Recordatorio: Choromatsu está en el cuerpo de Totoko y Totoko en el de Choromatsu.

1.

Luego de salvar el día junto a sus hermanos y haber logrado una reconciliación con Iyami y Chibita, la multitud los volvió a recibir con puros abrazos y halagos. Se acercaron antiguos amigos, amores y hasta algunos familiares que habían creído perdidos luego de disputas muy fuertes entre ellos.

Claro que, ahora que habían crecido debidamente, eso ya no podía ser posible...

...como también dejaba de ser imposible que aquella idol que Choromatsu siempre había amado cuando era un fracasado por fin se diera cuenta de su existencia.

La desventaja y depresión era, obviamente, que él no estaba en su verdadero cuerpo para poder disfrutarlo sino que en el de Totoko.

—¡Eso estuvo increíble, Choromatsu-kun!—La armoniosa voz de Nya-chan penetró sus oídos ahora femeninos y se clavó en su corazón de mujer al saber que no estaba siendo el verdadero receptor de esas palabras—. No sé como lo hiciste, pero en serio que nos salvaste a todos.

Choromatsu podía notar sobre el hombro de Totoko que las preciosas joyas que Nya tenía por ojos resplandecían más que cualquier estrella. Y él, con su vieja persona insulsa y aburrida, pero él al fin y al cabo, era el causante de ello.

—O-Oh... eso... la verdad es que mis hermanos ayudaron mucho, sí. Mucho. No lo habría logrado sin ellos—respondió Totoko, intentando alejarse de las inquietas manos de la idol que insistían con tomar las suyas. Era consciente de que debía dar una buena imagen, pero a pesar de haber crecido debidamente, no podía tolerar tan fácilmente que su antigua rival se le estuviera casi colgando en su agradecimiento infinito.

—¡Vamos! Ya no tienes problemas de ego, ¿verdad? No debes ser modesto. Está bien. Puedes confiar plenamente en mí. No te juzgaré. Son cosas del pasado—dijo, abrazándose a su brazo y rozándolo con sus pechos pero de forma sutil. Las mejillas de Choromatsu se sonrojaron, llamando la atención de Nya y transformando drásticamente su expresión adorable en una de desprecio—. ¿Qué miras, atún?

Choromatsu entonces pestañeó, saliendo abruptamente de su trance. Procesó la información unos segundos antes de retroceder, rascándose la nuca apenado. Pese a que ya llevaba bastante tiempo en el cuerpo de Totoko, no terminaba de adaptarse cuando alguien le hablaba y mucho menos lo haría si era su amor pasado (y actual) quien lo hacia.

—N-No miro nada... Yo también creo que Choromatsu-kun estuvo genial—comentó, ganándose una mirada curiosa y otra completamente celosa.

—Nadie te preguntó, ¿sabes? Además, ¿tú no te habías casado con un magnate del petróleo?

Totoko frunció el ceño, empujando lo más delicadamente que pudo a Nya y se comenzó a alejar intentando no hacer tanto escándalo pese a que había sido una de las protagonistas del hecho. Sin embargo, como había sido un héroe (o heroína, en su interior) nadie cuestionó nada y le permitieron marchar.

Choromatsu observó abatido como la expresión de Nya al ver marchar su antiguo cuerpo era de curiosidad y a la vez decepción. Había imaginado y soñado tantas veces que la idol reaccionara de esa manera solo con él... y ahora que se cumplía, no podía disfrutarlo.

Fue como si lo difícil de la realidad se le cayera encima.

Sí, había crecido debidamente, había logrado alcanzar una gran cualidad al punto de poder salir de su cuerpo y meterse en el de una chica...

¿Y de qué servía?

Si no podía tener lo que siempre había deseado.

A Nya no le importó que los ojos marrones se cristalizaran y marchó detrás del chico, dejándolo atrás.

Como en su antigua vida.


Pasaron los días y todo se puso cada vez peor. Nunca supo cómo, pero Nya consiguió su dirección donde vivía actualmente con Totoko. Y prefería no recordar como había acabado esa visita, pese a que las cortinas rotas debido a los rasguños y los pedazos de cerámica desperdigados por el piso antes pertenecientes a los jarrones le recordasen muy bien como había sido todo.

Estaba terminando de juntar la última reliquia destrozada cuando Totoko por fin le habló, habiéndose mantenido en silencio todo ese tiempo.

—Iré a hablar con ella. Le diré que es una loca. Que se aleje de mí y de nosotros. No es que seamos algo, pero somos como hermanos... o primos cercanos ahora y no le permitiré hacer lo que quiera.

Oír esas palabras con su vieja voz le hizo sentir un agujero en el estómago. Se sobresaltó tanto por la advertencia de Totoko que no prestó atención y acabó cortándose con un trozo afilado en uno de sus dedos.

—¡Au...!

Totoko dejó inmediatamente su puesto en recuperación de cortinas y fue corriendo a verlo, agachándose con cuidado para no lastimarse también.

—¿Qué pasó? ¿Te lastimaste?—Vio el hilillo rojo danzar por la piel y entonces frunció el ceño, mirándolo con reproche—Oye, recuerda que estás en mi cuerpo, ¿quieres? Si al menos te soporto que veas mis pechos todos los días y los manosees cuando vas al baño te pido que trates de mantenerme entera.

Choromatsu se ruborizó, sintiéndose molesto de que aún recordase esos primeros incidentes (¡eran inevitables! ¿qué culpa tenía él?) cuando empezaron a vivir juntos por temas de conveniencia.

—Lo siento, es que me distraje.

Sus antiguos ojos verdes lo observaron con intensidad, analizándolo. Choromatsu ya había aprendido a leer las miradas en sus ojos y sabía que lo que diría a continuación no le gustaría.

—O hablas tú con ella o hablo yo, pero mantenla alejada de la casa.

Bueno... pudo haber sido peor.

Debía admitir que Totoko había aprendido a ser más tolerante.


Lo que sí no pudo haber sido peor fue su encuentro a solas con Nya. La había esperado luego de uno de sus conciertos (y se había tenido que resistir mucho para no colocarse su mercancía de ella o Totoko iba a asesinarlo por ver su cuerpo con esa 'basura', como ella la llamaba) fuera del estadio en el que lo había dado. Totoko nuevamente había jugado un papel fundamental al enseñarle el atajo para poder llegar a esa zona, esquivando a la seguridad y a los fans con problemas mentales.

Choromatsu no podía dejar de sudar de nervios, esperando con todo el deseo del mundo que apenas Nya lo viera, no gritara para que lo sacasen de su vista. Tendría a su antigua rival en frente de ella y obviamente las cosas no terminarían bien.

Y no lo hicieron.

—¡Nya-chan...!—llamó apenas la vio salir cambiada, con ropa normal y cómoda, como nunca la había visto. No obstante debió callar cuando sus ojos lo apuñalaron sin dudarlo.

—No me digas Nya, atún.

—A-Ah... lo siento... Hashimoto.

Pero de nada sirvió el cambio porque su amada idol lo dejó atrás, prohibiéndole el paso al indicarle a su guardaespaldas que no le permitiera continuar detrás de ella.

Solo pudo verla marchar.


—¡ES LA MALDITA QUINTA VEZ QUE ESA GATA PULGOSA VIENE A CASA!—El grito de Totoko fue tan potente que retumbó en las paredes, aturdiéndolo. Choromatsu dejó de dibujar a Nya y escondió el dibujo al cerrar el cuaderno.

Sabía que si Totoko llegaba a verlo probablemente lo mataría, pero no podía luchar contra su trazo. Cuando la mano pedía dibujar algo, debía dibujarlo (y eso aplicaba a la masturbación también. Algunas cosas no cambian incluso luego de crecer como es debido)

—¡Estoy harta! ¡En cualquier momento pondré pinchos en toda la vereda con tal de que no se acerque! O un explosivo. Sí, eso, ¡debería llenar todo de explosivos para que Hashimoto vuele! Sus tripas y sangre salpicarían todo el lugar ¡MUAJAJAJA!

Choromatsu intentó mantenerse sereno pese a que podía ver el fuego de la maldad detrás de Totoko.

—N-No creo que sea necesario hacer eso, Totoko...—Ahogó un respingo cuando la cabeza de la aludida giró cuan niña del exorcista, viéndolo con odio. Sin embargo, reunió valor y agregó:—He intentado hablar con ella, pero no me lo permite—dijo con algo de timidez—. ¿Por qué no le dices que me haga más caso? Estás en mi cuerpo y te escuchará.

—¡¿Estás loco?! ¡Eso sería como tirar años de rivalidad a la basura! No soportaré que mi imagen sea manchada por un capricho tuyo.

—¡Pero dejaría de acosarte! Yo me haría cargo de todo, ¡en serio! Algo se me ocurrirá después para que ambos estemos cómodos.

Totoko se quedó en silencio, pensando. Tenía que admitir que siempre que habían estado en problemas, Choromatsu lo había solucionado con su inteligencia. Además, él había cambiado (excepto en sus patéticos gustos gatunos, ew) ahora que había crecido y podía confiar en él.

—Está bien, Choromatsu-kun... Intentaré que ustedes dos queden a solas para poder hablar. Déjamelo a mí. Pero si fallas...—Y entonces deslizó su dedo por su cuello.

No tuvo que repetirlo dos veces.


La verdad debía admitir que las mujeres hacían magia, pues Totoko había conseguido su tiempo a solas con Nya. Y no solo una vez, sino que varias. Ese era el séptimo encuentro que tenían y la coraza que Nya solía tener con Totoko, comenzaba a desmoronarse.

Nya no entendía como podía ser que su archienemiga realmente hubiera cambiado tanto. Llegó incluso a pensar que la admiraba y que también debió de haber crecido debidamente como ella.

Pero aún el orgullo persistía en su interior y se intentaba inclinar (a propósito, no porque así lo sintiese en realidad) por Choromatsu. Él siempre había ido a sus conciertos y era un gran seguidor... No podía simplemente dejarlo pasar como solía hacerlo.

Ya no quería ser así.

Y sabía que Totoko la estaba cambiando... para bien.

Las miradas que ambas se daban empezaban a cambiar también.

Y no sabía como explicárselo a su corazón.


—Pensé que habías quedado en salir con Totoko-chan hoy—Nya observaba tímidamente el suelo. Había dejado plantada a Totoko para ver a Choromatsu, porque la última vez había acercado demasiado su rostro al contrario. Y no, no, eso estaba completamente mal.

Ella seguía siendo una idol, ¡los noviazgos estaban prohibidos! Y mucho más si llegaba a ser uno con otra mujer...

Solo tenía una opción: debía obligarse a tener otros sentimientos. Fingiendo terminaría por creerlo con el tiempo.

No importaba vivir en una mentira si sería para bien.

Estaba bien.

Solo... debía hacerlo.

—Y-Yo... u-uh...

Tenía que hacerlo.

—...u-uh...

¡PRONTO!

—...E-Es que yo...

¡ANTES DE QUE LOS MALOS SENTIMIENTOS TOMARAN EL CONTROL!

—¡Vine a decirte lo que siento por ti!

—¿Ehh?


Choromatsu observaba pasmado a Totoko. Por suerte estaba sentado, porque de lo contrario ya se habría caído de la sorpresa.

—¿Qué Nya-chan te dijo qué? ¿QUÉ? ¡¿AAAHHH?!

—¡Lo que oíste! ¡Lo que acabo de decirte! ¡Agh, es tan repugnante!—Frotó sus manos en su cabello, sin saber exactamente que pensar de toda la situación que se le había presentado—¡No logro entenderlo! ¡¿No se suponía que ustedes dos estaban bien?!

—¡Es que sí! ¡Estamos bien! O e-eso creo... ¡Si ella ha de sentir algo, debe ser por mí! ¡No por ti!

—Oye, no digas cosas tan asquerosas. Sigues en mi cuerpo.

—¡Y tú en el mío sin hacer nada! ¡¿Y Nya-chan está enamorada de ti?!

—Es que soy irresistible incluso en este escuálido cuerpo tuyo.

—Por favor, Totoko-chan...

Totoko respiró profundo, poniendo en orden todas sus ideas.

—Ahhh, mira, mira, haremos algo... Cada uno volverá a su respectivo cuerpo, ¿está bien? Ya ha pasado demasiado tiempo con este cambio y al parecer ya tienes bastante confianza como para conquistar a esa gata en tu propio cuerpo. No la rechacé y me contuve de decirle todas sus verdades, así que tendrás oportunidad—dijo, logrando que Choromatsu respirara despacio. El solo hecho de pensar en Totoko mandando a quien sabe donde a su amada no lo tranquilizaba precisamente.

Por suerte no había sucedido (y vaya que lo agradecía)

Inhaló profundo antes de clavar sus ojos aún cafés en los verdes.

—Está bien, hagámoslo.


El cambio de cuerpo no fue tan complicado como habían pensado. Lo que sí no se habían esperado había sido que una vez ahí se sintieran tan extraños. Choromatsu sintió alivio al dejar de sentir ese peso en su pecho y Totoko experimentó una pérdida en su parte baja.

Pero en general estaban bien.

Totoko se estiró, tocándose sin pudor sus pechos y riendo divertida.

—Ahhh, los extrañaba. Me gustan más que tu pene pequeño, la verdad.

—No hables de mi pene por favor—pidió Choromatsu, arreglándose la ropa—. ¿Por qué no te acomodas cuando te vistes? Ugh, se siente raro estar desaliñeado.

—Habla el que nunca se maquilló cuando estaba en mi cuerpo.

—¡Esa cosa pica!

—Sí, sí... mejor ve a buscar a esa gata de pacotilla.

—Oye, no le dig-...

—Solo ve.

—¡Me voy pero no porque tú me lo digas!


A diferencia de cuando estaba en el cuerpo de Totoko los primeros días, Nya accedió rápidamente a verse con él. Quizás quería aclarar todo el asunto del que le había contado Totoko.

Habían acordado en verse en un bar bastante tranquilo y cuando entró al lugar y la vio ya en una de las mesas, enseguida se apresuró a sentarse con ella.

—Perdón, ¿te hice esperar mucho?—preguntó apenado, sintiendo como sus mejillas se ruborizaban. La idol negó suave con la cabeza terminando por sonreírle con calidez, sin embargo Choromatsu pudo distinguir en su expresión un rastro de pena.

—Choromatsu-kun, ya sé que tú me pediste reunirnos, pero te agradecería si me dejases hablar primero.

—Oh... claro. Te escucho.

Nya respiró profundo, cerró los ojos y reunió valor para poder soltarlo por fin.

—Quiero pedirte que olvides lo que te dije la última vez. Comprendí que me estaba engañando a mí misma y que en realidad no tengo esos sentimientos por ti. Mi corazón está con otra persona y no sería justo para ti que te mintiera de esa forma. Así que...—Se levantó despacio y entonces hizo una reverencia—¡Lo siento!

Choromatsu pestañeó atónito antes de controlar como podía el tic en su ojo.

Acababa de recuperar su pene y ya volvería a perderlo... pero esta vez porque Totoko iba a castrarlo.


¡Ahhh! ¡Lo logré! Xwx Me faltaba el último párrafo gente y recién llegó a casa. Estoy muy cansada, vi algo que me desanimó hace poco y pues pensaba que lo publicaría ya mañana, ¡pero me alegra haber cumplido conmigo misma!

Aunque estoy pasando por dificultades, realmente quiero hacer este proyecto asi publique el oneshot/drabble un domingo ¡Deseenme suerte!

Por si no se entendió la idea de éste: Nya se enamoró de Choro en el cuerpo de Totoko y entonces como Nya no quiere amar a su antigua rival y a otra mujer, se quiere forzar a querer a Choro (o sea Totoko, porque ella está en su cuerpo) Ya conocemos a Totoko (por cierto, es la primera vez que las escribo, a ella y a Nya ¿como quedó? Sean sinceros ;;) y obviamente ella no toleraría eso, por lo que deciden cambiar de cuerpos para que Choro disfrute su 'premio' como se debe.

Pero~ nuestro pajero tiene tanta mala suerte que una vez en su respectivo cuerpo, Nya decide inclinarse por sus verdaderos sentimientos, o sea se irá con Totoko... que ahora es ella en serio x'DD Así que imaginen el desenlace JAJAJA Yo me imagino a Choro bajo nubes grises de lluvia y sin pene porque se lo arrancaron, jeh (?)

La verdad es que este primer capítulo me enganchó con el ChoroNya/TotoNya y curiosamente fue un hecho que el fandom dejó pasar un poco :'v en fin~

Espero hayan disfrutado, ¡nos leemos la semana que viene! (espero)

P.D: No hice autocorrección así que perdonen si encuentran alguna parte fea. La ansiedad por publicar y la tristeza no son buena combinación ¿?

Bel