7.

Lo hiciste bien, Totty.

Muy bien.

Tienes unos ojos bonitos y una adorable sonrisa. Tu voz también es muy linda.

Concéntrate en lo que te digo, Totty.

No recuerdes nada de lo que pasó. No importa lo que pasó.

Miraba su regazo de forma inevitable al haber agachado la cabeza. Deseaba poder bloquear su sentido auditivo, pero era imposible. Como también se suponía que era imposible que su hermano hubiera podido congeniar tan bien con las chicas. Lo entendía si era solo con una -y con ciertos problemas mentales de ella- pero, ¿con las dos? ¿En qué mundo paralelo estaba viviendo?

Se sentía tan mal. Eran cuatro personas en una misma habitación, pero tres de ellas estaban en su triángulo y no había espacio para la cuarta, que indudablemente era él.

Ojalá los triángulos tuvieran cuatro lados. O que su hermano y las chicas estuvieran interesadas en hacer un cuadrado.

Para incluirlo, al menos.

No pienses. No recuerdes lo que pasó.

Lo hiciste bien, es lo único que importa.

Ya saliste de ese lugar, ¿lo entiendes, Totty? No hace falta que recuerdes lo que pasó.

Comenzó a sentirse mal de estar ahí. Había sido su idea el tener una cita doble a ciegas y le había sido depositada una confianza o buena intención para estar en ese momento con ellas. Atsushi-kun siempre lo sacaba de sus apuros, siempre confiaba en él aunque todos -incluido él mismo- sabían que iba a fracasar.

Como siempre.

Lo mejor que podía hacer en ese entonces era tomar sus cosas y marcharse. Osomatsu lo estaba haciendo bien. Osomatsu había logrado que ellas se interesaran en él. No podía ser un egoísta o un celoso que se interpusiera en el camino de su hermano. No importaba si ellos lo habían hecho antes, él no les haría lo mismo. Sabía que era horrible y no quería hacer eso.

Él los quería, solo que no sabía cómo demostrarlo.

O quizás sí, pero no lo notaban.

Como ahora.

En todo el maldito sentido de la palabra.

Mierda, ¿lo ves? Por eso te dije que no lo recordaras. Ahora estás llorando como un tonto.

¿Qué les vas a decir a los demás cuando llegues? Aunque seguramente están dormidos. Sí, no te esperarían despiertos.

Pero igual no quiero ir a casa.

No quiero.

Mañana solamente me preguntarían como estuvo todo.

y no quiero responder.

¿No puedo desaparecer por un rato?

No, tú eres lindo Totty. Tú eres necesario en el mundo.

No tienes que desaparecer. Tienes que seguir aquí.

—¿Matsuno?

La voz de su amigo logró desconectarlo de su charla consigo mismo. Levantó la cabeza, después de mucho rato, y Atsushi se sobresaltó un poco al ver sus orbes rosados empañados. No tardó en acercarse rápidamente a él.

—¿Matsuno? ¿Qué paso, Matsuno? No respondías a mis llamadas ni mensajes, entonces me preocupé...

Todomatsu lo miró perdido, sin entender que hacia ahí. Claro que la noche estaba bonita para pasear, pero Atsushi lucía ropas relajadas y sabía que su amigo no era de salir con ese aspecto, ¿habría salido apurado de su casa?

—Atsushi-kun, lo siento, te fallé. Lamento si esas chicas no vuelven a hablarte nunca más.

Su voz sonaba desganada, llena de desmotivación. Atsushi alzó las cejas, sorprendido. Todomatsu se veía realmente mal, ¿y lo primero que salía de su boca era eso? No le interesaban en absoluto las chicas.

—¿Qué paso, Matsuno? Te ves en serio muy...

Las lágrimas que empezaron a escapar de la mirada rosada sin freno acallaron sus palabras y pusieron en acción a sus brazos que lo rodearon. Todomatsu no se cohibió en pedir refugio y hundió su cara en su cuello, humedeciéndolo con su llanto.

Ya se había roto demasiado, no podía seguir fingiendo las rupturas.

—G-Gh, lo s-siento... lo siento, A-Atsushi-kun... de verdad lo siento...

Atsushi solo acariciaba su cabello y espalda, calmándolo tal como a un niño.

—Tranquilo, tranquilo. Lo hiciste bien, Totty. Lo hiciste bien.

Esa fue la primera vez que lo llamó por su nombre.

Estoy agotada tanto mental como emocionalmente así que perdón si está fatal. Y pidan un deseo porque no soy de escribir AtsuTodo pero todo se prestó para eso (?)

Saludos.