Notas: Fanart Tanabata de Tamaki&Mirio
¿Qué clase de deseo otorgan las estrellas?
Tamaki había pasado la mayor parte de su niñez difícilmente creyendo en si mismo, como para creer en papeles colgado al cielo.
Tamaki había pasado mucho tiempo deseando, como para creer que en el cielo podían cumplirle algo.
Pero ahí estaba, con su deseo colgado en bambú. Con un deseo que difícilmente podía ser llamado deseo…
Porque un día, sobre un cielo sin luz, el mismo sol le había tendido la mano.
Y Tamaki se preguntaba qué clase de deseos podía pedir alguien que opacaba el brillo de las estrellas.
¿Qué clase de deseos podía pedir alguien que parecía cumplir sus sueños a punta de esfuerzo?
¿Qué clase de deseos podía pedir Tamaki que Mirio no le dijera que tenia la fuerza y capacidad por el mismo de cumplirlos?
Para alguien como él, que jamás podía mostrar lo que en verdad era capaz de hacer, cuya mente quedaba en blanco, y el nerviosismo y timidez le gobernaban… no estar solo ya era un deseo cumplido.
Para alguien como él, que consideraba a Mirio el ser más brillante que podía existir… ser llamado como alguien capaz de eclipsar al mismo sol, era un deseo cumplido más grande que cualquiera que en su vida habría pensado en pedir.
Para alguien como Tamaki, creer en pedir deseos podría sonar a anhelos rotos.
Pero exactamente porque era Tamaki, aquel niño que había perdido el valor de hacer amigos… ¿Cómo podía creer que los deseos eran perdida de tiempo?
Porque Tamaki había sido el niño incapaz de presentarse a si mismo entre tartamudeo y voz temblorosa… ver tiras de papel moviéndose en el cielo por el viento, mientras Mirio entrelazaba sus dedos, le hacia no querer desear nada más.
Para Tamaki, desear dolía.
Pero deseaba que sus caminos siguieran unidos.
Para Tamaki, no había algo más grande que pudiera desear.
Pero deseaba que su sol no dejara de brillar.
Para Tamaki, los sentimientos eran algo confuso.
No le dejaban expresarse.
Pero lo volvían fuerte.
Para Tamaki, los sentimientos le decían "Adiós" a su antiguo yo.
Para Tamaki, los sentimientos le hacían preguntarse como la suerte le había permitido conocer a alguien así…
Y Mirio observaba el cielo con una sonrisa que opacaba las estrellas…
Y Mirio como nadie más, creía en él…
Sus dedos entrelazados decían "Adiós" al ayer.
Su calidez compartida celebraba el Tanabata.
Y Tamaki solo había escrito sobre aquel papel que movía el viento una sola palabra.
"Gracias"
