*aparece el fantasma de Reiken, porque al parecer una hoz asesina apareció de repente mientras desayunaba tranquilamente y decidió que su vida ya no era tan importante*
Hola~,que tal, mis Nighters? He regresado de las profundidades del Mundo de las Tinieblas. Perdonen por la tardanza uwu En temporada de escuela no me pongo a hacer nada que no tenga que ver con la escuela xd E igual sufrí un paro completo de imaginación... Peeero jamas se me olvido la historia! NEVAH. En fin, los dejo leer, espero que no se hayan olvidado de mi, o de esta historia, jaja :c
Disclaimers: Nada me pertenece, solo la trama, el rojo que me saque en Calculo, y la frustacion de tener mala memoria c:
Los amo uwu/
\~Soul Sacrifice~/
_.-~"Lucha por lo que tanto amas o deseas… quien sabe cuánto te dure tu felicidad cuando lo obtengas."~-._
Justo cuando estaba a punto de recibir un golpe, algo se interpuso entre nosotros.
Algo parecido a una hoz muy grande.
– Eh, Luka, ¿intentando quedarte con toda la diversión para ti?
Había aparecido de la nada, en el aire. Salía como de una especie de portal al tiempo que interponía su guadaña entre el pelirrojo y yo. Una sonrisa estaba plasmada en su rostro y poseía una mirada desafiante y retadora. A veces me preguntaba si para Meiko su trabajo era más un juego que un oficio.
–Te tengo, infeliz –de su arma salió una especie de onda expansiva que mandó volando al Desterrado varios metros antes de que cayera al suelo, recibiendo la espalda todo el impacto del golpe.
– ¡Meiko! –exclamé sintiendo alivio– Buena hora para llegar.
– Oh, ya había llegado –se arremangó su camisa, se acomodó el chaleco negro y posó su arma sobre un hombro–, sólo estaba esperando el momento más interesante para entrometerme.
– ¡Maldita hija de…! –el Desterrado se levantó del suelo con dificultad y había intentado abalanzarse sobre alguna de nosotras pero en el momento Meiko le asestó un buen golpe en el torso con el reverso de la hoz.
– Me has causado muchísimos problemas, infeliz –habló con un tono de voz que hasta a mí me hizo temblar–. Quisiera deshacerme de ti de una buena vez, pero… te solicitan en otro lado.
El Ángel de la Muerte estaba a punto de hacer otro movimiento cuando de repente aparecieron alrededor de siete personas encapuchadas y se colocaron detrás de Ritsu, haciendo que Meiko se detuviera en el acto, y mirara con interés la escena frente a ella.
Agarraron al Desterrado y lo ayudaron a pararse, aunque se veía muy lastimado y se tuvo que apoyar en dos encapuchados que lo estaban sosteniendo por los brazos. Uno de ellos se paró frente nosotras y habló – Bien, nosotros nos encargaremos de él desde ahora.
Iba a empezar a renegar sobre la imprudencia de sus acciones y sobre el asunto en el que estaban interfiriendo, pero Meiko me detuvo y me dirigió una rápida mirada diciéndome en silencio que ni se me ocurriera decir algo que pudiera molestarlos. Luego sonrió maliciosamente y volteó a verlos.
– Vaya, ¡que sorpresa verlos por aquí! –hizo una reverencia– ¿Acaso me perdí de algo?
– Lo necesitamos para una tarea, Shi no tenshi. No puedes intervenir esta vez.
Meiko frunció el ceño – Eso no es divertido… – y desintegró su hoz en el aire, luego se cruzó de brazos.
– Y a ti, Caído – se dirigió a mi quien parecía ser el líder del grupo –, grandes problemas te esperan.
Y luego todos hablaron en unísono, como en esas típicas películas de terror donde aparecen sectas raras – De ocho tendrás que cuidarte, a siete deberás salvar, pero a diez debes de tener en cuenta.
Después desaparecieron, rodeados de humo negro. Se llevaron a Ritsu con ellos y me dejaron confundida junto con una castaña algo frustrada. ¿Quiénes se creían que eran? ¿Qué cuernos fue todo eso? – Amm… Meiko, ¿acaso…?
– Luka, déjame decirte –colocó una mano sobre mi hombro–, que ahora si valiste queso. Derretido… Sin tostadas que te acompañen.
Bueno, de todos modos no estaba esperando palabras de aliento de su parte. Digo, se supone que la muerte lo único que trae son malas noticias, ¿no?
¿No?
Pasó una semana, y al parecer todo rastro de la existencia de Ritsu desapareció de un día para otro, como si nunca hubiese llegado a la escuela. La única que se acordaba del pelirojo era (aparte de los gemelos, Meiko y yo), desafortunadamente, Miku. Y cada vez que me preguntaba por él me hacia la desentendida, fingía ser ignorante de su existencia, tal como los demás alumnos que en verdad no se acordaban de nada de lo que había sucedido. Me sentía mal por ella, no quería que creyera que se estaba volviendo loca, así que intente que se olvidara del tema distrayéndola con otras cosas, o persuadiéndola de que probablemente haya sido un sueño.
Meiko se veía preocupada y más frustrada con el pasar de los días. Traté de hablar con ella pero siempre esquivaba cualquier tema de conversación. Estaba segura de que algo la molestaba, pero no pude hacerme ninguna idea de lo que estaba pasando.
– Lukaaaa
Levanté la mirada y me topé con un par de bellos ojos color aqua. Me llevó un tiempo despabilarme y entender que Miku había estado tratando de llamar mi atención hace no sé cuánto. ¿Qué haría ella si se enterara de quien soy realmente? ¿Acaso lo que sea que preocupa a Meiko tiene que ver con ella? Nah, de ser así me hubiera dicho... Esperen, ¿cuál había sido el motivo por el que Meiko apareció en primer lugar?
– ¡LUKA!
– Ah, ¿sí?
– ¿Qué te trae tan pensativa?
– … Escuela, ya sabes, se avecina el proyecto de fin de mes y no se me ocurre nada aún.
– Bueno, podrías hacer algo referente a una época que te guste mucho o enfocarte a un aspecto que te gustaría estudiar de adulta, ¿no?-se sentó en el asiento frente a mí y se puso a pensar para ayudarme a sacar ideas.
Era tan raro poder interactuar con ella, que me dirigiera la palabra e incluso pensar en acciones del futuro. La tenía tan cerca, podía abrazarla y ella sabría que soy yo. Podía decir su nombre y ella voltearía hacia mí y respondería con una sonrisa o un saludo. Fue sencillo acercarme a ella, pero me era difícil mantenerme alejada lo suficiente para no invadir su espacio personal.
– Tal vez tengas razón. Haré mi proyecto de Historia sobre la Edad Media y como ha cambiado el pensamiento del ser humano desde entonces. Le daré un enfoque psicológico.
– Woo, se escucha interesante.
– Jaja, ya veremos si lo es –solté un suspiro-. Gracias, Miku. Me has salvado.
Sonrió- Descuida, no fue nada.
– Te comprare un helado en la salida como muestra de mi agradecimiento.
– Agradecimiento aceptado –soltó una ligera risa.
– Por helado, entonces.
Regresé a sentarme frente a Miku después de ir por los helados. El local era pequeño pero acogedor, había mesas con capacidad para hasta 6 personas y dos televisiones que pasaban programas de música, además de que desprendía un olor agradable de vainilla en todo el lugar. Extraño.
Estuvimos platicando sobre cosas triviales del día al día de la escuela, escuchaba atentamente todo lo que me contaba, a sus expresiones, a cualquier detalle que la gente suele pasar por alto cuando está al lado de alguien simplemente porque no saben apreciar las pequeñas cosas que diferencian a una persona de otra. Me encantaba el brillo de sus ojos al relatar alguna anécdota graciosa, su ligera risa que se mezclaba con un suspiro al terminar de contarla, cómo se quitaba el copete de la cara y lo hacía a un lado intentando vanamente de despejarse la frente (puesto que siempre regresaba al mismo lugar), la sonrisa de medio lado, como mantenía la mirada cuando me ponía atención; todo.
Cuando menos me di cuenta, ya habíamos pasado dos horas dentro de la heladería. Me ofrecí a llevar a Miku hasta su casa, puesto que estaba empezando la temporada en la que anochece más temprano que de costumbre y me negaba a ponerla en alguna situación de riesgo o peligro por ir caminando sola hasta su residencia. Viejos hábitos de guardiana no se olvidan nunca, dicen.
Pasamos por el parque que se encontraba a una cuadra de su casa y sentí que algo no andaba del todo bien. Volteé a los alrededores, me fijé en cada esquina, en el rostro de las pocas personas que paseaban a sus mascotas o cuidaban de sus hijos; como siempre, no encontré nada sospechoso. Típico.
– Miku, ¿acaso sientes algo extraño?
– Amm, aparte que de repente se puso helado, no –dijo con el ceño fruncido–. ¿Por qué lo preguntas?
Y como si esa hubiera sido la pregunta clave, de la nada apareció una sombra desde el otro lado del parque que se movía a una velocidad descomunal, como si se tratara de un relámpago que se desplazaba de forma horizontal en el suelo. Uno que iba directo hacia Miku.
La aparté del camino justo antes de que la sombra se topara con ella, empujándola hacia un lado. Dio un giro y esperó para volver a intentar acercarse a ella, como si se tratara de un toro que trataba de cornear al torero.
– ¡¿Qué cuernos es esa cosa?!
– Quiero pensar que no es lo que creo que es, Miku… -ahora la sombra empezaba a surgir del suelo, empezando a materializarse de manera amorfa– Pero por si las dudas… ¡CORRE!
Al parecer la estúpida cosa negra tenía otros planes para nosotras dos, porque apenas cuando mi protegida se disponía a hacerme caso, decidió ir a por ella y cortarle el paso. Perfecto (nótese mi sarcasmo).
– ¡LUKA!
Sin pensarlo y por instinto llevé una mano al collar en el cual pendían mis alas oscuras. Por un momento creí sentir que me quemaba la mano, como si estuviera agarrando una pieza de metal expuesta anteriormente a una temperatura elevada de calor y en el siguiente instante sostenía una espada de doble filo. Mi espada. La que tenía antes de volverme un Caído. Excelen-
– ¡ROOOOOOOORW!
La maldita cosa negra por fin había terminado de materializarse por completo y se atrevió a gruñirle a Miku, dejándola paralizada de terror. ¿COMO TE ATREVES, BESTIA FETIDA E INMUNDA?
Sostuve mi espada con las dos manos y rápidamente cargué contra lo que era, nada más ni nada menos que, un poltergeist. Una bestia negra que poseía cuernos, garras y una cola de reptil.
Para mí siempre han sido perros creciditos. Perros salvajes creciditos.
Me interpuse entre el íncubo y ella antes que descargara un golpe con una de sus garras, bloqueando por un pelo el ataque.
- ¡MIKU! ¡CORRE!
Al parecer ahora si mi grito logró quitarla de su estupor y por fin reaccionó. Algo pálida, apretó el agarre a su mochila y salió corriendo en dirección a su casa. Mientras tanto, yo me ocuparía de la bestia.
No me extraña que haya llegado a este vecindario. Estas cosas pueden aparecer en cualquier lado. Suelen alimentarse del miedo de las personas, del odio y la maldad que albergan en sus almas, o incluso, cuando están muy hambrientos, del cuerpo mismo, aunque esto último nunca pasaba.
Pero normalmente solían aparecer como sombras, muy rara vez se materializaban por completo. Y tienden a vivir debajo de las camas de los infantes, puesto que sus padres por idiotas les infligen el miedo con la mentada historia del "coco" y el monstruo debajo de la cama.
El poltergeist volvió a rugir, preparé la espada para hacer una estocada directa al torso, pero leyó mis movimientos y se hizo hacia un lado para pasar a golpearme con su cola. Unas cuantas semanas y aún sigo sin acostumbrarme a estar en un cuerpo materializado y con límites en mis movimientos. Genial.
Se abalanzó sobre mí para intentar capturarme con sus garras, y se me ocurrió una idea que tal vez podría funcionar. Esperé a que se acercara lo suficiente y corrí hacia la bestia en la poca distancia que quedaba para, en el último momento, lanzarme de rodillas al suelo y clavarle la espada en el pecho al pasar por debajo de su cuerpo.
Al final, el poltergeist quedó tendido sobre la tierra, inmóvil. Lentamente empezaba a desaparecer en forma de humo, desvaneciéndose en el aire.
– Vaya, eso te tomó como… – ¿Por qué no me sorprende que haya aparecido justo ahora? – Siete minutos más que tu récord anterior. Te estás o-xi-dan-do –canturreó.
– Como siempre, Meiko, decides aparecer tarde –alcé mi espada para verla de frente y mi collar volvió a brillar. Luego, mi arma desapareció. Esto era interesante…
– Luka, deberías saber que yo nunca aparezco tarde, ni temprano. Aparezco justo en el momento preciso –estiró los brazos con cansancio y me volteó a ver fijamente, con su típica sonrisa–. A veces el momento preciso es al final.
– No me vengas con tus cosas metafóricas. No estoy de humor. Ah, ¿y ahora si me hablas?
– Vale, mis disculpas. No debí ignorarte, pero tenía muy buenas razones para hacerlo.
– ¿Y esas razones eran…?–alcé una ceja. Enserio, esta mujer hace las cosas nomas porque le dio la gana hacerlas. No me sorprendería que me dijera que no quería y ya.
– Me quedé pensando en lo que dijeron esos encapuchados la otra vez. Desde entonces mi trabajo ha estado muerto –volteó a verme divertida–. ¿Entiendes? "Trabajo muerto". Soy la muerte. ¿Ba dum ts? ¡Jajajajaja!
A veces me pregunto si en verdad no había mejores prospectos para el puesto. O si eligieron al azar y por mala suerte a ella le tocó ser uno de los seres más poderosos en este mundo. Creo que nunca lo sabré, y tal vez sea mejor así.
– Espera, ¿qué? –¿los encapuchados?
– Luka, en serio, ¿no sabes quienes son? –me vio con una cara de incredulidad.
– Eh… –no– ¿Debería?
– ¡LUKA! –mis tímpanos…– ¡He perdido toda la esperanza que alguna vez te tuve! –se cruzó de brazos y cerró los ojos, como si se hubiera puesto a analizar una situación importante–. Genial, ahora siento compasión por ti, peeeeeero no se me es permitido participar, así que te las tendrás que arreglar sola.
– ¿A qué te refieres, Meiko? ¿Quiénes eran las personas de la otra vez?
– Luka –suspiró–, digamos, que ahora la tienes menos fácil. Han decidido… ponerte en una especie de prueba… A ti y a Miku. ¿Te acuerdas de la frase profética que dijeron al final de nuestro encuentro?
No.
– Bueno, después te acuerdas –creo que supo lo que pensaba por mi expresión de "no se de qué cuernos me hablas" –. El punto es, que te acaban de complicar la existencia y tu meta. Sólo te puedo decir, que cuides bien de ese collar, y que espero que lo que sea que te haya llevado a renunciar a tu puesto y privilegios por esa chica haya valido la pena. Te deseo éxito, Luka. Y la mejor de las suertes.
Pronunció sus últimas palabras viéndome directamente a los ojos. Había total seriedad en su expresión, su tono de voz era tranquilo, pero denotaba preocupación entre líneas. Supongo que Meiko tiene instinto maternal, después de todo. Pero eso no quita que me desespere que no me diga las cosas completas, y que omita información. Maldita.
– Gracias, supongo –le resté importancia–. Si me disculpas, tengo que ir a ver a Miku. Ha pasado un mes y sigo sin encontrar una forma de salvar su alma. No creo que ni el agua bendita pueda hacer algo…
– Es oficial –mi compañera soltó un suspiro–, estás perdida.
Le dediqué una mirada digna de tener el poder para asesinar a alguien.
– Bien, vale, como me caes bien y me entretiene verte, te daré un único consejo –se aclaró la garganta–. No sólo es tu lucha, Luka, lo es también de Miku. Los opuestos mantienen el equilibrio. ¡Es todo! En fin, tengo trabajo que hacer –estiró los brazos y materializó su guadaña del aire–. Espero que ya hayas empezado tu proyecto. ¡Te veré en clases!
Y sin decir más, desapareció. Genial, ahora tengo otro enigma más agregado a mi lista. ¿A quién le parece que esto es divertido? Ahora veo porqué los humanos se la mantienen de pésimo humor. No recordaba que la vida era así de difícil… Verla desde una perspectiva era una cosa, pero realmente formar parte de ella, era algo completamente distinto. Siento como si en verdad nunca terminara de entender esta parte del juego.
Corrí hasta la casa de mi protegida. Apenas iba a tocar el timbre, la madre salió a recibirme con una sonrisa algo extraña, como si intentara ocultar algo. Cerró la puerta tras de sí y me dedicó una mirada de preocupación mezclada con temor.
– ¿Qué le pasó a Miku? ¿Llegó lastimada? –Intenté pasar adentro de la casa, cuando recordé que no podía hacer eso por educación, y porque la señora Hatsune estaba bloqueando el acceso.
– No, Luka, Miku está bien. Sólo algo asustada… Estoy preocupada por ti –¿cabe decir que me sorprendió? –. ¿Desde cuándo los Poltergeist se materializan completamente?
Vale, eso en verdad me sorprendió. Abrí los ojos y observé detenidamente a la peliaqua. ¿Cómo pudo saber eso? Tal vez Miku le habrá descrito la criatura después de que llegara a su casa. – ¿Cómo…?
– Luka, ¿Por qué dejaste de ser el ángel guardián de mi hija?
Me quedé sin palabras.
La joven de coletas había llegado despavorida a su casa, cerrando de golpe la puerta después de encontrarse dentro de la seguridad que le otorgaban las cuatro paredes que ahora la rodeaban. Su madre, que había estado lavando los trastes en la cocina, salió a su encuentro, preguntándole inmediatamente qué es lo que había pasado para que se encontrara con tan altos niveles de temor y respirando entrecortadamente.
– Madre, ¿acaso le pusiste algo hoy a mi desayuno?
– … No. ¿Por qué? –preguntó con consternación.
– Entonces creo que hay una nueva raza de perros con cuernos suelta.
Después de terminar de hablar, Miku pasó a subir las escaleras para llegar hasta su habitación, todavía asustada y con la adrenalina recorriendo cada rincón de su cuerpo, como si quisiera prepararla para el momento en el que su vida volviera a estar en peligro. Si es que en verdad volvería a estarlo. Esperaba con todas sus ansias que no fuera así.
Cerró la puerta de su alcoba con seguro y se recostó en la cama, como solía hacer por mera costumbre después de llegar del instituto cada tarde. Un momento…
"¿Qué le pasó a Luka?" Pensó. ¿Dónde había quedado ella? ¿No se suponía que igual la peli-rosada saldría corriendo lejos de ese lugar? ¡Tenía que volver por ella! ¡No podía dejarla sola! ¡¿Cómo se le ocurre?!
Se levantó de repente, impulsada por una enorme fuerza de voluntad para ir a socorrer a su amiga. Primero iría por algo que pudiera utilizar como un arma para defenderse, tal vez con un cuchillo bastaría, aunque no le agradaba para nada la idea… Pero su plan se vio truncado al ver a su madre parada frente a su puerta después de abrirla, esperándola con una taza llena de té. "¿Qué?"
– Para calmar los nervios –le dedicó una sonrisa comprensiva, a la cual no pudo negarse.
– Gracias… –agarró la taza y sorbió el líquido humeante. La verdad si necesitaba relajarse.
Pero no al nivel de quedarse dormida.
La señora Hatsune se alarmó considerablemente tras escuchar la respuesta que su hija le había dado acerca de una criatura con cuernos. Esperaba que fuese una mala descripción y que hubiera confundido las orejas del animal, pero ya había estado escuchando ciertos rumores sobre sucesos sobrenaturales que parecían no tener ninguna explicación lógica o científica.
Así que decidió preguntar al único ente que podría decirle lo que estaba pasando realmente.
– León, si no estás tan ocupado, quisiera que escucharas mis plegarias.
– ¿Qué se te ofrece, Mika? –apareció como si nada, sentado en el sillón de la sala cómodamente– Trataré de responder lo que pueda.
– ¿Qué es lo que está pasando?
– Hum… Esa es muy difícil… –el peli-plateado se llevó una mano al mentón– El tiempo, más que nada. El presente también podría ser una respuesta a esa pregunta.
Claro, se le olvidó que para preguntas ambiguas, respuestas aún más ambiguas.
– Me refiero a la razón para que Luka dejara de ser inmortal para encarnar en un cuerpo humano, el que muchas personas hayan estado muriendo en grandes cantidades y que de repente los asesinatos pararan sin que los policías hubiesen capturado al responsable, el que hayan estado apareciendo variedades de monstruos del Mundo de las Sombras y el que al parecer mi hija esté involucrada… ¡En medio de todo este asunto!
– Ouh, bueno… Esa también está difícil de responder –se levantó del sillón y se acercó a la ventana–. La razón de Luka, se la tienes que preguntar directamente a ella. Los asesinatos cesaron porque el culpable fue atrapado –hizo una mueca–, desgraciadamente, no creo que sus captores vayan a deshacerse de él por haber causado problemas… Sus intenciones con él, sin embargo, no son buenas… La verdad no me competen sus razones, tampoco –soltó un gran suspiro y se pasó la mano por el cabello–. El Mundo de las Sombras está fuera de control, ¡ni mis mejores guerreros han podido con todos ellos! Me estoy temiendo lo peor. Y en cuanto a tu hija…
– ¿Qué tiene que ver mi hija?
– … Al parecer se ha llegado a convertir el punto de interés de varios. Tal vez fue la gota que derramó el vaso. Igual no sabría decirte con exactitud. Tal vez cierta peli-rosa podría explicarte mejor el asunto.
Sonrió de lado y luego se despidió de la señora con un movimiento de mano. Salió por la puerta y al siguiente instante desapareció sin dejar rastro, dejando a una madre algo desconcertada y preocupada. Tenía el presentimiento de que algo grave estaba sucediendo, y que ahora ni ella ni los gemelos podrían ser capaces de evitar.
¿Pero por qué Miku estaba en medio de todo?
Terminó de preparar el té que estaba haciendo antes de que llegara su hija y sirvió una taza, observó por la ventana que cierta peli-rosa se acercaba y decidió que era el momento perfecto para preguntar algo que había estado rondando en su cabeza desde que la vio frente a la puerta de su casa hace algunas semanas atrás. Le puso unos somníferos al té y fue a llevárselo a su hija. Los asuntos que iba a platicar con su ángel guardián eran privados y no quería que Miku se enterara de nada, por el momento.
– Luka, ¿Por qué dejaste de ser el ángel guardián de mi hija?
La nombrada se quedó callada. Tal vez había sido muy directa con esa pregunta, a lo mejor habría sido una mejor idea dejarla pasar a su hogar, ofrecerle algo para beber y hablar con rodeos hasta llegar al punto cumbre de sus dudas. Pero La señora Hatsune siempre había odiado no hablar de las cosas directamente, así que optó por preguntarle sin más.
– ¿Cómo supo usted eso?
– … Yo pregunté primero.
– Al parecer tengo menos información que usted, yo estoy en desventaja.
– Mala suerte, pequeña.
Se quedaron viendo a los ojos, y al final fue Luka quien se rindió. Ya conocía la personalidad terca de la madre, y no estaba de humor para empezar a discutir.
– Su hija estaba por cometer suicidio, me estaba hartando de que me sintiera impotente al no poder hacer nada para evitarlo, así que… –desvió la mirada hacia un lado– Firmé un pacto con alguien… Y estoy aquí para salvar a su hija.
La señora Hatsune fue la sorprendida ahora. ¿Su hija iba a cometer semejante acto? ¿Por qué no le dijo como se sentía? Siempre creyó que tenía muy buena comunicación con su hija, pero al parecer aun no era capaz de tener la entera confianza de parte de esta. Se sintió horrible, su trabajo como madre estaba fracasando, y al parecer tampoco podía hacer nada para evitarlo. Luego se acordó de la persona que tenía enfrente. Parecía ser la única esperanza e su hija para ser redimida. ¿O sólo era su desesperación como madre que quiere aferrarse a una respuesta?
– Luka… –si ella en verdad era la respuesta a mejorar la situación que estaba por avecinarse, entonces no le quedaba otra opción– Soy Médium, y voy a ayudarte desde ahora. Parece ser que Miku no es la única en peligro.
– Len, esto es malo –comentaba una desesperada rubia–, esto es muuuuy malo.
– Rin, tranquilízate –rodó los ojos–, no podíamos hacer nada más en El Juicio. Sólo somos los Mediadores. Ellos ganaron justamente.
Rin soltó un gritito de frustración. En todos sus años, jamás le había sido tan difícil imponer y respetar las reglas, pero ahora todo se le estaba saliendo de las manos. Se supone que Ritsu quedaría bajo el poder del Señor del Infierno, pagando un castigo de 100 años por haber deshonrado al Creador, y después sería uno de los demonios a su servicio, ¡pero de la nada aparecen ellos y deciden voltear todo patas para arriba! ¿Quiénes se creen que son?
Al principio sólo tenían que ocuparse de asuntos menores, juicios sobre incumplimiento de tareas, almas que vagaban en pena, distribución de personal entre el Cielo y el Infierno, nada fuera de lo común, el pan de cada día.
¿Pero esto? ¿Desde cuándo las cosas se descontrolaron tanto?
Demonios queriendo materializarse en la Tierra para hacer de las suyas, disputas entre puestos y rangos, inconformidades entre territorios, y ahora Ellos queriendo probar a la humanidad mediante una sola persona, para ver si los seres humanos aún eran dignos de salvación. Esto ya era algo absurdo.
– Supongo que ahora nuestra apuesta ha ganado más peso, ¿no?
– Len, deja de pensar en ello, que esto es serio –bufó su hermana–. Nuestra amiga se ha vuelto una pieza importante en este juego de ajedrez, y cualquier movimiento en falso que haga puede resultar en un fin desastroso de esta partida. ¿Te has puesto a pensar en ello?
– Para eso elegimos a Luka como guardián de Miku precisamente, ¿no? –sacó una banana de un bolsillo de su pantalón y empezó a pelarla tranquilamente.
– A veces me pregunto si fue buena idea… –se llevó una mano a su cabeza, que había empezado a dolerle desde hace unos pocos minutos– Tal vez me llegue a arrepentir de esa decisión.
– ¡Oh, vamos, pequeños! –apareció Lily al lado de Len– Hubo muy buenas razones para hacer esa elección. Y yo sigo estando de acuerdo con ello.
– No creo que ninguna otra persona llegaría a tales extremos como ella para protegerá una simple humana –replicó Kiyoteru, apareciendo al lado de Rin y usándola de apoyo para recargarse–. Tal vez deberíamos ser más considerados con ella… Digo, después de todo, interrumpimos su ciclo de reencarnación para que pasara a ser el ángel guardián de quien debió de haber sido su…
– Si, si, ya sé –interrumpió Rin algo molesta, cruzándose de hombros–. ¡Pero fue necesario!
– Aunque, tal vez no del todo justo… –contrarrestó su hermano, dando la cuarta mordida a su fruta preferida.
La rubia soltó otro grito de frustración.
– Nadie dijo que ser Mediadores era pan comido, gemelos.
– Tú lo dijiste, Lily –respondió la rubia menor con ira–. ¿Te acuerdas cómo nos convencieron de ser sus compañeros para toda la eternidad en este trabajo?
– Noup. Pero accedieron, así que me enorgullezco de ello.
– Desgraciada…
– Heeeey, tranquilas –interrumpió Kiyoteru, no queriendo ser testigo de una pelea entre un conejo rabioso y una hiena insaciable–, hemos trabajado muy bien desde siempre, y lo seguiremos haciendo igual. Que ahora haya… ciertos contratiempos… no debe ser razón para perder la cabeza.
– Lo es si "ciertos contratiempos" serán la razón para una guerra y el nuevo "fin del mundo" –sentenció Len, tan calmado como siempre, terminando de comerse el ultimo bocado de plátano para después tirar la cascara a un bote de basura que estaba cerca de su persona.
Los otros tres presentes nomás se quedaron callados, en un silencio sepulcral que nadie se atrevió a romper. Una rubia estaba echando chispas ante la impotencia que estaba sintiendo en ese momento, la otra pensando en lo mucho que extrañaba los días de antaño donde los problemas casi siempre se resolvían por si solos, y el peli-negro recordando cuando fue la última vez que había pasado algo parecido no hace muchos siglos atrás.
Los cuatro esperaban que aun quedaran varios siglos más por pasar, antes de que en verdad todo llegara a su verdadero final.
Bien, aquí llegamos al final del cap de hoy :c Que les pareció? Espero haber aclarado algunas de sus dudas de caps anteriores, y que nuevas hayan aparecido, y que así sea hasta llegar al final de esta historia, amen.
Bien, creo que ya con eso no falta agregar mas personajes -w- Exacto, ya ahora queda desarrollar la trama y terminar de responder dudas. Ya no mas sorpresas (tal vez~), se viene lo bueno *-* (espero...)
Hora de responder reviews~
rawr-uke: jaja gracias! xD Descuida, la seguiré hasta terminarla uwu/
akemii-chan: Lo siento :c es algo que no puedo evitar uwu Jaja como siempre, me tarde mas de lo esperado :I No vivi durante las vacaciones (? Gracias xD
jako. : jajaja gracias por comentar! n.n mejor tarde que nunca, eso dicen (? Muchísimas gracias ;-; Espero que te haya gustado el cap de hoy!
Seven Minds: Bien, gracias owo Sigo viva (? Jaja oow gracias! *-* Woow, el mejor momento para leer una historia sobrenatural xD
Bueno, al parecer te diste cuenta en cuantas acertaste ¬w¬ La verdad, no había pensado en León xD Pero gracias por la idea! *-*)9 Y sip, al parecer la madre de Miku jugara un papel importante en esta historia~! :3 Y es que, bueno, siempre hay despistadas en todo fic (? Este no podía ser la excepción (? No, la verdad me encantan los personajes despistados xD Gracias! Igualmente espero que estes bien! n.n/ Saludos!
Nekoloid-chan: Perdooooooon! :-: No es mi intención tardar tanto! Muchas gracias ;-;/ Descuida, ya se encargaron de el (?
Y ow, gracias, que amable (? ;-; Yo también te adoro (?
The Psyche Droid: Muchísimas gracias n.n espero que lo siga estando :c
HollieRubin: Ooooow muchas gracias *-* Espero que este cap te haya sacado una que otra sonrisa uwu/ o grito de frustacion (? Perdona por tardarme milenios para actualizar :'c Gracias! *-* Te adoro.
Guest: Jaja lo siento xD Tengo un no se que con la intriga, me encanta dejar a las personas así. Ok, no, después me pegan uwu Descuida xD si continuare con esta historia! Saludos n.n/
Floor Megurine: ooow me alegra que te encante *-* jajaja yo también quisiera saber cuando sera el primer bes-... Ah, espera, creo que pronto c: (? A mi igual xD Pero creo que ya no podrá molestarla uwu O si ewe ... Jaja espero que este cap te haya gustado xD
Bien, esos fueron todos~ Muchísimas gracias por sus reviews! En serio, sin ustedes, habría dejado de escribir hace mucho uwu Bueno, no es como si me la pasara escribiendo, tampoco, pero you know :v Ya casi estoy por entrar a una nueva etapa de mi vida, y ahora tendré menos tiempo para escribir lo que sea xd Ay uwu Pero heeeey, que no dejare de escribir esta historia bajo ninguna circunstancia! Aunque me tarde un lustro en acabarla! (? Bueno, espero que no me tarde tanto, verdad? :I Espero que este cap haya sido de su agrado y que lo hayan disfrutado aunque sea un poco uwu/
En fin, me alegra ver como el fandom cada vez va creciendo mas y mas! *-* Negitoro power! (? Bienvenidos sean todos ustedes, nuevos escritores owo/ Y no tan nuevos (? Esto me pasa por tardarme en aparecer :'c Les deseo todo el éxito del mundo! Y a aquellos que aun no se animan a escribir ¬w¬
Que esperan? n.n
Reiken fuera~
