Advertencias: este fragmento contiene lemon, obviamente :D. Va dedicado a quienes leen "35 y solito" y siempre me reclaman que allí nunca hay lemon… compenso un poquito con esto, ¿a que sí?
Epílogo
—¿Estás seguro de que querés hacerlo ahora?
—¡Sí! ¡Esperé por tres malditos años!
—¿A los quince años y con la muñeca enyesada estabas pensando en esto?
—¡Todo el mundo a los quince años piensa en esto! ¡Con más razón si ni siquiera podía usar mi puta muñeca!
Levi suelta la remera de Eren trabada en sus brazos, a la altura de sus codos, y de pronto larga una carcajada.
—¿De qué se ríe? ¡No me deje así! ¡Nunca se ríe y elige hacerlo cuando me está desvistiendo!
El chico baja los brazos y se cubre el rostro enrojecido con la ropa. La vergüenza le sale por las orejas.
—Es que… en serio… te imaginé mirándote la mano dura, frustrado… —Levi se limpa las lágrimas de tanto reír.
—Lo único que voy a recordar de mi primera vez, si llega a ocurrir en algún momento del día de hoy, es lo mucho que usted se burló de mí.
Como no puede ver, Eren se sorprende al sentir que le levantan la remera hasta la nariz para besarlo.
—Ya callate —susurra el hombre entre un beso y otro.
Sin dejar de lamer y morder sus labios, acaba de quitarle la polera y le desabrocha el pantalón.
—Yo también estuve esperando tres años —explica, antes de acorralarlo contra el ropero de su habitación e inclinarse para besar su cuello, su pecho casi lampiño, su ombligo.
Eren contiene la respiración, sabe lo que podría venir por las películas, se bañó minuciosamente preparándose para este momento, pero ninguna fantasía previa pudo anticipar la mezcla de confusión, miedo, sorpresa, ansiedad y placer que en este momento lo invade. No tiene idea de qué hacer con las manos, dónde ponerlas, si juntar o separar las piernas, si gemir o estar en silencio (¿no le había pedido que se callara?), si abrir o cerrar los ojos, ¿qué acaso el cuerpo no reacciona solo en estas situaciones?
Percibe la lengua que lo acaricia, que juega con su pene hasta endurecerlo por completo, y se le escapa tomarlo del pelo, pidiendo más. La boca del otro dibuja una media sonrisa, incompleta porque se dedica a otros menesteres que lo requieren. Muy despacio, mientras tanto, un dedo empapado en lubricante recorre el deseado orificio.
Ahora sí tiene que gemir, le duele e incomoda detrás pero adelante ya tiene ganas de eyacular; ambas sensaciones se enlazan y multiplican. De pronto ya no sabe si su "más rápido, más rápido" se dirige a la boca de Levi o a su dedo, luego sus dedos, y finalmente un extraño vacío que le deja paralizado.
—Vení, vamos a la cama, ¿querés?
Se recuestan uno junto a otro, en cucharita. Levi se desvistió en el camino, a una velocidad sorprendente. Lo abraza por detrás y susurra en su oído.
—¿Estás seguro?
—S—sí… ya… ya te dije que sí…
—Pero si te duele, ¿me vas a decir?
—Sí, sí… por favor… ya métalo…
Con la punta, le acaricia la raja suavemente.
—No quiero lastimarte. Quiero que disfrutes tanto como yo. Podés pedirme lo que quieras.
—¡Quiero que me coja!
Otra vez una risita, esta vez leve. La impaciencia del adolescente se le hace graciosa, o quizás solo le cuesta reconocer ante sí mismo cuánto lo enciende verlo así, desesperado.
Se coloca un preservativo y entra con lentitud, atento al más leve quejido. Pero Eren se muerde los labios y no protesta por nada. Al contrario, pronto está balanceándose, buscándolo, forzando el ritmo que precisa. Eso acaba por romper las reglas amables con que Levi intentaba controlarse, y acelera sus movimientos, cobrando consciencia al fin de cuánto, cuánto esperó por esto.
Cuando eyacula se siente tan feliz que dice algo que nunca hubiera esperado admitir tan temprano. Tal vez por la vergüenza que eso le genera, sale rápido y lleva el rostro hasta la entrepierna del otro, chupando hasta hacerle terminar también. No se preocupa de ponerle un condón, no piensa en nada. Eren le aprieta la cabeza, con los ojos cerrados.
—Levi, yo… ¡yo también lo quiero!
Se quedan inmóviles, Levi recostando el rostro sobre su vientre, el otro acariciándole el cabello.
—Este es el mejor regalo de cumpleaños que haya recibido en mi vida.
—Qué bueno, porque me gusta mucho hacer regalos de estos.
Ambos ríen quedito. Después de tantas idas y vueltas, al fin ambos pueden ser francos con sus sentimientos. Tomándose de las manos, transitan felices los extraños peldaños de esta larga y hermosa escalera que es el amor.
* * * FIN DE VÉRTIGO * * *
Notas de Autora: ¡Gracias por leer hasta aquí! Y si quisieran dejarme algún reviewcito, les estaré muy agradecida 3
