Hola, holaa~
¿Cómo habéis estado? Pues lo prometido es deuda, así que aquí tenéis la segunda parte (y la última) de esta historia. ¡Espero que os guste!
¡Ah, sí! Como siempre los personajes no son míos, pertenecen a Akatsuka-sensei.
- Osomatsu-kun~
El nombre del mayor pronunciado por una voz masculina con un tinte de falsa amabilidad, sumerge el ambiente alegre y distendido de la sala en uno tenso. El rostro risueño del mayor se va perdiendo hasta convertirse en una mueca de terror. La puerta corredera se abre lentamente, mostrando a un hombre de cabellos castaños, ojos negros, pequeños y alargados, vestido con un conjunto de americana y pantalón amarillo con líneas horizontales y verticales marrones.
- Cuánto tiempo, querido Osomatsu-kun…
Como si se hubiera prendido un interruptor, los hermanos Matsuno se mueven a la vez: Todomatsu, con pequeñas lagrimas asomando por los ojos, abraza el mayor que parece una estatua pálida, Jyushimatsu sin su sonrisa habitual coge el bate y se posiciona delante de los otros dos en una posición defensiva, Choromatsu con un rostro compungido se incorpora a medias y por último, Ichimatsu con una mezcla de rabia y miedo en el rostro sigue sentado en el suelo.
- ¿Y esas caras? Pensaba que os alegraríais de verme… ¿No? Qué decepción…
- ¿¡A qué has venido!? –pregunta Ichimatsu.
- Nada. Sólo que he cumplido mi condena y he pensado en haceros una visita. Ya me disculparéis, pero con las prisas he olvidado traer un presente.
- Tougou-san… Le ruego que abandone la casa inmediatamente… -dice Choromatsu con la voz ligeramente temblorosa.
- ¿Dónde ha ido la hospitalidad con la que me acogisteis hace diez años? Eso no puede ser, las buenas formas no se pueden perder. Veo que os tendré que enseñar algunas cosas.
- ¡No queremos aprender nada de alguien tan menospreciable! –exclama Ichimatsu impaciente.
- Está bien, la primera lección será cómo tratar a las personas mayores y empezaré por ti. –comenta Tougou acercándose al de violeta a la vez que muestra un cuchillo en la mano izquierda y acerca la derecha al rostro del menor.
De repente, se oyen unos pasos corriendo por el pasillo y lo siguiente que ven es a Tougou salir volando y estrellándose contra la mesa de la cocina, que se rompe por el exceso de peso. Sorprendidos, los cinco hermanos miran a la figura situada delante de Ichimatsu que viste un hoodie azul y pantalón tejano.
- ¿Ka…Karamatsu…nisan? –pregunta Todomatsu inseguro.
Después de hacer un vistazo rápido a la sala y detectar la mirada perdida de Osomatsu, Karamatsu dice con una voz grave:
- Coged a Osomatsu e id al puesto de Chibita. Explicadle todo. Él sabrá qué hacer.
- ¿De qué hablas, Karamatsu-nisan? –pregunta Choromatsu confundido.
- ¡Venga! ¡Haced lo que os digo, rápido!
- ¿¡Con qué derecho te crees para mandarnos, Cacamatsu!?
- ¡Soy el segundo más mayor y haréis lo que yo os diga!
Asustados, los cuatro hermanos sienten un escalofrío recorrerles la espalda ante la mirada afilada y la voz impotente que el segundo usa para amenazar, pero nunca hacia su familia. Notando la reacción de sus hermanos, Karamatsu relaja un poco su mirada para añadir:
- Por favor, por una vez hacedme caso. Después me podéis seguir insultando y golpeando como siempre. Pero ahora, coged a Osomatsu y marchaos.
Escuchando trozos de madera cayendo al suelo, el de azul dirige la mirada afilada hacia Tougou que está sentado en el suelo de la cocina, frotándose alguna zona adolorida de la cabeza. Después de mirarse los unos a los otros, los hermanos menores deciden obedecer: Todomatsu e Ichimatsu cogen a Osomatsu y abandonan la sala, seguidos por Jyushimatsu. Choromatsu está a punto de cruzar el marco de la puerta, cuando ve a Karamatsu aún plantado en medio del salón sin dar señales de querer irse.
- Karamatsu-nisan… ¿Por qué…? ¡Espera! ¡No! ¡No te puedes quedar aquí!
- Heh. Sí que puedo. De hecho, es mi deber.
- ¡No es momento de ser doloroso! ¡Venga, vámonos! ¡Todos juntos!
- Si nos vamos todos, ese nos perseguirá. Y eso no lo puedo permitir.
- ¡No! ¡Escapemos todos juntos! ¡Kara-
- ¡No pasa nada, Choromatsu-nisan! ¡Me quedaré con Karamatsu-nisan! ¡Hustle, hustle, muscle, muscle! –exclama Jyushimatsu posicionándose al lado del de azul con el bate preparado.
- Agradezco este acto tan noble, my Little Jyushimatsu, pero no sería un buen hermano mayor si te dejo luchar aquí. Además, necesito que vayas con los otros y los protejas. No sabemos si ese tiene algún cómplice.
- Pero…
- ¡He dicho que os marchéis! ¡Ya! –exclama Karamatsu estresado al ver cómo Tougou se levanta hasta ponerse de pie.
Asustados por el grito del segundo, los dos menores abandonan la sala. Antes pero, Choromatsu ruega:
- ¡Por favor, ve con cuidado! ¡No hagas tonterías! ¡Si ves que no puedes, huye!
- Heh… Me temo que esto no está dentro de mis posibilidades… -murmura Karamatsu adoptando una postura defensiva.
Lo último que oyen los hermanos en alejarse de la casa es la risa lunática de Tougou y el ruido de un mueble rompiéndose.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Los cinco hermanos, uno siendo arrastrado por dos de ellos, andan a paso rápido en dirección al bar ambulante de su amigo mientras vigilan sus pasos. Jyushimatsu, no queriendo decepcionar a su hermano, se dedica a dar vueltas alrededor de los otros con el bate listo para atacar a cualquier sospechoso.
Al girar en una esquina y ver los farolillos rojos, sus pasos se vuelven más ligeros por el alivio que les invade. De repente, Ichimatsu murmura:
- ¿Se puede saber que cojones estamos haciendo?
- ¿A qué te refieres, Ichimatsu-nisan? –pregunta Todomatsu.
- ¿Desde cuándo hacemos caso a Cacamatsu?
- Creo que ahora no es el momento para tus rabietas infantiles Ichimatsu.
- Pero…
- Karamatsu-nisan podrá con Tougou. Tenemos que confiar en él. –comenta Jyushimatsu sin su sonrisa habitual.
- ¡No es qué no confíe, joder! –exclama Ichimatsu enfadado y deteniendo su andar- ¡Pero estamos hablando de Tougou! ¡Un ladrón y un asesino! ¡No es un pandillero de instituto!
- ¡Ichimatsu! –grita Choromatsu viendo el miedo en los menores.
- ¡No me pienso callar! ¿Y tú? ¿¡Hasta cuándo vamos a tener que cargarte!? –pregunta el de violeta soltando al mayor- No niego que pasaras miedo, sólo teníamos once años, pero… ¡Eso era antes! ¡Ahora somos adultos! ¿¡Dónde está tu tan asombrosa carisma!? ¿Era una mentira? –al ver la mirada perdida de Osomatsu, Ichimatsu aprieta la mandíbula y le da un puñetazo en la mejilla- Me das asco. Hablas mucho pero a la hora de la verdad no eres más que una basura, igual que todos los demás.
Sin decir nada más, Ichimatsu regresa sobre sus pasos.
- ¡Ei! ¿A dónde vas?
- A casa. No quiero dejar solo al único que no está huyendo como una gallina.
- ¡No puedes! Karamatsu-nisan ha dicho qu-…
- Pienso ir. Me da igual lo que me digáis. Vosotros id con Chibita que yo iré a casa.
- Ichimatsu-nisan… -murmura Jyushimatsu viendo la figura de su hermano perderse detrás la esquina.- Estorbarás a Karamatsu-nisan…
- Venga chicos… Vamos con Chibita de una vez… -comenta Choromatsu preocupado, ayudando a Todomatsu a cargar al mayor de todos.
El hombrecillo los recibe entre sus reclamos habituales pero al ver el estado del mayor y cómo lo ayudan a sentarse así como las miradas temblorosas de los demás, pregunta preocupado:
- ¿Q-qué pasa, maldición?
- Chibita… Estábamos en casa cuando ha aparecido Tougou… -comenta Choromatsu.
- ¿¡Qué!?
- Karamatsu-nisan ha aparecido y se ha quedado a entretenerlo mientras nos hacía venir aquí… -relata Jyushimatsu.
- Mierda, mierda, mierda… ¿Entonces el maldito no se equivocaba?
- ¿Eh? ¿De qué hablas? –pregunta Todomatsu confundido.
- ¡Maldición! ¡Tenemos poco tiempo! ¿¡Dónde he dejado el papel!? Mierda, dónde… -exclama el calvo buscando por el interior de la tienda, estresado.
- Chibita, ¿¡Qué pasa!? –interrumpe Choromatsu inquieto.
- ¡Aquí está! ¡A callar, maldición! ¡Tengo que hacer una llamada! –explica el vendedor con el teléfono en la oreja y marcando un numero apuntado en un papel.
Mientras Chibita oye los tonos de espera, Choromatsu coge el papel para reconocerlo como un "busca y captura" con una foto de Tougou. A la parte inferior, hay un teléfono apuntado con tinta negra y una letra que reconoce como la de Karamatsu.
- ¿Pero qué? ¿Qué significa esto, Chibita?
- ¿Hola? ¿Inspector Kamiya? Sí, soy Chibita, amigo de Karamatsu. Llamo porque la persona que buscan, Tougou, está en casa de la familia Matsuno. ¿Cómo? Sí. No, no está… Se ve que se ha quedado allí… Pero están sus hermanos… Ah, sí, voy. –acercando el auricular a los nombrados, añade- Quiere hablar con alguno de vosotros.
- Yo mismo… ¿Hola? Hola, soy Choromatsu Matsuno… Sí, era Tougou. Segurísimo. Esa persona… Nunca se olvida… -añade viendo al primogénito de la familia.- Por favor, por favor se los pido, ¡ayude a mi hermano!
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Ichimatsu está delante de la casa, escuchando el estrepito viniendo de su interior, a la vez que intenta regular su respiración después de la larga corrida. Desea ir en ayuda de su hermano, pero las piernas no lo obedecen al recordar el cuchillo del hombre. De repente, la casa se queda en silencio. Temeroso, Ichimatsu decide entrar y coge un bate de Jyushimatsu apoyado contra la pared del recibidor. Con pasos sigilosos, se dirige al salón cuando escucha la voz de Tougou:
- El juego ha terminado… Una vez termine contigo, iré a por tus hermanos.
- No… Les pongas… Un dedo encima…
- No estás en posición de ordenarme nada.
- ¡No te atrevas!
- Adiós, Matsuno-kun~ -dice Tougou, sentado a horcajadas encima de Karamatsu, alzando el cuchillo por encima de su cabeza.
Repentinamente, se oye un golpe seco y Tougou cae hacia un lado, dejando a la vista un Ichimatsu jadeante y tembloroso con el bate abajo.
- ¿I-Ichimatsu? ¿Pero cómo?
- ¡Mierda, Cacamatsu! ¿¡De verdad estás dispuesto a morir!? ¡No valemos tanto! ¡Piensa un poco más en ti!
- ¿Y los otros?
- Con Chibita. Supongo. Venga, ¡nos vamos! –exclama Ichimatsu arrodillándose delante del mayor.
- Pero…
- ¡Ni peros ni hostias! ¡Nos vamos ya! –interrumpe el de violeta, pasando un brazo del mayor por encima de su espalda.
- Joder… Qué familia más toca narices… -murmura Tougou de pie detrás de Ichimatsu con el cuchillo listo.
- ¡Ichimatsu!
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Una sensación desagradable asalta el interior de los cuatro hermanos sentados en los bancos del bar de Chibita. De repente, después de un respingo, Osomatsu parpadea confundido para levantarse y empezar a correr:
- ¡Mierda!
- ¿¡Osomatsu-nisan!? –exclaman los tres restantes, siguiéndolo.
- ¡Un momento! ¡No os vayáis, maldición!
Las sirenas de los coches de la policía y de una lejana ambulancia resuenan con fuerza frente la casa de la familia Matsuno. Los cuatro hermanos, jadeando, dan un vistazo a su alrededor en busca de los dos faltantes, deseando que el mal presentimiento desaparezca.
- ¿Sois los hermanos Matsuno? –pregunta un hombre de ojos verdes, vestido con una gabardina larga hasta las rodillas y un sombrero marrón decorado con una cinta verde.
- Sí, señor. –responde Osomatsu- ¿Y usted es…?
- El inspector de policía Kamiya. ¿Se puede saber qué hacéis aquí? Pensaba que había dejado claras las órdenes.
- Karamatsu-nisan e Ichimatsu-nisan, ¿cómo están? –pregunta Jyushimatsu preocupado.
- Sobre eso…
- ¡Díganos cómo están, por favor! - exclama Todomatsu.
- ¿Me dejáis terminar? Ichimatsu, el del hoddie violeta, está en perfecto estado. Diferente es el caso del joven Karamatsu que presentaba numerosas heridas, motivo por el cual se ha trasladado a un hospital cercano.
- ¡Inspector Kamiya! –exclama un chico de cabellos negros bien peinados, ojos rosados, vestido con una americana grisácea y una corbata rosa, haciendo una salutación militar.
- Detective Irino, dime.
- El culpable ya ha sido reducido y se está procediendo con el traslado al centro penitenciario.
- Perfecto. Pon un cordón policial alrededor del coche principal. No quiero más problemas por esta noche.
- ¡Entendido!
Sólo se había retirado el detective que se empezaron a oír los gritos de Tougou, siendo escoltado por cuatro hombres. Furioso, Osomatsu se abalanza encima del asesino para cogerlo por el cuello de la camisa, ignorando los gritos de sus germanos.
- Oh, Osomatsu-kun…
- ¡Cállate! ¡Esta será la última vez que amenazas a mi familia! En su día no pude hacer nada porque era un niño y hoy porque me he dejado llevar por el terror. Pero ya no. ¡He crecido y juro que a la próxima te haré frente!
- Ya veo… Hoy me he divertido más de lo esperado… Si él me ha dado pelea para derribarlo, me pregunto cuanto durarías tú…
- ¿¡Qué has dicho!?
- ¡Osomatsu-nisan!
- ¿¡A qué esperáis!? ¡Separadles de una vez! –ordena el inspector Kamiya.
Después de unos minutos de conmoción, los policías consiguen separar a Tougou de Osomatsu y llevarlo hasta el camión de los detenidos que arranca en dirección desconocida.
- ¡He dicho que no quería problemas y tú los provocas! –se queja el inspector mirando a Osomatsu.- ¡Con un peligro libre ya tengo más que suficiente!
- La juventud de hoy es demasiada impulsiva… -comenta el detective Irino viendo al mayor regañar al del hoddie rojo.
- ¿Puedo hacerle una pregunta?
- Claro joven Matsuno.
- Mi nombre es Choromatsu. ¿Ya saben qué pasará con Tougou?
- Mmm… Es complicado porque no entra dentro de la nuestra jurisdicción pero… Teniendo en cuenta su falta durante el seguimiento de la condicional, la reincidencia y los crímenes cometidos en poco tiempo… Si no le cae una cadena perpetua serán bastantes años de prisión.
- Ya veo… Gracias a Dios…
- ¿Dios? Se equivoca Choromatsu, a quién tenéis que agradecer es al joven Karamatsu.
- ¿A qué se refiere? –pregunta Todomatsu uniéndose a la conversación.
- Hace una semana, Karamatsu vino a la nuestra oficina después de ver un cartel de busca y captura de Tougou. Nos explicó que gracias a vosotros, en especial a Osomatsu, fue a prisión y estaba preocupado que reapareciera con motivos de venganza. En más de una ocasión tuvimos que obligarle, y muchas fueron acompañado, a regresar a casa porque queriendo ayudar, se exponía demasiado.
- Como hoy. –suspira el inspector Kamiya- Le dijimos que en caso de verlo, evitara un enfrentamiento directo y nos avisara lo más rápido posible.
Dando por terminada la conversación, los dos oficiales se ponen a hablar entre ellos y a gritar las órdenes a los demás agentes.
- Hace una semana… -murmura Jyushimatsu ocultando la boca tras la manga del hoddie.
- Es cuando empezó a irse temprano por la mañana y volver a media noche… -reflexiona Choromatsu.
- También es cuando dejó de venir a los baños públicos con nosotros… -añade Todomatsu.
- Mierda, estúpido Karamatsu. De tan bueno resulta idiota. –exclama Osomatsu enfadado.
- Osomatsu-nisan, ¿iremos al hospital?
- Sí, claro que iremos Jyushimatsu.
- ¡Ei! ¿¡A dónde vais!? –grita el inspector viendo al grupo de hermanos alejarse.
- ¿No es evidente? Al hospital.
- Subid al coche, os llevo.
- Gracias.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Dentro del coche de policía, Choromatsu está sentado en el asiento de copiloto mientras los demás están en los de detrás.
- Osomatsu-nisan… ¿Crees que Karamatsu-nisan estará bien? –susurra Todomatsu.
- Seguro que sí… Es Cacamatsu, es demasiado cool para morir.
- Sí… Sí, claro…
- Tiene que estar bien, ya lo verás. –asegura Osomatsu en un intento de transmitir confianza a los menores, sin poder deshacerse de la inquietud interna.
Las paredes blancas de la recepción del hospital reciben al grupo que sin más demora, se acercan a la administrativa de detrás el mostrador. Tras un breve carraspeo, Choromatsu pregunta:
- Perdone, ¿me podría indicar dónde se encuentra Karamatsu Matsuno?
- Claro, un momento… Ahora está en el Box-24 de urgencias pero… ¡Ei! ¡No corran por los pasillos! –exclama la fémina viendo a los cuatro jóvenes irse precipitadamente.
Los cuatro hermanos siguen las indicaciones hasta llegar al edificio de urgencias con el corazón acelerado. Ignorando los pacientes atendidos en medio del pasillo, se plantan delante la puerta corredera del box-24. Sin saber qué hacer, se miran entre ellos en un intento de trasmitirse ánimos, cuando de repente, la puerta se abre dejando paso a una enfermera con el carrito de curas. Sin querer, los cuatro pares de ojos se desvían al bote de la basura, donde se podían ver numerosas gasas manchadas con sangre. Después de una ligera inclinación de cabeza y cerrar la puerta, la enfermera entra en el box de al lado.
Viendo a los menores dubitativos con ligeros temblores, Osomatsu hace una respiración profunda y abre la puerta con brusquedad.
En medio del pequeño box con una estantería llena con material médico como única decoración, está Karamatsu, medio incorporado encima la camilla y mirando a sus hermanos con sorpresa.
- ¿B-Brothers? ¿P-Pero qué…?
- ¡Karamatsu! –interrumpe el mayor lanzándose a abrazar al segundo siendo imitado por los menores.
Una silueta violeta se interpone en medio, impidiendo que los cuatro recién llegados pudieran tocar al de azul.
- ¿Ichimatsu? ¿Qué haces? Venga, apártate. –exclama Osomatsu confundido.
- Ni de broma.
- ¡No seas egoísta, Ichimatsu-nisan! ¡Nosotros también queremos estar con Karamatsu-nisan! –añade Todomatsu desesperado.
- ¿Para qué? ¿Para qué le abráis las heridas que a duras penas le han podido controlar?
- No es para tanto, Ichimatsu. Estoy bien. –afirma Karamatsu con una sonrisa.
- Tú calla, Kusomatsu.
- I-Ichimatsu… ¿Tú estás bien? –pregunta Choromatsu analizando al menor.
- ¿Mm? Sí, esta basura incombustible está ilesa… Gracias a… a…Ku-Karamatsu-nisan… -murmura fijando la vista en el suelo.
Aprovechando la bajada de defensas del de violeta, Osomatsu se repone de la sorpresa y lo sobrepasa decidido a abalanzarse encima del de azul.
- ¡Ah! ¡Espera Osomatsu-nisan!
Karamatsu, aún chocado por la sorpresa, se asusta ante la mirada decidida del mayor por lo que cierra los ojos. Unos brazos rodeándolo con delicadeza, lo obligan a abrir los ojos para encontrarse a Osomatsu con las rodillas encima la camilla y la cabeza escondida en el hueco de su espalda.
- Osomatsu… ¿Ya te encuentras mejor?
- Karamatsu… ¿Eres idiota? ¡El único herido eres tú! ¿Por qué narices me preguntas si estoy bien?
- Bueno, antes no hacías buena cara… Y I'm fine.
- ¡Eso me lo dices cuando no tengas las pintas de una momia, idiota!
- Oh… Creo que ya tengo disfraz para Halloween…
- ¿¡Eres idiota!? ¿¡Por qué te lo tomas con tanta calma!? –exclama Osomatsu descubriendo su rostro con los ojos brillantes por el llanto inminente- ¿¡Es qué eres tan estúpido que no eres consciente que podrías haber muerto!? ¡Ese hombre no tiene compasión hacia ningún ser vivo, sea animal o humano! ¿¡Sabes qué podría haber ocurrido!? ¿¡Sabes al peligro al que te has expuesto!? ¿¡Y de forma gratuita!?
- No digas tonterías, Osomatsu… ¿Miedo? Claro que lo he tenido. No soy tan estúpido… Miedo a ser herido, miedo a morir… Lo he notado paralizándome en el salón pero… Pero cuando pensaba que un pequeño error podía significar perder a mi familia… Todo perdía importancia.
- Karamatsu-nisan…
- Sé que soy bastante torpe pero… Si es por proteger a mi familia, no dudaré en ponerme a la defensiva y más, cuando amenazaba con llevarse a nuestro líder autoproclamado que, por mucho que nos moleste, no podemos negar que es el núcleo de la familia.
- Pero…
- ¿No lo decías tú, Osomatsu? Somos una misma alma dividida en seis. Si falta uno, no será lo mismo, así que ¡prefiero mil veces morir que ver a alguno de mis hermanos herido sin hacer nada!
- ¡Deja de decir tonterías, Kusomatsu!
- ¿I-Ichimatsu?
- ¿¡Con qué derecho te crees para decidir si mueres o no!? ¡Si es así, no quiero que me protejas!
- Ichimatsu tiene razón.
- ¿O-Osomatsu?
- S-sé que no solemos tratarte muy bien, quiero decir, te insultamos y te pegamos la mayoría del tiempo pero… ¡Pero eso no quiere decir que no te queremos! Además, ¡aplícate la historia! ¡Tampoco seriamos sextillizos sin ti! ¿¡Es que no lo ves!? ¡Idiota! –exclama Osomatsu ocultando otra vez su rostro.
- Si somos una misma alma, ¿qué te hace pensar que nosotros no nos sentimos igual que tú? Por favor, no vuelvas a exponerte a un peligro tan grande… Karamatsu-nisan… -murmura el de verde abrazando el de azul y escondiendo el rostro en la otra espalda.
- Choromatsu.
- ¡Karamatsu-nisan es un egoísta! ¡Quería irse primero, sin nosotros! Si Karamatsu-nisan se va… ¿Con quién jugaré cinco horas al béisbol o cantaré en el techo? –grita Jyushimatsu con grandes lagrimones abrazándose al torso de Karamatsu.
- J-Jyushimatsu…
- ¡Somos seis, y yo quiero tener a mis cinco inútiles ni-san a mi lado! ¡Ni uno más ni uno menos! ¿¡Quién me preparará mis galletas con chispas de chocolate favoritas o me consolará en los días que estoy triste!? –exclama Todomatsu abrazándose a la otra mitad del torso del de azul.
- T-Todomatsu…
- ¿¡Es que aún no lo has entendido!? ¡Pues escúchame bien, por qué no lo volveré a repetir! ¡Tú eres nuestro hermano mayor! ¡Eres el segundo de los sextillizos! ¿¡Qué sería de nosotros sin el azul amable y compasivo!? ¡El azul que siempre se asegura de nuestro bienestar, y tiene una sonrisa amable para la basura que no sabe valorarlo! ¡No te atrevas a dejarnos antes de tiempo, Karamatsu-nisan! –explota el de violeta, estirándose entre las piernas de Karamatsu para abrazar el torso, entre el sexto y el quinto.
- I-Ichimatsu…
- ¡Te queremos, Karamatsu-nisan!
- ¿¡Te ha quedado claro!? –añade Osomatsu.
- C-Chicos… -rodeado por los colores de sus hermanos, acunándolo con cuidado y afecto, Karamatsu no aguanta más y empieza a llorar- ¡L-Lo siento! ¡E-Entendido, l-lo tendré en mente para la próxima!
Entre el llanto e hipidos, la angustia que amenazaba en ahogar el corazón de cada uno, es expulsada y reemplazada por un profundo alivio.
¡Y eso es todo amig s!
¡Voy a responder por primera vez a mis primeros reviews! ¡Qué ilusión! ToT
- NataNegra: ¡me alegro tanto que te haya gustado! Y es un gran honor que me digas que he sabido captar la esencia del anime xD Sí, me basé en ese capítulo para hacer los encuentros entre los hermanos. Ostras, siento que te hayas visto en esta situación pero sentía que tenía que hacerlo y así lo hice ;) Espero que este capítulo te haya gustado y estuviera al nivel de las expectativas. Otra vez, muchas gracias por tu review y ¡Cuídate tú también! Nos vemos en el siguiente fic.
A los que habéis llegado aquí, muchas gracias y como siempre se agradecen los reviews.
