Yo tenía todo en esta vida, menos amor.

Había nacido en cuna de oro y me daban todo lo que quería, era adoptado pero mi madre me amaba como si fuese su hijo de sangre... Ella era dulce, era todo para mi si bien por desgracia termino muriendo de una enfermedad terminal y yo no volví hacer el mismo desde ese día ¡La tristeza me invadió! Agregando al hecho que mi padre era estoico ¡Quizá ni siquiera me quería! Sabia que mi madre era la que ambicionaba tener un niño, no él ¡El grandísimo Masaomi Akashi quería un heredero con sangre real, no alguien como yo, pero era infértil! Jamás querría a un tipo que fue abandonado en la costa de un rio cualquiera.

Claro vivir en una familia millonaria no es tan fácil como suena, debes aprender muchas cosas y también mantener totalmente limpia la reputación, ser perfecto es lo que siempre me enseño mi padre y lo que he venido haciendo
Nunca perder.

Ser siempre el mejor.

Pero Kuroko me enseño que el poder no es todo en esta vida... El me enseño a ser diferente, a querer y a vivir intensamente al no hacer algo por un merito si no por pasión.

Hace un tiempo Tetsuya desapareció sin dejar rastros, nadie sabe donde se encuentra y claro, yo estuve muy preocupado con su desaparición incluso invertí mucho dinero en investigadores quienes fracasaron en su misión.

No me rendiría, pensé que quizás habría huido con algún amante y eso en el fondo de mi corazón me dolía... Me dolía porque amaba a Kuroko mas que a la vida misma pero la presión de la sociedad porque yo me formalizara con una mujer me estaba absorbiendo, no quería una esposa trofeo únicamente le quería a él.

No quería besar a ninguna persona, no podría hacerlo porque no eran Kuroko... Nada era como él, mi corazón siempre latió cuando lo veía y era únicamente quien se robaba mi respiración.

Desde el primer momento supe que él era mi alma gemela, me enamoré tan perdidamente.

Nunca bese a nadie, nunca me involucre con nadie incluso creí que era asexual hasta que llegó Kuroko con esa inocencia intrépida que me traía loco, entonces fantaseaba y entonces lo deseaba en cada momento.

Así que cuando desapareció me sentí muy triste, dejé de alimentarme y ni el básquet tenia sentido sin su sonrisa.

Un día mientras tomaba uno de los libros de la biblioteca del despacho de mi padre, note que había una entrada secreta y era extraño ¡No sabia que existiera! Con mucha curiosidad entre al lugar oscuro, bajé las escaleras hasta un sótano y luego vi algo increíble

Había una pecera enorme y en ella un extraño humanoide, parecía un pez bastante bonito... Toqué delicadamente el vidrio transparente haciendo un sonido y el tritón se acercó, tenía unos hermosos ojos celestes como el agua y pensé que parecían los del dueño de mi corazón ¡No podía ser! ¡Era el, era Kuroko! Estaba atrapado, tenía una enorme cadena en su cuello ¿Quién le había hecho daño? De seguro era mi padre, un hombre de tanto poder y ambición que hacia todo por dinero.

Tenía que salvarle.

Percibí un ruido y fui a esconderme detrás de unas máquinas, escuché una conversación.

—Sera mejor que lo abramos, debemos saber como funciona su sistema ¿Cómo es capaz de respirar bajo en agua y el mismo aire?

—No deberías matarlo, es mitad humano ¡Puede que aprendamos de un ser tan fascinante! - dijo el científico.
— Solo es un gasto de energía, quiero que el experimento 10 tenga una disección — agrego el malvado sin sentimientos, con tanta frialdad. Luego de la muerte de su esposa perdió lo que quedaba de su corazón.

El tipo se acerco sacando a Kuroko de la pecera, le golpeo con una pistola electica diciendo con odio—El no siente nada, es solo un animal asqueroso.

El doctor suspiró con cierta lástima al ver al pobre tritón sufrir la agonía porque Masaomi era muy cruel, siempre lo lastimaba.

Cuando se fueron lo vi, vi al amor de mi vida sangrando, sufriendo por las torturas de mi malvado padre ¡Duele! Decidi que lo salvaría, que no dejaría que muriera en ese horripilante lugar.

—Kuroko ¿Por qué no me dijiste lo que eras?

El bajo la mirada tímido, escondiéndose entre lágrimas.

—Yo te hubiese amado de todas maneras, tu me aceptaste cuando tenia dos extrañas personalidades luchando con mi cuerpo y ahora yo te quiero así también ¡Te sacare de aquí!- dije en una promesa.

—Akashi-kun, lo siento— susurro al fin el pequeño.

En cambio le di un pequeño beso en los labios.
El me entendía sin necesidad de palabras.

Le di algo de comida, este en su forma humana comió gustoso todos los manjares.
Me hacia feliz, hacerlo feliz.
Por varios días le deje comida e incluso le compuse hermosas piezas en su violín con decir le robaba sonrisas, pero un día la tortura fue demasiada... Un día note el peligro, debía sacar a Kuroko de allí o seria demasiado tarde ¡Lo matarían!

El chico sangrante toco unas cicatrices que tenia en mi cuello y se hundió con ternura buscando algo de afecto después de las torturas del desgraciado.

Debía liberar a Kuroko entre una semana, no importaba perderlo y sufrir por no tenerlo para siempre si eso quería decir que mi padre no lo mataría... Quería que fuese libre.

Fue difícil transportar a un hombre pez, pero lo hize, lo lleve lejos de mi malvado padre adoptivo ¡En un apartamento que tenía! Le puse en la bañera donde sobresalía su larga cola, su piel era pálida y se sentía rasposa.

Me daba curiosidad.

Me hacía desearlo mucho más.

Entonces solo los dos, llenos de agua nos besamos como si fuese el acto mas bello del mundo nuestras lenguas bailaban... Lo alcé apoyándome en la bañera y entonces el pequeño cambió de forma a un humano, aun tenía características de tritón, pero eso me gustaba.

Era exótico, sabia dulce.

Le bese esa noche.

Le hice el amor.

Le abrace.

Le ame.

Hasta un nuevo amanecer.

Todo era como un cuento de hadas de tanto amor y tantos besos hasta que mi padre se dio cuenta que yo le había liberado, le había quitado las cadenas y le había hecho el amor.

Tenia miedo de que él le hiciera daño al amor de mis días y mis noches, mi estrella y mi sol.

No podía vivir sin él, mi dulce mar

El día en que le liberaría, mi padre se presentó con un arma apuntándole al corazón...Él decía que mi amado era un monstruo, una asquerosa abominación y lo que hacíamos era repugnante, pero yo bese a mi lindo tritón demostrándole que no me importaban sus palabras.

Porque Kuroko era mi felicidad, la razón de mi existir y era mi hermoso amor.

Mi padre se enfureció

Tomo su arma

Apunto

Y BOOM

Le disparo, yo me puse delante recibiendo el impacto de aquella bala llena de odio.

Ambos caímos al suelo, le tome tu mano fría.

Si fuera a morir mi amor, quería hacerlo a tu lado

Incluso la muerte era tan hermosa si la compartía contigo

Entonces perdí la conciencia, cuando mis ojos se abrieron de nuevo tú me besabas dentro del agua y supe entonces que allí mismo pertenecía, en los brazos de mi amado y en el mar

No se que paso con mi padre quizá murió y espero no ver su dinero sucio... Mientras yo estaba allí dándote la mano, besándote los labios y supe entonces que no importa nada más que ese momento

Lo amaba, ambos estábamos hechos para encontrarnos y bailar entre las olas.