4.

A. Paletas.

Desde esa tarde en la que Osomatsu se había quejado como un niño caprichoso por tener una paleta de tres milímetros menos que la de Choromatsu, Todomatsu se había visto obligado a cumplirle cada capricho para no volver a oír sus lloriqueos.

Solo que a veces Osomatsu se pasaba de listo… pero todo tiene un límite.

—Ahhh, tu ropa es más linda que la mía, Tottyyyy—dijo, mirando como el menor se había preparado para salir—. No es justo, también quiero sentirme bonito, Tottyyyy. Ayúdame a tener ropa linda, Tottyyyy. Quiero que las chicas se fijen en mí, Tottyyyy—Con cada oración que daba, el oído del más pequeño sufría ya que era de lo más irritante que había oído en su vida.

—Cállate, niisan. Tengo que salir y me estás retrasando—reprochó, terminando de ponerse los zapatos para poder salir a la calle por fin. Cuando la puerta se cerró, Osomatsu cambió su semblante infantil a uno más serio y oscuro.

Hacia casi un mes que venía persiguiendo la atención del menor y éste lo consentía, pero nunca con el verdadero interés que buscaba realmente.

Pero ya lo había decidido.

Esa noche no le permitiría a Todomatsu dormir hasta que le cumpliera el capricho que venía buscado desde hace tanto.

Y era un beso.

B. Descontrol civil.

Habían ya pasado unos días desde esa noche en la que toda la ciudad había sido víctima de un afrodisíaco, con la amplia diferencia de que ellos no habían podido dejar su virginidad atrás. O al menos en su mayoría.

Aún en ese momento, al transitar las calles podían ver restos de productos sexuales, incluidos juguetes y algunas lociones totalmente vacías. Cada vez que se encontraba con algún elemento así, se hacían los desentendidos, desviando la atención del objeto que por dentro deseaban poder usar alguna vez.

—Ahhh, muero de hambre—dijo Osomatsu llevando sus manos a la nuca, sirviéndole de almohada—. Espero que Chibita tenga muchas ganas de cocinar hoy.

—No pagas y aún así tienes el descaro de esperar que te cocinen—declaró Choromatsu. Osomatsu frunció el ceño.

—¿Ahhh? ¿Qué te pasa, Pajamatsu? Tú tampoco pagas.

—He dejado un par de monedas de vez en cuando—Se defendió.

—Con tres monedas tocadas por tu paja no hará mucho, la verdad.

Choromatsu iba a responderle, sin embargo Totty lo interrumpió. Habían llegado.

—Está cerrado.

—¡¿Cómo que está cerrado?!—Osomatsu corrió desesperado en busca de respuestas y explicaciones ante la falta del responsable del mágico oden. Solo pudo encontrar una hoja de papel que indicaba una ausencia por cierta cantidad de días, aunque siendo Chibita sí les parecieron muchos.

—Que extraño, ¿qué le habrá sucedido?—preguntó Choromatsu más preocupado que enfadado mientras los demás discutían que hacían o donde comerían ahora. Nunca notaron que la mirada azul se quedaba fija en el cartel, insistente, como si el dueño de la letra fuera a aparecer de un momento a otro con solo sentir sus ojos sobre ella.

Pero, apareciese o no, le debía una disculpa ya que era el responsable de sus dolores musculares.

Aquella noche había sido el afrodisíaco que por tanto tiempo habían estado evitando.


NO ME IMPORTA EL HATABITA O CHIBIHATA, PARA MÍ CHIBITA ESTUVO CON KARA ¿? Esta ship me está pudiendo mucho x'D

Y no podía dejar pasar el detalle Beni de las paletas!

También iba a escribir un drabble sobre el cambio de orden al dormir (el cual odio, por cierto c:) pero lo dejaré para otra ocasión. Quizás oneshot.

Nos leemos!

Bel