-Espero que no te moleste que me haya servido yo mismo-dijo metiendo su dedo en la mantequilla de maní.
Era un chico de apariencia extraña sus ojos eran de un color azul metálico al igual que su cabello, su piel era pálida, no tanto como Lucy pero aun así lo suficiente como para ser perturbador, traía una chaqueta negra con una camisa roja abierta y bajo ella una camisa sin mangas color blanco, usaba un pantalón de mezclilla negro y un par de tenis blancos.
A Lori se le hacía demasiado extraña la presencia del chico y sobretodo su actitud pues no solo había entrado sin decirle a nadie sino que también se hallaba sentado en la mesa, no en una silla junto a ella sino encima de ella.
-Lori, sal de aquí-dijo Lincoln de manera agresiva.
-Basta, no estoy dispuesta a seguir soportando esta actitud jov…-al mirar a Lincoln y la profunda ira y temor en sus ojos supo que él hablaba en serio.
-No Lori, ¿Por qué no te quedas?-dijo el chico bajando de la mesa y caminando hacia ella.
-Déjala fuera de esto-dijo Lincoln interponiéndose entre los dos.
-¿Dejarla fuera de esto?, ¿Por qué no mejor traemos a tus demás hermanas para completar la fiesta?
En la sala nueve chicas oían la conmoción pensando que tal vez sus hermanos estarían peleando, Luna creyó que tal vez debería intervenir y estaba a punto de hacerlo cuando repentinamente vio a Lincoln salir volando desde la puerta hasta estrellarse contra el sillón, detrás de él venía alguien jalando a Lori del brazo.
-¿Quién demonios eres tú y que le haces a mis hermanos?-grito Lynn furiosa como siempre.
-¿Quién yo?-pregunto confundido
-¡Si idiota, ¿Quién más?!
-Pues mi nombre es Yare y solo quiero que tu hermano me devuelva algo que me quito.
-No tengo una idea de que me hablas
-¿No lo recuerdas?, una caja de música de tanto así de ancho-dijo haciendo el gesto con sus manos.
-Yo no tengo tu maldita caja-dijo el peliblanco mientras Luan y Leni lo ayudaban a levantarse.
-No capitán, no trates de engañarme, se que la robaste hace poco de la bóveda de los vigilantes, bastante genial por cierto pero es mía y la quiero de vuelta.
-¡Dame una razón para dártela!
-¿Una?, puedo darte diez-dijo mirando hacia donde se hallaban las hermanas de Lincoln.
El chico de once años trago saliva, sabía que estaba atrapado, no había manera en que pudiera vencer a Yare y salvarlas a todas.
-Perfecto, te daré tu maldita caja pero no la tengo aquí debemos ir a la Stellar Traveler, deja que ellas se queden aquí y tu y yo podemos ir a buscarla.
-¿Dejarlas aquí?, creo que tu no entiendes cómo funcionan las rehenes.
-¡¿A quién le dijiste rehén?!-grito Lynn-¡ya estoy harta de su juego estup…!
Levantando su mano Yare invoco una energía azul que cerro fuertemente la mandíbula de la castaña haciéndola callar.
La energía cubrió al chico alterando la apariencia de este primero su globo ocular se volvió negro y el iris comenzó a brillar fuertemente, sus uñas se volvieron garras y sus dientes colmillos, su cabello se encrespo y detrás de él salió una cola delgada y demasiado larga que se movía con gran fuerza.
-Ahora capitán Loud, tú, yo y todas tus hermanitas vamos a dar un pequeño paseo y si alguno se pasa de listo tendrás que comprar una cama de tierra para alguna de ellas.
Las chicas vieron horrorizadas como aquel monstruo se acercaba a ellas.
-¡Levántense!-grito de manera autoritaria pero ellas estaban demasiado asustadas como para poder obedecer, harto de los retrasos Yare uso su magia para ahorcar a Lori y levantarla del suelo arrojándola contra la puerta, aun muertas de miedo las demás se apresuraron a seguir a su hermana.
-Todo estará bien-susurro Lincoln tratando de calmarlas.
-Yo no apostaría por eso-dijo Yare empujándolas.
Todos juntos caminaron hasta el patio trasero de la casa.
-¿Qué esperas?-dijo Yare a Lincoln quien de inmediato presiono un botón en su cinturón.
Directo del cielo una luz blanca cayo, era un punto blanco justo sobre sus cabezas que se fue abriendo rápidamente y en medio de rayos de colores que se fueron extendiendo una estructura metálica comenzó a asomarse hasta que una gigantesca nave surgió de manera imponente.
La poderosa máquina aterrizo enfrente de las chicas que aun se hallaban mudas de la impresión.
-¡¿Qué es eso?!-grito Luna.
-Es la Stellar Traveler, luego les explico, por ahora confíen en que las sacare de esto.
Una compuerta se abrió y de allí una escalera surgió revelando en el interior de la nave que se hallaba compuesto por muchos partes metálicas que se retorcían una sobre otras.
-¿Lincoln que está pasando?, ¿Quién es él?, ¿Qué quiere?-pregunto Luan casi al borde del llanto.
Fuertemente Lincoln la tomo de los hombros y la apretó.
-¡Tranquilízate!-dijo el de manera fría pero segura- te prometo que todo estará bien pero deberás hacer exactamente lo que yo diga cuando yo te lo diga ¿está claro?
Luan solamente pudo asentir con la cabeza, nunca pensó que Lincoln pudiera ser tan fuerte y seguro, toda su vida lo había visto solo como un niño pero esta vez era la primera que de hecho lo veía como un hombre, completamente confundida por eso Luan lo siguió hasta dentro de la nave sintiendo un poco mas de seguridad y una cálida humedad que nunca antes había tenido.
Ninguna estaba segura de entrar en el extraño aparato pero no parecían tener demasiadas opciones, la parte interna de la Stellar Traveler parecía más grande que uno podría pensar, en ella lo que parecía una bóveda redondeada sostenida por vigas de metal se abría junto a varias puertas que daban a múltiples cámaras que tenían diferentes funciones, adornando cada una había toda clase de muebles clásicos que contrastaban con los aparatos de alta tecnología que había junto a ellos, todo en la nave parecía atemporal, sobre una plataforma había varios asientos de piel con accesorios de metal que rodeaban lo que parecía ser el asiento del conductor frente al que había un panel de control con múltiples controles y palancas.
-saludos capitán Loud- dijo una vos monótona que aparentemente salía de la nada-veo que trae compañía.
-así es MIA, saluda a mis hermanas.
-hola señoritas Loud, sean bienvenidas a la Stellar Traveller
-hola-saludaron sin saber quien les hablaba-¿Quién es ella?
-es MIA, es la inteligencia artificial que controla la nave.
Todas parecían estar muy asustadas a excepción de una pues Lisa de hecho parecía estar muy emocionada por todo lo que estaba viendo.
-¿Esta nave es tuya?-pregunto con más emoción de la que probablemente había demostrado en toda su vida.
-Técnicamente es de papa.
-Cuéntales luego ahora dame mi maldita caja-dijo Yare bastante impaciente
-No la tengo aquí-dijo mientras paseaba alrededor
-Dijiste que estaba aquí
-No, lo que yo dije es que debíamos venir a la Stellar Traveler, ¿realmente creíste que sería tan tonto como para dejarla en este tiempo?-dijo mientras tomaba una botella de vino de una mesa de madera en el centro de la bóveda-por cierto ¿no te apetece una copa?
-Oye es una buena cosecha-dijo Yare tomándola delicadamente pero un brusco cambio de humor la estrello contra la mesa y uso el cuello roto para amenazar a Lincoln-¡NO RETES A TU SUERTE!, en este momento solo estoy pensando en qué orden matare a tus hermanas, si de menor a mayor o de mayor a menor o quizás solo me aloque y mate a la que tenga más cerca.
-Tócalas y no habrá un lugar en el espacio o el tiempo donde puedas ocultarte de mí.
-Aun cuando de milagro pudieras hacerme algo eso no te las devolvería, hasta para el gran Lincoln Loud existen reglas.
Lincoln refunfuño.
-Te daré tu puta caja pero después no quiero volver a ver tu maldita cara nunca más-dijo haciendo a un lado la botella de su cuello-chicas vayan a la bodega.
-no, quiero que estén donde pueda verlas.
-bien-dijo el capitán lleno de frustración-todas siéntense.
Creo que en su vida la familia Loud se había acomodado tan rápido, una vez que todas estaban en sus asientos un arnés mecánico bajo asegurándolas a sus asientos sobresaltando a todas a excepción de Lisa que se encontraba fascinada tratando de averiguar qué clase de aleación era esa.
Poniéndose su chaqueta de piel y desabotonándose la camisa como cada vez que iba a conducir Lincoln se puso en su consola de mando y dijo.
-sujétense, esto será un viaje intenso.
Al empujar una palanca Lincoln logro que la nave se moviera a toda velocidad directamente hasta un portal por el que desapareció.
