¡Hola! Muchas gracias por los reviews, sois los mejores. Espero que os guste el nuevo capítulo, mañana contesto los comentarios que voy con prisas xD


Disclaimer: Todo es de JotaKá menos la trama.


-Dark Paradise-

Capítulo 3.

Hermione se despertó con un fuerte dolor de cabeza, la boca reseca y completamente desubicada. Dio vueltas por la gran cama en la que se encontraba hasta quedar suspendida en la orilla, observando el suelo de parqué del lugar.

Cuando el mareo inicial desapareció, se incorporó algo tambaleante, quedándose sentada sobre las sábanas blancas de la cama. Observó la habitación dónde estaba, tratando de hacer memoria de qué había ocurrido la noche anterior y cómo había llegado hasta allí.

—Buenos días, morenita. —Esa insoportable voz le causó un escalofrío, sus ojos marrones clavándose en la figura del hombre que acababa de entrar en la sala.

—¿Malfoy? —murmuró, su voz saliendo algo afónica—. ¿Dónde estoy?

—En mi casa, morenita, aquí acabó nuestra fiesta anoche. —El mafioso movió las cejas de arriba abajo, ganándose una mirada asqueada de Hermione—. Pero antes de que te pongas histérica: no hicimos nada aparte de unos besos poco inocentes.

El instinto asesino de Hermione afloró cuando el rubio comenzó a reír. La castaña se enredó la sábana alrededor del cuerpo incluso cuando tenía una camisa extremadamente larga que la cubría hasta las rodillas.

—¿Cómo se supone qué he terminado aquí? —inquirió la mujer, lanzándole una mirada venenosa a Draco mientras este se movía por la habitación.

—Bueno, digamos que coincidimos en el pub al que fuiste y que estabas más cariñosa de lo habitual, al menos conmigo.

Hermione murmuró un «gilipollas» por lo bajo y se levantó de la cama. Malfoy la observó de arriba abajo, deleitándose con la imagen de la chica con su camisa y las piernas descubiertas.

—¿Dónde están mis cosas? —preguntó y Draco arqueó una de sus cejas.

—¿Tus ropas y tu bolso? —Hermione rodó los ojos ante lo obvio—. Están para lavar.

—¿Y por qué exactamente?

Draco sonrió, esa sonrisa de capullo que no presagiaba que lo que contestaría no sería nada bueno. Ya se imaginaba al idiota diciendo algo como: «me pediste que te la quitase porque estabas caliente» o alguna mierda de ese estilo.

—Bueno, es una razón muy simple pero razonable —dijo y fue el turno de Hermione de arquear una ceja.

Draco dio dos pasos hasta llegar donde Hermione se encontraba, se inclinó dejando sus labios a pocos centímetros del oído derecho de la mujer. La castaña trató de ignorar el efecto que su cercanía, por alguna razón que todavía se negaba a aceptar, le causaba.

—Te vomitaste encima por culpa del alcohol, tuve que quitarte la ropa, ducharte y meterte en la cama en un estado de semi inconsciencia —murmuró antes de apartarse y echarse a reír.

Hermione comenzó a enrojecer violentamente, la vergüenza consumiéndola entera y recuerdos de ella expulsando el contenido de su estómago a la salida del pub atacándola con violencia. Draco vio su turbación y volvió a reír.

—Si te sientes capaz de desayunar baja, estaré en el comedor —dijo con tranquilidad—. Y por cierto, tú móvil está sin batería encima de una de las mesitas de noche.

El hombre se fue de la habitación tras un último vistazo a la mujer, dejando a Hermione consumirse en la vergüenza.

.

Hermione salió del cuarto después de ir al baño y acomodarse mejor la camisa que llevaba como única prenda, a parte de las bragas que Malfoy había tenido decencia de no quitarle como había hecho junto al resto de su ropa.

Una vez fuera, se asombró por la cantidad de puertas que había en el amplio pasillo del lugar, más parecido a un hotel que a una casa. Siguió el camino de parqué hasta que se topó con las escaleras de mármol que descendían al primer piso. Una vez abajo se movió por el lugar hasta llegar al gran comedor donde Draco desayunaba con tranquilidad, un periódico en una mano mientras sostenía una taza de café en la otra.

—Veo que no te has perdido por el camino —mencionó el rubio sin levantar la vista del periódico—. ¿Qué deseas desayunar?

—Un zumo de manzana o un té estaría bien —respondió con algo de vergüenza.

Mientras Draco, bajó la sorprendida mirada de Hermione, se levantaba a preparar el desayuno a la mujer, la castaña tomó asiento en una de la sillas al lado de la de Draco, cogiendo el periódico que el hombre había sostenido minutos antes y revisándolo por encima.

Malfoy volvió a los pocos minutos, dejándole delante de ella el zumo de manzana que había pedido y dos tostadas. El rubio volvió a sentarse dónde estaba y cogió su taza de café dando un largo trago mientras la miraba fijamente.

—¿Qué? —inquirió ella después de dar un par de sorbos a la bebida.

—Nada.

—Dime —exigió y él sonrió.

—Estás guapa incluso recién levantada y con cara de haberte tragado un limón entero.

Hermione tuvo la decencia de no sonrojarse ante el comentario del hombre, atribuyéndolo al coqueteo descarado que había empezado con ella desde que se conocieron. Terminaron de desayunar en completo silencio, Hermione sobresaltándose cuando alguien irrumpió en el comedor.

—Buenos días, Draco —saludó el hombre que Hermione siempre veía acompañando al mafioso—. No esperaba que ella estuviese aquí.

—Buenos días, Blaise —contestó el hombre—, ¿dónde se supone que ella debería estar?

—En cualquier lugar menos aquí —respondió con simpleza, tomando asiento al otro lado de Draco y cogiendo una tostada para untarla con mermelada.

Hermione miró a Draco tras esas palabras, pero este no la miró, manteniendo su mirada fija en el hombre que acababa de entrar y se estaba sirviendo el desayuno con total libertad.

—Es mi casa, Blaise —dijo arrastrando las palabras con un toque venenoso—, puedo traer a quién me dé la gana.

El moreno dejó la tostada sobre el plato y miró al jefe, sus ojos marrones brillando de una extraña forma antes de asentir y levantarse de la mesa. Caminó hasta la puerta y se quedó allí unos segundos antes de volver a hablar.

—En menos de una hora estarán aquí los jefes de los puntos de Alemania, Francia y España, y no están felices con lo sucedido en el club anoche —comentó—. Quizá sería mejor que la enviases a casa.

Salió del comedor dejándolo todo sumido en el silencio. Hermione y Draco terminaron de desayunar bajo esa atmósfera y luego subieron de vuelta a la habitación del mafioso. El hombre le dejo su ropa, ya lavada y planchada, y ella entró al baño para bañarse y cambiarse.

Mientras estaba bajo el chorro de agua, la castaña se esforzó en recordar todas las cosas que habían sucedido la noche anterior. De repente, cuando levantó la mano para alcanzar el champú, una imagen de Malfoy apareciendo en el club la noche anterior se abrió pasó en su mente, los recuerdos de lo ocurrido hasta que ella se despertó esa mañana, en la cama de Malfoy y sin nada más que su ropa interior y una camisa encima, se comenzaron a suceder una tras otro en su mente.


Hermione bailaba con Ginny en mitad de la pista, disfrutando de la música y sintiendo el alcohol comenzando a hacer estragos en su cuerpo. En una de sus múltiples vueltas durante su baile con la pelirroja, la mujer fijó su vista en la entrada del pub, jadeando cuando vio a Malfoy entrar por esta.

El rubio la localizó rápidamente con la mirada y pareció realmente sorprendido de verla allí; se acercó a ella con lentitud rodeándola con sus brazos al llegar hasta su posición y sonriendo al ver lo achispada que estaba ya la mujer.

Buenas noches, morenita —comentó mientras rozaba sus labios contra su cuello—. No esperaba verte aquí.

Hermione, en su estado de embriaguez, decidió pasar por alto el coqueteo barato que el hombre había comenzado con ella desde el principio de su relación de conocidos y decidió que podía darse un capricho al menos esa noche.

Y si ese capricho se llamaba «Draco Malfoy» pues tampoco le iba a dar muchas vueltas y comerse la cabeza si eso estaba mal o bien.

Estás hablando mucho —murmuró ella en el mismo tono que él—, ¿no te parece?

Draco pareció genuinamente sorprendido por sus palabras, pero alejó ese sentimiento rápidamente mientras reafirmaba su agarre en la mujer.

¿Dónde quedaron las amenazas hacia mi integridad? —preguntó él con una sonrisa.

Disueltas en mi mojito —contestó ella con simpleza.

¿Entonces no me pegarás si te beso?

Te pegaré si no lo haces —replicó ella y tras una ligera risa Draco estampó sus finos labios contra los de Hermione.

La castaña abrió los labios para darle paso a la lengua del rubio, alejando todos los pensamientos que le recordaban por qué eso estaba mal, por qué no debía ceder ante Draco y por qué no debería besarse de esa manera tan lasciva con ese prepotente. Los mandó lejos, muy pero que muy lejos.

Todo le daba vueltas. Había estado casi tres horas más en pub junto a Malfoy, devorándose mutuamente bastantes más veces de las que debían ser legales y dejando que su parte racional se apagase durante todo ese tiempo para no darle vueltas a lo que estaba haciendo. Pero todo eso había pasado y ahora todo le daba vueltas.

Se encontraban por fuera del local, sus dos amigas se habían ido una hora antes, dejándola junto a Malfoy hasta que ambos decidieron salir porque Hermione empezó a sentirse mal. El rubio la tenía abrazada contra él mientras Hermione se relajaba contra él, intentando obviar lo íntimo que eso parecía.

¿Te encuentras mejor? —preguntó él y Hermione asintió lentamente—. ¿Te llevo a tu casa?

¿No quieres terminar la noche? —El hombre arqueó una ceja, aparentemente no se esperaba esa pregunta—. Pensaba que eso era lo que querías.

No niego que sea una oferta tentadora, pero no Hermione, no quiero terminar la noche de esa forma —le comentó y sonrió—. Te llevaré a casa.

Hermione trató de sonreírle al hombre y soltarle una pullita por sus palabras, pero sintió un apretón en su estómago antes de vomitar todo su contenido sobre el asfalto, manchando parte de los zapatos negros del hombre.

Joder —escuchó decir al rubio antes de que otra arcada la atacase.

Esa quizás no iba a ser su noche.


Estoy bien, Malfoy —Hermione arrastró las palabras con un tono algo nasal—. Déjame en paz.

Calla y colabora, morenita. Estás cubierta por tu propio vómito y no dude en que volverás a soltar todo tu estómago en unos minutos.

Dicho y hecho. Hermione vomitó un par de veces más en el inodoro del cuarto de baño del rubio, quejándose por ese sentimiento tan asqueroso y por el olor. Se sumió en un estado de semi-inconsciencia después de volver a vomitar donde apenas se dio cuenta de la forma en la que Malfoy le quitó la ropa, la bañó y le colocó una camisa grande en su cuerpo para después acostarla en la cama.

Buenas noches, morenita.

Hermione simplemente se giró y se abrazó al cuerpo del rubio, respirando con suavidad contra su pecho.


—Mierda, mierda y más mierda.

Hermione se duchó, secó y vistió a una velocidad impresionante. Salió del cuarto de baño con rapidez y buscó al rubio con la mirada, las palabras antes pronunciadas, por el que seguramente era el guardaespaldas del hombre, aterrizaron también en su mente.

«En cualquier lugar menos aquí.»

—¡Malfoy! ¡Malfoy!

El rubio apareció por la entrada a la habitación, algo alterado por sus gritos y con una mirada interrogante en el rostro.

—¿Qué ocurre?

—¿Dónde estoy?

El hombre pareció descolocado por la pregunta, sin llegar a responder a esta en ningún momento.

—¡¿Dónde estoy?! —exclamó y él pareció reaccionar, poniéndose algo tenso.

—En mi casa.

—Sabes lo que te estoy preguntando, así que contéstame. ¿Qué es este lugar aparte de tu casa?

Draco se mantuvo en silencio unos segundos antes de levantar la mirada y sonreírle de lado.

—Bueno, si tanto te interesa —sus ojos grises brillaron—. Bienvenida, Hermione, estás en la base central de operaciones de NACB.


¿Qué os ha parecido?

Besos y abrazos,

AliciaBlackM.

PD: ¡REVIEWS y GO!