La ominosa mansión se erguía frente a ellos haciendo gala orgullosa de sus elegantes ornamentos que aun después de haber sido golpeados por los estragos del tiempo seguían siendo solemnes y a la vez conminatorios, las paredes hechas en su totalidad de de sequoia se elevaban barios metros hasta terminar en majestuosas caídas y arcos sostenidos por grandiosas columnas de piedra tallada todo esto coronado por techos de tejas color verde pino, también contaba con grandes vitrales de diferentes colores donde se hallaban diferentes imágenes de paisajes paradisiacos y múltiples personas que miraban al exterior con sus ojos de cristal y para finalizar las lujosas decoraciones había una inmensa colección de gárgolas y estatuas en distintos grados de desgaste que aparentaban mirar hacia los chicos que aun seguían estáticos en la entrada mirando con algo de angustia como la luz del atardecer parecía ocultarse tras la fachada de aquella casa que su padre había ocultado de ellos tanto tiempo.

-Literalmente debemos entrar-dijo Lori con el pequeño rastro de miedo que aun trataba de ocultar.

-No pienso dormir allí-dijo Lola con su ya clásica mescla entre miedo y soberbia.

-Entonces quédate a dormir aquí sola-dijo Lori mientras empezaba a caminar atravesando de una vez aquella vieja reja de oxidado hierro.

La pobre imitación de coraje que Lori había mostrado motivo momentáneamente a sus hermanos para seguirla de cerca pero el temor inicial no se alejo mucho de ellos pues al comenzar a andar dentro del enorme jardín de hierbas secas y maltratadas baldosas se dieron cuenta de algo, todas esas gigantescas e inertes estatuas de piedra a su alrededor daban la apariencia de un cementerio donde las lapidas se amontonaba frente a ellos.

Atemorizados por la apariencia del lugar y de la gigantesca casona que a cada paso parecía crecer los chicos Loud se fueron juntando más y más hasta llegar a parecer una sola masa detrás de su hermana de mayor edad, Lori por su parte sentía un gran estremecimiento y súbito erizamiento en su piel mientras el jardín quedaba atrás y la mansión se aproximaba, esto le recordó a Lori un libro que una vez le habían regalado acerca de cómo seguir tus instintos y evitar situaciones de peligro, si tan solo lo hubiera leído.

Los pobres chicos Loud aterrados, solos y sin ningún otro lugar a donde ir no tuvieron más opción que comenzar a subir las destartaladas escaleras que los separaban de la que según todos era la antigua mansión que según todos era la herencia que su padre había dejado oculta para ellos deseando con todo su corazón que esta hubiera seguido oculta por siempre, con cada paso que daban las vigas de madera soltaban un molesto quejido que se extendía hasta que quitaban el pie y se posicionaban en el siguiente, cada uno de los trece escalones continuo con lo mismo como si ellos mismos les estuvieran advirtiendo a los chicos que se retiraran de ahí pero los Loud no escucharon y siguieron avanzando hasta donde los esperaba un par de maravillosas puertas artesanales con bajorrelieves tallados de ángeles cayendo del cielo y un par de perillas hechas de metal casi corroído, sabiendo que no había mucho tiempo que perder Lori saco la

llave que aquella joven de apariencia peculiar le había dado mientras se encontraban en la funeraria


-No hay hoteles en este pueblo pero si necesitan donde quedarse ¿por qué no se quedan en la casa de su familia?

-¿La casa de nuestra familia?

-Así es, ¿no son la familia Loud?-dijo ella mientras se quitaba sus lentes como si estos estuvieran empañados.

-¿Cómo sabes eso?-pregunto Lincoln mientras veía como la encargada iba tras de un trapo de color azul oscuro que descansaba sobre un ataúd de ébano con el cual comenzó a limpiar sus lentes.

-Este es un pueblo pequeño, las noticias vuelan rápido-dijo ella sin mostrar demasiado interés hasta que en un descuido sus lentes cayeron de sus manos, repentinamente mostrándose torpe bajo al suelo y comenzó a buscarlos hasta que Lincoln se acerco a ella y se los alcanzo a dar-gracias, no veo nada sin mis lentes

-¿Nada?-pregunto intrigado el chico Loud

-Como sea, si lo que desean es ir a su casa creo que tengo una llave en la oficina.

-¿Por qué tienes eso?-pregunto Lincoln cada segundo más confundido ante la situación.

-Mi tío tenía una copia de la casa de Lynn porque los dos eran amigos.

-¿El era tu tío?-las preguntas de Lincoln se volvían a cada momento más impertinentes y esto comenzaba a molestar a la chica.

-así es, ¿cómo es posible que no lo supieran? ¿No habían dicho que eran sus amigos?-dijo la chica tratando de sonar menos molesta de lo que realmente estaba.

-Era amigo de papa en realidad-dijo Lincoln un poco a la defensiva

-No habían dicho eso-dijo la chica mientras iba tras la llave

-Supongo que todos guardamos nuestros secretos


-Fuiste un poco impertinente con esa chica ¿no crees?-dijo Lori mientras introducía la llave en el cerrojo.

-No confió en ella, hay algo que no cuadraba en su historia, dijo que no veía nada en absoluto si no tenía sus lentes puestos, pero antes de eso simplemente tomo un trapo de uno de los ataúdes con demasiada facilidad a pesar de que ambos eran de colores parecidos y ella no traía puestas sus gafas.

-Como alguien con estigmatismo puedo decirte que eso es sumamente difícil-dijo Lisa acomodándose los lentes.

-No se te va una-dijo Lynn algo impresionada.

-Tal vez ella simplemente ya sabía dónde estaba desde un principio-dijo Lola algo fastidiada-no todo es una pista de algún misterio

-Sí, ya bájale a tu conspiranoia-dijo Luna.

En un momento la puerta se abrió y todos hicieron silencio cuando vieron como en el interior de aquella casa la oscuridad se abría paso y se desbordaba al exterior.