Digimon no me pertenece y esta historia es solo para entretener
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LA VELOCIDAD NUNCA FUE TAN TRANQUILA
Mimi se encontraba confundida, mareada y terriblemente asustada, no era por la torrencial lluvia que azotaba las calles de Odaiba y limitaba su visión, tampoco por la absurda cantidad de oficiales apuntando sus respectivas armas en su dirección, el hecho de estar colgando a punto de caer de un edificio de varios pisos de altura definitivamente debería ser la razón de su terror pero ése no era el caso, lo que en verdad ahogaba su ser en miedo era el ver que lo único que evitaba su caída era un ser encapuchado que la sujetaba del cuello.
El panorama cerca del edificio donde colgaba Mimi no era más esperanzador, el fuego cubría varias partes de la calle y debido a su cantidad lograba mantenerse a pesar de la lluvia que amenazaba con consumirlo creando abundantes cantidades de humo en su pelea, los elegidos presentes tenían demasiado que pensar en ése momento, por un lado estaba Izzy intentando que los oficiales que no apuntaban sus armas a las alturas dejaran de apuntarle al evolucionado Digimon de Mimi, por otro lado estaba Matt intentando contactar con los demás de forma frenética y por ultimo estaba Tai intentando por todos los medios salir del anillo de fuego que los tenia prisioneros.
Un fuerte estruendo captó la atención de los presentes obligándolos a centrar su atención en el ser que mantenía suspendida a la aterrada chica - ¡Pueblo de Odaiba! ¡Niños elegidos! — A pesar del escándalo creado tanto por la lluvia como por las sirenas de las patrullas, la voz del ser encapuchado logró llegar a los oídos de sus espectadores — ¡Yo soy su enemigo! ¡Nunca lo duden! — Arrebatando un grito tanto a oficiales como elegidos soltó el cuello de la pelirosa para después atraparla sujetándola ahora por el brazo como una clara demostración de control.
La impotencia de los oficiales y la rabia de los elegidos era palpable pero entre todo el caos había una persona que aun lograba mantenerse sereno, un chico pelirojo que a pesar de lo que estaba aconteciendo no lucía irritado, más bien su rostro mostraba dolor, una impotencia diferente a la del resto, la impotencia de no haber hecho nada para evitar lo que estaba pasando y el dolor de saber sin posibilidad de error la identidad del sujeto de la capucha negra envuelta en relámpagos blancos.
"¿Cómo fue que terminamos así?" — Se preguntó.
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TK se encontraba en un callejón lo suficientemente perdido como para no preocuparse por ojos curiosos, una y otra vez chasqueaba sus dedos liberando pequeñas cargas eléctricas sin mayor relevancia, frustrado saco el comic que mantenía doblado en su bolsillo y lo ojeo un par de veces. De acuerdo a la "teoría" el protagonista chasqueaba sus dedos a una velocidad tan alta que liberaba un relámpago que atacaba ferozmente a sus enemigos, sin embargo él no lograba realizar tal hazaña. Pensando en realizar un último intento guardo el comic que previamente había leído y se dispuso a intentarlo una vez más tronando los dedos lo más rápido que pudo logrando un solo resultado, generar un estruendo tan fuerte que dejo sus tímpanos pitando por un buen rato.
Bueno, eso podría servir en algún momento… — Al sentir su celular agitándose lo sacó de su bolsillo y procedió a contestar — ¿Si? No del todo ¿Por qué? Entiendo, dame un momento — Apenas guardó su celular puso ambas manos en el concreto y salió disparado moviéndose por las calles de Odaiba a una elevada velocidad, de tantas veces que lo había hecho comenzaba a acostumbrarse al tipo de movimientos y velocidad que debía tener para cambiar de dirección sin que su propio impulso lo llevase a impactarse con alguna pared. Se sentía orgulloso, estaba a punto de dominar el arte que él denominaba "Movimiento a híper velocidad sin morir", pero apenas dio vuelta en una esquina se vio frente a una multitud de personas en su tránsito diario, sin alcanzar a ver una ruta optima logró saltar a la primera persona que tenía enfrente y antes de colisionar con la persona detrás de ésta tocó con sus piernas la pared del edificio que tenía a un lado, entonces continuó corriendo sorprendiéndose de la nueva habilidad que había descubierto aventurándose a cambiar de dirección y subir hasta la punta de la construcción deteniéndose para admirar la vista, una vez se sintió listo para repetir su hazaña se dispuso a correr en línea recta hasta su destino.
Izzy se tomó con bastante calma el hecho que un vórtice de relámpagos entrara a su departamento, después de todo él ya había visto ese mismo escenario demasiadas veces como para alterarse por ello por lo que solamente tomó un refresco de su refrigerador y lo lanzo lo más fuerte que pudo hacia el sillón, mismo lugar donde TK hizo acto de aparición sentándose mientras atrapaba la bebida que Izzy le había "entregado".
Ya estoy aquí ¿Qué necesitas? — Preguntó TK mientras esperaba a que el pelirojo se sentara a su lado. Evento que no sucedió pues el elegido del conocimiento se disculpó para después entrar a su cuarto — ¿Sabes? Estaba pensando que últimamente sólo nos vemos para tratar asuntos de mi estado ¿Qué tal si hoy nos tomamos el día y salimos a ver una película? Hoy, más precisamente hace un momento acabo de hacer algo genial, así que creo podemos prescindir del entrenamiento de hoy.
Lo que digas, pero primero quiero que te pongas esto — Respondió Izzy mientras salía de su habitación con una caja — Creo es lo que necesitas.
Debiste avisarme que tendríamos un intercambio, yo no te traje nada — Bromeó TK mientras recibía la caja que previamente Izzy había llevado previamente — ¿Unas pulseras? — Preguntó el rubio al sacar del interior de la caja un par de brazaletes azules que brillaban de una forma casi hipnotizante.
No son solo unos brazaletes, es el avance de tu traje de héroe — Contestó Izzy con una sonrisa llena de orgullo, misma que retiro cuando el rostro de TK se ensombreció.
¡Creí haberte dicho que no quería ningún traje! — Gritó Takeru mientras arrojaba los brazaletes al suelo — Yo no voy a salir ahí fuera a jugar al superhéroe, ¡No necesito ningún traje de héroe! Yo… No soy un héroe — Dijo TK mientras mantenía sus ojos firmes en su bebida con una expresión llena de dolor.
¡Hey! Vale, no quieres aprovechar tu don pues no me importa, pero me esforcé mucho para conseguir esto, ¿Sabes la cantidad de tiempo que empleé para encontrar materiales resistentes a la fricción? ¿Formas de evitar que literalmente te prendas fuego? — Habló Izzy mientras recogía los brazaletes del suelo — Una noche trabajé tan duro que me quede dormido frente al computador y al despertar estaba esto — Izzy una vez más le entregó los brazaletes a TK el cual los recibió sin muchos ánimos — Bueno, no esto exactamente sino el material del que fueron creadas. Esto es Chrome Digizoid Azul… Raro entre raros, me costó días conseguirlo y eso sólo porque al ser los elegidos tenemos multitud de Digimon dispuestos a hacernos un favor. Póntelos, si mi investigación fue correcta esto será la solución a tus problemas.
No muy seguro de sí, se colocó los brazaletes uno en cada brazo y espero unos segundos creyendo que algo pasaría, al ver que todo seguía igual se dirigió a Izzy — Pues no, te estafaron. Estas cosas brillan más que cualquier joya pero no sirven de nada — Dijo TK mientras empezaba a quitarse los brazaletes.
¡Espera! Seguramente no los usaste bien o… ¿Qué? ¿Cuál brillo? Esas cosas están más opacas que el cabello de Tai — Preguntó el pelirojo ante el comentario de TK
No, ¿Qué tú no lo ves? Parece haber pequeños destellos en el interior de estas cosas — Respondió TK observando a detalle los brazaletes.
Da igual, antes de que botes a la basura todo mi esfuerzo intenta mover los brazos lo más rápido que puedas — Solicitó Izzy mientras se movía un par de pasos hacia atrás.
¡Claro! Y luego TK se prende en fuego, ya se me ese truco, es divertidísimo — Se quejó el rubio mientras veía acusadoramente al pelirojo.
Confía en mí, esta vez será diferente — Pidió Izzy regresando a su posición original como una muestra de fe.
Vale… Confío en ti — El rubio comenzó a mover uno de sus brazos liberando sus característicos relámpagos, la sorpresa llegó para ambos elegidos cuando en unos cuantos segundos el brazalete comenzó a brillar dejando una estela describiendo los movimientos del brazo de TK, mismo que a pesar de liberar energía ésta ya no era tan caótica como solía serlo, los relámpagos parecían estar más tranquilos y se movían en patrones más ordenados. Dos minutos fueron suficientes para que TK se detuviera y pudieran apreciar como la playera del rubio se mantenía intacta — Eso fue… Extraño… Me siento tan… relajado.
Bueno, pues espero tu disculpa por escrito en un mínimo de 5 hojas para mañana en mi oficina — Bromeó Izzy manteniendo una sonrisa de satisfacción — ¿No quieres jugar al superhéroe? No te obligaré, pero usa siempre esos brazaletes, sirven para protegerte de tu propia energía y ayudan a enfocarla.
No es sólo eso Izzy… Hay algo en éste Digi… Cosa Azul que me afecta de una manera difícil de describir, es como si… sintiera la velocidad, siento una tranquilidad y calma que nunca antes había sentido… Es como si siempre me hubiera faltado una parte de mi cuerpo — Susurró TK mientras le daba un gran abrazo a su amigo — Discúlpame por no haber valorado tu esfuerzo, eres el mejor amigo que podría pedir.
No es nada, ahora sal y tráeme lo suficiente para llenar a los muchachos, dijeron que vendrían hoy, aunque por lo que veo a empezado a llover y probablemente se ponga peor — Pidió Izzy mientras le entregaba unos cuantos billetes — Además hace falta una prueba de campo, aunque por lo que acabamos de ver creo que tu forma de correr mejorará abismalmente.
De eso yo me encargo, estaré aquí en un santiamén — Respondió el rubio tomando un impermeable negro del perchero antes de salir emocionado del departamento.
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¡Maldita lluvia! ¡Menos mal no nos mojamos demasiado! — Se quejaba Tai mientras revisaba el estado de su ropa — ¡Apenas entramos se desató la tormenta!
¡No puedo creer que te hayas colado a nuestra increíble tarde de chicos! — Se quejaba Matt mientras cargaba el bolso de Mimi.
¡Oh vamos! Sin mí su tarde será aburridísima, conmigo por lo menos tendrán el placer de una buena vista — Habló Mimi mientras tocaba el timbre del departamento de Izzy.
¿No será que tu interés por venir está en ver a cierto pelirojo? Digo, no te juzgo, soy gran fan de las pelirrojas — Dijo Tai dándole un codazo a Matt — Entonces ¿Estoy en lo cierto?
¡Claro que no! Además a mí me gustan rubios, bueno, no cualquier rubio… — Respondió Mimi picando la punta de la nariz de Matt.
No podría interesarme menos… — Contestó Matt aburrido de los gestos infantiles de Mimi.
¡Chicos! Y… Chica… ¡Pasen! — Pidió Izzy al abrir la puerta — ¿Gustan algo de beber? Mis padres no regresaran hasta muy noche así que podemos subirle a la música todo lo que queramos.
¿Subirle a la música todo lo que queramos? ¡Oh eres tan nerd! — Respondió Matt mientras tallaba su puño contra la cabeza del pelirojo.
En realidad es una gran idea, que alguien ponga algo de música, me niego a pasar la tarde viendo caricaturas como la última vez — Se quejó Tai mientras se aplastaba en el sillón.
¿Eso hacen en sus tardes de chicos? ¿Ver caricaturas? Son unos hombres hechos y derechos — Se burló Mimi mientras conectaba su celular a la bocina de Izzy — Por cierto Izzy ¿Podrías pasarme una toalla? Tengo el cabello húmedo.
Eran caricaturas muy masculinas, por ejemplo la del sujeto rubio y musculoso que va sin playera blandiendo su enorme espada… — Contestó Matt tratando de defender su orgullo fracasando miserablemente — ¡Bueno olvida eso! Izzy ¿Y mi hermano? ¿No se supone que el vendría?
¡Así es! Lo mande a la tienda, no debe tardar — Respondió Izzy mientras de forma apurada mandaba un mensaje al rubio diciéndole que no podía regresar con su peculiar estilo relampagueante.
Mientras tanto el menor de los rubios daba vueltas por las calles extasiado de su ahora impecable control, podía acelerar, retroceder, incluso podía hacer zigzag entre las personas, todo eso con una pésima lluvia que dificultaba su visión y lo mejor de todo es que hasta el momento ninguna de sus prendas mostraban la mínima señal de quemaduras, era perfecto.
Se detuvo en un callejón saliendo de éste caminando tranquilamente mientras sacaba su celular y leía el mensaje de Izzy. Dándose por enterado de la llegada de sus amigos se dispuso a entrar en la tienda más cercana para regresar lo antes posible. Fue entonces cuando en el rabillo de su ojo observó a una niña pequeña cruzando sola la calle, el semáforo favorecía a los vehículos y ante el minúsculo tamaño de la niña como el resbaladizo estado de la calle el camión de transporte que se acercaba cada vez más a la pequeña no parecía dar señales de frenar.
Todo sucedió demasiado rápido, en un segundo él ya se encontraba enfrente de la niña, instintivamente se lanzó hacia ella pensando en empujarla del camino pero apenas y logró entender que se estaba moviendo a una velocidad letal para el delicado cuerpo de la chiquilla por lo que logrando recuperarse cambio su trayectoria pasando a centímetros de la pequeña y girando sobre su propio eje golpeó el lateral del camión desviando así su camino.
Orgulloso de su acto se detuvo regresando a su velocidad normal sólo para observar el error que había cometido. El camión salió fuertemente proyectado hacia el lateral de la calle volcándose e impactando con un local de la acera. El rubio cayó de rodillas cuando segundos después de que los malheridos pasajeros salieran del vehículo y se alejaran lo suficiente, el camión estallara repartiendo pedazos de carrocería en llamas por toda la cuadra.
Cuando logró recuperarse del shock pudo ver a su alrededor gente mirándolo con miedo y señalándolo como el culpable, no supo el porqué de sus correctas acusaciones hasta que descubrió que todo el tiempo estuvo rodeado de relámpagos. Pensó en ayudar a los civiles que estaban demasiado heridos o asustados como para alejarse del peligro pero apenas dio un paso dos patrullas aparecieron a la vuelta de la calle deteniéndose frente a él para dar paso a los oficiales que sin tiempo a dudas apuntaron sus armas contra el antes de ordenarle ponerse de rodillas y se quitara la capucha del impermeable.
Ya no había posibilidad de huir sin revelarse ante el mundo, logró escuchar como los oficiales pedían refuerzos y un helicóptero de noticias apuntaba su luz directo sobre su cuerpo.
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NOTAS DEL AUTOR:
¿No hay manera de responder reviews de usuarios sin cuenta cierto? Me sabe mal no poder darles una respuesta apropiada a esos lectores que amablemente comentan ésta historia.
Muchas gracias por leer, espero sus comentarios pues estos son el único medio que tengo para mejorar y poder entregar una historia de mayor calidad.
