AU. Digimon 02

Fanart Butter-Fly ~Tamaki & Mirio version. Digimon AU ( : / goo . g l / 4pXY1f)


Tamaki observaba aquel dispositivo que había llegado a sus manos hace tan solo un día a través de una luz que surcaba el espacio.

D-3… Así Mirio le había llamado, mientras que de un modo casi imposible su sonrisa parecía relucir mil veces más.

Digimundo…

Niños elegidos…

Si no hubiera visto con sus propios ojos como Mirio salía de una pantalla de computador y aterrizaba en el suelo luego de que Tamaki fuera en su búsqueda al terminar de limpiar su salón… Si no hubiera visto una luz atravesar el pasillo con un D-3 negro hacia su persona… Bueno, de todos modos, no habría creído que Mirio mentía…

Las palabras de Mirio parecían haber sido sacadas de un cuento extraño de hadas ¿Digitales?

Mirio parecía haber vuelto de un mundo en que se viven mil aventuras y no le extrañaba. Él era el perfecto modelo de niño elegido, si había que salvar alguna extraña clase de mundo, Mirio era el héroe que brillaba como el sol… Valor… No había mejor forma de expresar a Mirio en una palabra.

Y Tamaki… Tamaki ni siquiera tenía el coraje de hacer conversación con alguien más sin perder la respiración…

Recordar la brillante mirada de Mirio al verlo sostener su negro D-3, su felicidad al decir que Tamaki era también otro niño elegido, apretaba su corazón…

Dolía pensar que lo más probable era que la luz había simplemente equivocado de trayectoria y persona.

Tamaki no había tenido el corazón para arrebatar la sonrisa de Mirio revelando sus pensamientos por un pequeño y desafortunado error.

Y Mirio contemplaba su supuesto D-3 con la fe y el amor que a Tamaki le fallaba al comparar el negro con el azul, claro como el cielo, de su mejor amigo.

Mirio poseía las alas capaces de explorar cualquier clase de cielo, atravesar feroces vientos… e ir más allá del sol.

Tamaki no estaba seguro si poseía alas siquiera…

Incluso si aquel D-3 era en verdad suyo. En aquel apagado tono oscuro, en un negro como las imágenes que jamás se desvanecían: su yo de tercer año, transferido, aburrido, plano, sin valor, derrotado por sus palabras.

El negro quizás si era su color…

Aun así, los sueños de ser alguien elegido, esa clase de sueños… difícilmente se cumplían en personalidades como la de él.

Y Tamaki observaba aquel dispositivo que en Mirio había logrado prender una luz aun más brillante…

Observaba frente a la pantalla encendida de un computador.

Quizás en aquel mundo si había alguien que le dijera que tenia razón, que su elección había sido un simple error…

Observaba frente a una extraña puerta abierta en la pantalla encendida de un computador. Quizás no estaba del todo seguro de querer dejar la mínima oportunidad de poder volar…

Incluso con alas torpes, rotas… Incluso sin alas…

Observaba frente a la irreal vista al otro mundo digital.

Quizás la cálida luz que lo absorbía a su interior no estaba tan mal…

Quizás si hubiera sido otra persona la que lo esperaba con una amplia sonrisa, al lado de una extraña especie de dragón azul, ambos con pulgares hacia arriba y no Mirio, Tamaki si hubiera estado sorprendido.

- ¡Amajiki Tamaki! ¡¿Verdad?! ¡Yo soy V-mon y cualquier mejor amigo de mi compañero es mi amigo!

Quizás si Tamaki no hubiera atravesado la pantalla de un computador, el que se abalanzara una pequeña criatura azul a sus brazos sonriendo, habría sido un gran shock.

Solo segundos bastaban para dejar de lado el sentido común… Y el abrazo de un digimon…

Y las palabras se atoraban en su garganta y sus ojos ardían.

En su mundo plano y aburrido donde no podía soñar con alas, donde el negro era su color, donde Tamaki creía que ser elegido era un error… A veces simplemente solo deseaba volar…

Y como siempre, su mente teñida de recuerdos negros, plagada de ansiosos pensamientos, se iluminaba con un Mirio, que sin dejar de sonreír tomaba su mano y le hacia correr por un mundo diferente, para no dejarle pensar y quizás… Quizás era casi como volar.

Como su primer encuentro, sus primeras palabras, Mirio prendía una llama en su asustado y débil corazón.

Y frente a una flor rosa, sus pasos se detenían,

Frente a una flor rosa, V-mon pedía con euforia que tomara aquel dulce capullo entre sus manos.

Frente a una flor rosa ¿Digihuevo? Mirio lo observaba con toda la confianza que Tamaki fallaba en tenerse a sí mismo.

Frente a una flor rosa, Tamaki sentía crecer una luz que opacaba al resto de sus subestimados pensamientos.

Para Tamaki, Mirio era el sol, con él a su lado, en su mundo sin nada, Tamaki se permitía creer en infinitos sueños, en la calidez que emitía un Digihuevo en forma de flor, en un digimon en forma de dragón y a veces, incluso podía tener fe en sí mismo.

Para Tamaki, Mirio era el sol, pero estaba seguro que la flor entre sus manos le consideraba una fuerza capaz de eclipsar cualquier otro astro.

- ¡Hola! Soy Wormmon, tu compañero digimon. He estado esperando mucho tiempo a que alguien con un corazón bondadoso lograra levantar el Digihuevo de la amabilidad.

Quizás si Tamaki no hubiera atravesado una puerta al digimundo, abrazado a un digimon dragón azul, escuchado la voz de un digihuevo en forma de flor… Ni visto a una gran oruga verde de expectantes ojos que le hablaba y observaba en adoración, en ese momento sus lágrimas no serían de felicidad.

-Y-Yo soy Amajiki… Tamaki…

-Tamaki-chan… Mucho gusto.

Y las palabras de Wormmon eran cálidas, mientras se acurrucaba a su lado.

La mirada de V-mon era cálida, mientras sonreía.

Y la mano de Mirio era cálida siempre que se apoyaba en su hombro.

-Tú y Wormmon van de la mano, Tamaki… Incluso si tenias miedo y no creías en ti ¡Sabía no era perdida de tiempo esperar y que el digihuevo de la bondad pertenecía a ti! Ambos son capaces de convertirse en una fuerza capaz de quemar al mismo sol. ¡Con valor las orugas pueden volverse grandes mariposas! Y ¿Sabes? Me gusta el negro de tu D-3, después de todo es gracias a la oscuridad que la luz es capaz de brillar… Después de todo… Es gracias a Tamaki que soy capaz de seguir… Solo debes confiar más en ti.

Tamaki siempre había sabido que Mirio no necesitaba de una capa para convertirse en su héroe. La oruga tímida, ansiosa, de mente en blanco y mejillas rojas que vivía dentro de él, sabía que no había nadie mejor en quien creer.

Incluso si eran alas torpes, rotas, débiles o pequeñas… Creía en las palabras de su mejor amigo en que llegaría el día en que pudiera volar.

Y solo podía ser producto de otro mundo… Pero Tamaki estaba seguro que eran los latidos del corazón de Mirio que se entrelazaban a los latidos de su propio y agradecido corazón.