Digimon no me pertenece y esta historia es solo para entretener
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EL PRIMER ERROR DE UN DESTELLO
El silencio reinaba en el departamento de Izzy, dentro del mismo un agitado TK miraba fijamente el vaso que sostenía en sus manos y después de un breve momento para tomar aire, lanzó el vaso hacia arriba causando que múltiples monedas salieran del interior de este. Segundos después las monedas se encontraban perfectamente apiladas por denominación frente a los ojos del rubio.
Soy genial — Se felicitaba TK mientras volvía a meter las monedas en el vaso para así poder repetir el ejercicio. "Cuando puedas contar el total de las monedas en pleno vuelo avísame, eso significa que habrás dado un paso adelante contra tu miedo a la velocidad" — O no… — El recordar las palabras de Izzy lo había desanimado, no importaba cuanto lo intentase, cada que comenzaba a entrar en ese estado de hipervelocidad inmediatamente se congelaba y sufría ataques de ansiedad. Había estado trabajando junto con Izzy para "curarse" pero simplemente el miedo de quedarse atrapado en esa velocidad lo consumía por dentro.
Desganado se tumbó en el sofá y comenzó a ojear uno de los comics que el pelirrojo se había atrevido a llamar "libros de texto", sentía envidia del mundo ficticio. Ahí todos recibían poderes y los desarrollaban sin problemas, mientras que él tenía que luchar con la vida real y la nula guía acerca de cómo manejar sus habilidades.
Al sentir como su teléfono vibraba se dispuso a contestar — ¡Izzy! No, disculpa, aun no se me antoja nada, ¿Cuánto llevas? Ah bueno, en ese caso… ¿Izzy? ¡Bueno! Me escu… ¿Qué? — TK podría jurar que el pelirrojo acababa de pedir auxilio de algún tipo — ¡Izzy! Apenas te escucho, ¿Todo bien? ¿Callejón? — La voz de Izzy a través del parlante era confusa pero un sonido atravesó el tímpano de TK de manera casi milagrosa, un sonido que retiró cualquier desconcierto de su mirada y la remplazo con una fuerte corriente eléctrica. El claro sonido del martillar de un arma.
En qué momento salió del departamento nunca lo supo, lo único que sabía era que se encontraba corriendo tratando de encontrar a su pelirrojo amigo, dando vuelta por una banqueta descubrió la sorpresiva presencia de Davis a mitad de la calle, el verlo congelado ahí fue lo que le indico su estado de velocidad actual, por un segundo se ahogó en el pánico y estuvo a punto de detenerse pero la posición de su "líder" le parecía conocida, ojos dilatándose y una inmensa desesperación por sujetar algo. La figura de Tai atravesó la memoria de TK y recordó el peso de esa posición.
Siguiendo la mirada de Davis encontró el callejón donde Izzy totalmente indefenso era agredido por un sujeto de mal aspecto, apenas TK vio una bala asomarse por la boca del arma todo miedo desapareció, él ni siquiera lo pensó, en un momento ya estaba parado justo al lado de Izzy sujetando con su puño la bala que el hombre de mirada perdida había disparado y con un odio fuera de su control le dio un empujón antes de tomar al pelirrojo y desaparecer del área.
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Izzy estaba en blanco, su vista apenas estaba acostumbrándose al nuevo entorno que lo rodeaba, parpadeo un par de veces antes de identificar su propio departamento, no hubo tiempo para pensar en lo que había pasado, lo único que logro hacer fue ver a TK en el suelo temblando y dar la vuelta justo a tiempo para vomitar.
¡Agh! ¿Qué paso? — Preguntó Izzy sintiéndose terriblemente mareado.
Yo… — Comenzó a susurrar TK mientras poco a poco dejaba de temblar — Escuche un disparo y…
Logrando salir de su estupor Izzy recordó la delicada situación en la que previamente se encontraba y sudando frio comenzó a inspeccionarse buscando una herida antes de mirar fijamente a TK — Takeru… ¿Tú?
Con una ligera sonrisa TK abrió la palma de su mano mostrando una bala humeante misma que en algún momento de su existencia estuvo destinada a terminar con la vida del pelirrojo.
Tú me salvaste… ¡TK! ¡Tú enserio me salvaste! ¡Corriste! ¡¿Entraste en Híper Velocidad cierto?! — En una mezcla de alivio, alegría y euforia se lanzó a abrazar a un TK tembloroso, agitado y sudoroso — ¡Sabía que superarías tu miedo!
Sinceramente no sé si lo supere — Respondió TK correspondiendo el abrazo — Pero creo que sí puedo estar ahí cuando mis amigos lo necesiten entonces no tengo nada que temer.
Mientras tanto a unos metros de ahí una pelirroja se encontraba al teléfono con el mayor de los Ishida.
Tranquilo, ya estoy por llegar — Habló Sora mientras escuchaba al alterado rubio apresurarla en su camino.
Te digo que Davis me acaba de llamar vuelto loco. Según acaban de dispararle a Izzy y… — Gritaba Matt al otro lado de la línea buscando frenéticamente su teléfono para llamar a TK ignorando su actual uso.
Y que después desapareció. Si, ya me lo repetiste mil veces. Tranquilízate, tuviste la enorme suerte de que estuviese por la zona — Al llegar a la puerta Sora se extrañó de que esta estuviese abierta por lo que sin aviso alguno entro descubriendo una escena que la dejo sin palabras. Ambos jóvenes sentados en el suelo abrazándose, ambos respirando fuertemente mientras el sudor recorría sus frentes y para rematar TK no llevaba camisa alguna.
Los presentes notaron la presencia de Sora y su extraña reacción, apenas entendieron la posición en la que estaban y la fácil suposición que esta otorgaba se separaron rápidamente negando con sus manos cualquier malentendido.
¡No! No, ¡Todo bien! ¡Ellos están muy bien! — Gritó Sora sonrojada ante la vista, y a pesar de que ambos jóvenes le indicaban que nada de lo que suponía era cierto la joven elegida del amor les guiñó el ojo haciendo un "OK" con la mano dejando pálidos a los menores antes de cerrar la puerta tras de sí.
Rayos… Vamos a tener problemas si no aclaramos este malentendido — Habló TK pensando en lo vergonzoso que sería explicarle a cierta castaña que él no bateaba para ese lado.
Bastante, tenemos que alcan… Espera. Ahora que te veo ¿Por qué no llevas camisa? — Preguntó Izzy al ver el torso desnudo de su rubio amigo.
Ah pues ahora que lo mencionas… — Respondió TK mirándose a sí mismo y a sus alrededores. — Pues no sabría decirte la verdad…
¿Cómo que no sabrías decirme? Es tu camisa, ¿Cómo puedes no saber que paso con ella? ¿Te la quitaste antes de salir? — Preguntó una vez más el pelirrojo en su insaciable búsqueda de respuestas.
Sí, porque obviamente yo me quito la camisa antes de salir a atrapar balas… — Contestó TK sarcásticamente — Luego vemos lo de mi camisa, tenemos que aclarar las cosas con Sora.
Cierto, vamos pues — Asintió Izzy antes de dirigirse a la puerta.
¿Segura que están bien? — Preguntó Matt en la línea a la pelirroja que apresuradamente abandonaba las cercanías de la vivienda de Izzy — Últimamente TK pasa mucho tiempo con Izzy y si le paso algo muy seguramente TK también está envuelto.
Sí… A mi parecer TK estaba bastante envuelto… — Contestó Sora con picardía mientras su mente se nublaba con el marco antes visto — Son jóvenes después de todo…
¡Sora! — Un grito a la distancia le informó a la pelirroja que era momento de colgar pues la conversación que estaba por tener prometía alegrarle la semana entera.
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Entiendo. Si Sora dice que están bien entonces supongo vi mal — Hablaba un confundido Davis al teléfono que sostenía en su oreja — Vale Matt, dile a Sora que me disculpe. Entiendo. Gracias. Nos vemos.
Una vez terminando su llamada el joven Motomiya respiro con tranquilidad, aun no se perdonaba por el accidente de TK y la visión de Izzy siendo amenazado por un arma de fuego hacía todo menos ayudarle a su afectado autoestima.
El sonido de una ambulancia interrumpió sus pensamientos, la gente comenzaba a rodear algo y aprovechando el espacio que los paramédicos hicieron logró colocarse al frente de la multitud. Entonces descubrió la razón por la cual las personas y los paramédicos se encontraban ahí. Delante de si había una camioneta humeante, fuertemente abollada y con los mismos signos de maltrato presentes en un choque. Sus ojos se abrieron más de lo normal cuando frente a él identificó al agresor que juraba había apuntado con un arma a Izzy, el cual se encontraba semi incrustado en el lateral de una camioneta, con grandes cortes, heridas severas en la cabeza y una cantidad abundante de sangre saliendo de su cuerpo.
¿Qué? — Se preguntó Davis tratando de encontrarle coherencia a lo que sus ojos veían — Ese sujeto… Entonces… ¿Qué fue lo que vi?
En busca de respuestas puso atención a lo que los paramédicos decían, aparentemente algo había proyectado al hombre directo al vehículo con la fuerza suficiente para romper sus costillas y lesionar gravemente varios órganos internos, pronto la policía llegaría tratando de encontrar pistas sobre el seguramente vehículo que lo impacto, pero por su estado la prioridad era llevarlo al hospital aun cuando hasta el menos entendido en medicina se podía dar cuenta de que ese hombre no lograría pasar de aquella noche.
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NOTAS DEL AUTOR:
Una vez más gracias por leer, espero sus comentarios pues son la una forma que tengo para mejorar y poderles entregar una historia de mejor calidad.
