Memorias de Viaje
Capitulo 3
6 de mayo de 1994
Ambos reían como si no hubiera un mañana, era difícil evitarlo, la risa de la joven cocinera resultaba demasiado contagiosa, a su vez Ryoga al reír a carcajadas estimulaba la risotada en Ukyo. Habrían pasado toda la mañana así de no ser por una dulce ancianita que les pidió se marcharan, pues considero estaban dando una mala imagen a su negocio, la respetable mujer, creía que ambos chicos estarían saturados con sabrá dios que droga de moda, que los hacia reír de la nada.
-"Juventud descarriada…"-Pensó para sí la mujer.
Y eso no era algo que ella quisiera afuera de su pequeña dulcería. Ukyo, intento recobrar la postura tanto como pudo, se disculpo con la mujer, ambos hicieron una pequeña reverencia, acto seguido Ukyo tomo a Ryoga de la muñeca y se lo llevo corriendo rumbo al malecón.
-¡Apresúrate P-Chan! Que no tenemos todo el día-
-No me llames así por favor-Refunfuño el muchacho de colmillos grandes.
Ukyo le saco la lengua en gesto burlón, y apretó el paso.
Corrieron tomados de la mano un par de cuadras hasta detenerse frente a un local de
-_ son una delicia-dijo Ukyo apuntando al pequeño local de comida-Vamos te invito uno.-
Con calma y a paso despreocupado continuaron rumbo al malecón, saboreando cada bocado de su_. Así caminaron por la orilla del malecón, cuando Ukyo cayó en cuenta de algo, Todo el camino desde el puesto de dulces de la anciana, hasta la playa principal, lo cubrieron tomados de la mano, sus mejillas se tornaron ligeramente rojas, intento mirar de reojo a su compañero para adivinar su reacción, no parecía incomodo ni molesto, quizá ni siquiera lo había notado aun…
Ryoga sí que lo había notado, pero le pareció seria más un gesto de misericordia por parte de Ukyo, si ella le soltaba de la mano era mas muy posible que el terminara perdido otra vez, entonces del otro lado de la acera una pareja le llamo la atención, parecían rondar los 50 o más años, caminaban tomados del brazo, conversando alegremente. Sonrió para sí.
Fuera por lo que fuera, sentir la cálida mano de Ukyo sujetando la suya, era reconfortante.
Una vez en la orilla de la playa, colocaron un par de toallas en la arena, a una distancia prudente de la orilla del mar, para poder sentarse cómodamente, Ryoga clavo la sombrilla que llevaron para protegerse del sol, mientras hacía esto perdió de vista a Ukyo por un par de segundos, cuando escucho su voz llamándolo, por reflejo la busco con la mirada, ahí estaba ella, se había quitado el short y el rompevientos, traía puesto un bikini negro con vivos rosa, que hacia un hermoso contraste con el blanco de su piel. Entonces ella lo tomo nuevamente de la muñeca y lo jalo hacia las olas,
-¡Vamos Ryoga, a por un chapuzón¡…
No pudo oponer resistencia pese a saber cómo terminaría eso.
El Brillo del sol aturdía sus sentidos, el calor le restaba fuerzas, podía verla chapoteando y jugueteando en la cálida agua del manantial, las aguas termales de Atami, su hermosa silueta el brillo del sol, el calor, ella mostraba su felicidad a cada momento…
-¡Ryoga¡, ¡¿ Estás bien?!, reacciona dime algo por el amor de dios…-
Al abrir los ojos lentamente P-Chan vio una borrosa imagen de su bella amiga, conforme se aclaro su visión, pudo distinguir su rostro, aterrada, con sus maravillosos ojos azules inyectados de sangre y lagrimas…
Mientras recobraba el sentido, Ryoga intento decirle que estaba bien, y que no llorase, pero de su garganta lo único que salió fue un
-kwiiikwi-
-Por dios Ryoga perdóname, el agua fría… debí considerar que la fuerza de las olas…-No pudo terminar su oración, el llanto volvió a ella, mientras se aferraba al pequeño cerdito negro, oprimiéndolo contra su pecho.
-Disculpe señorita, es mejor si lleva ya a su mascota al veterinario está sangrando por las fosas nasales-
Le dijo un hombre que estaba entre la multitud de curiosos que se formo al percatarse de la jovencita valiente, sin dudar un segundo se sumergió en el mar, para rescatar a su pequeña mascota, un cerdito negro con una pañoleta amarilla con rectángulos negros.
Tras confirmar que P-Chan estaba ya consiente aunque aparentemente algo aturdido, Ukyo corrió de vuelta al hotel, con P-Chan en sus brazos,
-Perdóname Ryoga, prometo que no habrá más agua fría en lo que resta de estas su parte P-Chan solo asintió con la cabeza en señal de aprobación.
Corriendo entro al pequeño hotel, ignorando el reclamo de la mujer de recepción, que le pedía no corriera dentro, como un rayo subió las escaleras hasta su habitación, delicadamente coloco a P-Chan sobre la cama mientras llenaba la pequeña tina de su habitación con agua tibia, no quería quemar a Ryoga, con agua demasiado caliente. Separo una toalla y un cambio de ropa seca, para que Ryoga pudiera vestirse, acto seguido tomo al pequeño cerdito entre sus brazos y con cuidado lo coloco en la bañera, la transformación fue instantánea, igual(como era de esperarse) que la de Ran-Chan. Llena de emoción Ukyo abrazo a su amigo, que parecía estar ya repuesto, el rostro coloradote de Ryoga era coronado por una sonrisa de vergüenza, La preocupación inicial de Ukyo por la salud de su amigo, le distrajo de un pequeño detalle, estaba ella abrazándole efusivamente, y el, él estaba desnudo… ahora el rojo en el rostro de Ukyo rivalizaba con el sonrojo de Ryoga, ella solo atino a soltar una risa nerviosa y salir lentamente para darle un poco de espacio a su amigo, cerrando la puerta del baño tras de si, inhalo profundo y exhalo con alivio, otra vez de una u otra forma ella había estado a poco de matar a Ryoga, Si bien en Omiyage, había bastado una petición, aquí en Atami, había sido un descuido de su parte,
-¿En que estabas pensando Kuonji?-Se reclamo a si misma, mientras nuevas lagrimas brotaban de sus ojos azules,
