El capitán se levantaba de los pisos color dorado mientras sus hermanas exploraban con la mirada todo a sus alrededor, el lugar era una gigantesca bóveda de color blanco con decoraciones doradas de las que sobresalían gemas preciosas que se formaban en una hilera que llevaban hasta un gigantesco candelabro que colgaba reflectando una amplia gama de luces de colores.

En el piso había cuatro plataformas que se sobreponían una sobre otra todas con el piso bañado en oro y sobre ellos varias mesas donde los jugadores arriesgaban todo su dinero solo por la adrenalina que les provocaba el juego.

-hola Lincoln-dijo una de las bailarinas de escasa ropa que se balanceaba de un lado a otro en el escenario para la diversión de los espectadores.

Pronto todas las demás comenzaron a hacerlo también, parece ser que Lincoln era bastante popular.

-perdón señoritas, deben estarme confundiendo, yo jamás había venido a este lugar, lo juro-dijo Lincoln esquivando la mirada asesina que sus hermanas.

-que gusto verlo capitán Loud-dijo una especie de humanoide con traje que se acerco con una bandeja en la mano-¿le traemos lo de siempre?

-ahora no Yimh-dijo Lincoln tratando de sonar calmado.

En un arrebato de ira Lori fue con el camarero y le derribo la bandeja de la mano.

-¡¿se dan cuenta de que es un niño?!

-¿eso es cierto?

-por supuesto que no-dijo Lincoln desviando la mirada

-no tendríamos manera de saberlo, no conocemos mucho de la fisionomía humana, por cierto si él es un niño ¿eso significa que tu eres una anciana?

No es necesario aunque si divertido decir que ese camarero impertinente no salió bien librado de esa situación ya que antes de que se diera cuenta ya tenía una bandeja atorada en medio de la garganta.

Lincoln siguió su camino de manera tranquila adentrándose dentro del casino mientras sus hermanas trataban de detener a Lori antes de que el pobre camarero acabara con la bandeja atorada en medio de los intestinos, al poco tiempo una sensual bailarina lo detuvo.

-hola capitán-dijo ella con una sonrisa coqueta.

-Mica, cuanto tiempo sin verte-contesto el con su sínica sonrisa

Tomándolo de la mano Mica lo arrastro con ella sin la necesidad de usar demasiada persuasión.

En la parte de atrás del escenario Lincoln y Mica disfrutaban de una intensa sección de besos.

-oí que eres tan solo una larva-dijo alejándose de él un momento

-no hagas caso, son chismes.

-está bien todos tenemos secretos, de hecho hay algo que yo también quiero confesarte…soy el macho de mi especie.

Por un segundo Lincoln se puso aún más pálido de lo normal.

-espera ¿¡QUÉ?!

-soy macho

Lincoln se alejó de ella, buen él, con un solo movimiento pero manteniendo su mirada estupefacta sin ningún cambio.

-en seguida vuelvo.

-¿esto será un problema para nosotros?

-en seguida vuelvo.

Con pasos monótonos y un caminar desanimado el capitán se dirigió hasta el baño de hombres lo más rápido que pudo, fue directamente al lavamanos en donde procedió a arrancar uno de los despachadores de jabón para empezar a hacer gárgaras con él.

Por su parte Mica seguía detrás del escenario con la seguridad de que Lincoln ya no volvería.

-así que eres hombre-dijo Luan tras el-bien pues si vuelves a acercarte a mi hermano te lo arrancare y te lo meteré por el culo y créeme que hablo en serio, puedes preguntarle a quien quieras así de loca estoy, ¿has entendido?

Mica no contesto solamente asintió con la cabeza.

-¿dejaras solo a mi hermano?

una vez mas Mica asintio en silencio

-bien, entonces nos vemos-dijo ella cambiando rápidamente de animo mientras se retiraba alegremente de ahí.


Después de propinarle tremenda golpiza al camarero Lori y sus hermanas se dirigieron a una mesa.

-¿están listas para ordenar?-pregunto otro camarero algo nervioso.

-claro-dijo la mayor para después tomar un menú que de inmediato leyó solo para darse cuenta de que estaba lleno de un montón de jeroglífos indescifrables para ella-quiero esto-dijo señalando lo primero que vio en el papel.

-señorita ese es el nombre del restaurante-dijo el camarero confundido.

-lo sé, quise decir esto.

-excelente elección.

Un segundo después el hombre volvió con lo que parecía una mescla rara entre una langosta y una araña con el caparazón abierto por arriba y rellenada con una clase de queso o algo así.

-no esperaras que comamos eso ¿o sí?-pregunto Lola a su hermana mayor

-veamos si podemos cambiarlo.

Lori trato de llamar al camarero pero para entonces ya era tarde, la langosta ya había desaparecido del plato y terminado en la boca de Lana a quien todas sus hermanas miraron asqueada.

-no la juzguen hasta haberla probado-dijo la pequeña con la boca llena.

-agh-dijo Lori molesta-¿Dónde está Lincoln?, ya quiero irme de este basurero.

La rubia se levantó y comenzó a buscar a su hermano albino por el casino hasta que lo encontró en uno de las mesas jugando un juego con dados.

-Lincoln ¡¿Qué crees que haces?! Nosotras esperándote y tú jugando.

-no pedí que me esperaran.

-no puedes ser más irresponsable

-claro que puedo.

-¿porque haces esto?

-he estado jugando para olvidarme de…de algo-dijo lanzando los dados.

Los cubos de plástico rodaron por la mesa dando durante unos segundos para terminar dando un 2 cuando lo que el necesitaba era un 7 para ganar, al ver cómo le quitaban las fichas a su hermano una duda llego a la cabeza de Lori.

-¿cuánto haz perdido?

-unos 27000 evots.

-¿cuánto es eso exactamente?-dijo ella de manera severa

-no sé exactamente, unos…quinientos o setecientos mil dólares

-¡¿SETECIENTOS MIL DOLARES?!

-más o menos

-dame eso-Lori trato de quitarle los dados a su hermano haciendo que estos cayeran hacia la mesa pero antes de que lograran llegar a ella los dos dados quedaron suspendidos en el aire lo que puso muy nervioso pues sabía lo que significaba.

-Lori ahí que salir de aquí-dijo volteando hacia su hermana solo para darse cuenta de que ella también estaba congelada.

-¿te atreves a venir a mi casa?-caminando lentamente y de manera pedante un hombre delgado vestido con una gabardina color beige y un sombrero negro bajo desde una escalera de cristal-¿recuerdas lo que te dije que te haría si te veía por aquí nuevamente.