10.
A.
Karamatsu caminaba por las calles tranquilamente. Sus lentes de sol cubrían sus ojos y lo protegían de los rayos poderosos del sunshine. Estaba con tiempo libre, sin preocupaciones sobre qué hacer luego ya que por fin había logrado negarse a sus hermanos y por lo tanto no tenía asuntos pendientes que atender.
Se sentía bien.
Por su mente se cruzó el pensamiento de que quizás debería hacerle una visita a Chibita, para consentir también a su estómago que tantos dolores había sufrido cuando estaba estresado cumpliéndole las tareas a sus hermanos. Sonrió.
Sí, era un plan perfecto. Además, su visita alegraría a su pequeño amigo, ¿acaso no seguía siendo el hombre más amable del mundo? Siempre pensando en los demás...
Una hora y media después, entre bocados y sorbos, Karamatsu había terminado de contarle todo su día a Chibita, quien terminaba de preparar su tercer plato.
—Claro que soy el hombre más amable del mundo y por eso mismo debí negarme esta vez. Mis queridos brothers deben aprender a hacer las cosas por su cuenta, ¿verdad que sí? Ellos creen que soy cruel, pero en realidad los estoy ayudando. Great! ¿No?
Chibita sintió como uno de sus ojos empezaba a adquirir un pequeño tic. Durante todo el tiempo que Karamatsu había estado hablando, no dejaba de repetir que era amable y bondadoso, paciente y buena persona. Sabía que Karamatsu era el más propenso a recibir ataques de sus hermanos e incluso sufrir por su causa, pero...
—Creo que hiciste mal—dijo, sirviéndole el último plato del día (porque sabía que no le iba a pagar y ya no quería perder más dinero... aunque muy en el fondo sabía que seguiría haciéndolo)
—¿Eh? W-Why?!
Chibita le dirigió la mirada y una vez tuvo sus manos libres se cruzó de brazos, mirándolo desafiante.
—¿No dijiste que tus hermanos le pasaron todo el trabajo a Choromatsu? Él fue el único que no se aprovechó de ti e incluso te ayudó a que pudieras negarte, ¿no es así? ¡Y tú lo dejaste solo! Eso no es algo que haría un hombre amable. Maldición, es tan sencillo como contar hasta diez. Le diste la espalda a Choromatsu cuando él te dio antes todo el brazo.
Karamatsu se quedó de piedra al escuchar todo el discurso de su amigo. Pestañeó, dejando los platillos en la mesa pues ni siquiera había llegado a probar bocado con todo lo que había oído. El estómago parecía habérsele cerrado y sabía que no se le volvería a abrir hasta que no resolviera ese problema que Chibita le había hecho notar.
—T-Ti... Tienes razón. Iré a ayudarlo... ¡Tengo que ir a ayudarlo!—exclamó decidido antes de salir corriendo, dejando el plato humeante de comida muy atrás. Y la sonrisa orgullosa de Chibita también... la misma sonrisa que el pequeño borró cuando Karamatsu regresó como por arte de magia para decirle algo más.
—¿Por qué volviste? ¡No te daré más oden hasta que arregles las cosas!—avisó, pero Karamatsu solo negó con la cabeza antes de mirarlo con gratitud.
—Tú realmente eres el hombre más amable del mundo, Chibita—declaró con una sonrisa.
El menor sintió como todo su cuerpo se acaloraba y su boca enmudecía, como si le hubieran anestesiado las cuerdas vocales.
Karamatsu volvió a despedirse para luego marchar con el mismo apuro de antes, lo cual Chibita agradeció. Nunca había sabido calmar el rubor en su rostro, pero eso era lo de menos.
Ahora se preguntaba cómo demonios iba a calmar el latir desenfrenado de su corazón.
B.
Las dos empleadas caminaban indignadas por la empresa luego de haber discutido fieramente con su jefe. Jyushiko intentaba contener sus manos en un puño para no golpear ninguna pared o mueble e Ichiko no dejaba de cepillar su largo y sedoso cabello para no regresar a increpar a ese idiota.
—Los hombres son escorias. No habíamos hecho nada malo y se descargó con nosotras—comentó, frunciendo el ceño para aparentar estar más enojada que dolida. Jyushiko no le respondió al estar tan concentrada en canalizar su ira, así que decidió simplemente preguntarle cosas que solo necesitaran un sí o un no—. ¿Quieres salir afuera? Vayamos debajo de la escalera como siempre—Jyushiko asintió y ella se preocupó.
Si estaba tan enojada como para ni siquiera poder hablar sería mejor rezar para que pasase pronto.
Más pronto que tarde estuvieron por fin debajo de la escalera en el pequeño patio trasero que tenía la empresa. Por suerte era bastante grande y contaba con ese reducido espacio al aire libre que muchas veces se usaba para fumar o escapar un poco de la rutina (Porque sí, para las travesuras no hay edad)
Sin embargo, desde que habían ingresado casi al mismo tiempo al trabajo y se habían conocido más a fondo, Ichiko y Jyushiko habían hecho de ese patio tan sencillo su lugar especial. Era como desconectarse del interior asfixiante del papeleo y traqueteo de las teclas para recordar que allá afuera había aire y mucha vida.
Además, las relajaba en exceso y justamente era eso lo que ahora necesitaban. Ichiko suspiró, sentándose al lado de Jyushiko que ya había tomado su lugar en el piso. No hacia falta que lo dijeran, pero debajo de la escalera que conducía al piso principal de la empresa, se sentían resguardadas. Era como si nadie las viese y probablemente así fuera.
—A veces me dan ganas de renunciar—comentó, apoyando su cabeza en el hombro de su amiga y soltó un pequeño respingo cuando ella pasó su brazo por los suyos para abrazarla.
—A mí también, pero pienso en que aquí tengo a Ichiko-chan y entonces las cosas dejan de ser tan malas—confesó, recargándose suavemente en ella también. Ichiko sintió como se sonrojaba y una sonrisa se le escapaba sin permiso de los labios.
—En ese caso tendremos que seguir trabajando juntas—susurró, acomodándose cuan gatita en ella. Jyushiko empezó a acariciar su cabello, sintiendo como todo su enfado quedaba atrás a medida que sus dedos se perdían en aquellos mechones tan sedosos. Era algo relajante en exceso.
—Si permanezco al lado de Ichiko-chan todo estará bien.
Ichiko rió con suavidad. Sí, ¿quién necesitaba a un hombre? Contaba con su mejor amiga en aquel basurero.
No necesitaba más.
Y, ¿por qué no? Esa pequeña semilla de amistad pronto podría crecer y florecer en un gran amor, aunque estuvieran en pleno descampado.
La magia del cariño.
Perdonen si esto quedo muy aburrido o algo (?) pero es que literalmente no sabía de que escribir e improvisé ;w; Mi idea original era escribir de los tres sketches pero el tercero terminó siendo descartado porque me dio flojera buscarle nombres a las supuestas 'novias' de los ninis xD (por cierto, amé a las de Kara y Totty 3)
Aunque bueno, no voy a mentir: El primer drabble es porque el KaraBita me está pudiendo MUCHO (cofcofCluycofcof) y el segundo porque prácticamente no participé en el evento Suujivember del mes pasado por mis problemas personales :( Así que, justo Ichiko y Jyushiko se prestaron para esto *-* La verdad es que no soy fan del yuri, pero ellas quedan tan bien hasta estéticamente x'D y ya que estamos se lo dedico a mi waifu MonickKeehl que los tiene de OTP 3
Ah~ Creo estos dos drabbles son muy diabeticos, ¿no? Pero bueno, estoy satisfecha (?) ¡Sobre todo porque lo publiqué temprano! Ahora que ando de vacaciones ando aprovechando lo más que puedo ;w;9 Tengo de meta publicar al menos cinco one-shots... deseenme suerte porque la voy a necesitar x'D
También ayer subí un vídeo en mi página de FB! Un vídeo hecho y editado completamente por mí, narrando uno de mis textos sobre violencia de género. Espero que se pasen si les interesa! Lo agradecería muchísimo. La página es "Monik & Bel" ¡También pueden ver los dibujos de Moni! Tienen muchas cositas ahí, chequeen los álbumes jajaja.
¡Gracias por seguir leyéndome!
¡Nos leemos!
Bel
