¡Hola! Me dedico a actualizar cada 500 años pero aquí tenéis nuevo capítulo :)
Espero que os guste, viene con sorpresa ;)
Disclaimer: Todo lo reconocible de Harry Potter es de JotaKá. La trama de este fic es mía.
-Dark paradise-
Capítulo 5.
Hermione se había largado con una rapidez que no parecía humana cuando su parte racional volvió a la vida y recordó a quién estaba besando. La jornada laboral de la castaña había transcurrido, para su sorpresa, con normalidad después de ese beso. Aunque no pudo evitar rodar los ojos cuando vio el guiño que le dedicó la tal Pansy cuando salió del reservado junto al resto de hombres y Draco.
A las cinco y media, Hermione suspiraba con cansancio mientras cerraba el local y bajaba la reja. Se giró y aguantó el grito que quiso escapar de su garganta cuando vio a Draco a dos pasos de ella. Y vestido de paisano. Sin trajes de diseñador caro y mierdas de esas.
—¿Qué haces aquí?
—Acompañarte a tu casa.
Hermione puso los ojos en blanco y comenzó a caminar pasando de largo al rubio. Éste no tardó en ponerse a su lado, caminando con tranquilidad mientras encendía un cigarro y comenzaba a fumar.
—No necesito que me acompañes, gracias. Soy lo suficiente mayorcita como para ir sola a mi casa.
—Ya —dijo él y Hermione lo miró con una ceja arqueada. Sabía que el rubio no había terminado de hablar—, pero me da igual.
Rodó los ojos una vez más y apresuró sus pasos, maldiciendo por lo bajo al ver la facilidad con la que fue alcanzada. Seguramente por las piernas largas y fuertes que tenía el hombre. «Normal», pensó con amargura. «Como mide casi dos metros mis pasos deben ser de pingüino para él».
Draco comenzó a reír de repente y ella se paró en seco, mirándole una vez más con una de sus cejas arqueadas.
—¿Qué es tan gracioso? —inquirió.
—No es por nada —comentó él con una sonrisa petulante—, pero pasamos delante de tu casa hace cinco minutos. A no ser que quieras ir al veinticuatro horas que hay bajando la calle creo que deberíamos dar la vuelta.
—¿Deberíamos? —cuestionó y se cruzó de brazos—. ¿Cómo que deberíamos?
—¿No pensarás dejarme a la intemperie a las cinco de la mañana, no? Con lo buena que parecías en el bar —dramatizó el hombre y Hermione se cuestionó si ese rubio era realmente el jefe de una mafia o el de una guardería.
—Mira, campeón, me pillaste desprevenida en el bar —se quejó y comenzó a caminar a su casa—, pero ese beso no cambia nada. Sigues sin caerme bien. Eres un prepotente que se cree un dios o algo parecido. Y, deja que te lo diga, pero no lo eres.
—Eres la primera mujer que me compara con un dios —dijo tras comenzar a caminar detrás de ella y Hermione lo miró incrédula—. Pero sí que me han dicho que soy demasiado perfecto para pertenecer a este basto mundo de mortales.
—¿Tú te escuchas cuando hablas? —inquirió ella—. ¿Puede existir alguien más narcisista?
—Claro que me escucho cuando hablo, no estoy sordo —contestó el rubio—. Y sí, seguro que hay alguien más narcisista, pero como tus posibilidades de conocerlo son prácticamente nulas soy la persona con más amor propio que vas a encontrar.
Hermione suspiró y buscó las llaves en su mochila para abrir la puerta de su bloque de apartamentos, trató de cerrar con rapidez pero no consiguió dejar al rubio fuera. Suspiró una vez más y se subió al ascensor con el hombre demasiado cerca de ella. Rodó los ojos cuando vio la sonrisa orgullosa dibujada en los labios ajenos.
—Eres idiota.
—Sí bueno, pero este idiota te pone —comentó el rubio y Hermione se giró para replicarle.
—No te inven…
El resto de palabras murieron cuando los labios de Hermione se encontraron con los de Draco. El rubio rodeó su cara con sus manos y tiró de su labio inferior con los dientes hasta que Hermione abrió loca y dejó entrar la lengua de Draco.
Comenzó una caliente batalla por el control del beso mientras salían del ascensor y chocaban contra la pared frente a éste. Se movieron rodando por la pared hasta la puerta de la chica. Draco dejó que Hermione se separase para que abriese la puerta. Una vez dentro de apartamento, el rubio le quitó la mochila a Hermione y la tiró lejos antes de abalanzarse sobre ella, capturando sus labios en un nuevo beso. También aprovechó y le quitó la camisa que llevaba encima, jadeando deleitado al ver que la mujer no llevaba sujetador debajo de ésta.
La castaña se dejó llevar y cerró los ojos mientras enredaba sus dedos en las hebras rubias, tirando de éstas unos segundos antes de saltar y enredar sus piernas alrededor de las caderas del hombre. Draco colocó sus grandes manos en su culo y apretó, arrancándole un jadeo a Hermione mientras se dirigían a ciegas a la cama de la mujer.
Cayeron sobre ésta envueltos todavía en el beso. Hermione tiró del bajo de la camiseta de Draco hasta que se la sacó por la cabeza; recorrió con sus manos el torso ligeramente tonificado del rubio mientras mordía el labio inferior del rubio.
—Joder —jadeó Draco al separarse—. Qué caliente eres.
Se arrodilló entre sus piernas y con manos rápidas le quitó los tenis, los calcetines y el pantalón a Hermione, lanzándolos a algún sitio de la habitación. Se deshizo con la misma rapidez de sus propios pantalones y sus tenis. Recorrió con sus manos el cuerpo de Hermione, deleitándose con sus curvas, la suavidad de su piel y sonriendo al verla tan entregada a sus caricias.
—¿Alguna queja, morenita?
—Sí. —La mujer se incorporó y lo agarró por el cuello—. Hablas mucho.
Tiró de él hasta que sus labios volvieron a colisionar en un húmedo y caliente beso. Draco aprovechó para quitarle las bragas y quitarse los bóxer. Pronto se vio envuelto en un excitante juego donde rozaba su erección contra la zona íntima de la chica, escuchándola jadear mientras mordía la piel de su cuello y succionaba hasta dejarle una marca.
—Mierda —susurró sobre su cuello y la miró a los ojos—. ¿Lubricante y condones?
Hermione no tardó en señalar a la mesilla de noche. Draco se apresuró en cogerlos y sonrió al ver la etiqueta del lubricante. Movió el bote delante de la chica y esta rodó los ojos al ver su sonrisa.
—¿Te gustan las manzanas verdes, morenita?
—Imbécil —se limitó a decir.
Draco se echó un poco del espeso líquido sobre los dedos, y sin darle tiempo a Hermione para pensar sobre cualquier cosa, enterró dos de sus dedos en su interior. La castaña gimió con fuerza y movió sus caderas en busca de movimiento. Draco no tardó en complacerla aunque con la misma rapidez que la había penetrado sacó sus dedos.
Ella gimió en desaprobación, pero no tardó en gemir con fuerza cuando sintió a Draco bajar y lamer ahí. Jadeó con fuerza y lloriqueó cuando la lengua del rubio le penetró, haciéndola ver luces brillantes mientras mantenía los párpados cerrados. Se arqueó cuando sintió una caricia en su clítoris y suspiró cuando Draco subió con la lengua, haciendo un camino desde su entrada, pasando por su ombligo, sus pezones hasta llegar a su boca.
—Hazlo ya, joder —jadeó y él sonrió.
—¿Necesitada?
Hermione iba a mandarlo cuando lo sintió entrar. Miró hacía abajo y por un segundo se cuestionó en qué momento el rubio se había colocado el condón. Pero no pensó en ellos mucho tiempo, pues rápidamente se perdió en las embestidas del chico y el placer.
Gimió, jadeó y gritó. Clavó sus uñas en la espalda del rubio y arañó desde sus omoplatos hasta sus nalgas. Pidió más. Más besos, más embestidas, más caricias, más placer. Más todo. Se perdió en el calor de su acto y en lo jodidamente bien que se sentía en ese momento.
Todo le importó media mierda cuando sintió su orgasmos acercarse a pasos agigantados. Gimió y tiró del cuello de Draco para unirse en un beso apasionado mientras el clímax la golpeaba. Su grito quedó ahogado por los labios del rubio mientras éste embestía un par de veces más, con fuerza y rapidez, antes de correrse en el condón.
Salió de ella con lentitud y se tiró a su lado, ambos respirando como si acabasen de correr una maratón de cuarenta kilómetros. Había una sonrisa en el rostro de ambos. Una sonrisa de satisfacción, de felicidad post-sexo. Y como Hermione no sentía ningún tipo de remordimiento, porque en realidad había deseado acostarse con el mafioso rubio, sexy y prepotente desde el primer día, se acurrucó a su lado y parpadeó un par de veces antes de quedarse dormida.
Lo último que notó Hermione antes de dejarse caer en los brazos de Morfeo fue a Draco plantando un beso en su frente, tapándolos con una sábana y apretándola en sus brazos.
JAJAJAJAJA Amo este fic, escribo lo primero que se me ocurre. Así que escena de sexo dramione porque sí, porque me da la gana a mí :)
Aunque no os quejaréis, ¿no?
Por cierto, sólo 4 capítulo y ya hay 84 favs, 119 follows y 76 reviews, ¿qué clase de magia es esta? Aunque en el última cap fuisteis un poco rancios con los reviews, todo se tiene que decir, que solo comentasteis 12 personas u.u A ver si este capítulo comentais más y llegamos mágicamente a los 100 reviews ¿pido mucho, no? xDD
Ah, para quien preguntó, el padre de Hermione aparecerá dentro de poco. Don't worry :)
Por cierto, estrenamos nueva portada hecha por mi queridísima Aoi Apfel, ¿a qué es preciosa? *heart eyes*
Muchas gracias por leer una vez más.
Besos y abrazos,
AliciaBlackM.
PD: ¡REVIEWS y GO!
