-Esta historia no me pertenece, sino que es una adaptación de la película "El Conjuro" de 2013, por James Wan/Los personajes son propiedad de Masashi Kishimoto, y su distribución o utilización corre absolutamente por mi cuenta


En ocasiones se decía que no debían esperarse tranquilidad, siempre había algo a la vuelta de la esquina, un bache o impedimento que hacía que las personas colisionaran con la realidad, algunos lo definirán como un muro de invisible realismo y otros lo considerarían una especie de bálsamo que despertaba a las personas de sueños irreales y estúpidos que a nada estuvieran de hacerlos cometer un tipo de error, pero—regresando al hotel, o más bien dicho Motel, que era lo único que él y su familia podían pagar por ahora, junto a Mitsuki que hubo conducido su auto al acompañarlo a comprar algunas cosas que necesitarían—Naruto ni por un solo instante había esperado que algo sucediera en ese breve lapsus de tiempo. Hinata había estado actuando de forma extraña desde que habían comenzado a residir en aquel Motel, le había dicho que solo era algo provisorio y que en cuanto tuvieran oportunidad de encontrar un lugar mejor todo volvería a estar bien, pero su esposa parecía extrañamente ausente, Naruto creía que tal vez estaba procesando que todo el terror vivido en esa casa por fin había terminado y que ahora por fin podrían encontrar algo de paz, pero en cuanto Mitsuki detuvo el vehículo en la entrada, el Uzumaki vio a Boruto, Kushina e Isae esperándolo en la entrada, únicamente en pijama y visiblemente aterrados. Al ver a sus hijos en esa guisa, Naruto inmediatamente temió lo peor mientras bajaba del vehículo y se aproximaba hacia sus hijos que estaban aterrados.

-Papá- llamó Kushina, sintiendo por fin algo de calma luego de tanta incertidumbre.

-Papi- secundo Isae, abrazándose de su hermana.

-Papá, mamá se llevó a Minato y Himawari- le dio a saber Boruto, de inmediato, sorprendiéndolo por semejante noticia, indudablemente el joven parecía más tranquilo que sus dos hermanas, pero no menos preocupado, -subió al auto y se fue, no sé qué paso, no dijo a donde iba, solo se fue- solo entonces y muy sutilmente sonó desesperado, impotente por no haber podido ser capaces de hacer nada para detener a su madre de alguna forma.

-¿Cómo que se fue?, ¿A dónde?- inquirió Naruto de forma atropellada, recordando las palabras de Sakura sobre lo que ese espíritu, fantasma o lo que sea podría obligar a hacer a Hinata.

-Solo se fue, no sé a dónde iba- insistió Boruto, frustrado por no tener más respuestas

Era escéptico, siempre lo había sido, nunca había visto algo lo bastante real como para creer en ello, más luego de haber presenciado tantos sucesos en su casa, —ahora antigua casa—Naruto estaba convencido de que ya no podía decir que era real y que no lo era, que era posible y que era una locura, nunca se había enfrentado al ente, espirito o Dios sabía que era que habitaba en su casa, por lo menos no solos, y al escuchar a Boruto, Naruto comprendió que esta no sería la primera oportunidad en que osara intentar hacerlo, mucho menos teniendo en cuenta que no sabía conque estaba tratando, y aun cuando sabía que podía ser peligroso—no solo para él, sino también para quien pudiera encontrarse involucrado—en esos momentos solo tenía una oportunidad existente y no iba a desaprovecharla. Mitsuki, si apagar el motor del auto, bajo de este, paralizado por lo que acababa de oír, él poco y nada podía hacer más que acompañar a Naruto en todo cuanto necesitase, se había ofrecido a hacerlo y no le fallaría en un momento así, más cuando Naruto volteo a verlo antes de entrar correcto en el motel, Mitsuki supo que tenía la misma respuesta que él en la mente.

Necesitaban a Sasuke y a Sakura.


-¿A dónde vamos, mamá?- pregunto Minato, incomodo por el silencio.

Sentados en el asiento trasero del auto y únicamente con el ruido del motor del vehículo rompiendo con un grado de tensión especialmente extraño en el ambiente, Minato abrazo a su hermana Himawari que lo observo atentamente, no teniendo el valor de realizarle ningún tipo de pregunta a u madre que conducía. Hacia solo unos momentos atrás les había dicho que necesitaba que los acompañar, pero nunca había dicho a donde ni porque, ellos eran los menores de la familia, en caso de una urgencia Kushina y Boruto eran más aptos, no ellos, y cuando hubieron contemplado—por la ventana del auto—como dejaban las calles urbanas hacia el campo abierto, aparentemente siguiendo el rumbo que los llevaría a su antigua casa, ambos hermanos no fueron capaces de mantener el silencio por más tiempo, quizás fuera imprudente preguntar pero lo habían hecho. Con la vista fija en el camino y únicamente parpadeando como señal de que estaba viva y bien, Hinata se mantuvo en total silencio y con las manos firmemente puestas en el volante, sin contestar la pregunta de sus hijos que si bien no soñarían en temerle a su madre bajo ninguna circunstancia, se abrazaron entre si, sumergiéndose en el silencio, conscientes de que no podría bajar de ese auto sin importar a donde sea que se estaban dirigiendo ni porque.

Estaban atrapados.


Dejar el incidente que había tenido lugar atrás había sido muy difícil, por más que ellos lidiaran con ese tipo de trabajo con la misma facilidad con que otras personas lidiaba con los quehaceres cotidianos, ni Sasuke ni Sakura intentaban asociar a su hija al mundo del que formaban parte, claro, Sarada mostraba interés por seguir sus pasos algún día o en algún momento futuro, pero de ahí a hacerla correr algún tipo de riesgo…había un tramo muy considerable a tener en cuenta, por supuesto que su hija era una adolescente y no siempre podrían protegerla, pero ¿contra algo así? Harían lo que fuera con tal de evitarle esa clase de peligro. Finalmente había quedado muy claro que la marioneta; Sasori, no tenía nada que ver con lo que había sucedido y que lo que Sarada había visto había sido una amenaza, pero no contra ella o Mebuki, sino contra ellos, lo que habitaba en la antigua casa de los Uzumaki no quería irse y con tal de cobrar una víctima—lo que al parecer quería hacer—estaba dispuesto a cobrar la vida de la hija de ellos sin reparo alguno, algo que no iban a permitir. Lo que estaba sucediendo se estaba extiendo a un nivel personal, algo jamás previsto por ninguno de los dos y que nunca les había sucedido en algún caso anterior, pero que hacia imperativo erradicar el problema. Escuchando el teléfono sonar, Sasuke se dirigió tan pronto como pudo a su despacho para contestar la llamada, velozmente seguido por Sakura que ya había conseguido dejar a Sarada mucho más tranquila y durmiendo profundamente y acompañada por su madre, Mebuki.

-¿Hola?- contesto Sasuke.

-Sasuke, habla Naruto, no sé qué le pasa a Hinata, Boruto está aquí y dice que se llevó a Minato y Himawari- soltó tan pronto como pudo sin saber por supuesto que la información hubo dejado helados al Uchiha y su esposa, -dice que olía a carne podrida- acoto, recordando que tal detalle podría ser importante.

Ya habían aludido—desde el principio del diagnóstico o conclusión efectuado con respecto a la antigua casa de la familia Uzumaki—que el olor a carne podrida podría indicar algún tipo de actividad demoníaca, en una casa era muy común, pero en una persona solo podía significar un cosa; posesión. Tomándose un minuto de silencio, Sasuke se sintió como un completo tonto por no haber sido capaz de poner en practica todo cuanto ya sabía, desde el principio todo había seguido el patrón normal pero tanto él como Sakura habían tomado en cuenta los hechos sin comparación que estaba teniendo lugar en lugar de seguir el patrón de hechos que los habían llevado hasta ahora. La infestación demoníaca había asechado a los Uzumaki desde su primer día en esa casa, con todo tipo de gestos y presencias, siendo una de ellas la predominando y que había oprimido y elegido a una víctima; a Hinata, a quien ahora aparentemente quería comandar o manipular para hacerla sucumbir al peor crimen que una persona poseída pudiera a hacer, el asesinato o el suicidio, o bien podían ser ambos. De pie junto a Sasuke y escuchando la respuesta de Naruto, Sakura se dio cuenta que además de una amenaza, lo que le había sucedido a Sarada también había sido un tipo de distracción mediante la que entretenerlos a ellos para poder tener el tiempo suficiente controlar a Hinata y destruir su voluntad para hacer que llevara a su hijos a la casa y—como había sucedido ya en el caso de Kurenai y Mirai, muchas décadas atrás—obligaría a que la madre asesinara a sus hijos y luego se suicidara, cometiendo los mayores crímenes que condenaban a una persona al infierno a permanecer en la tierra. Pero…aun cuando tuvieran toda la voluntad de intervenir, ¿llegarían a tiempo?

-Posee a la madre y mata a los hijos- adujo Sakura en poco menos que un murmullo pero que hubo sido escuchado por Sasuke que asintió ante su conclusión, -eso hace, los llevara a la casa- sonó nerviosa al decir esto último, temiendo lo peor y el arrepentimiento que vendrían, definitivamente tenían que hacer algo y ya.

-Naruto, vuelve a la casa, te veré allá- indico el Uchiha, no siendo capaz de decir nada lo bastante convincente para tranquilizarlo.

Si iban a actuar tenían que hacerlo y rápido porque el tiempo se les estaba agotando.


Colgando el teléfono justo a la par que el Uchiha, y abrigándose con una chaqueta tan pronto como pudo, Naruto volvió a abandonar el motel, seguido por Boruto, Kushina e Isae, no estaba muy seguro de si él y Mitsuki serían capaces de evitar que Hinata cometiera algún tipo de locura, como estaban seguros que sucedería si no se apresuraban, pero lo intentarían con todas sus fuerzas. Casi a pleno trote hacia la entrada donde Mitsuki, en el auto, lo esperaba, Naruto le dio las ultimas indicaciones a Boruto, quizás su hijo no fuera mayor de edad ni hubiera pasado las habituales pruebas que los padres le hacían a sus hijos y conque las que Naruto tal vez lo hubiera considerado un adulto, pero aun así Naruto confiaba ciegamente en él, le había dicho que tan pronto como hubiera solucionado el problema—si así podía calificar el salvar a Hinata y su hijos o no—volverían a reunirse y que hasta entonces él debería hacer que su hermanas fueran pacientes y se mantuvieran en calma. Decir que no tenía miedo sería lo más ridículo que hubiera hecho en su vida, claro que tenía miedo y mucho, temía no ser capaz de llegar a tiempo y evitar que sus hijos sufrieran algún daño, y temía igual no poder proteger a su esposa y evitar que cometiera el peor error de su vida, pero ese miedo no estaba deteniéndolo en lo absoluto sino más bien fortaleciéndolo y guiándolo a ir hacia adelante e intentar todo cuanto fuera necesario para proteger a quienes amaba y eso era gusto lo que haría.

-Aseguren la puerta y cierren las persianas, no usen el teléfono- concluyó Naruto recibiendo un asentimiento de su hijo, de quien se despidió con la mirada, subiendo al auto cuanto antes. -Vámonos- apremio a Mitsuki que, al no haber apagado el motor, puso en marcha el vehículo enseguida.

Siguiendo la partida del auto con la mirada, Boruto volteo a ver a sus dos hermanas que, de pie en la entrada, se abrazaron entre si tanto por frió como por miedo, inquietas y al borde del llanto de forma permanente, lo que lo devolvió a la realidad, guiándolas hacia el interior como su padre le había indicado que hiciera, él era el adulto ahora y su deber era tranquilizarlas, tenía que confiar en que su padre pudiera resolver la situación, quería y creería que podría hacerlo. Sabía que Boruto estaba asustado aun cuando no lo demostrara, Kushina e Isae también lo estaban, pero Naruto esperaba—volteando a ver a Mitsuki, que hizo igual con él—ser capaz de darles una buena noticia cuando volviera a veros, no una mala noticia, eso esperaba…


-Voy contigo- sentencio Sakura en cuanto Sasuke hubo colgado.

-No, olvídalo, quédate con Sarada- protesto el Uchiha sin detenerse siquiera a considerar la idea y no tenía porque.

-No podemos protegerla si no lo paramos desde su origen, de otra forma se adherirá a nosotros- discutió ella, no solo por estar convencida de que trabajarían mejor juntos, sino porque su hija estaba involucrada y eso inmediatamente los involucraba a ambos.

-Justo por eso yo voy a ir- contrario él nuevamente.

Recordaba con lujo de detalles del exorcismo efectuado al fallecido Kabuto meses atrás y en que ambos habían estado presentes, el modo en que Sakura se había visto más aterrorizada de lo que nunca había estado, incluso sin poder decir a él que era lo que le producía un miedo tan descomunal. Siempre habían podido ser sinceros el uno con el otro, porque todo lo que amaban del otro y que los rodeaba los unía, nunca se habían mentido, pero con algo de tiempo Sasuke había aprendido a intentar dejar ese caso atrás y aceptar que Sakura le diría que había sucedido cuando estuviera lista, pero este caso no solo estaba intentando lastimar a Sarada sino también a ella, no podía permitir que ellas—especialmente Sakura—que eran todo su mundo, se vieran involucradas en algo así y no cambiaría de parecer. Sabía que Sasuke temía que le sucediera algo y era culpa suya, ella era quien no podía decirle a la cara que había visto en aquel exorcismo, que era lo que la había aterrado, tampoco podía borrar el modo en que se había visto vulnerada por el ente que habitaba el ahora antiguo hogar de los Uzumaki, ni mucho menos quería dejar pasar el susto que este le había hecho pasar a su hija, pero esto no solo se trataba de ellos sino también de otra familia que no merecía ser víctima de algo semejante, los involucraba a todos en conjunto y Sakura no pensaba, bajo ninguna circunstancia, quedarse al margen, no en esta oportunidad ni en ninguna otra, habían iniciado con ese estilo de vida por una razón y así sería hasta el final, no había vuelta atrás, jamás la había habido.

-¿Crees que dejare que hagas esto solo?- cuestiono Sakura ya que quizás no tuviera una defensa real mediante la que fundamentar una oposición contra él.

-No quiero perderte- admitió Sasuke finalmente, puesto que de nada le servía no darle una razón para obligarla a permanecer impasible esta vez.

-No lo harás- tranquilizo Sakura, estrechando sus manos ente las suyas, sin apartar sus ojos de los él en ningún momento. -Terminemos esto juntos- pidió, resignada a no discutir con él.

En un principio habían tenido miedo, ante ellos se había abierto un viaje desconocido que bien podía producirles satisfacción o pesadillas, pero lo habían afrontado y esta vez en nada era diferente este caso: tenían que trabajar juntos.


Estaban lidiando con el que tal vez era, hasta la fecha, el caso más peligroso que habían tenido oportunidad de atestiguar y eso hacia imperativo que ambos participaran, así que Sasuke no había pensado en seguir insistiendo, por mucho que hubiera sido testigo de hechos sin par, este caso era diferente a cualquier otro y necesitaban estar juntos para resolverlo. La patulla de Suigetsu se hubo estacionado frente a la antigua casa de los Uzumaki, justo antes que ellos, por medida preventiva el Hosuki había pedido refuerzos que protegieran a las hijas e hijo mayor del matrimonio Uzumaki en caso de que sucediera algo más, quizás por ahora eso no entrara en la lista de posibilidades, pero nada era demasiado pedir, por lo menos no en ese caso. Bajando del auto, tanto Sasuke como Sakura y Suigetsu comprobaron que allí se encontraban tanto Naruto y Mitsuki como Hinata y sus hijos por dos autos igualmente estacionados en la entrada…solo esperaban haber podio llegar a tiempo como para hacer algo, más el silencio imperante en el exterior decía justo lo contrario. Temiendo lo peor, el Uchiha ni siquiera se detuvo a apagar el motor del auto, yendo inmediatamente hacia la puerta al igual que Sakura mientras que Suigetsu apagaba el motor de su patrulla y de paso el del auto de los Uchiha, quedándose junto a los autos. Perplejos, los Uchiha se hubieron percatado de que la puerta extrañamente tenia seguro y no podían inferir si esto era por algún hecho al azar o porque Naruto había intentado que Hinata no saliera de la casa, lo cual en este caso era una opción mil veces mejor.

-Está cerrada- mascullo el Uchiha, forcejando con la perilla.

-¡Hinata!-llamo Sakura, orando porque no fuera demasiado tarde.

-¡Naruto!- llamo Sasuke, embistiendo contra la puerta en un intento de abrirla.

-¡Aun lado!- advirtió Suigetsu

Situaciones desesperadas, medidas desesperadas, pensó el Hosuki tras abrir el maletero de su patrulla y extraer una escopeta que, por si acaso, siempre llevaba consigo en casos de emergencia y esto definitivamente calificaba como emergencia. Apartándose de la puerta y guiando a Sasuke a hacer lo mismo, Sakura no pensó decirle a su esposo que clase de amigo era Suigetsu ni juzgar su modus operandi, eso nunca debía hacerse con un persona armada, menos con un policía, y aun cuando Suigetsu en ocasiones no pareciera ser alguien de fiar, Sakura en el fondo sabía que sí lo era. Acercándose a la puerta y apuntando adecuadamente, el Hosuki disparo de lleno haciendo que la bala impactara en la cerradura y en consecuencia abriera la puerta de par en par, ante lo cual ninguno perdió el tiempo, entrando inmediatamente escuchando unos inhumanos alaridos protagonizados por una voz femenina que, en este caso, evidentemente solo podían tener una autoría; Hinata. Apenas y hubieron cruzado el umbral, tanto Sasuke como Sakura pensaron en dirigirse al sótano cuando los alaridos hubieron llegado a su fin, desconcertados por su paradero pero que, al ser retomados con prontitud los hicieron dirigirse a toda prisa al sótano.

-¿Naruto?, ¡Hinata!- llamo Sasuke, no obteniendo respuesta alguna más que los mismos gritos bajando apresuradamente las escaleras solo para ver a Mitsuki y al Uzumaki forcejando contra Hinata que intentaba apuñalar a Minato con unas tijeras, rodeándolo con su brazo y ahogándolo entrecortadamente en el proceso, -¡Hinata, no!

-No, suéltalo-se apresuró Sakura, intentando liberar a Minato que se abrazó de inmediato a ella.

Dejando su arma junto al viejo piano que estaba al pie de la escaleras, Suigetsu la igual que Sasuke se centró de inmediato en forcejado co Hinata que si bien era solo una mujer, parecía ser perfectamente capaz de—únicamente armada con una filosa tijera—enfrentarse a cualquiera, poseyendo poco menos que una fuerza descomunal que le permitía resistir, más no ser doblegada. Aterrada en un rincón, habiendo escapado del intento de ataque de su madre que, sabía estaba siendo controlada por algo o alguien, Himawari vio aterrada el comportamiento que estaba teniendo, huyendo tan pronto como pudo hacia uno de los rincones de ese oscuro sótano y que si bien no conocía de momento parecía ser mucho más seguro que la proximidad de su madre que había intentado afanosamente herir o—peor—matar a Minato que ahora estaba junto a la señora Uchiha. Abrazando a Minato que sollozo en su brazos, Sakura no vio raciocinio alguno en Hinata mientras observaba impotente como, tras una lucha visiblemente difícil, conseguían arrebatarle las tijeras a Hinata que no parecía luchar contra lo que sea que estaba utilizándola, porque ese era el mejor termino a emplear, no parecía pensar, solo actuar y gritar a pleno pulmón al ver que intentaban o se esforzaban en detenerla. Relevando a Mitsuki, Sasuke ayudo a Naruto a forcejar con Hinata, consiguiendo hacer que comenzara a subir las escaleras, claro que no tenían el permiso del Vaticano aun pero era evidente que Hinata necesitaba que se le realizara un exorcismo, el tiempo se les estaba agotando, las consecuencias ya vendrían después, de momento lo mejor era ayudar ay lo más pronto posible.

-Hay que subirla al auto- hablo Sasuke finalmente haciendo que Naruto volteara verlo.

-¿Y llevarla a dónde?- cuestiono Suigetsu tras él, ayudándolo a hacer que Hinata continuara caminando pese a sus protestas.

-Con alguien que le haga un exorcismo-obvio el Uchiha, sin retroceder ni por asomo.

-Alto, ¿Dónde está Himawari?-Naruto volteo a ver a Sakura que, siguiéndolos, mantenía a Minato consigo.

-¡Himawari!- llamo Mitsuki, regresando sobre sus pasos y descendiendo al sótano, peor allí ya no había nadie.

-¡Himawari!- insistió Naruto, haciendo oídos sordos de los gritos de su esposa mientras se dirigían hacia la entrada

-Mitsuki, lleva a Minato al auto y busca a Himawari- indico Sasuke mientras que Sakura, cruzando el umbral, junto a Suigetsu, sujeto a Hinata de las piernas ante la insistente reticencia que esta tenía a moverse. -Con más fuerza- insistió apenas y Mitsuki hubo salido de la casa junto a Minato.

Dirigiéndole una última mirada a Minato que abandono la casa junto a Mitsuki, tanto Sakura como Suigetsu cruzaron el umbral y aguardaron fuera para ayudar a sacar a Hinata que increíblemente seguía resistiendo y el motivo era ese algo o alguien que estaba controlándola y que solo la abandonaría en cuanto le hiciera un exorcismo y afortunadamente Sasuke y ella conocían a alguien que podría hacerlo, el padre Sarutobi. Pero los esfuerzos de Naruto y Sasuke hubieron quedado en nada, pues y para incredulidad de Sakura, Hinata ya no se resistió a abandonar la casa, pero algo se lo impedía, lo vio a medida que unos horribles moretones—peores a cualquiera de los que ya había tenido—comenzaban a marcar la piel de sus brazos, hombros, cuello y rostro, lo que sea que estuviera controlándola o la quería corromper por completo o la quería muerta, pero ninguna tercera opción entraba en la lista ya que de sacar a Hinata de la casa por la fuerza…lo más probable seria que muriese de inmediato y eso no podían permitirlo, pero dejarla sin ayuda seria mil veces peor. Aun cuando resultara doloroso para él escuchar los gritos de su esposa que intentaba ignorar, pensando solo en ayudarla, Naruto vio la mirada y el brillo de temor en los ojos de Sakura que hicieron que tanto Sasuke como él desistieran ligeramente de su empeño de hacerla abandonar la casa, algo definitivamente no estaba bien y no necesitaba ser un experto para saberlo.

-No la deja salir de la casa- murmuro Sakura, incrédula ante lo que veía.

-¿De qué hablas?- no entendió Naruto, pensando únicamente en el bienestar de su esposa

-La matara si lo seguimos intentando- señalo Sakura, no sabiendo que más hacer si no podían sacarla de la casa.

Escuchando a Sakura, Sasuke no fue capaz de decir si la decisión de no hacer nada sería mejor en alguna otra medida, no con ese algo intentando hacer que Hinata o bien matara a sus hijos o bien se suicidara, pero de no poder sacarla de la casa, ¿Qué más podían hacer? Dudaba que el padre Sarutobi pudiera llegar a tiempo como para hacer alfo siendo que ellos apenas y habían conseguido evitar un crimen igualmente horrible. Aprovechándose del momento de desconcierto que Naruto y él estaba teniendo, no sabiendo que más hacer si no podían sacar a Hinata de la casa, esta les hubo sido arrebatada de las manos por una ráfaga invisible que la envió de espaldas por el pasillo, colisionando contra el suelo antes de comenzar a ser arrastrada hacia el sótano. Aun de pie en el umbral de la puerta, junto a Suigetsu, Sakura no fue capaz de inferir si era Hinata quien gritaba y luchaba al sujetarse de las paredes y el extremo del pasillo, intentando resistirse a esa fuerza opresora o que bien pudiera ser ese ente—Mito—controlándola y haciendo parecer que era libre por algunos momentos, esa era una de las instancias más tétricas de su trabajo, no poder inferir cuando algo era real y cuando era una mera farsa, resultándole aún más doloroso—tanto a ella como a los presentes y especialmente a Naruto—ver a Hinata en ese estado.

-¡No, Naruto!-llamo Hinata solo para ser forzosamente arrastrada devuelta al sótano.

-¡Hinata!- llamo Naruto, corriendo tan pronto como pudo, intentando alcanzarla.

Cualquier intento de sacar a su esposa habían quedado en nada, más aun cuando fuera insensato permanecer en esa casa, Naruto no quería darse por vencido, no quería aceptar y dar todo por perdido, no quería perder a su esposa y esperaba que Sasuke y Sakura pudieran hacer algo, ellos eran la única esperanza que tenia de remediar todo estos hechos tan aterradores que estaban teniendo lugar y que definitivamente tenían que parar ya. Llamando insistentemente a su esposa e intentando alcanzarla, desciendo las escaleras tan pronto como pudo, el Uzumaki así como los Uchihas y el Hosuki al llegar al pie de la escalera, conteniendo el aliento al ser testigo de cómo esa fuerza, ser o lo que sea enviaba a su esposa contra algunas de las repisas e inmobiliarios dispersos en la habitación, haciéndola desplomarse poco menos que inerte sobre el suelo, solo entonces pudiendo acudir y ayudarla, así como para comprobar si estaba bien…fuera de la casa y recuperado de su impresión inicial ante la aterradora escena que se había desplazado al sótano, Mitsuki cumplió tan pronto como pudo con las indicaciones que Sasuke le había dado, llevando a Minato al auto mientras el niño temblaba por el miedo, no solo por su madre y pare, sino también por su hermana menor que no tenían idea de dónde podía encontrarse, y la opción de quedarse solo en ese auto no resultaba más gratificante ni mucho menos alentador en ningún contexto, todo era demasiado tétrico.

-Aquí estarás seguro- garantizo Mitsuki, ayudándolo a entrar en el auto, pero el niño claramente tenia demasiado miedo para quedarse solo, y con razón. -Escúchame, quédate aquí- indico, sabiendo que lo que pedía no era fácil, pero si necesarios.

-No quiero quedarme solo- pidió Minato, aterrado.

-Pase lo que pase volveré, lo prometo- tranquilizo el peliceleste, abrazándolo un momento.

-No…- intento pedir el Uzumaki, reconsiderando su idea ya que se trataba de su hermana menor.

-Tengo que buscar a Himawari, ¿sí?- aclaro Mitsuki rompiendo el abrazo y haciendo entender al niño que hubo asentido finalmente. -Te prometo que volveré- tranquilizo, cerrando la puerta y observándolo una última vez antes de volver por sobre sus pasos, cruzando el umbral de la casa. -¿Himawari?- llamo, volviendo a entrar.

El silencio hubo sido la única respuesta, lo que lo llevo a subir tan pronto como pudo las escaleras al segundo piso, recordaba que, de niño—cuando tenía pesadillas o veía algo que le resultaba atemorizante—solía ocultarse bajo la cama o en el armario, quizás Himawari hiciera o no hiciera igual, más aun así Mitsuki decidió no descartar la idea…Naruto intento ayudar a Hinata a levantarse, inmediatamente ayudado por Sasuke solo para comprobar que esa cosa—si así podía denominársele al espíritu, fantasma, o lo que sea—había vuelto a retomar el control sobre su esposa que se hubo resistido furiosamente, alejándolo a él de golpe e intentando ahogar a Sasuke, aun así y recuperándose del golpe propinado, Naruto intento alejarla solo para ser nuevamente sacado de la pelea con un golpe incluso más fuerte. Hasta entonces al margen, esperando en caso de ser necesario, Suigetsu no dudo en intervenir, no consiguiendo que esa mujer—si aún podía considerarla así—dejara ese comportamiento sino más bien que lo dirigiera hacia él, mordiéndole agresivamente el cuello hasta hacerlo sangrar, dándole—sin la intención, o mejor dicho si, solo que en parte—a Sasuke la oportunidad de recuperar el aliento mientras que Sakura, aprovechando el momento de distracción de Hinata, tomo una de las sabanas que cubría uno de los antiguos muebles, cegando temporalmente a la Uzumaki al cubrirla con ella. Naruto no tardo en acudir a ayudarla, dándole el tiempo suficiente para aproximar una silla, al menos debían conseguir retenerla e inmovilizarla, aunque nada garantizaba que eso durara mucho tiempo. Recuperándose de este ataque, si así podía decírsele, Sasuke ayudo a Naruto a sentar a Hinata sobre la silla, aun cubierta por la sabana que le impedía ver y que pronto comenzó a impedirle moverse en cuanto Sakura encontró una cuerda con la que consiguió atarla a la silla, pero ante lo que la Uzumaki continuo resistiéndose, intentando volver a ahogarlo con una de las manos que entonces tenía libre. Buscando en su cinturón Suigetsu cobro la mordida, esposando a al Uzumaki a la silla y esta vez impidiéndole definitivamente dañar a alguien más, y eso iba para Sasuke que por segunda vez a nada hubo estado de sentir que dejaba de respirar por este ataque, ayudando a Sakura a e impedir que Hinata continuara moviéndose.

-Tenemos que llamar al padre Sarutobi para que venga ahora- hablo Sasuke finalmente.

-Jamás llegar a tiempo, mírala- protesto Sakura que, sin ser negativa, duda que alguien pudiera ayudarlos en ese momento.

Levantándose del suelo, Sasuke observo aquel cuadro antes de decidirse totalmente a tomar una decisión y aún más reconsiderar si la decisión a tomar era correcta; había asistido a muchos exorcismos, la finalidad de ese rubro no era otro que aprender de todo cuanto rodeaba al mundo de lo paranormal, había visto decenas de casos tanto como testigo, como ayuda al participar en ello…pero jamás había realizado alguno por su cuenta, ¿Cómo hacerlo? Se necesitaba una autorización desde el mismísimo Vaticano para que una persona, que poseyera un cargo y carrera eclesiástica de antemano, lo hiciera. Había tenido las usuales clases de catecismo en su adolescencia si a eso podía referirse como "carrera eclesiástica" y tenía la experiencia suficiente en cuanto a teoría, pero llevarlo a la práctica…Sasuke no estaba seguro de poder hacerlo, más eso al menos sería mejor que nada, pero definitivamente no lo intentaría estando Sakura presente, eso sería exponerla demasiado, ya le había permitido participar hasta ese momento, pero no podía permitirle más, eso sería demasiado riesgoso. De pie tras la silla a la cual Hinata se encontraba esposa, Sakura observo con un tinte de preocupación el silencio que Sasuke estaba manteniendo, lo conocía perfectamente, algo estaba rondando su cabeza y le frustraba saber qué, pero estaba convencida de que cualquier decisión que el tomara seria para mejor, siempre era así, solo que esta vez ella no estaba muy convencida de estar dispuesta irse si él se lo pedía, como ya había hecho en varias oportunidades antes de llegar a la casa y a ese momento.

-Necesito que te vayas- murmuro el Uchiha tras un prolongado instante de silencio.

-¿De que estas hablando?- no comprendió Sakura.

-Voy a hacerlo, haré el exorcismo- admitió Sasuke, claro que podía ser precipitado, pero no había otra opción.

-Dijiste que solo un sacerdote podía hacerlo- difirió Naruto, no muy convencido de eso.

-¿Tienes una mejor idea?- cuestiono el Uchiha, recalcando lo obvio.

Creía ser capaz, claro, tenía el conocimiento suficiente y la experiencia al participar en esos rituales tanto complejos como arcaicos y sabía que en ocasiones era más una cuestión de fe y experiencia que de permiso, pero tenía la condición de que solo lo haría si Sakura no estaba presente, ella sería quien más expuesta se encontraría a cualquier posible consecuencia por su don, y eso era algo que Sasuke no se perdonaría nunca, jamás le había pedido que no participara de u caso pero esta vez era diferente, habían visto cosas jamás documentada en ninguno de sus casos y lidiado con una experiencia personalmente preocupante en el caso de su hija, ya de por si se estaban arriesgando demasiado, pero Sasuke no pensaba arriesgar más a su esposa. Sasuke no era como la mayoría de las personas que había conocido a lo largo de su vida y no lo decía solo porque desde el principio hubieran estado unidos de una forma que aún le costara trabajo comprender, sino porque no necesitaba demasiado tiempo para aprender algo y perfeccionarse a límites insospechados, de hecho no conocía nada que él no pudiera hacer y estaba convencida de que esto no era diferente en ninguno contexto; por supuesto que los exorcismos no eran como la mayoría de los temas que podían estudiarse y pasarse a la práctica sin ningún problema, a su determinado tiempo, realmente se necesitaba tener un vasto conocimiento de ello y habiendo sido testigo de su asistencia en múltiples casos, Sakura sabía que Sasuke podía tener dudas de si estaba capacitado para hacerlo en ese punto de su vida o no, pero po experiencia y cocimiento, Sakura estaba segura de que él podría hacerlo, nadie podría salvo él y el tiempo precisaba que así fuera.

-Lo lograra- afirmó Sakura a Naruto, -lo lograras- reafirmo, totalmente segura de que si alguien podía hacerlo ese era Sasuke.

-Pero tienes que salir de aquí- condiciono el Uchiha, alagado por su confianza.

-¡No me iré, entiéndelo!- chillo ella, harta de su idea de mantenerla al margen.

-¡Entiende que no lo voy a hacer contigo aquí!- protesto Sasuke, incapaz de arriesgarla, no a ella.

-Dios nos unió por una razón y es esta- discutió Sakura, dispuesta a ignorar su creencia por una vez y quedarse sin importar lo que pasara. -Traeré el libro- añadió, retirándose.

Suspirando pesadamente apenas y Sakura paso por su lado, Sasuke le dirigió una última mirada al cuadro que componía Hinata esposada a la silla y sin ayuda alguna mediante la cual salir de ese estado, si conseguía hacer el exorcismo estaba seguro de que—aun sin el permiso del Vaticano—contaría con una ventana mediante la cual expandir el conocimiento que entonces tenía, así había sucedido cuando—antes de que naciera Sarada—él y Sakura habían comenzado a recopilar información sobre lo que querían hacer y cómo, les había tomado tiempo llevarlo a la práctica y ayudar a otros pero con el tiempo lo había hecho y—dejando a la vista el crucifijo de plata que llevaba alrededor del cuello—esta vez esto sería igual, igual de peligroso y temeraria pero necesario por una causa mayor. A la par que Mitsuki recorría el segundo piso y las habitaciones, Sakura abandono tan pronto como pudo la casa en dirección al auto que estaba estacionado en la entrada, sabía que Sasuke dudaba pero ella se quedaría para infundirle seguridad, de eso se trataba estar juntos; cuando uno flaqueara el otro estaría ahí para ayudarlo a permanecer de pie, de eso se trataba, tenían que dejar e miedo atrás, eso solo los detendría si cedían ante él, tenían que ser más fuertes que eso y usarlo para resistir y seguir adelante. Dentro de a casa y en el segundo piso, habitación tras habitación, Mitsuki recorrió casi exhausto el segundo piso, sin encontrar rastro alguno de Himawari.

-¡Himawari! ¡Himawari!- llamo Mitsuki insistentemente, haciendo resonar su voz al recorrer el segundo piso.


Apenas y habiéndole dedicado una mirada a Minato que se encontraba temporalmente a salvo en el auto contiguo, Sakura tomo la biblia del interior de su auto, regresando—tan pronto como sus piernas se lo hubieron permitido, solo dirigiéndose a un punto mientras recorría el pasillo de la casa y descendía toda prisa las escaleras retornando al sótano. No había mentido al decir que el padre Sarutobi no llegaría a tiempo, nadie podría a decir verdad, ni siquiera sabía si disponían del tiempo suficiente para efectuar el exorcismo, obteniendo resultados positivos desde luego, pero mil veces peor resultaría no hacer nada. Ya esposada a la silla y cubierta por la sabana, atada…Hinata no resulta una amenaza, o por lo menos eso parecía, ahí sentada sin necesidad de ser retenida ni por Suigetsu ni Naruto que, de pie tras Sasuke, estaban totalmente presos de la incertidumbre y que observaron su llegada. Ya era tarde para arrepentirse de lo que iba a hacer, y era inclusive más tarde pedirle a Sakura, que le entrego la biblia y un frasco con agua bendita, que se fuera, ella era insustituible e infaltable en ese momento, tomándose un instante el Uchiha busco una página en concreto por la que guiarse, hojeando la biblia e intentando recordar lo mejor posible—al de pie de la letra de ser preciso—cada ritual de exorcismo del cual hubiera participado en cualquier grado a considerar…no podía cometer ningún error, de hacerlo se arriesgaría a sí mismo y a los presentes.

-En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo- inicio Sasuke, realizando el signo de la cruz al persignarse tal y como lo hubieron secundado Sakura, Naruto y, pese a ser escéptico, Suigetsu. -Va de retro satana, sante miguel arcangele defendenos in proelio- recito en latín.

Abriendo el frasco de agua bendita, el Uchiha arrojo una infinitésima cantidad de agua a al Uzumaki que se encontraba cubierta por la sabana y a quien el contacto con el agua pareció más doloroso que el fuego más abrasador, profiriendo un grito tanto aterrador como dolorosamente inhumano que pareció hacer temblar los cimientos dela casa, atemorizando a los presentes que observaron lo que los rodeaba, temiendo por un breve instante que la casa se viniera encima de ellos al igual que muchos de los objetos que—sobre las antiguas repisas—comenzaron a caer al suelo o a removerse hasta encontrarse en el borde del inmobiliario, Sakura y Sasuke se mantuvieron en absoluto silencio, contemplando atónitos aquel cuadro únicamente compuesto por Hinata y que os hizo estremecer en lo más profundo de su alma, podía estar plenamente seguros de su fe y en lo que creían, pero ser testigo de algo así…atemorizaría a cualquiera. Sentado en el asiento trasero del auto de Mitsuki, Minato levanto al cabeza, hasta entonces intentando fundirse con la oscuridad del exterior y que camuflaba el interior del auto, haciéndolo sentir escasamente seguro, le había parecido escuchar algo pero no estaba seguro, quizás fuera solo su imaginación. Volvió a escuchar el mismo sonido seguido de una pequeña figura que paso junto al auto con un sonido ligeramente más fuerte y que lo hizo seguirlo con la mirada justo antes de que la figura se lanzara fuertemente contra el cristal, rompiendo la ventana y asustándolo hasta darse cuenta de que se trataba de un pájaro que, con el cuello roto, agonizo en el suelo del auto, a sus pies.

-¡Himawari!- llamo Mitsuki, bajando las escaleras, sin encontrar indicio alguno en el segundo piso.

El repentino eco de algo chocando contra una de las paredes, bien desde el interior o del exterior, lo hizo detenerse al pie de la escalera, n sabiendo si considerar que todo era su imaginación o si la actividad que estaba intentando ser contenida en el sótano inevitablemente se había trasladado a donde estaba, lo cual requería tomar precauciones. No sabiendo que firmar o negar en ese momento, Mitsuki se dirigió hacia la sala, intentando distinguir un punto en concreto desde donde hubiera provenido el sonido, pero al entrar solo escucho un muy débil sonido de alteo que relaciono debía de ser de un ave en el exterior pero que fue inmediatamente seguido del miso eco de algo golpeando contra una de las paredes, pero que no mostró origen alguno entre las intensas penumbras, prolongando un instante de silencio que incomodo a Mitsuki, que actuó como testigo silencioso, sin saber qué hacer, temporalmente turbado por este acontecer , volviendo a repetirse este sonido de nueva cuenta y haciéndolo retroceder al temer de lo que pudiera tratarse y lo que pudiera traer. Su primer impulso al estar tan cerca de la puerta fue asomarse y observar el exterior, intentando encontrar ese algo que provocara tal sonido, sin ver nada más que las penumbras nocturnas y sin escuchar nada más que el inquietante silencio que la noche traía y que nada parecía romper, pero de ser así, ¿entonces que provocaba ese extraño sonido?

La respuesta pareció venir con una mancha oscura que se lanzó contra su rostro, permitiéndole alejarse a tiempo, escuchando el graznido de un cuervo que pareció ser la razón ante el silencio que hubo vuelto a imperar, pero solo momentáneamente, lanzándose contra la ventana de la cocina que rompió a medias, atorándose el cuello de forma agonizante, graznando por ayuda. En el exterior y por montón es que una bandada de aves sobrevoló el exterior de la casa en todas direcciones, graznando de forma desesperando, o sabiendo a donde ir, pero solo dedicándose a rodear cada extremo de la casa, en círculos. Dentro del sótano, el mismo procedimiento de vio interrumpido en cuanto una de estas aves entro por la pequeña ventana que daba con el exterior, estrellándose fuertemente contra el suelo, teniendo el cuello roto e inerte por la fuerza con que había ingresado y caído contra el suelo, inquietando a todos los presentes por un momento. Nuevamente un estremecimiento pareció arremeter contra la casa, haciendo temblar de anticipado temor a Naruto y Suigetsu que solo pudieron quedarse parados y observar mientras escuchaban a Sasuke recitar las palabras en latín frente a Hinata que permanecía sentada sobre la silla, aparentemente por fin habiendo recobrado la fuerza suficiente como para intentar levantarse y removerse contra la silla, inclusive quizás con unos instantes más podría liberarse de las esposas que la mantenían fija en su sitio, de momento.

-¡Sujétenla!- indico Sasuke, teniendo que intervenir ante el empeño de Hinata por levantarse y que a nada estuvo de volver ineficaces sus esfuerzos y los de Sakura, Naruto y Suigetsu. -Rápido, ayúdenme- apremio, sujetando una de las manos de la Uzumaki, volviendo a recitar parte de las palabras plasmadas en las páginas, en latín.

Naruto sostuvo la mano de Hinata mientras—al igual que hacían Suigetsu, Sakura y Sasuke—intentaba inmovilizarla lo más definitivamente que le fuera posible, sabía que no era ella misma y que ese algo que la estuviera controlando le impediría acercarse, pero por una vez quería tener fe en que ella no se rediría y que lucharía por salir de eso, si Sasuke y Sakura estaban dando todo de sí para lograrlo, entonces quizás Hinata si tuviera una oportunidad de volver a la normalidad y él quería aferrarse a esa solida creencia, tal vez lo único en lo que pudiera creer en su vida. Desviando momentáneamente la mirada hacia Sasuke, Sakura corroboro en sus ojos lo que ella ya sabía, por ahora estaban consiguiendo efectuar el exorcismo como debía hacerse, pero de ahí a conseguir un resultado totalmente positivo…había un gran trecho, y Hinata no parecía oponer resistencia como para ayudarlos, pero no por ello se rendirían. Dejando atrás el incidente del cuervo que yacía muerto contra la ventana rota de la cocina, Mitsuki encendió la luz tras haber revisado la sala y el resto de las habitaciones de la planta baja, —exceptuando el sótano—ese era el único lugar que le quedaba por revisar, i no encontraba a Himawari ahí, definitivamente ya no sería capaz de saber dónde más podría estar.

-Himawari- llamo, ingresando en la cocina, revisando inmediatamente bajo el lavabo, -¿Himawari?- insistió, esta vez seguro de haber oído una especie de sollozo ahogado que extrañamente provenía desde el suelo, en el sótano, -¿Himawari estas allí abajo?- reitero, volviendo a escuchar el mismo sollozo, definitivamente ella estaba ahí. -¡Himawari!- llamo, intentando dar con el punto exacto mediante el que sacarla de allí.

La escasa luz del foco era lo único que conseguía iluminar el sótano y oscilando continuamente por una brisa invisible que no se filtraba por la ventana rota por la que había entrado el ave, sino más bien desde algún punto invisible en concreto pero que no podía ser identificado, Suigetsu y Sakura, sujetando a Hinata para evitar que se moviera, escucharon con silente admiración y respeto las palabras que Sasuke pronunciaba en latín, especialmente ella que de haber estado en otras circunstancias lo hubiera felicitado, desde siempre le había sorprendido el modo en él parecía capaz de hacer lo que fuera, pero esto…aun sin el permiso del Vaticano, era algo que no cualquier persona podía hacer y que sin embargo él estaba llevando a cabo con concentración y notorios éxitos, aunque esto último no podía darse totalmente por hecho. Pero de momento su atención no estaba en ello sino en Hinata, había visto el inmenso amor que le tenía a sus hijos, sabía que estaba asustada pero no podía rendirse, tenía todo para ser feliz y no podía permitirse perderlo, ella por su propia experiencia sabía lo que era el temor de perder a lo que era el foco de alegría y esperanza en su vida, pero no por el temor iba a cegarse y permitir que alguien más tomara partido por ella, tenía que conseguir—por más difícil que fuera—que Hinata luchara desde adentro, de otro modo no podrían ayudarla.

-Hinata, no dejes que te controle- pidió Sakura, intentando ayudarla a luchar, no aceptando que ella se rindiera, tenía mucho por lo que pelear como para hacerlo.

-Sasuke, tienes que parar, la vas a matar- protesto Naruto, impotente a más no poder por el sufrimiento de su esposa.

-¡No!- negó Sakura de inmediato, dirigiendo su atención al Uzumaki. -No puede- reitero, volviendo a concentrándose en Hinata.

-Naruto, ¡ayúdame!- rogó Hinata lastimeramente.

Naruto estaba inquieto y tenía razones de sobra para estarlo, eso Sasuke lo sabía bien sin intentar pensar en otra cosa que no fuera las palabras que pronunciaba una a una en un latín meticuloso, si Sakura estuviera en la misma situación él se resignaría a hacer lo que era mejor para ella sabiendo que no podía ayudar de otro modo, eso es lo que estaban haciendo por Hinata, claro que los exorcismos podían ser procedimientos bastante peligrosos en múltiples y diversas ocasiones, pero eso no era lo importante a tener en cuenta en ese momento sino solo la salvación del alma de Hinata, porque permitir que el espíritu de Mito la poseyera por completo y obligara al asesinato o al suicidio no era en lo absoluto ninguna mejor opción, todo lo contrario. Arrodillada junto a Hinata, la primera coa que Sakura pensó al escuchar la súplica de la Hyuga era que no era ella quien la hacía, Hinata sabía desde el inicio del caso y su intervención, de que un exorcismo era lo mejor, Naruto era más escéptico y podía tener dudas, pero si eso garantizaba la salvación de su hijos y de ella, Sakura estaba convencida de que Hinata permitiría que todo estuviera sucediendo como en ese momento y ya era tarde para retractarse de lo que hacían porque, de ser sí, se enfrentarían a circunstancias peligrosas, para todos, aun así nada impidió que se sorprendiera cuando—bajo la sabana—la Uzumaki vomito sangre, manchando al sabana como una silenciosa advertencia, Mito no quería abandonarla y parecía estar decidida a cobrar su vida si hacía falta para cumplir su objetivo.

-¡Sasuke! Entiende por favor, basta- intento frenar el Uzumaki alarmado, ya no sabiendo que más hacer.

-Entiende que ahora estamos luchando por su alma- discutió Sakura, sujetándolo del brazo e impidiendo que hiciera que Sasuke perdiera la concentración.

-En el nombre de Jesucristo, de los santos y de todos los ángeles, te ordeno que te rebeles ahora- proclamo el Uchiha, haciendo oídos sordos, como hacia su esposa y Naruto pese a su contención del crujir de huesos de la Uzumaki.

La orden del Uchiha hubo sido suficiente para Mito que, poseyendo a Hinata, hizo que una fracción de la sabana que estaba manchada con sangre, se rompiera y expusiera su rostro, el de una criatura de aspecto inhumano que quedo en evidencia ante todos, deshaciendo los intentos de ayuda de Naruto que cupo en su error, observando el modo tétrico en que este individuo grito de forma bestial, quitándoles el aliento a todos como si un cubo de agua congelada hubiera caído tras sus espaldas, inmovilizándolos temporalmente. Lo que allí había no quería irse, pero ellos deberían obligar a que lo hiciera. Habiendo encontrado un atizador conque entreabrir las tablas, cosa que procedía a hacer tras quitar la alfombra del suelo y apartar la mesa, no podía descender al sótano que de momento era un terreno inaccesible, pero al menos estando encima de donde se encontraba, tal vez él podría conseguir acceder a donde la niña se encontrara y ponerla a salvo. Gritando furiosamente y tomando por completo y momentáneamente el control del cuerpo de Hinata, haciendo que sus alaridos hicieran temblar todos los objetivos y el inmobiliario a su alrededor, sus amenazas estaban surgiendo efecto, al menos de momento porque ni siquiera Sasuke se atrevió a retomar el rito del exorcismo, ni nadie de los presentes que guardaron una distancia prudente.

-¡Naruto! Ayúdame- rogó la Uzumaki nuevamente.

Esta vez Naruto ignoro los gritos y lamentos, convencido de que no era Hinata quien hablaba realmente y que por más hiriente que resultase, era mejor para él y para su esposa permanecer donde estaba en lugar de intervenir, al menos de momento, sin saber lo que hacía. Recuperando la calma, Sasuke negó para sí mismo, volviendo a recitar las palabras en latín, no permitiéndose volver a perder la concentración, prestando oídos sordos al aire irreconocible que recorría el ambiente creando una especie de caos extraño y del que todos eran oyentes, pero que repentinamente dio paso a un silencio absoluto, apenas roto por el ruido del cableado que sostenía el foco que iluminaba la habitación, la calma fue tan grande que nadie se atrevió a hacer o decir nada, observando lo que los rodeaba, temiendo que algo sucediera de un momento a otro. Sin romper con el silencio y muy lentamente es que la silla comenzó a levantarse ante la incrédula vista de todos, primero de forma imperceptible y luego flotando por sobre ellos. Aclarándose la garganta, reprendiéndose por perder la concentración ante estos, hechos, Sasuke retomo la lectura, evadiendo con la mira a la silla que se tambaleaba sobre el aire hasta que la Uzumaki hubo proferido un grito, que en secuencia volteo la silla—aun en el aire—haciéndola elevarse hasta situarse sobre el suelo, estrechando las patas contra la madera del techo reiteradas veces, como si fuera el suelo. Todos estaban más que aterrados, todo el paradigma se estaba saliendo de control y Sasuke no necesito voltear a ver a Sakura que estaba detrás de él para saber que ella estaba igual de nerviosa que él.

-Bájala- ordeno Sasuke, ligeramente titubeante e igual de preocupado que su esposa, -¡Bájala!- reitero sin obtener ningún tipo e respuesta, -¡Bájala, ya!-grito, perdiendo la paciencia.

Siguiendo su orden como ya había sucedido antes, la silla fue en caída libre, estrellándose sobre el suelo y rompiéndose, liberando la Uzumaki de las esposas y las cuerdas que cedieron al no tener a que más ferrarse mientras que la Uzumaki se desplomaba sobre el suelo, aun a medias cubierta por la sabana. Creyendo que este hecho quizás la hubiera acercando a la realidad de la que eran participes, Naruto, Sakura y Suigetsu acudieron a ayudarla de inmediato, comprobando si estaba bien, y aunque se encontraba claramente más dudoso que ellos, Sasuke se acercó con la debida cautela sin darse cuenta que al hacerlo, el mueble tras él hubo comenzado a moverse por sí solo, ni los demás tampoco al estar más pendientes de Hinata hasta que este hubo comenzado a inclinarse para caer sobre él justo cuando Sakura hubo levantado la mirada hacia él, cayendo entonces en la cuenta de que todo lo que estaba sucediendo era una especie de juego o así parecía verlo Mito que daba señales de sus intenciones al tomar el completo control del cuerpo de Hinata, para luego replegarse y lanzarles amenazas como era esta...

-¡Sasuke, cuidado!-advirtió Sakura, aterrada. Escuchando su advertencia y contando con el tiempo para voltear a ver lo que se cercanía sobre él, Sasuke consiguió hacerse a un lado con apenas y una fracción de segundo de tiempo que lo había salvado permitiendo que Sakura respirar con tranquilidad, acercándose a él de inmediato, -¿Estás bien?- pregunto, preocupada

-Si…- contesto Sasuke, recuperándose de impresión. -Sujétenla, que no se levante o la perderemos- indico en tanto Hinata hubo intentando levantarse.

Una carcajada burlona y cínica se hizo oír, proveniente de alguien que estaba disfrutando inmensamente de cómo sus víctimas intentaban librarse de sus juegos y que ella volvía más y más intentos para atacarlos y amedrentarlos, sentir el miedo de las personas era su fin y aunque todos se estaban resistiendo, eso tarde o temprano pasaría, así había sucedido siempre. Sentándose sobre el suelo y aun cubierta por la sabana, Hinata—controlada por Mito—rio ante la confusa mirada de Naruto y Suigetsu que, prontamente ayudados por Sakura, retuvieron a Hinata en caso de que fuera a levantarse. Escuchando a Sasuke continuar con el rito en latín, Naruto aparto la sabana del rostro de su esposa y que claramente no era ella en ese minuto, estaba cansado de esta especie de broma en que él, su esposa y su familia parecían ser algún tipo de juguete para este fantasma o espíritu que estaba disfrutando de su sufrimiento, riendo si la más mínima preocupación y con una expresión contranatural en el rotor pero que esta vez no atemorizo a Naruto en lo absoluto y que le zarandeo los hombros, no sabía si algo de lo que hiciera fuera a provocar una nimia reacción o sirviera de algo, pero ya estaba harto de todo eso y quería que ese ser los dejara ya.

-Maldita, deja en paz a mi familia, ¿me oyes?- ordeno Naruto, cansado de toda esa pasividad, zarandeando el cuerpo de su esposa en espera de que esto sirviera de algo. -No sé quién seas pero deja en paz a mi esposa, suéltala, ¿me escuchaste?- insistió, entonces llamando la atención del ser que, controlando el cuerpo de su esposa, volteo a verlo lentamente, cesando su risa.

-Ella ya no existe- murmuro Mito, mimetizando su voz con la de Hinata, -y ahora todos morirán- sentencio con un tono tan frió y cruel que hubo hecho temblar a Naruto.

Al pie de la escalera y apoyada contra el piano, a varios pasos de distancia tras Sasuke, la escopeta que Suigetsu había dejado hubo comenzando a moverse de forma casi imperceptible, produciendo apenas y ruido al chocar contra la madera del piano, apuntando en una única dirección en concreto antes de dispararse. Mito ya empezaba a aburrirse, no se iría y estos burdos intentos por quitarle la oportunidad de las manos no lo conseguiría, tenía que deshacerse de quien estaba intentando sacarla del camino. Volteando a tiempo hacia el sutil eco de la escopeta al removerse, Sasuke fue apartado de golpe pro Suigetsu que se sintió inmediatamente responsable por haber dejado su arma como medio de ataque por ese ser por el que por primera vez creía tener fe en algo. Viendo la bala impactarse en el espejo del tocador tras Naruto y ella, Sakura—aun sosteniendo a Hinata, como hacia Naruto—se cubrió los labios, sintiendo como si el corazón se le fuera a salir del pecho ante el peligro que estaba corriendo su esposo y el resto de los presentes, ¿Podían hacer algo, realmente? Tras muchos intentos, Mitsuki celebro interinamente haber conseguido hacer un agujero lo bastante grande en la madera y por el que, aun pese a las penumbras que reinaban el sótano que por poco y carecía de luz eléctrica, fue capaz de ver a Himawari apiñada en un rincón, intentando sumirse en las penumbras con tal de no ser encontrada, pero igualmente quedando a la vista de Mitsuki.

-Himawari- llamo haciendo que la pequeña levantase la mirada hacia él con esperanza, -¡la encontré!, ¡esta debajo del suelo de la cocina!- aviso de viva voz, sin ser capaz de reparar en su error.


Sentada sobre el suelo, Hinata presto oídos a la voz de Mitsuki, levantándose de golpe y volviendo a tomar la tijera que yacía sobre el suelo mucho antes de que alguien pudiera alcanzarla, no solo se trataba de su agilidad y ligereza como mujer que era, sino porque quien la estaba guiando era la consciencia de Mito que conocía esa casa de arriba abajo y que le permitió desplazarse por algunos de los muros y rincones más destartalados de la estructura, dejando atrás a Naruto y Sasuke que intentaban alcanzarla, más quedándose rezagados. Era absurdo creen que podrían alcanzar a Hinata/Mito en esas circunstancia, ella tenía recuerdos que ellos no y podía darle alcance a Himawari mucho antes de que ellos pudieran arle alcance, pero—subiendo a toda prisa las escaleras y dirigiéndose a la cocina—aunque fuera igual de temerario, Sakura creía poder hacerla luchar desde adentro, Mitsuki había dado con la habitación de Himawari desde la planta superior, ella podría hacer igual al encontrar Hinata. Desplazándose por los rincones de pasillos aledaños al sótano y que estaban inutilizados pero no para ella, Hinata recorrió sector por sector hacia donde estaba superiormente la cocina, finalmente encontrando a su hija que, apiñada en un rincón, chillo de miedo al verla, intentando correr pese al reducido espacio con el que contaba. Pese a los impedimentos que encontraban en su camino, Naruto y Sasuke fueron capaces de seguir a Hinata la mayor parte del camino, más limitados por el terreno que los rodeaba.

-No, ¡Hinata, no!- rogó Naruto intentando darle alcance, pero al encontrarse en el pasillo contiguo al cual acceder a ella y que ya no le permitió pasar fue testigo de cómo, tijera en mano, su esposa arrinconaba a Himawari, dispuesta a darle muerte en cualquier momento, -Hinata, por favor no- imploro, esperando que ella lo escuchara de un momento a otro y reaccionara. -¡No!- clamo, intentando apartar a Himawari con sus manos, pero sin conseguir sujetarla como para hacerlo.

-¡Hinata, no!- detuvo Sakura, desde la cocina, deseando que no cometiera ese acto y del que se arrepentiría toda su vida.

-¡Mito!- llamo Sasuke haciendo Hinata levantase la cabeza manifestando la demoníaca apariencia de Mito, pero ante la que el Uchiha no tuvo temor alguno. -En nombre de Dios, te ordeno que vuelvas al infierno- proclamo, siendo la última parte que realizar del exorcismo.

Viendo a Hinata-controlada por Mito-gritar, luchar y resistirse ante la orden, Sakura encontró la oportunidad con la que, ingresando su mano por el agujero que Mitsuki haba hecho en el suelo de la cocina, posar su mano—que tenía envuelto su rosario—sobre la frente de la Uzumaki que se resistió furiosamente como si su tacto la quemara.

-Entiende, es tu hija- recordó Sakura, sin apartar su mano de la frente de la Uzumaki que se removió y grito con todas sus fuerzas, -no puedes ceder- hizo entender, empatizando con su sentir como madre.

-Naruto, tenemos que hacer que luche desde adentro- instruyo el Uchiha, incapaz de acercarse más.

-No dejes que te haga esto, no dejes que te controle- pidió Naruto, logrando que Himawari le sujetara la mano, abrazándolo a contra si pese a la distancia que evocaba el muro que los separaba. -Tienes que luchar, sé que eres más fuerte que ella, ¡tienes que pelear!- animo, sin perder la fe en que su esposa podría salir de esto, tenía que hacerlo.

Recurriendo a la protección de su padre y aun así a medias separada con él, Himawari abrazo con todas su fuerzas a su padre que no se resistió, tenía mucho miedo porque sabía que su madre no estaba allí realmente y que alguien estaba controlándola, quizás fuera muy pequeña como para entender completamente que es lo que estaba pasando, pero lo sentía y eso era suficiente para temerle, no quería que el pasara nada a su madre, quería creer que podía volver a ser ella misma.

-Recuerda lo que me mostraste- aludió Sakura, esperando hacerla entrar en razón. -Dijiste que jamás ibas a olvidar ese día, dijiste que eran todo tu mundo, y estas a punto de abandonarlo- recordó, habiendo experimentado lo que era el miedo a perderlo todo, pero superándolo y siguiendo adelante, eso era lo mismo que Hinata debía hacer ahora.

Se sentía aturdida, quería pelear pero no podía, era como si estuviera atada o esposa mientras alguien más se apropiaba de su voluntad y la forzaba a hacer cosas que no quería, sentía la voz de Sakura resonando contra su cabeza, recordándole aquel hermoso día en la playa antes de comprar la casa nueva y que había resultado ser una pesadilla, ese día habían estado felices y plenos, llenos de esperanza, pensar en eso le recordaba cuanto los amaba y en ese momento le permitió aferrarse a la voz de Sakura, luchando mentalmente por resistirse, comenzando a recuperar parte de su voluntad y autocontrol aunque poco a poco, hasta se capaz de volver a recuperar la vista y contemplar un paraje que la heló por completo; su hija temiéndole a ella y abrazándose a Naruto que algo asustado no le quitaba los ojos de encima, Sasuke en el pasillo continuo igualmente aguardando que ella recobrara la cordura y Sakura, en la planta superior—en la cocina—desde donde mantenía su mano sobre su frente como un tipo de ancla a al cual Hinata se aferró. Tenía miedo, esa había sido su verdad, no había sido capaz de resistirse a su temor por perder a todos a los que amaba y eso la había hecho vulnerable, la había hecho fácil de controlar y ahora lo veía, pero no podía permitirlo, tenía que pelear, no iba a permitir que, utilizándola a ella, lastimaran a sus hijos o a Naruto, ni a nadie más. Repentinamente nació un sabor horrible que mantuvo en la boca hasta un punto incontrolable que la hizo vomitar sobre el suelo y que entonces le permitió sentirse libre, ya no sentía algo intentando meterse en su cabeza o subyugarla

-Mami…- murmuro Himawari.

Temerosa y recuperando de esta reacción de su cuerpo, Hinata levanto la mirada hacia su hija menor al escucharla, ya no vio temor en sus ojos en cuanto sus miradas se encontraron sino afecto y nostalgia, ese lazo que compartían y que las hacia tan cercanas. Sentirse así de amada enterneció a Hinata que sonrió tristemente, bajando la mirada antes de romper en llanto, ahora todo estaba bien, ahora era libre de nuevo.


La luz del sol brillaba para cuando Hinata se hubo sentido lo bastante bien como para caminar, siendo ayuda por Naruto y por Suigetsu así como por su hijita que no se separaba de ella, Sasuke y Sakura ya habían comprobado su estado y parecía que todo le infiero por el que había pasado la noche anterior y esa madrugada había llegado a su fin, pero no podría estar segura hasta estar nuevamente en el exterior, lo que le dio fuerzas más que suficientes para caminar. Fuera de la casa y abrazando a Mitsuki se encontraba Minato que levanto la mirada en cuanto la vio aparecer. En cuanto, cruzando el umbral de la puerta, sintió la luz del sol caer sobre su persona, Hinata se preguntó cuál sería su apariencia al momento de salir, pero eso dejo de cobrar importancia cuando la pesadez, agotamiento y fatiga que sentía en todo el cuerpo mientras veía desaparecer los moretones que se extendían por sus brazos, cuello y rostro, y que a su paso le permitió reobrar la energía mientras salía definitivamente de la casa. Soltando con cuidado a su esposa y solo porque ella se lo pidió más manteniéndose al pendiente de ella, Naruto se sintió infinitamente calmado al ver los moretones desaparecer y ser testigo de la seguridad con la que se alejó de la casa de la mano de Himawari, por fin estaban a salvo.

-Se acabó- suspiro Naruto, observando enternecedoramente el abrazo en que inmediatamente se sumieron su esposa y su hija.

-Lo siento mucho- sollozo Hinata, abrazando a su hija con todas sus fuerzas, -te amo con toda el alma, amor- prometiendo, rompiendo el varazo y besándole las mejillas a su hija. -Perdón…

Hinata volteo a verlo y sin pensar do veces, Naruto la abrazo con todas sus fuerzas y a Himawari, por un momento había temido que el exorcismo tuviera nefastas consecuencias y que salvar a Hinata fuera algo imposible, pero estrechándola en sus brazos se olvidó de cualquier temor o inquietud pasada, solo quería disfrutar de la felicidad que los embargaba a todos. Una patrulla se estaciono frente a la casa y no era la de Suigetsu que acompañando a Sasuke y Sakura, emergió del interior de la casa, había hecho una breve lada y pedido que trajeran al resto de los hijos de la familia que seguramente querrían disfrutar finalmente de saberse libres de lo que había sucedido y así fue en cuanto todos se reunieron al pie de la escalera en cuadro hermoso y enternecedor, abrazándose dulcemente entre sí. En lo alto de la escalera, Sasuke y Sakura se dieron finalmente un momento de egoísmo, contemplando ese cuadro que les recordó que además de salvar a una familia, habían salvado a su hija, no solo lo habían hecho por la ayuda que siempre otorgaban a quien se los pidiera sino por su hija, ella era lo verdaderamente importante para ambos. Alejándose del cuadro para aportar privacidad, Mitsuki se acercó a Suigetsu que se masajeaba la mandíbula, recordando el dolor fantasmal por la mordida que la ahora indefensa mujer le había propinado antes de iniciar el rito del exorcismo.

-¿El viento te hizo eso?- rio Mitsuki

-Creo que es mejor un delincuente- comparo Suigetsu únicamente.

Había sido escéptico e incrédulo hasta la fecha, pero lo que había visto y de lo que había sido testigo había cambiado por completo la forma de pensar de Suigetsu, claro que aún era algo apresurado considerarse como un creyente, pero todo lo que había visto lo haría pensar muy bien las cosas antes de negar la existencia de fantasmas, espíritus o demonios, eso estaba claro. Mitsuki no sabía que decir, o había participado del exorcismo, pero había estado como testigo en muchos otros en que los Uchiha habían asistido, pero en ninguno de ellos Sasuke había dirigido el proceso ni actuado sin autorización, pero todo había salido bien y eso era lo importante como para guardarle incluso el doble de admiración al Uchiha y su esposa que apenas a un par de distancia de él y Suigetsu, abrazados y contemplando el enternecedor cuadro que significaba la reunión de la familia Uzumaki. Aun le parecía que el exorcismo que había hecho había sido irreal y no porque no hubiera contado con autorización, sino porque nunca había imaginado llegar a hacer alguno, pero lo había hecho y afortunadamente pese a su temor Sakura no había corrido ningún riesgo, más bien él había estado al filo del abismo en más de un momento, pero viendo a toda la familia Uzumaki feliz, ahora todo valía la pena, por ello era que precisamente ejercían ese trabajo pese a los riesgos que encontraban; porque ayudaban a otros, pero en conclusión con lo sucedido, Sasuke se prometía no volver a dejarse guiar por el miedo, porque Sakura era más fuerte que nadie que hubiera conocido o pudiera conocer y sabía que, pese a su sobreprotección, era perfectamente capaz de cuidarse por sí misma.

-Buen trabajo- felicito Sasuke, besándole la frente.

-Tú lo hiciste- contrario Sakura sin quitarle importancia. Estaba infinitamente orgullosa de él y sus logros, y no pudiendo abstenerse de besarlo por un momento, Sakura continuo abrazada a él, ahora que habían solucionado el caso podía estar tranquila, podría estar en calma porque su hija estaba a salvo. Alejándose del cuadro familia, Himawari se dirigió hasta el matrimonio Uchiha, tendiéndole un pequeño objeto a la señora Uchiha que lo reconoció; era el medallón que su hija le había dado y que había perdido anteriormente en el sótano. -Gracias- sonrió, infinitamente agradecida, acariciando los cortos cabellos de la niña.

Ahora podían volver a casa, su trabajo estaba hecho.


-Llamare al padre Sarutobi para contarle lo que paso- decidió Sakura, despegándose de él.

Cerrando la puerta tras de sí estaban de nuevo en casa por más temprano que fuera, a esa ahora Mebuki debía encontrarse comenzando a preparar el desayuno para Sarada que a unos minutos estaba de levantarse para ir a la secundaria, la hora perfecta para volver y con tal de dejar el caso atrás para disfrutar de este nuevo día, Sakura decidió que lo mejor sería notificar al padre Sarutobi de lo sucedido, no de todo—eludiendo lo que había hecho, si autorización, desde luego—pero si de lo más importante del caso. Separándose solo entonces, Sasuke la siguió con la mirada hasta verla desaparecer, dirigiéndose hacia el punto en concreto de la casa donde estaban todos los objetos que había recabado de todos los casos estudiados hasta entonces, abrió la puerta dejando sobre una de las repisas el juguete que se había hallado en el hogar de los Uzumaki y que en parte estaba vinculado a lo que aun habitaba la casa, nunca podrían deshacerse de todos los eres que habitaban en el antiguo hogar de los Uzumaki porque eran demasiados, pero las advertencias y notificaciones hechas además de la pieza que habían tomado para mantener uno de estos seres fuera de ese lugar debería de ser suficiente para el futuro. Desenvolvió el juguete, encontrándole un lugar entre todos lo demás objetos, teniendo el cuidado de apartar todo con el debido cuidado y sin entrar en contacto con ello. Al paso que llevaban tendrían que ampliar esa habitación, claro que aún tenían espacio pero, ¿Por cuánto tiempo? Era un tanto rutinario pensar en eso, así como divertido. Al voltear hacia al puerta se encontró con Sakura que lo observo con una curiosa sonrisa en el rostro.

-El vaticano autorizo el exorcismo- confeso ella, sonriendo ante lo que eso significaba.

-Justo a tiempo- contesto Sasuke, sonriendo ladinamente.

-Y, si podemos, dijo que quiere hablar con nosotros mañana, quiere discutir un caso en Long Island- planteo, igualmente confundida por este nuevo caso y que se cernía tan pronto sobre ellos.

-¿En serio?- se interesó el Uchiha, curioso a qué tipo de caso podría referirse.

A su debido tiempo le diría al padre Sarutobi que sin autorización y únicamente guiado por el conocimiento y la experiencia había hecho un exorcismo por su cuenta, estaba dispuesto a afrontar las consecuencias que eso trajera desde el propio Vaticano, pero por ahora no quería preocuparse, observando a Sakura y abandonando el "museo", como así llamaban a esa área en concreto de su casa, Sasuke deseo tanto como ella poder para algo más de tiempo junto a Sarada, pero ya habría tiempo para ello, ambos lo sabían bien su trabajo nunca terminaba pero esos respiros eran suficientes y su hija se adecuaba a eso, era algo lamentable ver pasar el tiempo y no poder pasar momentos tan preciados juntos en esos últimos días de su adolescencia que ya comenzarían a llegar a su fin dentro de poco, por ello intentaban vivir y disfrutar de cada instante juntos en caso de que tuvieran que pasa mucho tiempo separados antes de volver a verse. Ayudándolo y animándolo con una radiante sonrisa como siempre hacia, Sakura cerró la puerta, separando finalmente el museo de la casa.

El trabajo nunca terminaba.


"Las fuerzas diabólicas son formidables, estas fuerzas son eternas y existen en la actualidad. El cuento de hadas es cierto; el diablo existe, Dios existe y nuestro destino como pueblo depende de a quien decidamos seguir"- Ed Warren,


PD: lamento la demora, mis queridos lectores, pero me quede sin internet durnte la seman pasada y todos mis planes se vieron retrazados, finalmente concuyeno este fic el día de hoy :3 este cap y epilogo esta dedicado a: Deathparade2810(a quien prometo iniciar el fic "El Conjuro-Naruto Style 2 : Enfield" en cuanto tenga tiempo, por lo que sugiero estar al pendiente), a Adrit126 (que siempre esta prsete y a quien le envió desde la distancia besos y abrazos), así como a todos aquellos que siguen, leen o comentan la historia de todas sus formas, enserio los amo:3 como prometí iniciare los fics "El Conjuro-Naruto Style 2 : Enfield", "Saori: La Marioneta" y "Sasori: La Creación", en cuanto cuente con el tiempo suficiente y allá terminado otras de mis historias, por lo que agradecería si alguien tiene en mente los personajes como sugerencia comente sus ideas, en serio lo apreciaría :3 gracias por su paciencia, cariños, besos, abrazos y hasta la próxima.