Notas: Fanart ( twitter . hanabi _ angel / status / 890402835346673664)


Mirio tenía la capacidad de atravesar todas sus inseguridades, su amistad había empezado así, con un niño atravesando la pared que sus pensamientos habían impuesto.

Mirio tenía la habilidad de atravesar barreras.

Tamaki tenía la habilidad de simplemente manifestar complejos.

Aún con las palabras de Mirio, aún con haber oído que un chico de corazón débil como él, era la razón por la que el otro se había esforzado tanto… Aún después de años de oír que para Mirio, él era aún más brillante que un sol…

Mirio podía fácilmente vivir sin él, pero Tamaki no creía posible seguir.

Tamaki devoraba el sol, pero sus emociones lo devoraban a él.

Y ahí estaba Mirio, abrazándolo sin siquiera preguntar, sin que se dijera que algo andaba mal. Mirio era el héroe que no le dejaba hundir en la profundidad de sus atemorizados pensamientos, incluso antes de que él mismo se diera cuenta que se estaba hundiendo.

Una palabra, un roce y las inquietudes desaparecían.

Mirio era cálido como un rayo de sol.

Una palabra, un roce y aún así Tamaki no podía permitirse expresar sus verdaderos sentimientos…

Porque aunque Mirio lograra vivir sin él, Tamaki jamás llegaría a sobrevivir…

Cubiertos de cicatrices, los brazos de Mirio eran cálidos…

Pero el dolor seguía ahí… Tan profundo como los sentimientos que no le dejaban respirar.

Mientras más sentía, más dolía.

Mientras más dolía, los brazos de Mirio triplicaban su calor.

Mientras más sentía, el brillo de Mirio más lo enceguecía…

Nadie podía culparlo por querer, el destino lo había predispuesto así… La vida lo había llevado a aquel punto en un camino de años… Tamaki no tenía la confianza de dar un paso más… Aún si nadie lo culpaba por amar…

Porque mientras Mirio podía lograr lo que fuera sin él, Tamaki a penas podría siquiera pensar en cómo respirar…

La oscuridad tenía la cualidad de hacerte pensar, la noche tenía la cualidad de hacerte revivir recuerdos…

En medio de ambas, con los brazos decorados en promesas y extendidos en una invitación, Mirio, con la luz de la luna a su espalda, tenía la cualidad de brillar…

¿Cómo podían sus sentimientos no profundizarse aún más?

-Bailemos, Tamaki…

Y era casi injusto, como la noche le hacía sentir como si solo fueran eran ellos dos en el mundo.

Y era injusto, como ante la sonrisa de Mirio, Tamaki no podía desear en volver a encerrarse en la oscuridad de su habitación.

Y era injusto, como a Mirio no podía decir fácilmente "no".

-… Mirio…

Y era lo único que podía responder a tal petición, mientras el resplandor de la luna envidiaba el brillo de la sonrisa que se ensanchaba.

Sin vacilar, los brazos de Mirio esperaban.

Y era injusto como Mirio confiaba. Injusto como con Mirio la presión no parecía arrastrarlo, ni con brazos indecisos, temblorosos, la perfección parecía no llamarlo.

Las manos que agarraban firme las suyas, siempre eran tan cálidas…

Y era injusto…

Injusto como Tamaki, que solo podía manifestar, no lograra decir lo que realmente deseaba expresar…

-Dar vueltas sin sentido no es bailar, Mirio…

Injusto como incluso la risa de Mirio parecía brillar…

En medio de la noche, entre pasos descoordinados, era injusto como Mirio parecía leer todos los "Te amo" con un simple agarre de mano…

¿Era la habilidad de atravesar barreras o acaso Tamaki realmente había logrado manifestar…?

Parecía casi injusto, que por Mirio el dolor por sentir se disolviera como hielo al sol, injusto como el dolor a través de los años le volvía quien era…

Injusto…

Injusto para todos los demás…

En noches como esas, para Mirio, Tamaki se permitía sonreír…