¡Buenas días/tardes/noches amigos, seguidores del IchiRuki! Aquí traigo otro capítulo de esta adaptación llamada "Corazón de Piedra".

Con alegría, veo que siguen pendientes de esta historia porque recibí algunos reviews y además, la siguen agregando a sus Alertas y Favoritos, y a mi persona entre sus Autores. Desde la distancia, ¡muchas gracias!

Gracias a Foreveryour, Loen, ichiruki forever yHasshi por sus reviews y sus peticiones de continuar el fic. Ya verán que poco a poco se irá descubriendo la dureza del corazón de Ichigo que, como dije al principio de la historia, tiene sus razones poderosas para ser así.

Volviendo a la ficción, ¡espero sus comentarios para el capítulo de hoy! Otra vez les digo que preparen sus pañuelos. TOT

Por cierto, debido a mi ausencia demasiado prolongada -se patea-, hoy subiré DOBLE CAPÍTULO. Así como lo leen. Postearé dos apartados para que disfruten la lectura. Igualmente, espero que comenten o abandono todo (?). Ok no.

Disclaimer: Para mi desgracia ni Bleach ni el IchiRuki me pertenecen, todo es obra de Kubo Tite. Tampoco esta historia es mía, el crédito es para la escritora estadounidense Ebony Clark. Lo único realmente mío, es la adaptación y el trabajo que hago al reajustarla a Bürichi.

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CORAZÓN DE PIEDRA

Capítulo 08: Por Ese Hombre…

Los meses pasaban con lentitud desde su marcha. Rukia recordaba con nostalgia los largos paseos nocturnos, su risa apenas desconfiada y su forma ansiosa de espiarla a través de la ventana de su estudio. Le echaba tanto de menos que, en ocasiones, sentía que todo su mundo iba a derrumbarse a sus pies. Era duro no tenerle, pero sabía que no había otro camino, que debía confiar en que, tarde o temprano, él comprendería dónde estaba su lugar, y entonces ya no podría abandonarla nunca.

Hojeó distraída las redacciones que sus alumnos habían puesto a regañadientes sobre su mesa. El verano había tocado a su fin, y por alguna extraña razón, los chicos parecían echarle a ella la culpa. Holgazaneaban más de lo habitual, respondían con descaro a todas sus preguntas, y hacían de la clase un infierno que comenzaba a poner su paciencia al límite. Pero aún así, no estaba dispuesta a dejarse amedrentar por un puñado de adolescentes cubiertos de acné. Golpeó la mesa con el puño, llamando la atención de los jóvenes, que la miraron sorprendidos mientras se apresuraban a esconder sus pósters, chicles y todo tipo de "objetos de armar bullicio".

Clavó una mirada dura y severa en los atónitos rostros, tratando de aparentar una furia a la que no estaban acostumbrados.

-Estoy muy decepcionada, chicos. Acabo de leer sus redacciones sobre el verano, y les aseguro que es lo peor que he visto en muchos años... ¿Qué quiere decir esto de... -recorrió las líneas ininteligibles que tenía ante sí- aquí está, "Me gusta mucho el verano. El verano es bonito. Voy a la playa en verano..."? Yuuki, ¿es que no conoces otra palabra para describir tu estación preferida, que no sea, "verano"? ¿Qué tal, un poco de "estío", "época donde luce el sol", cualquier pequeño esfuerzo de tu cerebro que no nos ofenda a los demás? ¿Necesitas ayuda, o podrás hacerlo solito, antes de que llegue el... "invierno"?

El joven se hundió en su pupitre, como si quisiera que este lo engullera para huir de las risas de sus compañeros.

-¿Y tú, se puede saber de qué te ríes, Kohaku? Que yo sepa, decir "los mosquitos del lago me acribillaron el, ¿qué pone aquí, culo?", no es precisamente Shakesperiano, que digamos... ¿no se te ocurrió nada más original? -el aludido levantó su cuadernillo, cubriéndose la cara y evitando las burlas-, ¿qué ha ocurrido durante el verano, chicos? ¿Es que el sol ha terminado por derretirles el cerebro? Les aseguro que he leído mejores composiciones en la clase de preescolar. Francamente, estoy muy, muy decepcionada... ¿No les recomendé algunos libros de lectura para las vacaciones?

Recorrió uno a uno los avergonzados rostros, fingiendo estar más furiosa de lo que en realidad lo estaba. Lo cierto, es que comprendía que aquellos jóvenes prefirieran andar todo el día flirteando y disfrutando de sus vacaciones, en lugar de atender a sus aburridos consejos. Pero no podía hacérselo saber, o perdería todo resquicio de autoridad y credibilidad ante ellos. Decidió mostrarse dura y seria, por lo menos durante unos días, y les pidió, con un tono de amenaza que descompuso los jóvenes rostros, que guardaran sus libros.

-Está bien, pueden marcharse. Mañana haremos un examen de gramática y ortografía, que puntuará en las notas finales. Recuerden, quien no apruebe mañana, tendrá que asistir a clases extraordinarias este trimestre. Y les aseguro que soy muy capaz de llamar a cada una de sus madres para asegurarme de que lo hacen. No me dejan otra opción -sus palabras desataron una retahíla de protestas, pero Rukia comenzó a limpiar las anotaciones de su pizarra sin inmutarse-. No quiero escuchar una sola queja, ¿entendido? Llevan todo el día armando escándalo y sacándome de quicio, así que procurad salir en silencio y sin alborotar, antes de que termine por enfadarme.

-Pero, Rukia-sensei... -uno de los chicos se acercó a ella con timidez-. No es justo... Es muy pronto para que nos hagas un examen...

-Tomoe Shuren, tienes mucho descaro al decirme eso -le apuntó con el borrador en actitud severa-. Sobre todo, porque tu trabajo es uno de los peores de la clase. Vuelve a tu sitio y recoge tus cosas. ¡Ahora!

El joven retrocedió murmurando algo entre dientes, y al cabo de unos minutos, estaba sola. Echó una ojeada a los pupitres, comprobando con desagrado la goma de mascar oculta en los extremos, y los dibujos obscenos en uno de ellos, y se sentó derrotada.

Un toque en la puerta la sacó de su abstracción y se alegró al ver a su amiga frente a ella.

-Gracias a Dios. Una nota agradable por fin- sonrió al ver la confusión de Rangiku-. Estos monstruos me han dado un día que no olvidaré. Estoy muerta...

La mujer sacó una bolsa de patatas de su abrigo, y se las ofreció como premio, probándolas antes ella misma.

-Mmmm... -saboreó con lentitud el obsequio, mientras se descalzaba y ponía los pies sobre la mesa suspirando-. Eres un encanto, Ran-Chan... Por cierto, ¿dónde está Momo? La vi hace unas horas, y parecía entusiasmada con ese viaje que le prometió su padre.

-Se la ha llevado Gin. Tenía que hacer unas compras en la ferretería e insistió en acompañarle. Ya sabes cómo es esa niña... Adora a su padre, a veces no puedo controlarla. Le encanta estar todo el día pegada a sus pantalones... -encendió un cigarrillo, apagándolo de inmediato al ver la mirada de desaprobación de la joven-. Oh, perdona, querida... Siempre se me olvida que no está permitido fumar aquí dentro.

-¿Van a someterla a una nueva operación? -preguntó con preocupación-. No quiero entrometerme, Ran-Chan, pero, ¿no es un poco pronto para hacerlo? Momo parece cansada. Quizá deberías dejar que pase algo más de tiempo.

-Oh, no. No se trata de uno de esos viajes. Esta vez es sólo placer, y me alegro de ello, te lo aseguro -su mirada se entristeció al hablar-. La verdad es que no sé cuánto voy a poder aguantar todo eso... A veces miro a mi hija, y me pregunto cómo pudo surgir una criatura tan llena de fuerza de dos personas como nosotros. Ya sabes que siento verdadera aprensión a las enfermedades, y Gin no es precisamente un héroe enfrentándose a los problemas. Sin embargo, esa niña tiene tanta voluntad que yo... No tengo valor para mirarla y decirle que se acabó.

Rukia apretó su mano con afecto. Aquella mujer no dejaría nunca de sorprenderla. Había tanto amor en todo lo que hacía, que deseó con todo su corazón que Momo se recuperara. Ya no por lo mucho que la quería, que era bastante, sino porque no conocía en el mundo otra persona que mereciera más que ella ser completamente feliz.

-No tendrás que decírselo, cariño -le aseguró, rogando en su interior porque su promesa se cumpliera-. El próximo año estará dando clases de danza con Yoruichi-Dono, y tú vendrás todos los días a presumir de ello con las otras madres a la salida de la escuela... Y yo tendré que despegarte de la puerta antes de que no haya quien te aguante.

-Muy graciosa -su amiga fingió estar dolida, pero en realidad sonreía ante la acusación de que era objeto-. Y tú, ¿se puede saber qué haces todavía aquí? Me refiero a además de criticarme y burlarte de mí, claro.

Rukia arrugó la bolsa vacía y la arrojó a la papelera, logrando que su amiga la mirara sorprendida al hacer canasta desde tan lejos.

-Ese talento tuyo podría hacerte ganar mucho dinero, ¿lo sabías?

-Sí, claro. ¿Qué tienes para cenar? -su pregunta causó de nuevo la risa en su acompañante-. Tengo tanta hambre que me comería un elefante... Crudo, y con los colmillos puestos.

-No me extraña. Estás cada día más esquelética... ¿Es que te has puesto en huelga de hambre desde que ese hombre se marchó? Mírate... los brazos huesudos y los cachetes pegados a la calavera... Realmente, estás espantosa. Más flaca.

Rukia se calzó los mocasines, mirando a su amiga con aparente enfado.

-Vas a darme de comer, ¿o tengo primero que escuchar cómo piropeas mi aspecto?

-De acuerdo, pero con una condición... -Rukia ya sabía lo que iba a decir, pero la dejó hablar, consciente de la ilusión que le hacía recordárselo de vez en cuando-. No vas a preparar tu "delicioso" postre de manzana... Y aunque lo hagas, no vas a obligar a mi familia a probarlo.

Rukia pasó junto a ella, y la arrastró hasta la puerta, arrugando la nariz en un gesto infantil que trataba de mostrar indignación.

-Si mantienes la boca cerrada durante más de treinta segundos, prometo no experimentar en tu cocina... -la besó en la mejilla, y le dio su bolso para que lo sujetara mientras ella cerraba con llave la puerta-. Vamos, tengo que parar en la oficina de correos un momento.

Rangiku la miró de reojo, mordiéndose los labios para evitar que la reprimenda saliera de su boca.

-No digas nada. Sólo quiero ver si han llegado las revistas que pedí el mes pasado -estaba mintiendo de manera descarada, pero no podía evitarlo. Tenía aún la esperanza de que algún día recibiría noticias de él, y pensarlo, la hacía sentirse como una colegiala enamorada-. Te doy mi palabra de honor de que es cierto.

-Seguro que sí -asintió su amiga, observándola con mal disimulada compasión-. Que trates de convencerme a mí, está muy bien, querida. Pero no estaría de más que hicieras lo mismo contigo misma, ¿no crees?

-Ran-Chan...

Su amiga salió disparada y murmurando algo entre dientes hacia su coche, y ella la siguió con paso acelerado, mientras su corazón latía fuertemente, como cada semana, al ir en busca de noticias de él. Al llegar a la oficina de correos, revisó las direcciones de los paquetes con ansiedad, tratando de controlar el temblor de sus dedos ante la mirada curiosa de Rangiku. Nada. Ni unas letras para interesarse por su vida. Ni siquiera una postal que demostrara que aún la recordaba. Guardó el correo en su bolso, parpadeando repetidamente para evitar que las lágrimas que amenazaban con escapar de sus ojos delataran su estado de ánimo. Había sido muy claro al respecto, y le admiraba por su sinceridad y honestidad. Pero no podía evitar sentirse desgraciada. Tal vez porque a pesar de todo, siempre había esperado que él en el último momento descubriría cuánto la amaba y correría en su busca. Quizá estaba siendo estúpida al soñar con algo que probablemente no sucedería jamás. Pero en su interior, una vocecita le gritaba que debía tener fe, y que debía confiar en que su amor era lo bastante poderoso como para hacerle volver.

-¿Nos vamos? -la otra mujer hizo la pregunta casi con temor, consciente de la tristeza que la joven se esforzaba en ocultar.

Rukia asintió con la cabeza. "¿Nos vamos?" Era como si en una sola pregunta, se incluyeran otras muchas que exigían una respuesta rápida en su cerebro. Como si al contestar a aquella simple frase, estuviera por fin decidiendo el resto de su vida. Tenía que tomar una decisión, y ya no podía retrasar por más tiempo el momento de hacerlo. Sin embargo, ¿tendría el valor de decir adiós definitivamente a su esperanza, a la única persona que le importaba realmente? ¿Sería capaz de abandonar su sueño, de no despertar cada mañana con la sensación de que al salir, él la estaría espiando ansioso desde su estudio? Se sentía tan vacía al pensar en ello, que el resto del mundo le parecía insignificante y absurdo ante la grandeza de sus sentimientos. La idea de compartir su vida, de engendrar y criar los hijos de un hombre que no fuera él, la atormentaba. Porque sabía que aunque esto sucediera, y los años pasaran y lograran que su recuerdo quedara escondido en su corazón, bastaría con verle una sola vez para abandonar todo lo que pudiera haber conseguido y seguirle adónde él quisiera. Porque sabía que si él pronunciaba su nombre, no tendría más remedio que rendirse ante él, y la asustaba pensar en las personas que podía lastimar si aquello sucedía. En ese momento, mientras Rangiku escudriñaba una respuesta en sus facciones, podía decidir que todo había terminado. Salir a la calle, conocer a alguien y formar una familia, tal y como hacía el resto de la gente. Pero si escuchaba de sus labios una sola palabra de amor, estaría perdida para siempre.

-Rukia, ¿nos vamos?

Sus piernas se movieron como si no formaran parte de su cuerpo, como si no obedecieran el mensaje que su cerebro estaba enviando. "Debes quedarte con él. Debes esperar y escuchar de él de nuevo que esto se ha acabado." Pero el deseo de escapar, de seguir con su vida lo mejor que pudiera, tiraba de sus extremidades como si allá afuera, todo un mundo de sentimientos nuevos se abriese ante ella. Rukia suspiró, tan confundida que la cabeza le daba vueltas de tanto pensarlo. Respiró hondamente, llenando sus pulmones de aire y refrescándose con ello, y fingió que dejaba atrás el amor que sentía por él. Pero la mirada acusadora de su amiga, le dijo que no había logrado engañarla, y apretó las manos, nerviosa, contra su bolso; como si dentro de él guardara el precioso tesoro que era su recuerdo.

-Santo Cielo, Kia, -la voz de su amiga estaba llena de reproches y ella fingió no escucharla- ¿cuándo vas a dejar de soñar despierta? Kurosaki Ichigo no va a regresar. Siento tener que ser yo quien te lo diga, pero me temo que sus obligaciones no le permitirán volver a flirtear contigo nunca más...

Rangiku se cubrió los labios al instante, consciente de la expectación que sus palabras causaban en la joven. Había algo que Rukia tenía que saber acerca de aquel hombre, y no estaba segura de poseer el valor suficiente para decírselo. Aguardó unos segundos, deseando que la chica no hubiera prestado demasiada atención a sus afirmaciones, pero al ver que no era así, tomó una decisión. La quería como a su propia hermana, pero no podía verla sufrir por más tiempo aquella inútil espera. Así que sacó el viejo recorte de periódico de su bolso y se lo entregó con manos temblorosas, rezando en su interior porque estuviera haciendo lo correcto. Kia la miró extrañada, antes de comenzar a leer los titulares que ilustraban la fotografía del rostro que amaba, y a medida que el texto tomaba forma en su cerebro, sus mejillas iban palideciendo hasta teñir por completo de púrpura su rostro.

"En la madrugada del 17 de Junio de 2010, el vehículo donde viajaban la esposa y el hijo del famoso escultor Kurosaki Ichigo, ha sido víctima de una terrible explosión que obligó a colisionar a varios vehículos en la Autopista de Tokio. La causa del accidente aún no ha podido ser esclarecida. No obstante, fuentes cercanas al artista han informado de la afición a la bebida de la Sra. Kurosaki, hecho que en los últimos dos años había provocado que el escultor solicitara el divorcio, así como la custodia del hijo de ambos. Se cree que en momento del accidente, Dokugamine Riruka se dirigía a la metrópoli de Yokohama en compañía de su hijo y un hombre, aún no identificado, para evitar que se cumpliera la sentencia del Juez Yamamoto, por la que se obligaba a la Sra. Kurosaki a entregar al niño al domicilio paterno y se otorgaba al artista la custodia completa del mismo... El Sr. Kurosaki se ha negado a efectuar cualquier declaración al respecto a la prensa..."

Rukia no pudo seguir leyendo, y sintió que las piernas se doblaban ante el peso de aquel descubrimiento. Rangiku la sujetó por los hombros, llevándola hacia los aparcamientos para que pudiera sentarse unos minutos.

Su rostro estaba tan pálido que temió que se desmayara de un momento a otro, y se arrepintió de haber dejado caer aquella noticia tan bruscamente.

-Rukia... ¿te encuentras bien? -inquirió, preocupada por la forma en que el color había abandonado sus mejillas-. No quería que lo supieras de esta forma, cariño... Esperaba que al final fueras sensata y le olvidarías... Por eso no permití que lo supieras antes...

La joven no podía articular palabra. Se limitaba a mirarla, con aquella expresión de horror acusándola, culpándola como si el artículo que acababa de leer no fuera más que una de sus invenciones para hacerla entrar en razón. Pero la compasión que veía en el rostro de Victoria, era más que suficiente para que comprendiera que todo era cierto, y quiso morir para evitarse aquel dolor que le oprimía el pecho.

-Ran... Por Kami-Sama, Ran, ¿cómo has podido? -preguntó en un murmullo, notando la cálida mano de su amiga sobre su hombro-. ¿Cómo has podido ocultármelo todo este tiempo?

Rangiku ocultó la mirada, avergonzada por sus palabras.

-Perdóname, Kia... ¿Podrás hacerlo?

La joven clavó en ella su mirada, incapaz de poder pensar con claridad. ¿Perdonarla? No era culpa suya que Ichigo le hubiera mentido acerca de la única cosa que podía llegar a importarle de él, ni que su pasado fuera tan sórdido y estremecedor que le hubiera hecho huir como un cobarde. Así que ese era su secreto, el que había ocultado durante todo el verano, el que había hecho que sufriera en silencio para acallar la culpa que le atormentaba... Pero, ¿culpa por qué? Por haber mentido sobre su vida privada. Hasta cierto punto, podía entender eso. Pero lo demás... Lo demás era un enigma para ella al recordar sus amargas palabras. ¿Acaso él era culpable de aquel accidente? Las dudas se agolparon a su cerebro, incapaz de explicar porqué se sentía tan rastreramente engañada. El no le debía nada, no le había hecho jamás una sola promesa de amor, ni se había comprometido en modo alguno con ella. Siempre había dejado bien claro que ella no podía esperar de él algo que no fuera un afecto cordial y sincero... Entonces, ¿por qué se sentía traicionada al mirar aquel amarillento recorte de prensa? Lo hizo pedazos con rabia, consciente de que Victoria la observaba apenada.

-Cariño, lo siento...

Rukia agitó su mano, indicándole a su amiga que la dejara sola. Quería pensar, quería ser razonable y justa con él... Y no podía hacerlo mientras su compañera se deshacía en disculpas para mitigar el cargo de conciencia que le causaba el ser portadora de tan desagradable sorpresa.

-Por favor, Ran... Necesito estar sola... Nos veremos mañana...

-Rukia, prométeme que no harás ninguna tontería...- su voz era una súplica y ella trató de tranquilizarla.

-No temas. No voy a suicidarme por esto... -aseguró, esforzándose por parecer convincente-. Anda, ve con Gin. Debe estar preocupado. Te llamaré en cuanto llegue a casa...

La mujer subió en su coche con desgana, echándole una última ojeada al rostro de mármol que la observaba con fingida indiferencia.

Rukia sabía que no podía engañarla, y que Rangiku era consciente de cuánto dolor le causaba lo que había descubierto sobre él. Y sin embargo, quiso que su aparente valentía la hiciera sentir mejor, así que levantó sus dedos temblorosos para despedirla. Una vez sola, reunió el coraje para enfrentarse a sus temores y rezó por no ser demasiado dura con él, y porque su despecho no la hiciera juzgarle con tanta precipitación como suponía lo había hecho el resto del mundo. Rezó también por él, y porque, dondequiera que estuviese, supiera que ella quería comprender y compartir con él su dolor...

Continuará…

¿Qué tal el capítulo? Espero que todavía existan seguidores leyendo esta adaptación.

TOT

Y pues, quiero agregar que ya estamos más cerca de averiguar sobre el pasado de Ichigo.

¿Comentarios? Hagan click en el enlace inferior. Como escritores/adaptadores, nos alimentamos con un review. Y, últimamente, siento una leve disminución. Aunque los fans fieles se mantienen.

Por cierto, aquí les dejo un mini-adelanto:

-Escuche, amigo... -aquello sonaba como el comienzo de un sabio consejo, e Ichigo prestó atención sorprendido-. Rukia y yo comprendimos hace tiempo que nuestras vidas no podían cruzarse... No de la manera que usted piensa, y créame que lo siento... Pero si he de ser sincero, le confieso que esa mujer es de las mejores que he conocido...

-…

-Oh, Shikai... ¿Qué podemos hacer por él? Ayúdame a pensar algo, por favor...

Como dije al principio, aquí viene el segundo capítulo que prometí subir. :3

Su amiga, Joey Kuchiki 9474.