La camioneta se detuvo justo debajo de un farol, todo el estacionamiento estaba prácticamente vacío, no era de sorprenderse pues ya no era costumbre el usar los trenes como medio de transporte en esa época.
Lori se detuvo un segundo a recuperar el aire, miro hacia la derecha y pudo ver a su hermano recostado en el asiento del pasajero hecho bolita, era realmente dulce parecía un pequeño conejo, para este momento no era necesario decir que los dos tenían una relación complicada, es difícil para una chica el sentir envidia de su hermano menor.
Como no hacerlo si a todas luces él era mejor en el papel que a ella le habían encargado, era a él a quien todas acudían por un consejo o para pedir ayuda.
Cualquier otra persona pensaría que ella lo odiaría por eso pero ¿cómo hacerlo? después de todo era su hermanito, su Lincoln, como podría si al ver esa pequeña maraña de algodón que tenía en la cabeza su corazón se derretía, ella nunca lo había dicho pero él era su consentido, su orgullo.
Siempre había admirado su fuerza, su valentía, la manera en que enfrentaba al mundo sin dejar que este lo derribara, cuando su padre murió todas sus hermanas e incluso su madre voltearon a ella en búsqueda de un sostén y aun cuando ella misma estaba destrozada decidió afrontar con valor la situación, pero aun era una niña, no quería tener que ser la fuerte de la familia, quería llorar y caerse en pedazos al igual que sus hermanas, deseaba con todas sus fuerzas poder ser débil igual que ellas.
Aun recordaba aquella noche cuando su madre se hallaba demasiado deprimida para hacer la cena y ella tuvo que cocinar, fue fácil solo lo hizo pero algo no se sentía bien, no creía que fuera su obligación pero lo hizo con una sonrisa falsa y su mejor actitud tratando de que todos estuvieran complacidos, ella ni siquiera comió pero a nadie le importo, aun así siguió con su falsa sonrisa, se había vuelto fácil fingir pero una vez que todos terminaron de comer se disculpo y se dirigió hacia el cobertizo donde se aseguro de que nadie la pudiera oír y en medio de la oscuridad se quebró, cayó de rodillas y finalmente lloro desconsoladamente, de pronto un sonido la interrumpió, era Lincoln detrás de ella, se sentía avergonzada, no quería que nadie la viera así pero antes de que pudiera levantarse e irse él la abrazo, le recostó su cabeza en su hombro y le permitió seguir llorando sin decir siquiera una palabra.
Ella jamás le había agradecido por eso, ella era muy orgullosa para ofrecerle un gracias y el era muy orgulloso para pedirlo pero así estaba bien, palabras como gracias o te quiero sobraban entre ellos dos, el lo sabía y ella también ¿Por qué no dejarlo así?
Con suavidad acaricio su cabello.
-Lincoln ya llegamos-dijo lo mas suavemente que pudo.
-¿Qué clase de aeropuerto es este?-pregunto la siempre despierta Leni.
-No es un aeropuerto, es una estación de trenes-contesto Lynn algo fastidiada.
-¡Ahh! ¡Ya entiendo!, los aviones vienen encima de los trenes.
Lynn no contesto a eso solo se golpeo la frente con frustración.
-¿Una misiva escrita y ahora una máquina de vapor?-señalo Lisa molesta-¿soy la única que siente como si retrocediera en el tiempo?
-Aunque no sea un viaje a Francia debo decir que un viaje en tren tiene cierta elegancia-dijo Lola ilusionada-¡¿Pero a qué horas va a llegar?!
-Ya no tarda-como si fuera profeta Lori acertó en ese momento la gigantesca máquina de metal negro llego-rápido antes de que nos deje.
Rápidamente toda la familia subió al vagón, nunca habían estado en un tren pero de inmediato les gusto, no solo porque estaba casi vacío y tenían mucho espacio sino también estaba el hecho de que se veía elegante, habían gastado un poco más para poder estar en primera clase.
-Bien, tenemos 3 camarotes a nuestra disposición, Leni y yo cuidaremos de Lilly, así que tomaremos uno para nosotros y ustedes se repartirán los otros dos
-¡Oye!, ¡¿Por qué ustedes tendrán un camarote para ustedes solas?!
-Porque nosotras cuidaremos de Lilly
-¡Pero ella no ocupa espacio!
-Pero es más responsabilidad tenerla
-Lincoln dile algo.
-No me interesa-dijo el chico caminando entre ellas pensativo al tiempo que se metía en uno de los camarotes.
En medio de las blancas montañas el tren pasaba como si se tratara de una negra y gigantesca serpiente.
El sonido de las ruedas sobre los rieles era repetitivo, constante y sobre todo molesto pero esto no sacaba a Lincoln de sus propios pensamientos, en su mente había mil y un ideas y en sus manos la carta que había iniciado todo esto.
La sostenía con cuidado, era exageradamente frágil el solo hecho de sujetarla demasiado fuerte podría romperla.
-¿Por qué sigues leyendo esa carta?-pregunto Luna
-Porque si
-Ya la has leído mil veces.
-Una carta puede decirte mucho más que lo que tiene escrito, por ejemplo-dijo acercándosela a la nariz-esta carta huele a humo, sin embargo es un olor algo acido y penetrante.
-¿Y?
-Bueno eso quiere decir que no estaba quemando madera sino que en realidad quemaba basura, papeles viejos o ropa usada, en medio de una zona boscosa eso me dice dos cosas, que no se hallaba en condiciones para buscar madera y que tampoco tenía dinero para comprarla, lo que es raro ya que generalmente los doctores en los pueblos suelen ser alguien acaudalado, lo que también se acentúa con la condición de esta carta.
-¿A qué te refieres?
-Ves como esta carcomida por el moho, eso significa que estaba guardada en un lugar con mucha humedad, lo que para un doctor es inconcebible, eso solo quiere decir que el buen doctor no tenía dinero para mudarse a un lugar decente o tan siquiera para poder arreglar su consultorio y si a eso le sumamos la inclinación de la escritura- Lincoln miro las caras de sus hermanas y se dio cuenta de que no entendían por completo a que se refería con esto-las personas zurdas inclinan el papel hacia la derecha al escribir al igual que en esta carta, sin embargo la letra es tan mala que me hace pensar que el que la escribió no estaba usando su mano dominante, significa que no podía usar su mano por alguna razón.
-Wow, debe ser una conclusión brillante porque apenas entendí lo que dijiste-dijo Lynn
-Gracias pero también me preocupa el hecho de que le importara tanto papa pero aun así no estuviera al tanto de su muerte, eso me dice que realmente no estaban en contacto desde hace mucho tiempo.
-¿No has pensado que tal vez lo estés pensando demasiado?-pregunto Luan un poco preocupada de que tal vez su hermano se estuviera volviendo un poco loco.
Lleno de frustración al no poder convencer a sus hermanas Lincoln simplemente se volteo mirando por la ventana como los copos de nieve parecían volar a toda velocidad
