Muy buenos días/tardes/noches para todas aquellas personas que son usuarios directos e indirectos de FF. Acá viene otra entrega de su adaptación "Corazón de Piedra". ¿Saben? No pensaba actualizar hasta la otra semana pero al final me decidí dejarles otro capítulo de esta historia como regalo navideño… Si bien hice un One-Shot (IchiRuki, obvio) para celebrar estas fiestas que a todo mundo agradan -pueden buscarlo en mi perfil y de paso comentarlo-.

Con respecto al apartado de hoy, conoceremos al rival de Ichigo por Rukia

Disclaimer: Para mi desgracia ni Bleach ni el IchiRuki me pertenecen, todo es obra de Kubo Tite. Tampoco esta historia es mía, el crédito es para la escritora estadounidense Ebony Clark. Lo único realmente mío, es la adaptación y el trabajo que hago al reajustarla a Bürichi.

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CORAZÓN DE PIEDRA

Capítulo 03: Amar Te Duele…

Ichigo parecía haber desaparecido de la faz de la tierra, y no estaba segura de que se tratara de una casualidad. Era demasiado evidente que él la estaba evitando, y ya había tomado la decisión de dejar las cosas como estaban. No era justo para ninguno de los dos estar luchando contra algo que parecía confundirle tan profundamente, y aunque no entendía de qué se trataba, no quería que él pensara que ella era un problema del que debía deshacerse.

Estaba colocando las últimas cintas en las paredes de la escuela, y suspiró convencida de que debía dejar de pensar en él o se volvería loca.

-¡Ryouga, deja ese bote de pintura en su sitio! -gritó Rukia y el joven que se dirigía sigiloso hacia la puerta, se detuvo en seco al oírla.

-Kuchiki-Sensei... Sólo quería ayudarla... -se disculpó el chico, depositando nuevamente el recipiente en su sitio-. Ukitake-Sensei ha dicho que la verja de la entrada necesitaba un repaso...

Rukia arqueó las cejas, desconfiando de la excusa que aquel jovencito ponía para salir bien parado de su travesura. Fingió estar muy enfadada al hablarle de nuevo, esta vez en un tono mucho más severo.

-Ya. Y supongo que tú estás ansioso por hacerlo. De momento, aparta tus manos de esa pintura. Más tarde hablaré con Ukitake-San de esto.

El chico salió del recinto, murmurando algo entre dientes que ella no pudo entender. Tenía serias dudas sobre la implicación de su colega en aquella repentina intención de colaborar en el embellecimiento de la escuela. Sobre todo, porque lo habitual en aquellos chicos era que se esforzaran en destrozarla a la menor oportunidad. Sonrió al recordar sus propias travesuras, y se dijo que, después de todo, era normal que los jóvenes se comportaran de aquel modo irracional. Ella misma había dado buena cuenta del patrimonio cultural del centro en su infancia. Sólo que en aquella ocasión, la idea de empapelar los aseos con las obras completas de Shakespeare había terminado con algo más que una regañina. Se frotó el trasero, rememorando la azotaina recibida, y pensó que sus alumnos tenían suerte de que la vieja Unohana, Unohana-Sensei, se hubiera retirado al fin de la profesión.

Esa noche se celebraba el baile de fin de curso, con varios días de retraso, y sonrió al pensar en lo excitadas que debían estar las jovencitas buscando qué vestido ponerse. Una avería en la instalación eléctrica había impedido que el baile se celebrara el último día de clase, así que los chicos debían estar ansiosos por asir de la cintura a su pareja, antes de que las polillas hicieran estragos en sus elegantes pantalones.

Recordó melancólica una noche igual, hacía ya algunos años, y a una adolescente nerviosa, colocando con dedos temblorosos la orquídea sobre su pecho. Había pasado toda la tarde inquieta, revisando una y otra vez que su pelo estuviera en su sitio, y que su traje amplio lograra ocultar el busto que a los quince años había surgido como de la nada, y que tanto la atormentaba al mirar a sus esbeltas compañeras. Urahara Kisuke había prometido llevarla al baile y ser su pareja durante toda la noche, pero una mala jugada del destino había querido que Shihouin Yoruichi se cruzara ese día en su camino. Todas las buenas intenciones de su pareja desaparecieron en cuanto Yoruichi y su vestido de dos mil yens hicieron su brillante aparición en el concurrido salón. Entonces había creído que aquel era el fin, pero ahora le parecía bastante más gracioso que en aquel momento. Kisuke, con el tiempo, subió un poco de peso y parecía un hombre más maduro de lo que en realidad era. Él y Yoruichi se habían jurado amor eterno esa misma noche, y ahora regentaban la única gran abarrotería del pueblo "Urahara Shotten", mientras criaban a sus dos hijos, Ginta y Ururu; entre venta y venta.

Giró la cabeza, y descubrió que uno de los chicos la miraba sorprendido. Estaba sonriendo sin darse cuenta, y trató de concentrarse de nuevo en lo que hacía, dejando que el pasado se ocultara de nuevo en sus recuerdos juveniles.

-¡Rukia! -Matsumoto Rangiku se acercaba ruidosamente hacia ella, como ya era habitual en su amiga-. ¿Dónde has estado metida estos días? Tengo algo interesante para ti...

Rukia la miró con el ceño fruncido y expresión desconfiada. Ya sabía lo que quería decir su amiga cuando se refería a "algo interesante", y abrió la boca para protestar.

-No digas nada. Tienes que conocerle primero: Fuerte, alto, viudo, treinta años, propietario de una librería en Seireitei... Y desesperado por abandonar su viudez. No puedes decir que no antes de verle.

Quería muchísimo a su amiga, pero no podía evitar que le crispara los nervios. Ella y su marido, Gin, habían sido toda su familia desde que su padre muriera, y le encantaba saber que se preocupaban por ella. Pero su insistencia por buscarle marido, estaba empezando a incomodarla, y no sabía cómo hacérselo ver sin herir sus sentimientos.

-Ran-Chan, te quiero, lo sabes... Pero no puedes seguir con esto toda la vida. Haces que me sienta como una vieja solterona cada vez que me presentas a uno de tus "suculentos partidos"...

La otra mujer hizo un mohín de disgusto que bastó para conmoverla, y se odió por ser tan débil.

-Rukia... Gin y yo hemos tenido que convencerle para que se decidiera a venir. Verás, un primo de Gin es muy íntimo amigo de él, y nos lo presentó hace sólo unas semanas, ¿recuerdas cuando viajamos para la operación de Momo? Pues cómo es la vida, que este tipo es uña y carne con el cirujano que nos atendió. Y se portó tan estupendamente que hemos creído oportuno invitarle a pasar unos días con nosotros...

Rukia creyó que iba a desmayarse. Rangiku era sin duda y con diferencia la mujer más charlatana que había conocido nunca, pero no dejaba de ser encantadora por ello. Su hija Momo, con sólo diez años, ya había sufrido seis operaciones, pero ella lo soportaba estoicamente, y siempre tenía aquella sana expresión de quien no puede ser más feliz. Rukia la admiraba por ello... Un principio de poliomielitis había deformado ligeramente la pierna de la pequeña al nacer, pero su madre estaba tan empeñada en verla bailar que los propios médicos habían tenido que aceptar que su amor comenzaba a tener poderes curativos. Era imposible negarle nada a su amiga, así que asintió con un suspiro y la vio sonreír abiertamente.

-Sabía que no me fallarías. Después de todo, eres la única chica sin comprometer que conozco en el pueblo... -se tapó la boca contrariada al decir las últimas palabras-. Oh, lo siento, Kia... No he querido decir eso. Claro que...

-Está bien, déjame acabar con esto antes de que me arrepienta y deje a tu amigo plantado... -fingió estar enfadada, pero el ligero temblor de sus labios la delató.

-¡Eres estupenda! -la otra mujer tomó varias cintas de la cesta y la ayudó a colocarlas en los sitios más altos-. Por cierto, ¿sabes ya qué piensa hacer tu idolatrado amigo? Gin me ha dicho que le han ofrecido un puesto en la escuela... ¿Qué te parece? Nada menos que un famoso escultor para nuestros pequeños... Me sorprende que lo haya pensado siquiera...

-No es mi amigo... Cielos, Rangiku, eres una intrigante -trató de infundir un poco de seriedad en su reprimenda, pero su amiga se limitó a encoger los hombros y mirarla de reojo.

-Ah, ¿no? -entornó los párpados con burla-. Eso no es lo que piensa Nanao-San. O por lo menos no me lo pareció cuando se lo contaba a todas en la peluquería... Que si los había visto pasear muy entrada la noche, que si hacían muy buena pareja... ¡Qué sabrá esa mujer solterona de esas cosas! Claro que en cuanto me vio entrar, se quedó tan muda que tuve que contenerme para no estallar...

-Ran-Chan... Ya sé adónde quieres ir a parar, y te advierto que no te va a funcionar... -guardó malhumorada el resto de las cintas y se alejó de ella, pero la siguió tropezando con sus propios pies.

-Oh, vamos. ¿Es que no vas a contármelo? No creas que soy tan tonta. Desde que ese hombre ha vuelto al pueblo, no pareces la misma... ¿Qué te ocurre, es que te has vuelto loca de repente?

-Matsumoto, si sigues así, te dejaré aquí y tendrás que arreglártelas solita para organizar el resto del decorado -la amenazó con suavidad.

-¡Lo sabía! No puedo creerlo, ¿estás interesada en ese hombre? ¡Por Kami! ¿Cuánto tiempo crees que pasará antes de que se canse de ti y vuelva a su fascinante mundo?

-Yo no he dicho...- cerró la boca, convencida de que nada de lo que dijera tranquilizaría a su dramática amiga.

-Claro que no lo has dicho, porque no ha pasado nada, ¿verdad? Y no tienes intención de que pase -la apuntó con el dedo con seriedad-. ¿Por qué tienes que ser así, Rukia? Has dejado que todas las tontas de este pueblo cazaran un marido, y ahora, mírate... Buscando cariño en un hombre que sólo está aquí de visita... Debí darte una paliza cuando rechazaste a Hirako en aquel momento...

-¡Ran-Chan! Hirako Shinji no sabría distinguir un frasco de perfume de una lata de aceite si le quitaras las pegatinas del envase...

-Bueno, ¿y qué? Es un buen hombre y es propietario de una gasolinera... Y además, estaba loco por ti.

-Te equivocas. Estaba loco por cualquier palo de escoba que llevara faldas... Y no pienso seguir discutiendo esto contigo... Vas a lograr que me enfade.

-De acuerdo, pero prométeme que vas a olvidarte de ese... ¿Cómo se llama?

-Ichigo... -comenzó a decir, pero Rangiku la interrumpió con un gesto.

-Como se llame. No quiero oír más tonterías sobre ese hombre...

Rukia la miró sorprendida. No había permitido que dijera una sola palabra desde que había llegado, pero su buena amiga sabía leer más allá de sus pensamientos. Con sólo mirarla, era capaz de averiguar lo que pasaba por su cabeza, y le fastidiaba que fuese así, porque no se había equivocado en absoluto acerca de lo que sentía.

-Además, no sé si lo sabes, pero Gin me ha dicho que estuvo casado, y creo que la cosa acabó bastante mal... Un asunto turbio, al parecer... Ese hombre no es bueno para ti, Rukia...

La joven dio un respingo al oír lo último. No sabía de qué estaba hablando, pero si le preguntaba daría pie a otra sarta de reproches, así que decidió dejar pasar el comentario, a pesar de que la curiosidad la comía por dentro.

Fingió no haber oído nada, y se despidió de ella con un gesto amoroso.

-¡Le diré a Kaien que pase a buscarte sobre las ocho! -gritó la mujer desde el otro extremo del salón-. ¿Te parece bien?

-¿Es que tengo elección?- preguntó, demasiado bajo como para que su amiga pudiera oírla.

Desapareció velozmente antes de que lograra de ella un juramento de matrimonio, convencida de que si se lo proponía era capaz de eso y de mucho más. Y se juró que aquella era la última vez que accedía para no decepcionarla... Bueno, tal vez la penúltima... Sonrió, tratando de hacer desaparecer de su mente las dudas que aquellas noticias habían despertado en ella. Pero aunque se esforzaba en hacerlo, las palabras de su amiga retumbaban en sus oídos, y se sintió como si traicionara la confianza del hombre con su curiosidad. "Un asunto turbio...". ¿Por qué se empeñaba todo el mundo en crear alrededor de Ichigo aquella aureola de misterio? No era más que un hombre que volvía a sus raíces para recordar su infancia... ¿Era necesario que todos hablaran de él como si ocultara un terrible secreto que deseaban desvelar? Reconoció que ella misma se prestaba al juego de aquellas personas a las que criticaba, y tomó una determinación al respecto: No volvería a escuchar una sola de las historias que circulaban sobre él. Quizá así, consiguiera demostrarle que no tenía ninguna intención de husmear en su pasado. Quizá era la única manera de que él la perdonara por la forma en que se había entrometido en su vida... Aún así, le parecía que iba a ser bastante difícil convencerle de ello, pero aquello no logró desanimarla, y siguió recortando cintas con una sonrisa de satisfacción en los labios.

Continuará…

Muy bien amigos, ahora ya sabemos quien anda tras los huesos de Rukia -con ayuda de Matsumoto, claro está-, así que ya desvelada la duda hay otra interrogante ¿tendrá relevancia Kaien para que Ichigo reaccione ante el amor de Kia? Y a eso súmenle otras preguntas:

¿Qué habrá pasado en la ausencia del Pelinaranja? ¿Aparecerá en el siguiente capítulo? Y si es así, ¿estará enterado sobre el "nuevo amigo" de Rukia?

Y finalmente, ¿qué creen que haya en el pasado de Ichigo? Rangiku ya dijo algo pero ¿será que solo es eso, o habrá algo más?

Bueno, hoy no les dejo adelantos, aunque creo que mis preguntas los harán imaginarse que es lo que viene…

Saludos y Felices Fiestas… ¡Feliz 2012!

Nos vemos y leemos en el Capítulo 04. Su amiga desde la distancia y el internet, Joey-San (Kuchiki9474).