La gigantesca máquina de vapor se detuvo en la estación, un viejo edificio de madera carcomida y pintura roja desgastada, al abrirse las rechinantes puertas la brisa fría del invierno entro con velocidad haciendo que todos dentro sintieran un escalofrió que les recorrió el espinazo.
-No quiero que se separen, está claro Lucy-dijo Lori haciendo especial hincapié en su hermana con tendencias de escapista-la gente suele ser muy brusca al bajar de los trenes.
Sin embargo Lori se equivoco, la gente no se empujaba ni se abalanzaba contra la puerta, de hecho ni siquiera se movía, parecía que ninguna alma estaba tratando de llegar a ese lugar, la familia Loud trato de ignorar este hecho y bajo del tren pero al llegar a la estación no mejoro, de hecho el ambiente descuidado del lugar no hacía más que incrementar su sensación de soledad y es que en todo el edificio no parecía haber absolutamente nadie más.
-¿No debería haber alguien trabajando aquí?-pregunto Leni asustada.
-Tal vez debamos ir a la boletería y preguntar-contesto Lincoln calmando a sus hermanas.
-Pero ¿Dónde está eso?-pregunto Lana mientras se aferraba a las piernas de Lincoln.
Lincoln paseo la vista por todo el lugar buscando hasta encontrar una pequeña cabina que podría fácilmente identificarse como la boletería.
-Por allá-dijo señalando con decisión hacia aquel lugar.
Todos corrieron con rapidez para buscar a cualquier persona que pudiera darles indicaciones pero para su desgracia en el cristal de la boletería solo había un letrero escrito en un pedazo de cartón que decía "vuelvo pronto" por lo desgastado que se veía todo parecía que quien sea que lo haya escrito no cumplió su promesa.
-Salgamos de aquí, tal vez alguien en el pueblo nos pueda ayudar-dijo Lori sabiéndose no muy segura de sus propias palabras.
El exterior del edificio demostraba la misma decadencia que su interior y lo que es peor estaba demasiado lejos del pueblo, resignándose a que no podrían hacer nada mas los hermanos Loud comenzaron a caminar, tardaron aproximadamente unas tres horas en llegar, caminaron tanto que al final habían tenido que cargar a las más pequeñas, pero cuando por fin lograron llegar se llevaron una gran sorpresa.
El pueblo parecía uno de esos que se quedaron congelados en el tiempo, casas de madera, calles de piedra y faroles de gas, prácticamente lo único moderno que había en todo el lugar eran los postes eléctricos que irónicamente eran los que se sentían más viejos, todo el lugar era fascinantemente atemporal.
Todo era demasiado lindo excepto por una cosa, no parecía haber absolutamente nadie en todo el pueblo, ni niños jugando en la nieve, ni adultos paleándola fuera de sus entradas, ningún anciano paseando, ni absolutamente nada, el pueblo no daba la apariencia de haber sido abandonado al igual que la estación, entonces porque no había nadie en el.
-Este lugar debería aprender a dar mejores bienvenidas-dijo Luan hablando extrañamente en serio.
-¿Escucharon eso?-pregunto Luna alzando la oreja-creo que escuche a alguien.
Todos siguieron a Luna hasta una vieja fonda en donde todos se hallaban disfrutando del momento, parecía que todo el pueblo se encontraba ahí, al entrar los Loud fueron recibidos con una sonrisa por una anciana camarera.
-Buenos días niños, ¿en qué podemos ayudarlos?
-Quisiéramos comer algo y que alguien nos diera algunas indicaciones.
-En seguida los atendemos.
En menos de un segundo los Loud estaban siendo atendidos, no había una mesa lo suficientemente grande como para ellos pero les juntaron algunas para crear una mesa comunitaria, les trajeron una clase de sopa caliente para poder espantarles el frio y todos juntos comieron y rieron por alrededor de una hora.
-Es muy amable-dijo Lincoln un poco avergonzado-no quisimos ser una molestia.
-No es ningún problema querido, ¿son nuevos en el pueblo?
-Si-contestaron todos al unisonó
-Venimos al funeral de un amigo de papa, su nombre es Alexander Kubrick.
-¿A eso venimos?-pregunto Leni confundida
-Si a eso venimos-dijo Lori interrumpiendo a su hermana antes de que pudiera decir algo comprometedor-discúlpela, es un poco distraída.
-Mis niños me temo que aún falta mucho para el funeral, el cuerpo de su amigo, aun sigue en la morgue.
-Interesante que usted sepa eso, ¿lo conocía?-dijo Lincoln repentinamente intrigado por la anciana.
-Es un pueblo pequeño, todos nos conocemos.
-¿Podría decirnos donde queda la morgue?-pregunto Lucy haciendo gala de su perturbador estilo propio.
-Queremos despedirnos de él- dijo rápidamente Lynn tratando de cubrir las rarezas de su hermana.
-Por su puesto-dijo uno de los camareros sonriendo-solo vayan al centro y den vuelta en el mercado, no hay manera de perderse.
-Gracias-dijeron antes de despedirse.
-Por cierto no nos han dicho sus nombres.
-Claro-dijo Lincoln-yo soy Lincoln y ellas son mis hermanas Lori, Leni, Luna, Luan, Lynn, Lucy, Lola, Lana, Lisa y Lilly y juntos somos los Loud.
-¿Dijiste Loud?-pregunto cambiando su semblante a uno mucho más serio.
-Así es, bueno adiós-dijo el chico de manera nerviosa al notar el repentino cambio de humor de su anfitrión.
Una vez más la familia Loud salió al frio para buscar la morgue del pueblo, gracias a su buena fortuna la anciana tenía razón y el pueblo era tan pequeño que hallarla no fue gran problema.
-Aquí es, funerarias Miranda-dijo Lincoln confirmando lo que ya todos sabían
-¿Funeraria?, ¿creí que buscábamos una morgue?-pregunto Luna
-A veces las funerarias trabajan como morgues-contesto Lisa
-Morgues y misterios, solo Lucy y Lincoln podrían considerar esto vacaciones.
Al entrar todos los chicos guardaron silencio pensando que podrían irrumpir accidentalmente en el funeral de alguien pero no fue así, como todo en ese pueblo parecía estar congelado en el tiempo.
-¡Hay alguien aquí!-grito Luan de manera despreocupada
-No grites-dijo Lori levantando un poco la voz
-Tienes razón, los residentes podrían levantarse-dijo la comediante.
-¿Puedo ayudarles en algo?-dijo una voz ominosa tras ellos
Tras de los chicos había aparecido en completo silencio una chica de negro con lentes gruesos y grises y mirada vacía, sin maquillaje y con el cabello rubio atado tras ella con un pequeño moño, la repentina aparición de esta persona provoco un gran sobresalto en todas ellas incluyendo a Lucy quien no parecía estar feliz de haber probado un poco de su propia medicina.
-¿Tu eres la encargada o algo así?-pregunto Lincoln con algo de sorpresa.
-Así es, soy María la encargada de esta funeraria ¿qué es lo que necesitan?
-Nuestro amigo el doctor Kubrick acaba de morir, quisiéramos despedirnos de el
-No sabía que fueran amigos-dijo la inexpresiva mujer mientras una pequeña brisa le despeinaba un pequeño mechón de cabello.
-¿Podrías decirnos que fue lo que le paso?
-Eso es personal.
-Solo quisiéramos verlo por un segundo.
-No es posible, además de que ya vamos a cerrar, esta apunto de oscurecer y este pueblo no es seguro cuando cae la noche.
-¿Por qué?
-Lincoln basta de preguntas-dijo Lori interrumpiendo a su hermano-discúlpelo, a veces olvida sus modales.
-No hay problema, si de verdad son sus amigos quisiera que fueran a su funeral mañana, así estará menos solo, no tenía muchos amigos.
-Nos encantaría-dijo la rubia con su sonrisa mas fingida-solo podrías hacernos un favor, aun no tenemos donde quedarnos y quisiéramos descansar, ¿sabes donde hay un hotel por aquí?
-No hay hoteles en este pueblo pero si necesitan donde quedarse ¿por qué no se quedan en la casa de su familia?
-¿La casa de nuestra familia?
-No lo creo-expreso Lincoln lleno de asombro
-Yo tampoco-dijo Lola-no puedo creer que papa nos tuviera viviendo en una casa de 100 metros cuadrados teniendo esta mansión.
Todos asintieron mientras miraban llenos de impresión al frente hacia la imponente mansión que su padre había abandonado
