Antes de comenzar, los personajes, ciudades o nombres que aparezcan en el desarrollo de esta historia, no son de mi propiedad, pertenecen a Hajime Isayama.
Capítulo 2 Aquel día
Meses atrás…
Una persona con más capacidad de decir no, le habría respondido eso a Sasha Braus. Lamentablemente decirle eso a su mejor amiga, no era algo que se permitiera Mikasa Ackerman. El accidente laboral que llevó a Braus aun descanso temporal podría ser algo muy estúpido de contar; de acuerdo a lo mencionado en el reporte del seguro, esto se resume a un incidente relacionado con la comida. Se le pidió al personal que no se comentara el tema. Braus se habría quedado en casa, de no ser porque al día siguiente se organizó un desayuno para los empleados, con motivos de celebrar un proyecto importante, fue la primera vez desde la fundación de la empresa en la que se derrotó al "titán", a la competencia directa. Ese había sido el mayor objetivo desde hace mucho tiempo, muchos directores tuvieron la dicha o desgracia de llevar las riendas, teniendo entonces un minúsculo progreso. Keith Shadis fue quien le precedió a Erwin Smith. Shadis decidió que él no era una persona que desarrollaba bien su cargo, fue así como le cedió la silla directiva a alguien más apto. No se retiró totalmente de ahí, ahora es quien entrena a los nuevos postulantes, quebrando el espíritu y entusiasmo de varios candidatos. Sasha Braus intentó ganar la confianza de su instructor compartiéndole media papa hervida, sin embargo recibió un castigo por su acto, y una vez obtenido el trabajo fue la noticia durante un tiempo.
Se conoce que el rendimiento y desempeño laboral de la chica varía según la comida que ingiera durante el día. Para la empresa una baja así representaba dos cosas; el ahorro en comida y ¿el quién se encargaría de ese trabajo?
Bajo discretas órdenes, se acordó que Sasha se reuniría con Smith después del desayuno, para encontrar a su reemplazo mientras ella se encontraba indispuesta. Comida, así se llamaba la fuerza de voluntad que mantenía a aquella mujer fuera de reposo. Como si de un secuestro se tratara, dos personas tomaron a la chica cuando ésta salía del lugar, quitarle las muletas, cubrirle la cabeza, cargarla, y llevarla hasta el destino final, les fue demasiado fácil, mencionando el hecho de que los pasillos estaban despejados, así como fue indicado en el plan, no habría obstáculos en el camino. Al llegar al final del corredor, esas dos personas se toparon con una elegante puerta, por obvias razones al cruzarla se encontrarían con la persona que había planeado todo.
— ¡Eeeeerwin, estamos aquí! –gritaba una mujer de gafas y cabello alborotado.
En las sombras, sí, ahí se encontraba un hombre alto, rubio, sentado tras un escritorio, la tenue luz de una lámpara hacia posible el verle las manos cruzadas a la altura del mentón.
— Hange, guarda silencio –pidió el rubio —te pedí discreción y entras haciendo uno de tus escándalos, normalmente lo tolero, pero hoy es una situación más seria. Mike puedes dejarla en la silla…El momento esperado llegó, ah y también quítale la cosa que cubre su cabeza –el hombre se limitó a obedecer. Era común en él, oler a las personas y sonreír, la chica no sería la excepción —Hange, ve a "el lugar especial" y trae lo que te pedí, espero que hayan preparado bien las cosas, no quiero fallas de cálculo –la mujer salió de la oficina.
A pesar de que ya nada le cubría la cabeza, "la chica patata" como era mayormente conocida, continuaba con los ojos fuertemente cerrados. Mike se acercó a ella, y comenzó a olfatearla.
—Basta Mike, la estás asustando, no quiero accidentes.
—Puedo oler su miedo, Erwin –el hombre se alejó de la chica con una extraña sonrisa en su rostro, retrocedió hasta una distancia donde no interfiriera con la amena charla que se llevaría a cabo.
—Sasha Braus, la chica patata, así le conocen en el bajo mundo ¿cierto? Se preguntará ¿Por qué está aquí? Soy Erwin Smith, Director General, el motivo de su visita es muy sencillo –así comenzó el intercambio de palabras, desde las sombras.
—Se-Señor Smith, es un gusto conocerlo –los nervios hacían de las suyas —co-conocerlo en persona, a pesar de que está oscuro en este lugar, puedo decir que usted es mucho más alto que mi jefe, espero que usted no diga cosas como "tsk, aquí apesta a tocino, ¿así te gusta trabajar, en este chiquero?" Él no entiende que yo no le digo nada respecto a su costumbre de mantener todo limpio, ¿sabe que incomodo que incomodo es comer en un lugar que hiede a cloro y aromatizante? En sus inventarios solicita más gel antibacterial que material de oficina.
Smith escuchaba a la chica, quien en una mezcla de ansiedad y nerviosismo le contaba que se le pasaba por la mente. Mike sólo presenciaba la escena, conteniendo sus ganas de reír, mismas que se detuvieron al chocar con la apenas visible expresión de desesperación de su compañero.
—Suficiente Braus, voy a ir directo al punto, por más fuerza de voluntad que tenga, el que venga a trabajar en esas condiciones no es bueno, imagine que ese día llegan a auditar, y la ven en ese estado. Eso representa una multa, y matemáticamente no es conveniente. De acuerdo a su desempeño se le dio la oportunidad de elegir a su suplente, porque como es usted comprenderá trabajar con su jefe de departamento no es fácil.
— ¡Claro que no lo es!
—Y es por eso que tiene que pensar en esa persona, tengo algo que le puede ayudar, ¡Hange, ya puedes pasar!-ordenó el hombre.
La mujer entró a la oficina empujando un carrito lleno de comida, comida que haría babear a cualquiera.
—Lamento ser cómplice en esto, no es la manera Erwin –reprochaba la mujer.
—Basta Hange, es por el bien de este lugar, ahora déjenme a solas con Braus.
—Sowney y Bean necesitan del recurso, sólo por ellos no me puedo negar, vámonos Mike –ambos salieron, uno seguido del otro.
La escena pintaba para ser como una de esas películas de policías, donde se arresta al criminal y el detective lo interroga. Era precisamente lo que el director tenía en mente, utilizar los recursos a su alcance no importaría el costo, él obtendría lo que deseaba. El interrogatorio comenzó así:
—Quiero irme temprano Braus, contesta de una vez, ¿cree que exista alguien que pueda ocupar su puesto?
—Dependiendo si en esta vida o en la otra, señor –Smith se dio una palmada en la frente.
—No, no me refiero a eso, digo, ¿conoce a alguien capacitado para ejercer sus labores?
—Sí, conozco a varias personas, pero ¿no sería una falta de respeto no darle trabajo al señor Shadis?
Erwin dejo escapar un suspiro, se estaba desesperando, era momento de tomar medidas radicales. Se levantó, buscó el interruptor de las luces y las encendió, caminó hasta donde estaba el carrito con comida, si las cosas no funcionaban jugaría su verdadera carta. Tomó una pierna de pavo de muy buen aspecto, con un olor agradable, se aproximó a la silla donde se encontraba la chica.
—Sasha, creo que usted y yo no nos hemos entendido bien, pero es de esperarse, debe llevar mucho tiempo sin comer, desde el desayuno me imagino, yo estaría igual en su lugar –nuevamente se levantó, recorrió la oficina y se detuvo al llegar a una pecera con un par de pirañas dentro —me sentiría como estos bebés, ansiosos por un poco de alimento, ¿ves este pedazo de carne, luce muy bien, debe de saber igual, ¿usted qué cree?
La chica había adivinado la intención de aquel hombre, un sudor en su frente se manifestó. El hombre comenzó a oler la pierna de pavo, e incluso le dedicó un mordisco.
—A juzgar por como se ve, podría decir que es carne de primera calidad, es ave selecta, preparada en un horno de piedra, señor –la chica era un nudo de nervios, el plan de Erwin estaba funcionando.
—Me alegra que estos chicos se alimenten bien, ahora si me disculpas, tengo que mantenerlos contentos –acto seguido colocó la pieza de carne sobre la pecera. La tensión invadió la mirada de Sasha, los peces se colocaban debajo de donde caería su comida, para cuando pudo reaccionar ya era tarde, demasiado tarde.
— ¡Noooo! –exclamó desesperada la chica, extendiendo su brazo con la intención de detener al hombre para evitar aquel acto tan indeseable.
—Lo siento Braus, no pensé que se alterara tanto, por algo así –le dijo mientras limpiaba sus manos con una servilleta.
—Esa era una buena pierna señor –respondió cabizbaja.
—No debería importarle una pequeña pierna –caminó hacia el carrito y señaló el contenido —todo esto es para usted, claro, si contesta a una pregunta, correctamente a una sencilla pregunta, ¿quiere saber cuál?
La chica se encontraba hipnotizada con lo que tenía a la vista, respondió en automático, asintiendo con la cabeza.
— ¿Tiene alguna amiga que pueda trabajar en su lugar, mientras usted se recupera? Esa persona debe de ser responsable, pero sobre todo que le guste trabajar bajo presión, vamos piense.
Las posibles candidatas se manifestaban en la mente de Sasha, quien no decidía quien era la indicada. Annie ni siquiera la iba a escuchar. Historia; estaba descartada pues sabía que una chica alta y con pecas la golpearía. Ymir y sus pecas, no eran una opción. Armin parecía chica, pero no le haría eso al mejor amigo de su mejor amiga, ¡eso era! ¡Ya tenía a la persona indicada!
— ¡Señor, tengo a la persona, su nombre es; Mikasa Ackerman! –habló muy decida –entonces ¿recibiré mi recompensa?
— ¡Si eso se enfría no sabrá igual, adelante Sasha coma! –Le acercó el carrito para que la chica pudiera tomar cualquier cosa que se le antojara —Mientras puede contarme sobre su amiga, yo la escucharé, con mucha atención, abriré un poco las persianas, hace falta luz en este lugar.
Smith fue hacia el ventanal, e hizo lo anunciado. Lejos de la chica de gran apetito, dándole la espalda, comenzó a sonreír.
—Te encontré Mikasa, después de tanto, te encontré –susurró.
Continuará…
Gracias por leer hasta esta parte.
Saludos para:
- xMikasa Ackermanx
por ser el primer review de esta historia.
- the girl with the red scarf
por ser 1er follower
Se despide Luccero.
¡Hasta la próxima!
