-Esta historia no me pertenece, sino que es una adaptación de la película "El Conjuro" de 2013, por James Wan/Los personajes son propiedad de Masashi Kishimoto, y su distribución o utilización corre absolutamente por mi cuenta
La caída la había aturdido y mucho, pero aun así Sakura consiguió recobrar en sentido tan pronto omo pudo, alzando la cabeza y tosiendo a causa del polvo levantado tanto por los escombros como por su caída sobre el duro suelo que no hizo más que hacerla sentir como si su cuerpo estuviera entumecido. Un suave quejido salió de sus labios mientras se erguía muy lentamente, estaba segura de no haber salido indemne de la situación, pero contrario cualquier dolor espiritual o mental que realmente pudiera dejar una huella personal en ella, un golpe, rasguño o moretón le resultaba insignificante, desaparecería con el tiempo, no sería como un recuerdo que latiría contra su conciencia de forma esporádica. Se apartó el cabello del rostro, demasiado aturdida para levantarse, peor si lo suficientemente cuerda como para mantenerse ligeramente sentada y semi erguida sobre el suelo, analizando lo que había a su alrededor.
Oscuridad; eso era lo único que podía distinguir, las penumbras rodando todo el sótano en que sabía que se hallaba, casi como si esa intensa profundidad y desvanecimiento inocuo pensara devorarla, más no se sentía asustada…aun. Aun sin levantarse del suelo recorrió con s mirada del metros cuadrados que conformaban su cercanía y donde-con sus manos-palpo los escombros, removiéndolos y encontrando con su vista la linterna que había estado sosteniendo con anterioridad y que afortunadamente seguía intacta y que le permitió-aferrada a su mano y alzada en el aire para otorgarle visibilidad-analizar aquello que la rodeaba; estaba en el peor lugar de la casa y lo sabía muy, más aun sabiendo la clase de peligro que podía correr necesitaba entender la razón tras todo eso y no se iba a rendir hasta encontrarla. Técnicamente no había nada, desde el punto de vista lógico, que indicara que podía correr peligro alguno, no veía nada….pero tan fácilmente como concluyo esto es que un quejido de dolor pareció alterar todo lo demás, seguido de gemidos de lamento y desasosiego, así como una desesperación palpable y que la hizo estremecer
-Ella me obligo…- sollozo una lamentable voz femenina, haciendo que Sakura casi empatizara con su corazón destrozado.
Volteando nuevamente la vista hacia los escombros, la Uchiha rebusco el juguete de Himawari que-extraña o increíblemente-había caído perfectamente sobre los escombros, sin sufrir ningún tipo de daño, más esto no le importo inmediatamente. Dejando la linterna en su regazo, la pelirosa coloco el juguete frente a si, girando la manecilla para replicar lo que había hecho hacía tiempo atrás con él, escucho prontamente la melodía sonar y vio como el espejo parecía girar sobre su eje, reflejando de inmediato una figura a varios metros de ella; una mujer joven y de caballera oscura que cargaba en brazos a una niña de edad inexacta y por quien lloraba de forma absolutamente desconsolada. Viendo ese cuadro, Sakura recordó la investigación efectuada con respecto a los anteriores propietarios de la casa y en que figuraba…una mujer llamada Kurenai Yuhi que se había suicidado en el sótano justo después de la muerte o desaparición de su hija Mirai en el bosque.
-Ella me obligo, ella me obligo- insistió ella como si así pudiera liberarse de la culpa, pero evidentemente no era así.
Sakura inmediatamente supo que alusión de una "ella", debía hacer referencia a Mito que, como Sasuke había dicho; parecía haber cobrado venganza de todos aquellos que habían ocupado sus tierras, como la visión de la sirvienta que Suigetsu había tenido antes. En tanto la música se detuvo, Sakura observo como Kurenai volteaba a verla, presa de un silencio inquietante, peo en cuanto Sakura hubo volteado a verla no hizo más que contemplar la nada misma de las penumbras y reparando en algo que no había considerado hasta entonces, no sin el testimonio que ahora Kurenai le estaba dando; si Mito había sido capaz de manipular a Kurenai como ella parecía afirmar al intentar restarse culpabilidad, eso significaba entonces que Hinata estaba…descendiendo el juguete hasta su regazo, Sakura se sobresaltó al ver el rostro de Kurenai en frente suyo, cuya palidez parecía aterradora pero solo por causa de la sorpresa y cuyos profundos surcos de lágrimas en sus mejillas no inspiraban más que lastima.
-Ella me obligo- pronuncio Kurenai en una especie de susurro, con una expresión temerosa y triste a la vez, pero cuyo susurro de precaución no hizo más que resultar una especie de advertencia.
De forma igualmente repentina la aparente advertencia de Kurenai se transformó en un jadeo semi ahogado que broto de sus labios y-aun frente a ella-la hizo apartar la mirada de Sakura que intento seguir su mirada, sin encontrar nada ante la oscuridad reinante, buscando a tiendas-a su lado-la linterna que alzo para iluminar el lugar sin encontrar nada, pero en tanto volteo para preguntarle algo a Kurenai se sorprendió sutilmente al no encontrar nada. Dudaba que su advertencia solo se tratara de eso, indiscutiblemente debía de haber algo más tras ello. Recorriendo cada lugar visible con la linterna, temerosa de levantarse ante el silencio que pareció presagiar una tormenta inminente, Sakura se sobresaltó de golpe en cuanto una figura cruzo su rango de visión, deteniéndose frente a ella pero a una distancia remarcada por el techo del inmobiliario bajo el cual estaba. Distinguía la silueta inferior de una mujer vestida con un camisón, su piel pareció gris como la roca y de aspecto poco agraciado, era parte de la imagen que había visto de Mito en el jardín hacía ya tiempo, sabía que se trataba de ella y eso fue indudablemente lo que consiguió asustarla por completo, porque Mito era el punto de disyunción de todo.
Respirando agitadamente por los simples nervios, Sakura escucho un sutil eco de tres golpes sucesivos como un presagio aun más oscuro; el padre, el hijo y el espíritu santo, pensó Sakura, atemorizada, intentando buscar una forma de poder escapar y pronto, pero nada le garantizaba esta posibilidad. La figura, hasta entonces de espaldas a ella, se giró lentamente hacia ella, reparando claramente en su presencia y haciéndola temblar del miedo, retrocediendo e intentando alejar de ella para proceder a levantarse tan rápidamente como pudo…
-No puede ser…- mascullo Sasuke, exasperado.
Había recorrido cada rincón de la casa en espera de saber en dónde estaba, pero por más que se empeñara en encontrar a Sakura, no podía, preso de una impotencia notoria por su frustración, Sasuke se negó a rendirse, a permitirse por una segunda vez quedarse sin hacer nada, pero tampoco podía descender al sótano sin más, ¿Y si ella no estaba ahí?, habría sido por nada, y si de alguna forma corría alguna clase de riesgo sabía que Sakura jamás se lo perdonaría. A un par de pasos de él, quienes no se separaban e intentaban de ser de ayuda eran tanto Naruto como Suigetsu, ambos por razones de amistad con el Uchiha y lo que este había hecho por ambos, pero si Sasuke no podía hacer nada, ¿Qué podían hacer ellos? Esa era una pregunta que inevitablemente ocupaba por la mente de los dos hombres que permanecieron en silencio. Pero aun cuando hasta ahora todo apuntara de forma negativa en una dirección aún más lamentable, Sasuke se negó a abandonar la esperanza, y fue bueno que decidiera esto ya que un repentino grito lo hizo dar por fin con la localización de su esposa:
-¡Sasuke!
Sin voltear ni una sola vez, solo hiendo hacia adelante con la linterna iluminando su camino, Sakura forzosamente hubo de detener su veloz carrera en cuanto una abrupta sensación de asfixia la recorrió, recatándose de que la razón de esto era que Mito le impedía avanzar, halando de la cadena de su medallón, intentando atraerla hacia así, pero por mucho que apreciara ese obsequio de su hija, Sakura sabía que Sarada no le perdonaría rendirse sin luchar, y no dudo en insistir una y mil veces hasta que la cadena hubo saltado por la presión del agarre, rompiéndose y permitiéndole seguir corriendo en dirección hacia las escaleras. Claro que se disculparía con Sarada por perder su obsequio, pero por ahora sobrevivir era más importante y no dudo en hacerlo, sin duda tenía miedo pero, ¿Quién no lo tendría? Sabía que tenía que salir de ese sótano y pronto, por lo mismo no dudo en hacer visible su posición-ya fuera erróneo o no-mediante su voz, gritando a pleno pulmón y con su voz impregnada de miedo y desesperación.
-¡Sasuke!- llamo Sakura, presa del máxime pánico que hubiera podido imaginar llegar a sentir. -¡Sasuke!- grito con todas sus fuerzas.
Subió las escaleras tan rápidamente como pudo, sorprendida-para si misma-al no tropezar en el proceso por su propia premura, sintió que la calma caía sobre ella en cuanto Sasuke abrió la puerta del sótano; siendo poco menos que su salvación, porque así lo sentía, Sakura no dudo en abrazarlo con absoluta agitación, refugiándose en él y en lo que le trasmitía, sintiéndose infinitamente segura y a salvo junto a él como no podía sentirse con nadie más. Se había sentido mucho más tranquilo al escuchar su voz en ese primer grito, pero en cuanto estos gritos habían continuado no había hecho más que sentirse presa de la desesperación más grande que hubiera podido concebir en su mente, aun así Sasuke no dudo en corresponder a su abrazo, guiándola fuera del sótano cuya puerta cerro sonoramente tras de sí, intentando ignorar lo sucedido para concentrarse única y totalmente en ella, pero era imposible si ella no decía nada, notablemente afectada por algo que él era incapaz de entender. Sin olvidar lo apremiante que era la situación y con las ideas claras, Sakura rompió repentinamente el abrazo, sobresaltando a Sasuke, digiriéndose hacia la sala donde sabia estarían Hinata y los demás. Naruto y Suigetsu, en el pasillo, se apartaron y la dejaron pasar al igual que a Sasuke.
-Se lo que hizo…- jadeo Sakura, frenéticamente asustada por lo que había visto, oído y sentido.
-Sakura, tranquila- sosegó Sasuke, intentando alcanzar su propio y agitado ritmo, apenas y entendiendo lo que decía ante el pánico que demostraba.
-Se lo que hizo- pronuncio la Uchiha un tanto más recompuesta del estupor inicial, cruzando el umbral de la sala siendo recibida por Hinata que la observo confundida, de hecho todos se aglomeraron cerca de ella, sorprendidos al verla inquieta por primera vez. -Poseyó a la madre para que matara al niño- soltó Sakura, recordando lo que había visto en el sótano y a lo cual comenzaba a tomarle sentido, -visita a Hinata todas la noches, por eso lo moretones, se alimenta de ella- relaciono con premura, señalando con su mirada a la Uzumaki que se quedó de piedra ante sus palabras.
Aludida por estas palabras, Hinata sintió como si le hubieran arrojado un balde de agua fría encima, atónita por esta conclusión disfrazada de una aparente acusación, ¿era eso posible? Pero, ella…se había sentido bien, no había hecho nada descabellado como para llegar a lamentarlo, y no hubo necesitado pedirle a Naruto que lo corroborara porque-situado junto a ella-el mismo estaba incrédulo ante lo que oía, desviado la mirada hacia su esposa que no expresó inquietud alguna, solo sorpresa como el mismo y el resto de los presentes. Naruto dudaba, Hinata dudaba, incluso quizá Mitsuki-presente-estuvieran albergando una posible duda, pero Sasuke no; si Sakura insistía con algo o lo declaraba de aquella forma era porque indudablemente debía de ser cierto y, tras todo o visto e investigado casualmente cuadraba a la perfección, pero…¿Qué hacer ante esa posibilidad? Jamás había enfrentado nada igual y no tenían modo de saber qué hacer, ni cómo proceder. Sin dar lugar cuestionamientos verbales, -que quizá hubieran sucedido-los crucifijos dispersos en puntos de la sala comenzaron a caer haciendo que todos guardaran silencio, siguiendo el orden en que caían con sus miradas. El más cercano a alguien fue uno que-al caer sobre el desnivel del inmobiliario-reboto sonoramente contra el suelo, cayendo a los pies de Kushina tras quienes se encontraba Minato y Boruto que se congelaron e temor en cuanto-lentamente-lo rubios cabellos del costado derecho e su hermana se hubieron levantado lentamente por causa de algo o alguien invisible.
-Kushina…- murmuro Minato, con un hilo de voz.
Escuchando la amedrentada voz de su hermano Minato tras ella, Kushina intento voltear tan lento como pudo, pero antes de darle tiempo, algo o alguien invisible entre ella y sus hermanos jalo fuertemente el costado derecho de su cabello, elevándola unos centímetros del suelo y-sin darle tiempo a sus hermanos y hermanas de ayudarla-arrojarla contra el umbral que separaba el pasillo de la entrada con la sala, haciendo que el golpe fuera recibido por su espalda, resquebrajando los cristales que conformaba parte del marco y sobresaltando a todos los presentes, desde sus padres y hermanos, hasta los Uchiha, Suigetsu y Mitsuki. En tanto esto ocurrió y cayendo sentada sobre el suelo, Kushina pensó que quizá aquello ya hubiera pasado, incluso su padre inclinándose frente a ella intento ayudarla a levantarse, pero nuevamente ese algo la alejo de ellos, arrastrándola por el suelo, jalando de su cabello y haciendo que cualquier intento de escape resultara igual de inútil, no solo era el dolor que la recorría lo que la hacía gritar, sino el miedo, el miedo por no poder defenderse pese a sus intentos por zafarse del agarre de aquello que no podía ver, pero si sentir.
Naruto, casi de cara al suelo, se sorprendido por la fuerza que fuera que arrastraba a su hija y contra la cual él, habiendo intentado ayudar a su hija, tampoco pudo luchar. Suigetsu se mantuvo en el umbral de la sala con el pasillo, bloqueando la salida de Kushina a quien intento levantar del suelo, pero sus esfuerzos no fueron mejores que los de Naruto, siendo enviado inmediatamente al suelo e impidiendo que ese "algo" invisible continuara arrastrando a Kushina por el pasillo. En silente acuerdo tanto Naruto como Sasuke-que no dudo en intervenir-sujetaron a Kushina, siendo arrastrados en el proceso, pero negándose a permitir que ese "algo" la arrastrara hacia el sótano como pareció querer hacer. Sin dudarlo ni por un segundo y por más drástico que fuera, -ya que no había otra opción-Sakura tomo las tijeras sobre la mesa de la sala, dirigiéndose tan rápido como pudo hacia la dirección en que pareció ser conducida Kushina; el sótano, y en cuya trayectoria corto justo a tiempo. El mechón de cabello hasta entonces sujeto por la entidad que fuera cayó al suelo, permitiéndole a Kushina-que fue inmediatamente abrazada por su padre-llorar con libertad, más asustada de lo que jamás hubiera podido imaginar sentirse.
-Tranquila- consoló Naruto, abrazando a su hija.
-¿Lo grabaste?- confirmo Sasuke algo agitado, levantando la mirada hacia el peliceleste.
El profesionalismo era algo muy valorado, indudablemente, y si alguien podía ser profesional ese alguien era Mitsuki que-en cuanto Sakura había caído desde el pasillo secreto la que conducía el armario-había mantenido la cámara cerca de él encendiéndola en cuanto los crucifijos hubieron comenzado a caer y grabando todo lo demás que hubo sucedido. Al trabajar con los Uchiha; no había muchas cosas por las que Mitsuki se dejara sentir sorpresa o miedo, pero jamás había estado ante algo así y aun cuando fuera profesional, una ligera expresión de pánico recorrió los ojos de Mitsuki que descendió la cámara de su rostro, asintiendo apenas por causa de la incredulidad, intercalando su mirada de Sasuke-que se levantó del suelo-a Sakura-apoyada en el umbral del pasillo, aun algo agotada-quienes no hicieron más que pedir su respuesta pese a la propia incredulidad que mostraban, si ellos eran profesionales el indudablemente debía de serlo.
-Sí- contesto Mitsuki, ignorando su propia sorpresa y acabando la grabación.
Por más que lo sucedido fuera atemorizante de recordaba siquiera, ninguno de ellos había conseguido abandonar la caza hasta que no hubiera emergido el alba, cuando el sol finalmente hubo emergido del horizonte. La familia no podía permanecer allí, no era seguro, claro que con anterioridad habían considerado la posibilidad de que el ente o alma de Mito los siguiera de igual forma, pero por ahora quizá pudieran pensar más las cosas lejos de esa casa y las aparentes peores consecuencias que traería permanecer allí, existía esa posibilidad aun cuando no fuera más que una teoría en lugar de una ciencia exacta, pero esto era suficiente para Naruto, por ahora. La familia entera hizo abandono de la casa, dirigiéndose hacia el auto cuyas puertas abrió el Uzumaki, permitiendo el ingreso de sus hijos, así como Hinata que ocupo el asiento del copiloto, manteniéndose meditativa y en silencio. Apenas tenían para un par de noches en un hotel o motel pero era preferible aquello a permanecer en esa casa. Siendo ayudado por Sasuke, Naruto subió el equipaje al auto, porque estaba seguro de no querer volver a ese lugar nunca más.
-Rebelaremos la grabación y se la molestaremos al padre Sarutobi, es nuestro contacto en la iglesia- informo Sasuke a Naruto que ayudo a Kushina a subir al auto. -Imagino que responderán rápido- supuso, más bien orando mentalmente que esto fuera así.
Lo cierto es que, por muy eficaz que fuera el Vaticano y la iglesia en cuanto a ayuda se refería, sobre todo si ellos estaban implicados, pero este caso era diferente porque la familia en si era agnóstica y los niños no estaban bautizados, pero aun con todo esto en contra Sasuke esperaba poder encontrar una solución; lo que había iniciado como simple trabajo se había tornado en algo más, porque se trataba de una familia y porque el mismo estaba seguro de que era lo correcto brindar su ayuda. Eventualmente, y si conseguían la ayuda correspondiente, -cosa que Sasuke esperaba pudieran hacer-el caso pasaría fundamentalmente a manos de un exorcista y por lo sucedido en el caso de Kabuto es que el Uchiha no quería volver a exponer a su esposa a semejante ritual, ya había parecido padecer una experiencia simplemente horrible la última vez, no podía permitir que algo así sucediera una segunda vez.
-Naruto, cuando consiga contactar al exorcista, volveré, pero Sakura…- Sasuke evito desviar la mirada hacia la furgoneta donde ella ayudaba a Mitsuki y Suigetsu a preparar todo para irse, -ella…
-Entiendo- interrumpió Naruto, no siendo capaz de pedirle que hiciera más, menos si eso significaba arriesgar a su esposa así, el mismo tenía una esposa y no se perdonaría que le sucediera algo.
-Hasta entonces Mitsuki los acompañara- instruyo, volteando a ver al peliceleste que, asintió en dirección a ellos al escuchar ser aludido.
Conocía bien a su esposa, era indiscutiblemente la mujer más terca que hubiera conocido en el mundo y esto era a su vez una de su mejores características, pero sabía que debía impedir que Sakura estuviera presente en todo lo referente al exorcismo, querría estar presente desde luego, pero Sasuke no pensaba permitírselo, ella y Sarada eran lo más importante que existía en su vida y no se perdonaría perderlas, a ninguna de las dos, esta vez debía mantener a Sakura a salvo y esperaba que ella lo entendiera. Aun cuando no hubieran recurrido a pedir ayuda, Naruto estaba convencido de que todo solo habría ido de mal en peor, aunque el Uzumaki ciertamente no sabía que catalogar exactamente como peor ante todo lo vivido y presenciado, pero si de algo estaba seguro que no podría pedir más de lo recibido hasta entonces, Sasuke y Sakura habían hecho mucho por ellos y esto era algo absolutamente invaluable.
-Sasuke, gracias por todo- admitió Naruto, profundamente agradecido.
Sakura se quedó sola de pe junto a furgoneta, Suigetsu y Mitsuki habían vuelto a entrar en la casa para vaciar esta de todo el instrumental utilizado hasta la fecha, por ahora no le quedaba nada más que hacer salvo aguardar y esperar el momento para regresar a casa con su hija. Con un gesto nostálgico palpo su cuello ausente del medallón que su hija le había obsequiado y que era importante para ella, desearía no haberlo perdido pero Sarada resentiría mucho más perder a ella que si ella hubiera perdido el medallón y lo sabía bien.
-Mami
Un ligero sobresalto se apodero de ella al escuchar una voz tan dulce y conocida para ella, la voz de su hija llamándola, volteo a ver los alrededores próximos a ella sin encontrar nada, pero intentando convencer si misma de que quizá era producto de su imaginación, más eso no la reconforto para nada. En teoría sabía que Sarada no podría estar ahí porque era prácticamente imposible, aun así su instinto de madre la hizo dirigirse lentamente-volteando a ver que no la siguieran-en dirección a donde creía o estaba segura de haber oído la voz de su hija…
Rodeo la parte trasera de la casa, llegando al jardín que daba con el lago, presta a volver a escuchar la voz de su hija o lo que sea que la había guiado hasta allí, aun con la posibilidad-en su mente-de que eso no era más que un sueño, pero estaba convencida de que ni siquiera su imaginación podría haberle jugado una treta de ese tipo, no si directa o indirectamente implicaba a su hija.
-Mami…
La llamada de aquella voz dulce se repitió, esta vez mucho más cerca haciéndolo entender que estaba en el lugar correcto, por así decirlo, pero aun cuando recorriera el lugar con la mirada seguía sin ser capaz de dar con nada que le diera una respuesta de si su hijo estaba ahí o no, no podría ver nada que le diera respuestas. Aun así, Sakura siguió el camino que dictaba el pequeño muelle, esperando encontrar algo al final de él…y en parte fue así, solo que el reflejo de su hija-bajo el agua, con una mirada suplicante, casi implorando su ayuda, no era algo que Sakura soñara siquiera co vislumbrar de ninguna forma y que
-Sarada…- jadeo Sakura, asustada a más no poder casi como si sintiera que su corazón iba a detenerse. -No, no, ¡Sarada!- llamo, sumergiendo sus manos en el agua e intentando alcanzar a su hija.
Así como su manos se adentraron en el agua intentando alcanzar el reflejo que creaba la imagen de su hija, este se desvaneció por la ondulación de las pequeñas olas, haciéndola sentir entre agradecida y paranoica; su hija no estaba ahí, lo cual era tranquilizante, pero alarmante a la vez. Tan rápido como pudo se irguió y corrió hacia la caza; necesitaba comprobar que su hija estaba bien.
Entro por la parte de atrás de la casa, no solo porque era el acceso inmediato para entrar, sino porque-en la cocina-había un teléfono al que podía acceder inmediatamente y era precisamente lo que necesitaba hacer. Sin perder tiempo en recuperar el aliento mucho menos, Sakura sostuvo el auricular contra su oído mientras marcaba tan rápido como pudo el número de su madre, esperando que le contestara, tenía que hacerlo de otro modo Sakura estaba segura de hallarse próxima a la locura por la preocupación e incertidumbre.
-¡Sakura!
Escucho a Sasuke llamarla, sabía que él estaba cerca pero aun así no podría concentrarse en nada más que el eco del teléfono que resonó por segunda vez sin que la llamada fuera atendida, su hija era lo único que tenía importancia para ella en ese momento, nada más. Todo estaba listo para irse, Naruto y su familia, acompañados por Mitsuki, acababan de partir en dirección al hotel más barato que conocían y en que podría residir por ahora al menos, pero había resultado extraño para Sasuke la ausencia de su esposa, su primera opción de búsqueda-evidentemente-había sido el interior de la casa y agradecía que así fuera,, pero cuanto entro en la cocina no supo que decir al verla temblar de miedo y nerviosismo, aguardando que contestaran al número que acababa de llamar.
-Sakura…- reitero el Uchiha, esperando llamar su atención.
-Mamá, soy yo, ¿Sarada está bien?- consulto Sakura tan pronto como pudo en cuanto su llamada fue contestada, intentando no temblar por los nervios, -¿Puedes ir a revisarla?- pidió intentando mantener al margen su preocupación, pero la respuesta evasiva de su madre solo consiguió alterarla. -¡Por favor solo revísala, mamá!- suplico con insistencia y su voz impregnada de temor y desesperación.
-Sakura, dime que está ocurriendo- pidió Sasuke, preocupado al no poder ayudarla.
-Es Sarada…- murmuro Sakura casi con un hilo de voz, volteando a verlo.
-¿Qué tiene?, ¿Qué?- volvió a preguntar él, intentando entender que la tenía tan preocupada.
Necesita una respuesta, Sara también era su hija, claramente Sakura estaba muy afectada por lo sucedido hacia solo unas horas, eso estaba más que claro, pero aun así Sasuke sabía que estaba sucediendo algo, algo que Sakura no se sentía capaz de decirle, y eso no hacía más que frustrarlo, necesitaba escuchar una respuesta de ella, pero su atención a la respuesta dada por el otro lado del teléfono impidió esto. Quería decirle lo que había visto pero no podía, no cuando aquello que necesitaba oír para tranquilizarse por completo era la afirmación de su madre sobre que Sarada estaba bien…y entonces la escucho; según su madre, Sarada estaba tumbada sobre su cama leyendo un libro luego de haber terminado sus tareas, esta simple respuesta de su madre que claramente no entendía su preocupación, hubo sosegado su temor, permitiéndole respirar con tranquilidad.
-Gracias a Dios- sollozo Sakura, sonrió para sí misma al ver que ese miedo y atisbo de duda se exterminaba con la respuesta de su madre. -Mamá, lo siento, no quise asustarte, te explico después, ¿sí?- se disculpó, asintiendo para sí como despida antes de cortar, dejando el teléfono tal y como lo había encontrado.
No le gustaba gritarle a su madre, no solo por el grado de complicidad que siempre había existido entre ambas sino porque ella siempre había sido la única persona con quien había podido contar verdaderamente desde la muerte de su padre cuando era niña, quizá su madre no pudiera entender del todo lo que era su don, pero aun así siempre la había apoyado y alentado, antes de que Sasuke apareciera en su vida ella había sido la única persona que le había hecho sentir que no había algo malo sobre sí misma y de lo que tuviera que lamentarse. Desde que se había casado a los dieciocho año, Sasuke jamás había llegado considerar que Sakura se preocupaba innecesariamente, ella siempre comprendía cosas que el resto de las personas ignoraban con facilidad, ella era diferente de cualquier persona que hubiera conocido, pero por mucho que supiera esto no podía leer su mente pese a lo mucho que la conocía, en ese momento necesitaba que ella le dijera que es lo que había sucedido para alterarla así.
-¿Qué fue lo que paso?- pregunto Sasuke, sin perder insistencia.
-Tuve una visión de Sarada, en el agua, sé que fue una especie de advertencia- garantizo Sakura, ligeramente más tranquila pero igualmente afectada.
-Tranquila- sosegó el Uchiha, abrazándola.
En la escala de uno a diez en cuanto a fortaleza, Sasuke estaba seguro que Sakura sobrepasaba cualquier medida posible, antes de conocerse había lidiado con la negatividad de todos aquellos que no habían creído en sus capacidades y que en su lugar habían visto esto como una forma de agredirla, pero eso era el pasado, para ambos el futuro no traía inconvenientes pero Sarada era lo más importante en su vidas y arriesgarla de alguna forma era algo que jamás considerarían, quizá ella algún día decidiera personalmente si seguir lo que ellos hacían, o puede que no, pero fuera como fuera esa sería su decisión, nadie la tomaría por ella.
-Vámonos de aquí- animo el Uchiha.
Por mucho que desearan dejarse llevar por las preocupaciones, en ese momento tenían que ser objetivos y presentar la evidencia.
No había muchas cosas que sorprendieran a un clérigo o misionero de la iglesia, siempre se debía estar preparado para ver toda clase de cosas de múltiples caracteres, y Hiruzen Sarutobi estaba acostumbrado a ejercer como mediador entre el matrimonio Uchiha y al iglesia, los haba conocido a ambos desde que eran unos adolescentes y comprendía su entrega por hacer algo significativo por y para otros, pero aun habiendo analizado tantos casos anteriores, la evidencia presentada-especialmente mediante las grabaciones que mostraba el proyector en ese mismo momento-era totalmente abrumadora, cada gesto e imagen proyectada o presentada como fotografías…no tenía comparación. Ya habiendo visto lo que era proyectado, fue fácil para Sakura y Sasuke mostrarse indiferentes, habiéndolo vivido en carne propia y habiendo estado ahí, por lo mismo es que Sasuke no tuvo problema alguno en apagar si el proyector en cuanto la grabación hubo terminado.
-¿Bien?- pregunto Sasuke, esperando una conclusión de la evidencia presentada.
-Bueno, no era chiste- contesto Hiruzen, aún muy sorprendido como para decir algo más.
-No- secundo el Uchiha, volteando a ver a su esposa que solo pudo asentir, sin lograr manifestar verbalmente su opinión.
-Escucha, Sasuke, esto es complicado porque los niños no están bautizados- inicio Hiruzen ya que por más que lo deseara la iglesia no participaría, no de inmediato.
-Lo entiendo- asintió el Uchiha.
-Y la familia no pertenece a la iglesia- puntualizo el Sarutobi pese a lo que significaba esta sentencia.
-Por favor…- bufo Sasuke, sin convencerse con eso.
-Y…la aprobación tendría que venir directo del Vaticano- añadió ya que pese a que a él mismo no le agradara esto era la realidad.
Por mucho que la iglesia fuera una institución dispuesta a ayudar a quien lo necesitara…existían restricciones incluso para aquellos que pertenecían a la iglesia o profesaban la fe católica; se requerían pruebas y entre ellas la fe-valga la redundancia-de las personas a quienes asistían, pero ni aun así siempre existían variables, Sasuke y Sakura contaban indiscutiblemente con una dispensa otorgada por la iglesia para intervenir en cualquier caso de índole paranormal recabando pruebas además, pero ellos mismos-pese a su indiscutible fe-sabían que la iglesia tenía su propio modus operandi y del cual diferían, pero no podía hacer nada en esencia como para cambiar las cosas. Los frustraba la situación, era obvio, solo necesitaron observarse para saber que pensaban igual, pero no podían hacer más, no estaba en sus manos decidir del todo que es lo que debía hacerse.
-Jamás habíamos visto nada similar- admitió Sasuke, catalogando la ayuda como una prioridad.
Lo único que pudo hacer Sarutobi, que creía por completo en sus palabras y experiencia, fue tomar una de las fotos que estaba sobre su escritorio, observándola para ratificar todo cuanto ya le había sido explicado; en la imagen una niña-identificada por Sasuke y Sakura como Isae-caminaba sonámbula por el pasillo siendo guiada por una figura fantasmal y de aspecto transparente, una niña como ella, solo que de cabello oscuro. La diversidad de entes y muertes en esa casa era inusual: Mito Senju que había sacrificado su hijo de apenas siete días como ofrenda al demonio, la muerte de una mujer Kurenai Sarutobi que se había suicidado luego de asesinar a su hija-la pequeña que acompañaba a Isae-Mirai por causa de la maldición creada por Mito, una sirvienta que murió misteriosamente en una casa vecina así como un niño que se ahogó en un estanque próximo a la casa en la que además habían sucedido dos suicidios hasta ahora sin identificación, un envenenamiento, la violación de una niña de 11 años, dos ahogamientos y la muerte de cuatro hombres por congelación. Todo ese peso esta desencadenado en la casa y en quien sea que pensara en habitarla.
-Tampoco yo- reconoció Hiruzen.
Lo cierto es que, en cierto modo, la familia Uzumaki contaba con "ayuda" de parte de las mismas alas que habitaban la casa y que habían impedido sucesos peores, la propia Sakura afirmaba haber visto la imagen fantasmal de Mito en contadas ocasiones, pero la presencia de la pequeña Mirai y la ayuda brindada Isae, claro que lo sucedido a los demás miembros de la familia no perdía importancia así que en base a todo esto, los tres, eran más que conscientes de que las cosas podrían tornarse peores si esperaban, en casos como esos el vaticano seguiría demorando la situación y no podía permitirse que algo así sucediera. A Sasuke en lo personal no le agradaba ser tan drástico, pero si no obtenían una respuesta a tiempo tendría que recurrir a medios menos ortodoxos y poco convencionales; actuar sin el permiso eclesiástico.
-Padre, no tienen mucho tiempo- apremio Sasuke, incapaz de callar su opinión.
-Yo mismo lo tramitare- prometo el Sarutobi, esperando que esto fuera suficiente.
-Gracias- sonrió Sakura, mucho más tranquila con esta respuesta.
-Esperaremos su llamada- asevero el Uchiha.
La casa de los Uchiha estaba sumida en el silencio que la misma noche podía evocar únicamente albergando en esos momentos a la hija del matrimonio así como a la madre de la matriarca Uchiha; Mebuki Haruno. En su habitación y profundamente dormida se encontraba Sarada, sobre el velador junto a su capa en el dintel de su lámpara de noche colgaba su medallón en cuyo interior se encontraban dos fotografías; una de su madre y otra de su padre, su posesión más valiosa, materialmente hablando, hasta ahora. Como si una brisa circulara en la habitación, la bella adolescente-entre sueños-se abrazó a si misma al sentir el aire helado que repentinamente se hubo apropiado de su habitación y que inexplicablemente hizo oscilar su medallón sobre su eje de forma circular. Se sobresaltó ligeramente, despertándose al sentir que alguien la removía sobre la cama, jalándola de su lugar inicial, quizá se hubiera asustado de estar despierta pero en ese momento solo consiguió despertarse, no más.
Frotándose los parpados para despertar por completo, Sarada se irguió sobre la cama, observando la profundidad de la oscuridad que se apropiaba de todo, únicamente interrumpida por la lluvia y relámpagos que iluminaban el exterior por la tormenta que se estaba desatando, le resultó extraño ver que la puerta de su habitación estaba abierta por completo siendo que siempre habituaba a dejarla entreabierta, por precaución. Sus padres estaban en un caso importante, o eso es lo que Sarada sabía en base a las preguntas que les había hecho a ellos y a su propia abuela, ya era tarde y estaba segura de que regresarían pronto, pero aun así aparto las sabanas y colcha de la cama, levantándose de la cama, quizá ya hubieran regresado a casa y ella no lo supiera por haberse encontrado dormida. Sintio el frio suelo de madera bajo sus pies descalzos, pero no el importo en lo absoluto, cruzando el umbral de su habitación, hacía el pasillo.
-¿Mamá?, ¿Papá?- llamo ya en el pasillo en dirección hacia la habitación de sus padres.
La habitación inmediatamente contigua a la suya era la de su abuela Mebuki a quien, pese a la oscuridad, vio dormir profundamente a quien eligió no molestar. Frente a la habitación de su abuela-en el pasillo-estaba la habitación de sus padres, que siempre permanecía cerrada y que Sarada no dudo en abrir, encendiendo la luz…no había nadie, volteando hacia el pasillo continuo a la pequeña escalera-apagando la luz y cerrando la puerta de la habitación, dejándola tal y como la había encontrado-y pese a que la luz no estuviera encendida supuso que quizá ellos estrían ne el despacho, trabajando hasta tarde como tantas otras veces. Por precaución y para no tropezar es que encendió la luz, lo que menos deseaba era tropezar con la escalera por mero descuido y acabar en una situación lamentable, apoyo su mano en la barandilla y descendió por la escalera con lentitud y cuidado, confundida al solo escuchar silencio de cada espacio de la casa, no recordaba jamás haber oído tanta clama.
En cuanto llego al final de la escalera, un relámpago ilumino el pasillo y la puerta aledaña a la escalera…que daba con el "museo"-si así podía denominarse-que contenía todos les vestigios y pruebas de los casos que sus padres habían investigado, cada vez que entraba ahí tenía todo el cuidado posible de no tocar nada como su padre le había indicado que hiciera pro protección propia, pero la sobresalto inevitablemente el ver la puerta abierta, algo muy extraño ya que su padre siempre la cerraba con seguro. A tientas, la Uchiha encendió la luz que iluminaba el resto del pasillo, tragando saliva por simple inercia y miedo contenido, la adolescente entreabrió un tanto más la puerta para observar el interior en caso de que sus padres estuvieran ahí, pero desecho la idea en cuanto otro relámpago ilumino la estancia. No se molestó en cerrar la puerta al seguir con su camino por el resto del pasillo, al fin y al cabo si la puerta estaba abierta era por una razón y ella no podía contradecirla ya que carecía del conocimiento tal para hacerlo, pero quizá si hubiera entrado a revisar el interior se habría percatado que la caja de madera y cristal que contenía a la emblemática marioneta llamada Sasori, estaba vacía…
La Uchiha desistió de su búsqueda al preguntarse ¿Qué locura era revisar su casa sin luz y silente a esa hora de la noche? Bufo para sí misma, regresando sobre su pasos y dispuesta a apagar la luz del pasillo que daba con el despacho, peor en cuanto volteo y dispuso a hacer esto, la luz del pasillo superior; el área correspondiente a su habitación, a de sus padres y su abuela, se hubo apagado sin que ella llegara a tocar el interruptor. Tal vez no tuviera lo dotes clarividentes de su madre, pero Sarada había aprendido a distinguir cuando es que algo estaba mal y la repentina e inexplicable oscuridad que cubrió ambos lados del pasillo con un sonido tétrico semejante al de una cuerda apretándose alrededor del cuello de alguien no la hizo presagiar nada bueno. Únicamente conociendo de mera la geografía de la casa, Sarada se adentró en el pasillo que cruzaba con aquel y que aba con la cocina y el despacho de sus padres al cual entro corriendo, cerrando la puerta tras de sí tan pronto como pudo, esperaba encontrarse a salvo ahí, siempre veía a sus padres trabajando en aquel lugar, debía de suponer naturalmente que ahí nada podía sucederle, pero que algo extraño ya estuviera sucediendo en su casa le resultaba preocupante.
Sin darle tiempo a sentirse a salvo siquiera, Sarada se alejó de la puerta en cuanto esta fue repentinamente azorada por golpes repentinos y estruendos que la hicieron cubrirse los oídos, no solo del miedo, sino también por la fuerza e intensidad en el eco de los golpes y que sintió podían llegar a herirle los tímpanos. No supo cuantos segundos estuvo así, pero si supo que pronto los mismos sonidos bajaron de intensidad, permitiéndole levantar la vista hacia la puerta, sin encontrar un algo o alguien que hubiera provocado el ruido, temía abandonar el despacho sin saber que habría del otro lado, por un minuto deseo volver a ser una niña pequeña que hubiera pedido permanencia de su padres a su lado, pero sabía lo que hacían y no podía ser egoísta. No se había percatado que la lámpara de noche sobre el escritorio se encontraba encendida, pero sí lo hizo al escuchar un sonido tras suyo y que solo pareció contribuir a oscurecer la habitación de un modo que ella no alcanzaba a entender.
Sabía que había una mecedora en la habitación, solía sentarse ahí y ver trabajar a sus padres desde que era niña, aprendiendo de ellos, pero en ese momento no había nadie sobre ella, o eso es lo que Sarada lógicamente se repetía, volteando lentamente a escuchar el rechinido la mecedora que claramente debía de estar moviéndose, de otro modo no produciría tal sonido. Con los labios entreabiertos y casi jadeando del miedo, imposibilitada de respirar con normalidad, la Uchiha observo asustada a más no poder como una figura femenina de distintivo cabello rojo vestida en camisón se encontraba sentada sobre la mecedora que se movía con normalidad, sobre su regazo estaba la marioneta de Sasori cuyo cabello parecía estar peinando, bien con cariño o veneración, Sarada no lo sabía. La mecedora dejo de moverse repentinamente y la marioneta obre el regazo de la mujer, como si tuviera vida y mente propia, volteo el rostro hacia ella, congelando de miedo cada nervio de Sarada que retrocedió hacia la puerta tanto por voluntad como por inercia. No necesitaba alguna clase de introducción ni nada, sabía muy bien qué clase de cosa era esa marioneta y temía estar a solas con ella y con quien sea que sostenía en su regazo aquella tétrica figura con una naturalidad horrorosa.
-¡Abuela!- grito Sarada golpeando insistentemente sus manos contra la puerta, luchando por abrirla pese a que la perilla no cediera, la puerta aprecia estar estancada o cerrada con seguro. -¡Abuela, ayúdame!- rogo desesperadamente.
En su habitación, Mebuki se había encontrado profundamente dormida hasta ser abruptamente despertada por los gritos de su nieta, pero no provenían de su habitación como quizá hubiera podido imaginar, provenían de…el despacho, cosa que la hizo levantarse de la cama y abandonar su habitación tan pronto como le fue posible. Rendirse no era palabra que existiera en el vocabulario de Sarada que continuo forcejeando con la perilla sin menguar ni un ápice en la intensidad de sus gritos, volteando a ver-pese a su temor-en dirección a la mecedora donde acaba de ver a aquella misteriosa figura femenina que sostenía a Sasori, pero la silla estaba vacía como si todo hubiera sido producto de su imaginación, más Sarada sabía que esto no era así porque la mecedora contiguo moviéndose por sí sola, como si aún albergara alguien sobre sí que hiciera de contrapeso.
-¡Abuela, por favor!- chillo Sarada sin considerar en lo absoluto la posibilidad de rendirse.
Descendiendo por las escaleras con cuidado para no tropezar, pero tan veloz como podía, Mebuki entro en el pasillo aledaño a la cocina y sala cuya luz encendió, escuchando y sintiendo los golpes contra la puerta a la vez que se aproximó in demora, viendo la perilla girar sin ser capaz de hacer ceder la puerta que amortiguaba parcialmente los gritos de indiscutible terror provenientes de los labios de su nieta, dudaba que solo estuviera así de asustada solo por estar encerrada siendo que Mebuki ya de por si no dudo en forcejear con la perilla, intentando abrir la puerta, quizá hubiera visto algo pero no podía saberlo. Claro que Sarada no tenía los dones clarividentes de Sakura, pero entendía y veía las cosas de forma diferente al resto de las personas, y si entender a su hija ya de por si era un misterio inexplicable, Sarada no le hacía las cosas más fáciles, pero no pensaba siquiera dejarla sola en ese momento, tenía que conseguir abrir esa puerta.
-Sarada, ¡abre la puerta!- pidió Mebuki, preocupada por lo que le estaba sucediendo a su nieta.
No sabía si funcionaria, jamás lo había intentado pero no le quedaba nada más que hacer, desde pequeña su madre le había dicho que no importaba donde como y cuando fuera, si gritaba o la nombraba con la intención de llamarla siempre la escucharía, sabía que su madre era diferente del resto de las personas, pero aun creyendo en estas palabras de su parte, Sarada jamás había considerado siquiera en llamarla alguna vez, quizá porque no consideraba que la situación fuera apremiante, pero ahí encerrada y forcejeando continuamente con la perilla de la puerta y sabiendo a su abuela del otro lado, intentando ayudarla, la Uchiha no tenía que más hacer. Se concentró mentalmente e su madre, no sabía dónde estaba pero con solo imaginar a su madre y lo que evocaba en su mente, Sarada no dudo en gritar a pleno pulmón, manifestando su miedo inevitablemente.
-¡Mamá!- sollozo la Uchiha
La tormenta continuaba desatándose en el exterior, pero en el interior del auto no resultaba algo importante para Sasuke o para ella, la noche había llegado inevitablemente rápido mientras había continuado con la búsqueda de más información referente al caso, usualmente Mitsuki se encargaba de esa área de la investigación pero ya que se lo habían "prestado" a la familia Uzumaki por tiempo indefinido, debían realizar todo lo demás, había resultado ilustrativo a decir verdad, pero y a solo unos metros de su casa lo único que ambos deseaban era entrar, ver que Sarada estuviera profundamente dormida y luego dormir por su cuenta porque los próximos días serian igual de pesados en espera de la aprobación del vaticano, en la medida de lo posible. En cuanto, pese a la tormenta y relámpagos, su hogar hubo sido divisado por ambos, Sakura casi sintió el cansancio pesar sobre ella, deseando llegar a su cama y dormir profundamente, pero así como el cansancio hubo pesado sobre ella, una repentina y extraña sensación le inundo el pecho, haciéndola jadear por la sobrecarga emocional que significó para ella. Estacionando el auto, Sasuke volteo a verla por esta abrupta reacción.
-Sasuke, algo anda mal- jadeo Sakura.
El instinto maternal era un vínculo importante para cada mujer, era un lazo especial que la unía a ese ser especial que habían llevado en su vientre por nueve meses, y para Sakura que había sobrellevado su embarazo y el parto sola durante la ausencia de Sasuke por la segunda guerra mundial, su vínculo con Sarada era diferente de cualquier otra cosa, sabia cuando le preocupaba algo y viceversa, podían comunicarse sin necesidad de palabras casi como sucedía de igual manera entre Sasuke y ella, así que no fue difícil para Sakura, en cuanto bajo el auto y entro en la casa, asociar est sentir tan extraño e insistente con su hija, dándose cuenta por su propio instinto que algo le estaba pasando.
-¡Mamá!- llamo Sakura en cuanto cruzo la puerta.
A la pelirosa no le importo encender las luces de la casa, conocía de memoria el recorrido a efectuar, y en cuanto escucho los gritos de su hija y su madre no dudo en precipitarse al interior tan rápido como pudo, con Sasuke tras ella. Era la segunda vez que Sakura reaccionaba así en un día, habiendo considerado con anterioridad que su visión era una especie de advertencia, y no fue hasta ese minuto que Sasuke considero eso una realidad, ¿Por qué no? Este caso era diferente de cualquier otro de los que hubieran investigado con anterioridad, bien podía traerles consecuencias inesperadas. Cruzando el pasillo principal de la casa, hacia el despacho, Sakura se situó junto a su madre, frente a la puerta, escuchando los insistentes y asustados gritos de su hija desde el otro lado.
-¿Qué fue lo que paso?- chillo, intentando abrir la puerta sin éxito aparente.
-No lo sé- jadeo Mebuki igual de preocupada que ella.
-Atrás- instruyo Sasuke.
-Sasuke, rápido- sollozo Sakura.
Escuchaba la voz de su padre y su madre del otro lado de la puerta, en cierta forma se sentía más tranquila, pero en cuanto volteo a ver la mecedora que hasta entonces no había cesado de moverse como si alguien aún se encontrara sobre esta, pero así como se había movido, esta vez el inmobiliario se detuvo sin emitir sonido alguno, pero y si bien no actuó como había hecho hasta ahora, la mecedora se giró lentamente en su dirección como si fuera un alguien que reparara en su presencia y volteara a verla, aterrándola cada vez más, algo peor iba a pasar y estaba totalmente segura.
-¡Papá!- llamo Sarada, a punto de cerrar los ojos por temor a lo que parecía inevitable.
-Sarada, aléjate de la puerta- indico Sasuke.
Cerrando los ojos inevitablemente por causa del miedo, Sarada obedeció la instrucción de su padre que arremetió bruscamente su hombro contra la puerta que cedió finalmente, y se recalcaba lo de finalmente ya que la puerta se abrió justo cuando la mecedora, que apuntaba su "vista" en dirección hacia Sarada, se levantó por el aire en dirección hacia su hija que estaba de pie en el umbral, con los ojos cerrados por el miedo. Si Sakura se había dejado guiar por su instinto en cuanto Sarada había gritado llamándola hacia unos segundo atrás, Sasuke ni siquiera pensó dos veces las cosas, entrando en el despacho a una velocidad que a él mismo le resultó sorprendente, cargando en brazos a su hija y sacándola hacia el pasillo que por el momento era seguro. Sarada abrió los ojos justo para ver como a mecedora chocaba contra el costado del umbral, haciéndola sobresaltar en brazos de su padre. Sarada nunca había estado tan agradecida por estar en ese pasillo, siendo inmediatamente abrazada por su madre.
-¿Estás bien?- consulto Sakura, analizando a su hija con la mirada, de arriba abajo.
-Había una mujer en la silla, con Sasori- sollozo Sarada sin romper el abrazo con que se aferraba a su madre.
Recompuesto de la sorpresa y shock que había sido que su propia casa, literalmente-por segunda vez, en su caso-fuera le foco de un suceso paranormal, Sasuke examino el interior del despacho desde el umbral, sin desear alejarse de su esposa y su hija…o al menos hasta que Sarada hubo aludido a la marioneta que con toda seguridad debía seguir dentro de la caja, pero cuya simple mención hizo que Sasuke sintiera como se le congelaba la sangre, Sakura, abrazando a Sarada, volteo a verlo igual de asustada por esta afirmación.
La puerta que daba con el "museo" que albergaba cada una de los objetos pertenecientes a los casos que habían investigado estaba cerrada, como siempre debía hallarse, pero aun así Sasuke no se conformó hasta ingresar allí, encendiendo la luz para comprobar aquello que, esperaba, fuese cierto. Una vez al mes un sacerdote bendecía la casa por mera precaución y con razón ya que llegar a casa con esa marioneta ya de por si había resultado una odisea, recurriendo a mantenerla encerrada en una urna o caja de cristal al final de la habitación en un punto específico. No reparo en nada más de la habitación ni tenía porque hacerlo, aquello verdaderamente peligroso seguía ahí y lo comprobó al estar frente a la urna de cristal en cuyo interior estaba sentada la marioneta. En la parte superior del cristal se hallaba un pequeño letrero con una inscripción clara; ¡Peligro!, no abrir por ningún motivo
Si la habitación y la casa eran bendecidas una vez al mes, esa marioneta precisaba del mismo ritual dos veces al mes, de lo contrario sucedían cosas como la que Sarada había garantizado presenciar, pero no tenía sentido ya que el plazo acordado aún no se vencía. Sasuke comprobó que la puerta de la caja estuviera totalmente cerrada e inamovible, y que el seguro en el borde superior e inferior siguiera intacto y así era, por completo, pero no dudaba de la palabra de su hija ni por un instante. Siempre habían tomado todos los tipos de medidas de precaución con respecto a esa marioneta, así había sido desde el primer momento en que habían aceptado el caso hasta haberlo cerrado por completo, no podían entender del todo el origen de lo que existía tras la marioneta, pero ahí encerada podían proteger a la gente de ella, -en parte-eso era todo cuanto necesitaban saber y hacer.
Aun en el pasillo, fuer del despacho, Sakura no dejo de abrazar a su hija en ningún momento, había estado a punto de sucederle algo sin que ella o Sasuke pudiera haber hecho nada para evitarlo, si algún día por causa de ambos llegaba a sucederle algo a Sarada, nunca, nunca se lo perdonaría, ella era lo más importante en sus vidas, había llegado de forma sorpresiva y obviamente inesperada pero ni un solo día se arrepentían de tenerla en sus vidas, ¿Cómo hacerlo? Ella tenía lo mejor de ambos, era imposible no amar lo maravillosa que era y la forma en que representaban el amor que Sasuke y ella se tenían y que aumentaba más y más cada día, justo como el amor por su hija. Al igual que su madre y aun siendo participe de ese abrazo, Sarada levanto la mirada en cuanto vio a su padre aparecer en el umbral del pasillo.
-Sigue en la caja- corroboro Sasuke.
Más tranquila por esta respuesta, Sarada se dejó abrazar por su madre, sollozando contra su hombro. Sasuke y Sakura sabían que no había mentido, no tenía por qué hacerlo, sabía bien de aquello que esa marioneta era capaz. Pero si de algo no habían sido consientes era del peligro del caso, si sabían lo que podía hacerles a Naruto y su familia, ¿pero a ellos?, ¿A Sarada? Nunca habían considerado realmente la posibilidad hasta ese día, porque jamás se habían enfrentado a algo que intentara adherirse a ellos así, ni siquiera el caso de Sasori había sido así y vaya que les había traído problemas. Este caso era totalmente diferente, se estaba involucrando con ellos; con su familia y su hija, y esto último definitivamente no iban a permitirlo, si hasta ese punto su determinación era fija, ahora lo era todavía más.
Era una amenaza contra ellos y tenían que lidiar con ella
PD: mi demora esta justificada, mis queridos lectores, ya que dentro de unas semanas estaré de vacaciones y entonces tendré todo el tiempo del mundo para actualizar todos mis fic e iniciar los nuevos :3 este cap esta dedicado a: Deathparade2810(que fue el primer comentario del capitulo anterior), a Tatii-Izaya (que se muestra infaltable como siempre y a quien prometo dedicar alguno de los siguientes fic obre el conjuro si lo aprueba), así como a Guest (agradeciendo que aprobara las secuelas o precuelas, dependiendo como se mire)y a todos aquellos que siguen, leen o comentan la historia de todas sus formas, enserio los amo:3 quería añadir que además de terminar esta adaptación (porque prometo no dejar nada inconcluso) tengo pensado hace fics de "El Conjuro 2", "Annabelle 1" y "Annabelle 2", por lo que agradecería si alguien tiene en mente los personajes como sugerencia, ya que quiero que todos participemos :3 gracias por su paciencia, cariños, besos, abrazos y hasta la próxima
Fics próximos (Voten cual quieren que inicie primero):
-El Conjuro 2/El Conjuro-Naruto Style: Enfield
-Annabelle/The Conjuring: Sasori
-Annabelle 2: La Creación/Sasori: La Creación
