasuke como Mitsuki lo ayudaron a levantarse del todo. Sakura por su parte, apretándose las manos, no pudo evitar pensar lo peor ante la calma que—como bien se decía—había tenido lugar ante de la tormenta, aparentemente.

-¿Estás bien?- ayudo Mitsuki

-Cálmate, Suigetsu- sosegó Sasuke al peliceleste que aun observaba todo a su alrededor, como si esperase ser atacado, -¿Qué paso?

-Vi a alguien, era una mujer vestida de sirvienta- exhalo el Hosuki a toda prisa, pero con una coherencia que le permitió ser entendido.

Las palabras de Suigetsu confundieron a los Uchiha y a Mitsuki que escudriñaron de arriba abajo la habitación con sus miradas, pero no había nada. Si Suigetsu decía haber visto algo, debían creerle, al fin y al cabo era el más escéptico de todos ellos. Casi al mismo tiempo y luego de despertarse, ajena a la vista de todos quienes centraban su atención en el reciente ataque sucedido, Isae recorrió el pasillo contrario, camino a las escaleras que le permitieron dirigirse a la planta alta. Sakura se percató de esto en cuanto sintió un aire frió recorriéndole la espalda, lo que la hizo voltear y ver a Isae cruzar el pasillo a la par que el termostato en la cama de este encendía la cámara y tomaba una fotografía tan pronto como le fue posible al mecanismo.

-Sasuke- advirtió Sakura.

La voz de Sakura hizo que Sasuke acudiera junto a ella tan pronto como para ver el destello de la cámara que hubo tomado una segunda fotografía, fue entonces cuando por fin Naruto se percató de lo que sucedía mientras los Uchiha atravesaban el pasillo, más Naruto se los impidió, sabiendo cómo tratar con su hija que nuevamente estaba siendo sonámbula, nada fuera de lo habitual. Por su parte y en un estado de trance, sumergida en su propio sueño, casi como si fuera guiada por alguien, Isae subió las escaleras con una perfección increíble, como si se encontrara despierta y se dispusiera a regresar a su habitación, pero Sasuke y Sakura sabían que no estaba sola, o eso intuían al ver el estado en que se hallaba.

-Es Isae…- tranquilizo Naruto, al pie de la escalera, a punto de ir en busca de su hija.

-No, necesitamos esto- freno Sasuke, sin apartar sus ojos de la niña que; aparentemente guiada por alguien, subía perfectamente las escaleras.

-¿Por qué necesitan fotos de Isae?- no comprendió el Uzumaki, desviando su atención de su hija, al Uchiha

-Ella no hace que se disparen- expreso Sasuke, como si fuese obvio.

La cámara del segundo piso se vio activada por el aire frió que acompañaba a la pequeña, tomando una fotografía en el acto, cosa que alerto a Naruto, más no quiso pensar en que algo peligroso se encontraba alejando a su hija o guiándola de un modo que él no entendía ni quería entender, solo lo asustaba y ya. La acción de la cama, que pronto hubo tomado una segunda fotografía, fue la repuesta que Sasuke y Sakura necesitaron para saber que no había ningún error, algo estaba acompañando a Isae.

-¿Cómo que ella no las dispara?- tartamudeo el Uzumaki, temiendo escuchar la respuesta a su pregunta.

-Algo la acompaña- evidencio el Uchiha, indicándole que mantuviera su mirada en Isae y no en otra cosa.

Todos—la familia Uzumaki, los Uchiha, Mitsuki e incluso Suigetsu—observaron atentamente como Isae cruzaba el pasillo de la planta superior y se dirigía hacia la habitación de Boruto quien—desde la planta baja—trago saliva inaudiblemente, presa del miedo ante lo que pudiera sucederle a su hermana, porque esa habitación no era segura de ninguna forma, la casa entera no era segura. Naruto deseo pregunta que o quien controlaba a su hija para guiarla hacia el piso superior, pero lo considero estúpido ya que no estaban tratando con un solo individuo sino muchos. Toda calma existente hasta ese minuto se evaporo en cuanto Isae entro en l habitación y la puerta se cerró bruscamente tras ella con un eco comparable a un golpe escueto y brutal que hizo a Naruto subir rápidamente las escaleras en busca de su hija, seguido por Sasuke y Suigetsu.

-¡Isae!- grito Naruto.

Para cuando hubieron llegado a la puerta, las luce de flash de la cámara fueron más que evidentes y muy seguidos, algo estaba ahí junto a Isae, lo que solo los incentivo a empujar contra la puerta para abrirla, siendo que parecía estar cerrada con seguro, algo ya de por si imposible ya que Isae no había estado consiente como para hacerlo.


Ante el panorama que sucedía, Mitsuki regreso pronto al panel de sensores, colocándose los auriculares y sentándose, escuchando atentamente lo que registraban las grabadoras en el segundo piso. Estaban aislaos de no ser por ese contacto, y no podían ser presas de una impresión repentina, debían pensar con la cabeza fría. El peliceleste reajusto el volumen, concretándose para escuchando claramente las palabras que era emitas por una voz infantil y femenina, pero lejana, casi imposible de comparar con la de un ser humano, pero sin que esto fuera negativo necesariamente.

-Oye, por aquí, es seguro- animo la voz infantil

-Hay alguien más con ella, hay otra voz- alerto Mitsuki.

Al escucharlo, Sakura no tardó en llegar junto a Mitsuki, sentándose a su lado y recibiendo de manos de él los auriculares que no tardo en colocarse, igual de presta por escuchar lo que sea que sucedía en el piso superior. Inicialmente lo único que escucho fuero los insistentes golpes contra la puerta, obra de Sasuke y Naruto que intentaban abrirla, supuso para sí misma; pero luego escucho una serie de murmullos suaves y tiernos, de una voz de niña que se le hizo inequívocamente serna, inocente y que transmitía una quietud absoluta. No se trataba de una mala persona.

-Sígueme, por aquí, aquí es donde me escondo…- se escuchó la voz de una niña, pero no era Isae.

Mirai, pensó Sakura, ya que no había ninguna otra niña que hubiera muerto ni en la casa o sus cercanías como para explicar el tono infantil que lejos de los otros habitantes de la casa parecía dispuesta a proteger a Isae tal y como había entablado amistad con Himawari. Al menos tenían una aliada con que contar, pero era nada.


De forma repentina y sin que Naruto y él hubieran hecho nada, deteniendo su labor al ver que no podían abrir la puerta por sus propios medios, es que la puerta se abrió por sí sola, como si nada hubiera pasado, permitiendo su entrada. En tanto encendieron la luz, corroboraron que no había nada ni nadie ahí, como si Isae nunca hubiera entrado y—como ya habían visto—como si la puerta jamás hubiera estado cerrada, como si no hubiera sucedido absolutamente nada. Bajo la cama, las ventanas, fuera de la casa, el propio armario, no importaba donde revisaran, no había rastro alguno de Isae y esto provoco que Naruto comenzase a desesperarse más con el pasar de los segundos.

-Sasuke, ¿Dónde está?- pregunto Naruto, totalmente a merced del Uchiha que obviamente sabía más que él, pero ni aun con su pregunta es que el pelinegro emitió respuesta alguna, -Sasuke, ¿a dónde fue?- el Uzumaki se desesperó ante su silencio.

El Uchiha intento pensar bajo la presión existente, ¿Dónde podía estar? Era u cuarto relativamente pequeño y restrictivo, no había un lugar aledaño al cual dirigirse mientras la puerta se hubiera encontrado cerrada como ellos aseguraban que—anteriormente—se había encontrado. Pero, pensándolo mejor…si había una manera de saber a dónde podía haber ido Isae.

-La luz ultravioleta…- pidió Sasuke en un murmullo

-¿La qué?- no entendió Suigetsu

-Pídesela a Mitsuki-repitió el Uchiha

-Claro- asintió el Hosuki, retirándose en el acto.


No podía subir, por más favorables que fueran sus habilidades en aquel momento, Sakura sabía que debía dejarles el terreno libre a ellos por ahora, más eso no le imposibilito mantenerse atenta por medio de los auriculares, escuchando insistentemente todo aquello que fuera registrado en los sensores; era lo bastante sensible como para percibir lo que fuera, aun por medio de un objeto, y ser de utilidad pese a encontrarse fuera del área de trabajo…por así decirlo. El silencio impoluto que reinaba para Sakura y Mitsuki se desvaneció repentinamente por una serie de pasos que descendían desde el segundo piso y que desembocaron en la aparición de Suigetsu que muy agitado se sujetó del borde del escritorio para así recuperar el aliento.

-Mitsuki, la luz ultravioleta- pidió Suigetsu.

Quitándose los auriculares y dejándolos sobre la mesa, el peliceleste inmediatamente se volteó al estante detrás de él; donde se encontraba gran parte del arsenal que estaban utilizando y toda la parafernalia aledaña, y de donde tomo la luz ultravioleta que estaba plenamente cargada y lista para usarse en todo cuanto fuera requerido, además el hecho de que contaban con baterías de repuesto en el peor y mejor de los casos. Sin más preámbulos es que Mitsuki tomo la luz de a mesa y se la tendió al Hosuki.

-Ten- entrego Mitsuki, -corre, corre- animo ante de regresar a su lugar junto a Sakura.

Habiendo seguido las palabras del joven como si de una orden se tratasen, o por voluntad propia, Suigetsu subió apresuradamente las escaleras, sin soltar ni un ápice la luz ultravioleta que sostuvo férreamente en sus manos. Mitsuki, por su parte, volvió a colocarse los auriculares, desviando de vez en vez la mirada hacia Sakura que-sentada a su lado-se mantenía con los ojos cerrados a fin de poder percibir cualquier cosa que fuera registrada por la grabadora y sensores en el nivel superior, y lo que ellos consideraban, por ahora, un terreno desconocido…


Sasuke se mantuvo callado, aguardando a que Suigetsu apareciera, reflexionando para sí mismo con que era con lo que estaban lidiando ciertamente y que cada vez se volvía más impredecible, habían llegado a tomar media preventivas que jamás—en ninguno de sus casos anteriores—habían llegado a concebir siquiera, y aun así había una variabilidad que superaba toda expectativa, ¿Cómo saber que esperar? Era casi imposible. Naruto por otro lado recorrió la habitación como si de un león enjaulado se tratase, deteniendo de vez en vez frente a las ventanas, teniendo la ilusión de poder ver a su hija de un momento a otro, pero solo se decepcionaba cada vez que comprobaba que eso no era así. Veloz como un rayo, o eso intento, Suigetsu entro apenas y respirando por la velocidad de su propia carrera, entregándole de inmediato la luz ultravioleta al Uchiha.

-Apaga la luz- pidió Sasuke.

El Uzumaki se cubrió los labios con las manos, aguardando y haciendo todo lo posible por calmar sus propios nervios mientras veía omo se encendía la luz ultravioleta que ilumino el suelo de la habitación y que Sasuke movió en un intento por encontrar huellas, inicialmente sin éxito alguno…hasta que dio con una serie de débiles huella—las primeras ligeramente borrosas—que iniciaban en la puerta y que seguían hasta el armario, donde desaparecían. Recordando las palaras de Hinata sobre algo extraño percibido en el armario antes de que ellos comenzasen a intervenir, el Uchiha abrió el abrió bajo la nerviosa y ansiosa mirada de Suigetsu y Naruto que solo pudieron observarse entre si, sin saber que más hacer. Iluminando el interior del armario, Sasuke aparto los colgadores con ropa, uno por uno hasta que en el extremo izquierdo del fondo hubo dado con unas huellas de manos que parecían haber intentado apartar la pared que estaba al fondo del armario, al apoyar sus manos contra el fondo y escuchando el eco más que audible, Sasuke comprendió donde estaba Isae ya que el interior de la pared se escuchaba hueco, como si hubiera un pasillo o pared entre el armario y el muro de la casa.

-La luz- pidió el Uchiha.

Sin demasiada atención, Sasuke dejo la luz ultravioleta sobre el suelo justo cuando Suigetsu hubo encendido la luz, palpando la madera, Sasuke sintió lo que parecía ser una puerta corrediza que aparto sin esfuerzo encontrando el muro de la pared cuyo papel tapiz se encontraba parcialmente desgarrado, creando una abertura que comunicaba el interior de la pared con el armario. Inclinándose ligeramente al interior, Sasuke solo fue capaz de ver la oscuridad que comprendía aquel "pasillo", si es que podía decirse así y en cuyo rincón, al costado derecho, se encontraba Isae profundamente dormida y recostada contra la pared, como si nada hubiera pasado.

-Aquí esta- suspiro Sasuke, volteando a ver a Naruto que por fin pudo respirar tranquilo.


Con ayuda de Sasuke, Naruto cargo en brazos Isae, cubriéndola con una manta, y teniendo el máxime cuidado había y por haber para así no despertarla, ya que no era conveniente luego de su estado de "sonambulismo" que finalmente estaba explicado por contar con la intervención o ayuda de alguien que aparentemente intentaba llevar a un lugar seguro, o eso es lo que Sasuke podía entender gracias a lo que Sakura decía haber escuchado en los registros de grabación mientras ello se hubieron encargado de dar con Isae. El Uzumaki, acompañado por el resto de su familia, quienes estaba ya de por si mucho más tranquilos, abandono la habitación con la debida lentitud, pasando junto a Sakura que se mantuvo de pe en el umbral de la puerta, observando entre curiosa y emocionalmente intuitiva el interior del armario tanto que no se percató de que la menor de los miembro de la familia; Himawari, se encontraba de pie a su lado.

-Ahí es donde Mirai se esconde, cuando tiene miedo- declaro Himawari, señalando que quien había controlado a Isae no había sido sino Mirai, tal y como suponía Sakura.

Sakura levanto su vista hacia el armario nuevamente. Necesitaba revisarlo por si misma…


Había mujeres más altas que ella, pero si algo agradeció Sakura en ese momento fue el ser tan menuda y delicada en cuanto a apariencia, lo que le facilito en demasía internarse en el "pasillo" o pasadizo tras el armario, siendo ayudada por Sasuke que la guio en la medida de lo que le resulto posible mientras ella, recobraba el equilibrio, iluminado todo a su paso con la linterna que sostenía en la mano. No iba a mentir, un espacio así de reducido y las telarañas por doquier no eran de su agrado, pero su trabajo siempre era una prioridad para ella, por lo que hizo a un lado todo prejuicio o frivolidad, apartando de su camino las telarañas y el polvo que poco y nada pareció molestarte como lo que representaba para ella en ese momento, algo insignificante. Al fondo del pasillo se encontraba una especie de enrejado—como si de ventanas se tratase—que poco llamo su atención, pero si lo hizo la repisa por obre esto y que tenía sobre si objetos de procedencia infantil, juguetes, dibujos…y una silueta conocida que permanecía impresa pese al polvo que lo cubría todo.

-Cariño, ¿me prestas la caja musical de Himawari?- solicito Sakura.

Hasta entonces y pendiente de ella, Sasuke se había mantenido casi pegado al armario por cualquier eventualidad que pudiera tener lugar, podía existir una distancia material escasa—la pared del armario—que los distanciase, pero Sasuke no podía ocultar del todo su preocupación, no cuando temía que algo similar a lo vivido en el caso de Kabuto pudiese repetirse y afectar a Sakura otra vez. No, de ser así jamás se lo perdonaría. Habiendo escuchado la voz la señora Uchiha, Himawari le tendió su juguete a Sasuke, sin problema alguno; justo en el momento en que Naruto—ya habiendo dejado a Isae en compañía del resto de sus hijos—ingresaba en la habitación.

-¿Cómo esta Isae?- consulto Sasuke, sin ser capaz de olvidar lo sucedido y que bien podía dejar una huella en la mente de la niña.

-Bien, no recuerda nada- tranquilizo Naruto.

Inicialmente había tendió razón, nada grave había sucedido hasta la fecha con respeto a la seguridad de la familia, lo sucedido hacia unos momentos atrás era fiel prueba de ello ya que lo que sea que hubiera manipulado o guiado a Isae no había tenido intenciones oscuras, ¿Por qué? Porque Isae ni siquiera tenía un rasguño, y eso ya que era un buena señal, al menos por el momento, más aun no sabían que esperar y debían mantener ojos y oídos atentos, eso no podía olvidarse. Sasuke regreso a su lugar junto al armario tan pronto como le fue posible, esperando que Sakura supiera muy bien que estaba haciendo, porque a él al menos le parecía que no tenía sentido, pero había una gran diferencia; Sakura siempre sabía muy bien lo que hacía, siempre.

-Aquí tienes- tendió Sasuke.

-Gracias- sonrió ella.

Sakura asintió para sí misma al comprobar que la silueta de la base del juguete era idéntica a aquella que aparecía plasmada como una sombra impoluto sobre la repisa frente a ella, cosa que la hizo dejar—con cuidado—el juguete sobre esta sombra, coincidiendo a la perfección. No había nada raro, nada sucedía, pero Sakura sentía que algo no estaba bien. El suelo crujió con sutileza bajo sus pies, claramente por el antiquísimo uso de las tablas que eran viejas, tal y como las de otras casas que Sasuke y ella habían visitado. Tomándose el atrevimiento de continuar analizando esta especie de repisa, Sakura se arrodillo sobre el suelo, fijando su vista en la planta inferior cuya precisa se encontraba vacía…de no ser por una cuerda que desaparecía entre el muro y el enrejado al fondo del pasillo. Curiosa por esto, Sakura acomodo la linterna bajo su cuello, equilibrada por su hombro mientras jalaba de la cuera hasta que esta se hubo tensado, pera por algo que no entendía, pero basto un solo tirón ligeramente más fuerte para que Sakura pudiera sacarla.

Aun con la linterna bajo el cuello, que volvió a sostener en su mano, Sakura sintió que la sangre se le congelaba al ver que la razón por la que la cuerda se había atorado era…que estaba atada para usarse como medio de suicidio, como la que tenía la figura de Mito, que se había suicidado y maldecido a todos lo que tomaran su tierras…la Uchiha trago saliva para sí misma mientras se levantaba del suelo, eso era malo, muy malo; pero antes de que tuviera tiempo de salir del pasillo, el suelo volvió a crujir bajo sus pies justo antes de que—exactamente—las tablas bajo ella cedieran de forma repentina. Todo paso de un modo tan rápido y que simplemente consiguió abrumarla, haciéndola ajena de todo cuanto podía sucederle a los demás individuos a su alrededor, pero si sintió algo, o lo escucho más bien; la voz de Sasuke llamándola justo en medio de su caída.

-¡Sakura!


PD: lamento de todo corazón haberme demorado tanto en actualizar, pero tuve múltiples problemas que me impidieron actualizar antes, siendo que el capitulo ya estaba prácticamente listo desde hace tiempo :3 este cap esta dedicado a: Adrit126(a quien adelanto que actualizare su fic "El Emperador Sasuke" la próxima semana) que comento el capitulo anterior, Tatii-Izaya que se muestra infaltable como siempre y a Deathparade2810 :3 quería añadir que además de terminar esta adaptación (porque prometo no dejar nada inconcluso) tengo pensado hace fics de "El Conjuro 2", "Annabelle 1" y "Annabelle 2", por lo que agradecería si alguien tiene en mente los personajes como sugerencia, ya que quiero que todos participemos :3 gracias por su paciencia, cariños, besos, abrazos y hasta la próxima