Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, 1991-1992

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1 de septiembre de 1991:

No esta del todo segura, no si es completamente sincera. Las posibilidades podrían jugar en su contra y el ser diferente le aterra. Es que…Pansy es solo una mera niña.

- Slytherin, Pansy, no lo dudes.

Y piensa que probablemente es su sonrisa. Esa que es discreta, casi invisible, de seguridad que poco a poco le es trasmitida a pesar de su nerviosismo – uno que sabe, es justificado-. Tal vez sus ojos. De mercurio liquido y hierro reforzado, como el cielo en un día nublado y noches tormentosas, y esa brecha que separa sus almas.

Pansy se da cuenta que la mira de reojo, en un silencio prudente y calmo y muy apacible como – como cuando toman te en esas cotadas ocasiones, y le es casi imposible contener el rubor que le calienta la mejillas-. Le comienzan a fallar las rodillas y se odia por eso.

En realidad, se odia por muchas cosas.

- Luces tensa- susurra Draco, ajeno y con tacto nulo pero suave, muy suave. Caminan por la estación, juntos. Y es un privilegio el saberse acompañada por esa familia que tanto poder ostenta – Un sacrilegio según los Nott -, pero en esos momentos su atención solo esta en el chico que camina al frente suyo con la elegancia que se les inculco.

Patética. – Se recrimina – Él puede, ¿Por qué tu no?

Pero Draco ya no le mira, ahora su atención esta en una cabellera alborotada y azabache que rápidamente ingresa a unos de los compartimientos del expreso.

Ella simplemente se pregunta cual es la diferencia.

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Draco regresa hecho una furia.

No sabe que paso y tampoco se atreve a preguntarlo – Sus ojos ahora son metal fundido y ellos simples hojas de papel que fácilmente se incineraran a su contacto -. Espera paciente a que hable; no tienen remedio, pero en lugar de una explicación lo único que obtienen es un "Estúpido Potter, no sabe con quién se ha metido" – Y el metal que se asemeja al magma se trasforma en mercurio líquido, manejable, pero toxico. – A ella le parece hermoso.

Al cabo de unos minutos el mutismo es interrumpido.

- Oye, Draco. – Le llama Goyle; el muy idiota - ¿Sabes quien es ese chico?

Y los tres voltean a mirar al final del vagón donde un chico moreno lee un libro de tapa dura. Pansy no puede evitar compararle con Draco y aun así admirar su belleza. "Son de la misma clase" – Concluye.

- No. – Responde Draco.

- Uhm.

- ¿Sucede algo, Pansy cariño? – Le pregunta.

Ella se limita a negar con la cabeza y mirar por la ventana para poder escapar del escrutinio de Draco. Verde, piensa de súbito. Con Draco todo es verde. Verde por la corbata doblada y bien guardada en su túnica, ceda fina y bien cortada. Verde en sus brazos cubiertos por fantasmas de moretones antiguos, heridas causadas por la escoba, no le cree en realidad. Verde en su lengua después de haber comido un dulce cualquiera, veneno que fácilmente puede escupir a la mínima provocación. Verde en su personalidad, que es un remanso de tranquilidad frívola desde que le conoce y no quiere que cambie.

Verde, porque Draco es un Slytherin de pies a cabeza.

Y no puede evitar notar la sonrisa ladina que se asoma por los labios del chico que llamo la atención de Goyle, - "El también será un Slytherin" – Apuesta en su cabeza. Porque no hay otra explicación para ese aire enigmático y tan encantador que le rodea, porque sabe que le observa y actúa con neutralidad; y son tan parecidos que duele un poquito.

Draco parece entenderlo y solo por eso le mira y sonríe con suficiencia, mueve un poco la mano en dirección contraria mientras le susurra: - Toda una serpiente, ¿Verdad? - el aliento caliente y endulzado le causa un pequeño hormigueo en el estómago, haciéndola querer vomitar.

Por eso agradece cuando la velocidad disminuye. No puede evitar sacar la cabeza por la ventana, la imagen es impregnadora; no cree poder olvidar esa sensación que experimenta, Draco, a su lado, sigue impasible. No puede evitar preguntase si estará hecho de hielo. Pero eso rápidamente queda en el olvido cuando bajan y puede apreciar con mayor claridad el enorme castillo que dentro de poco será su colegio.

- No está mal – Comenta.

"Es más que eso" – Hubiese querido replicar, pero se abstiene.

Porque no quiere sonar conformista; no frente a Draco.

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- ¡SLYTHERIN! – Grita el sombrero.

Pansy se limita a soltar un suspiro de alivio para rápidamente sonreír y desfilar con la grandeza que reaparece después de una larga espera.

Draco le mira y asiente con la cabeza de forma aprobatoria.

Ella se siente algo así como especial.

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Septiembre 23 de 1991:

"¿Qué cosa era lo que pasaba por la mente de un todavía mas joven, Harry Potter? En sus ojos verde con destellos esmeralda que miran al cielo en busca de las rejas que muchos llaman mundo, país, hogar. ¿Qué pensamientos enmarañados o frases inconexas mueren en sus pupilas cuando busca algún fin a ese terreno infinito que llaman cielo, cuando todos se creían libres en su pensamiento?"

En el mundo mágico era bien conocido por ser el único capas de derrotar Al-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, por su peculiar cicatriz y su trágico final. Nadie escapa de su historia, mas de uno se queda embelesado al escuchar su gran hazaña aun cuando solo era un bebe; incluso algunos sangre pura olvidaban su mestizaje por conveniencia.

Quizá por eso y mas no se sorprende cuando es seleccionado para ir a Gryffindor.

En sus primeras semanas ya había llamado la atención de alumnos superiores y algunos maestros que se juntaban para admirar cual apóstoles sus acciones. Potter solía sonreír con una facilidad que llegaba incluso a ser reconfortante. Sin embargo, cuando alguien mencionaba su vida como muggle, nombraba a sus fallecidos padres, mencionaba algún recuerdo grato sobre sus parientes, el susurro de traición y pesadumbre; la sonrisa de Potter desaparecía, entrecerraba los ojos sin dejar ver algo mas allá de parcialidad, algo dentro de el gritaba, se quebraba y sofocaba.

Pero nadie se daba cuenta. Ni sus compañeros y su amigo Weasley.

Mucho menos ella.

Pansy solo sabía de su existencia por su padre y Draco. Pansy se negaba a reconocerle, hacia ojos ciegos y oídos sordos a su existencia y solo se le reía en la cara para poner en duda su credibilidad, evidenciar lo fácil que era reemplazarle. En cambio, Draco parecía estar absorto en él, observando a la distancia con enorme recelo a quien una vez admiro. Era claro y cristalino. Draco se sentía interesado en alguien sin la intervención de terceros.

Por eso se sorprende al ver que ambos discuten a viva voz en un intercambio de insultos que nada tenia que ver con sus esencias. Pansy se aguanta las arcadas cada vez que por su cabeza pasaba la posibilidad de ser una herramienta más en el plan de vida de Lucius. La sola idea le aterra y la sola imagen de dos chicos discutiendo le hace ver la soga que ata su cuello.

"¿Ese es Draco?" – Se cuestiona. Porque a pesar de ser cruel y mimado, Draco nunca pierde la compostura, no grita y mucho menos se sonroja por el enojo; pero le ve y no puede hacer la vista gorda como con Potter hace.

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31 de octubre de 1991:

- Wingardium Leviosa. – Murmura despacio mientras mueve su varita, se siente bien, increíblemente bien, la pluma se alza un poco en tato una fuerte ráfaga hace que algunas túnicas se muevan y ensanchen. La magia de Draco le hace dejar su hechizo olvidado.

- ¡Señor Malfoy, baje en este instante a su compañero! – grita el profesor Flitwick.

Pansy ríe cubriéndose con la mano; no quiere soltar las carcajeadas que cosquillean en su garganta.

- Sorprendente, Malfoy. – Le dice el Ravenclaw que ahora está a su lado y no flotando en medio de las mesas - ¿Es la primera vez que realizas este hechizo? – pregunta con curiosidad, haciendo que Flitwick se detenga en seco y medite bien como proseguir.

- Por supuesto. – Responde Draco alzando una de sus pálidas cejas. - Eres sangre muggle, por lo que veo.

El chico asiente. Draco trata de decir algo más, pero es interrumpido:

- ¡Cinco puntos para Slytherin! – dice el profesor – Por la demostración, señores. – explica para esquivar las miradas interrogantes de los estudiantes.

"y para evitar un posible enfrentamiento" – piensa con arrogancia. Mira su pluma y luego a Draco que con un rápido movimiento de muñeca hace que su pluma vuele a su antojo.

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- ¡Troll!

Los gritos llenan las mesas de primer y segundo año. Pansy sigue con la mirada a Draco para seguirle en caso de que la multitud los fuerce a separarse, pero antes de que abandonaran sus mesas Dumbledore vocifera que se tranquilicen, haciendo que todos se detengan y entren en calma.

Pansy trata de procesar las palabras del director mientras mira a su jefe de casa, tienen que seguirlos hasta sus salas comunes, eso es lo único que entiende en la espesa neblina que es su conciencia. Un pequeño choque eléctrico hace que parpadee confusa. Draco, quien no está a más de cuatro metros de distancia, se tambalea agarrando su cabeza con su mano derecha; el anillo brilla tenue mente con una luz de perla.

- ¿Magia? – Pregunta Draco en un susurro. Pansy está segura que de no haberse acercado jamás hubiese escuchado sus palabras; al comienzo no lo entiende, no hasta que alza su mirada y nota las pequeñas luces verdes que rodean el comedor.

- ¿Dónde? - Cuestiona Blaise, con los ojos entrecerrados y viendo el mismo punto que ella. - Yo no veo nada. – Draco voltea y su mirada se posa en el chico, luego en su mano y finalmente al director.

- Ahí. – Señala Pansy– Justo ahí.

Pero Blaise niega y sigue buscando por todo el lugar lo que ellos describen como luciérnagas. Pansy al final se da por vencida y da el tema por perdido, Draco, por otro lado, se queda en silencio mientras piensa en por qué solo ellos dos notaron la intervención mágica del director, pero hay algo más oscuro en todo el asunto, algo que hace que su piel este erizada aun cuando se sabe segura.

- Pansy, ¿Crees que esto tenga que ver con la sangre? – Le pregunta cuando los guían a sus respectivas salas comunes; Severus le observa a la distancia. Severus de hecho no ha quitado su mirar de Draco desde que pronuncio magia.

- No. Al menos no del todo. – Y suena tan segura que se sorprende a sí misma. Una parte de ella, minúscula y hermética, se retuerce por el solo pensar en la sensación experimentada, - "Quizá deba decirle"- y es esa misma parte de su ser lo que impide que diga algo.

- Ya.

Draco no insiste y ella acepta ese silencio incómodo que les rodea hasta Blaise se acerca y les comenta sobre un nuevo dulce que su madre le manda desde Francia. Draco propone un intercambio y Zabini asiente entusiasmado.

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Noviembre 18 de 1991:

Draco no es sutil al respecto. Lo cual es una sorpresa porque siempre le han dicho lo sensato que es. Y ella lo acepta. Draco Malfoy, sensatez en cuerpo de crio, hijo de un sangre pura y quizás de la luna- ¿Alguien aparte de ella a notado sus hermosas pestañas? -Y hay cosas mas maravillosas que ese chico posee en su solo físico, su piel, sus manos, y oh, los ojos, esos ojos de acero brillante son su mejor atributo.

Pansy se aleja del punto.

Draco no esta siendo nada sutil, si Blaise estuviese en ese momento se burlaría. Muy seguramente. Y ella le mandaría a la mierda con hechizo zancadilla o mocomurciélago, el que sea que aparezca primero en su cabeza. Pero Blaise no esta y de cierta forma lo agradece, solo ella, Theodore y el siempre nombrado Draco.

- Esto no es lo que esperaba encontrarme cuando me llamaste, Draco. – Comenta Nott.

- Es Quidditch. – Contesta mientras sigue sacando de su baúl ropa y artefactos seguramente caros.

- ¿Y eso explica todo este desorden?

- Aja.

Pansy no sabe cómo meterse en el tema. A ella particularmente no le importa ese deporte, ninguno en realidad, pero para Draco es todo lo contrario. Las pocas veces que le ha visto volar en el jardín de Malfoy Manor se ha perdido en sus acrobacias y en la brillante sonrisa que siempre ostenta al dejarse caer agotado al pasto. –"Es liberador"- Le dijo una vez, mejillas arreboladas y sudor por doquier. Pero feliz, inmensamente feliz.

Y ese quizá era el centro del huracán que es el descontento de Draco.

- ¿Qué buscas exactamente? ¿Unos binoculares?

- No son cualquier tipo de binoculares, Theo.

"Nunca es cualquier tipo de cosa, Dragon" – Piensa y Theodore parece estar de acuerdo con esa realidad. Ambos se miran y deciden dejarlo ser, no quieren meterse mas en el mar tormentoso que es Draco en esos momentos de decepción y auto-desprecio.

Igual siguen ahí, a su lado y posiblemente a una distancia satisfactoria para hacerle ver que no esta tan solo como cree, que a pesar de todo puede contar con su apoyo aun en esos momentos tan visarros de vulnerabilidad. Son ellos, y ellos se entienden.

- Ojalá se caiga y se parta las dos piernas. – Murmura Draco mientras se sienta en los bancos.

- ¿Apostamos? – Propone Theo con una sonrisa ladina y poco común, Pansy hace nota de agradecerle el esfuerzo.

- Doce Sickle a que Potter se cae en los primeros veinte minutos del juego. – Dice pensando en sus ahorros - "No, los galeones para los dulces, querida."- Quince si una Bludger le da en la cabeza.

- Dos Galeones si Marcus Flint le saca del estadio.

- ¿Seguro que quieres apostar Galeones tan rápido, Theo? – Le pregunta con curiosidad, el clima estaba algo turbio y faltaba tan poco para el Yule que no quería hacer gastos de más.

- ¿Asustada, Pansy?

- Para nada.

- Diez Galeones a que pierde el control de su escoba. – Apuesta Blaise. Quien se sienta en medio de Draco y Theodore. - ¿Alguien mas se mide?

- Veinte Galeones si perdemos - Dice Draco. Todos voltean a mirarle inquisitivos e impresionados.

- ¿Seguro que quieres apostar a favor de Gryffindor?

- No has visto el equipo de Slytherin, querida.

Pansy no lo entiende en ese entonces ni tampoco en las siguientes semanas, ¡Y no porque no quisiera! Es solo que Draco no actuaba como de costumbre y su única certeza era la envidia que desprendía al ver a Potter volar: Sus manos se apretaban, sus labios se movían dejando paso a una mueca de asco, sus ojos se endurecían y era como estar frente a un muro de plomo.

Draco no estaba siendo para nada sutil.

Y aun con el grito de celebración de Blaise no pudo evitar mirar mas a Draco que el partido. Mucho menos cuando anuncian que Harry Potter atrapa la Snitch.

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26 de mayo de 1992:

- ¿Castigado? ¡Pero si fue el quien le informo! – Grita colérica.

- Se lo dijo a MacGonagall, ¿Qué esperaba? ¿Una felicitación? – Soltó sin mas Blaise, caminando como animal enjaulado. A Pansy eso le causa gracia-. ¿Cómo pudo ser tan idiota?

- Quizá ella los pillo antes de que pudiera escapar.

- Hay, por favor, ¿Estamos hablando de Draco Malfoy? ¿Ese Draco Malfoy?

- ¿Quién más si no, Blaise? – Le pregunta burlona, alzando una de sus cejas en un intento de parecer enojada; al parecer funciona.

- Ya, vale, me calmo. – Susurra.

- Hablamos de Potter y Malfoy, no se podía esperar que todo saliera conforme al plan. – Interviene esta vez Theodore, sereno y con la mirada firme se levanta del sillón en el cual estaba sentado -. Lo realmente extraño sería el que no se maldijeran el uno al otro.

- O el que Draco realmente pensara.

- ¡Blaise!

- ¿Qué? Solo digo lo que todos sabemos, además, si realmente quería atrapar a Potter solo bastaba con mandar a Vincent o Gregory, ¡Incluso un anónimo hubiese servido!

- ¿Y perderse la cara de Potter? Parece como si no conocieras a Draco.

- ¡Potter esto, Potter aquello, Potter, Potter! ¿Pueden dejar de hablar del maldito mestizo? – Ambos jóvenes voltean ante la clara muestra de odio de su parte. Blaise sonríe mientras dice:

- Se te olvida que es SanPotter y Potty Potter, Tesoro.

- Jodete, Blaise.

Theodore solo alcanza a escuchar el portazo para segundo después ver a Zabini revolcarse en su cama de la risa.

- ¿No te has pasado? – Le pregunta.

- Nah. Siempre se pone así cuando Draco la deja con la palabra en la boca.

- Pero esta vez fuiste tú.

- Exacto.

Theodore no los entiende.

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28 de mayo de 1992:

"Eres un completo idiota" – Como le encantaría decirle aquello. Pero no. Porque igual aquello es digno de admiración. Sufrir y pensar no ser digno de aquel apellido, pero igual continuar levantadose y continuar sonriendo y continuar cumpliendo expectativas. – Vas a salir lastimado. – Dice en lugar de lo contrario.

Pero Draco entiende, siempre entiende los mensajes ocultos en las palabras.

- Probablemente – Y ríe, mientras a ella se le forma un nudo en la garganta -. Pero si eso sucede te tendré a ti para curar mis heridas.

- ¿Me dirás que paso? – Pregunta, porque es incapaz de responder a la anterior afirmación, porque es cobarde y la certeza con la cual habla Draco es tan falsa como los pechos de la enfermera Poppy Pomfrey. - ¿Me dirías que paso en el bosque con Potter?

- No.

Pansy no insiste, no tiene ese derecho y tampoco la suficiente fuerza para enfrentar los muros que ocultan el dolor de Draco. Pansy se sabe débil. Pero eso no evita que tome su mano mientras se sienta a su lado en busca de aquel punto que Draco mira tan insistente; ella no encuentra mas que nubes negras o azuladas, se pregunta si lo que ve esta en sus recuerdos o en esa realidad que parece evitar.

- Hay una estrella.

- ¿Dónde? – Susurra para no romper la tranquilidad que les rodea, para no sacarlo de la paz que puede experimentar en noches como aquella. – Yo no la logro ver.

- Ahí - Señala con la mano izquierda, mueve la muñeca mientras dibuja una constelación -, es Sirius.

- Las nubes, Draco. – Dice, no queriendo recordar al traidor de la familia Black.

- Las estrellas son constantes, siempre. – Draco sigue señalando y dibujando – Orión, el gigante nacido en mayo, irónico, pero eterno desde el momento que decidieron elevarlo a los cielos. Eridanus, la mejor demostración de orgullo y fracaso por parte de Faetón. Y, finalmente, Monoceros, el unicornio.

- Pureza, ¿No? – Murmura mas para si misma que para Draco, sus ojos no lograr ver nada, pero el chico al lado suyo seguramente se sabe sus posiciones de memoria. Pansy repentinamente recuerda que la Señora Malfoy le había comentado que los Black suelen nombrar a sus hijos en honor a las estrellas para así obtener su bendición. – Debe ser hermosa.

Draco suelta un bufido, y tiene la necesidad de mirarlo.

- Es casi invisible. Incluso con el cielo despejado te sería difícil ubicarla.

- Pero tú la puedes ver.

- Para mi desgracia, si, puedo verla e imaginarla, solo que lo que yo proyecto es algo diferente a lo que te imaginas, Pans.

- ¿Qué ves? – Pregunta temerosa, porque aquello tiene algo oculto que nunca podrá descifrar.

Draco voltea para mirarla con esos ojos de mercurio liquido que tanto le gustan, con una mueca de disgusto tan marcada que ella misma se siente algo asqueada por nada en particular.

- Sangre – Suelta al final – Veo sangre.

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05 de junio de 1992:

Hay algo mal con el mundo. Hay algo terriblemente mal con las rivalidades de casa – cuando cada integrante afirma no poder respirar el mismo aire o mirarse a la cara- veían las disputas entre Potter y Malfoy mientras sonreían con arrogancia comprensiva; hablando, bromeando, riendo. Tenia que haber algo que justificase tan hipócrita conducta por parte de los Gryffindors, al igual que tendría que haber un por que a las cartas de su padre, que a pesar de haberla regañado y mandado a volar mediante una llamada red flu para dos semanas después estar preguntando por su salud y estadía en el colegio. Y aunque en un principio se negó a aceptarlo ahora lo comprende. Las cosas están cambiando.

Pansy ni siquiera se percata de ello, pero ha empezado a llorar. Cuando escucha el chirriar de la puerta cierra las costinas con un rápido movimiento de varita, es tan rápida que apenas y nota el destello amarrillo que desprenden sus dedos, otra vez se pierde. Y se frota la mano contra la cara, secándose las mejillas. Le tiemblan los labios y todo aquello que alcanza a mirar, cada peluche, cada pergamino y cada pluma, todo es distante. Como si aquella no fuera su habitación y las tres chicas con las que convive no existiesen aun a pesar de verlas por todo un año y quizá un poco más. Aquellas chicas las cuales le siguen a cualquiera de sus locuras.

Esa tarde Draco no se molesta cuando le para en medio del gran comedor y le besa ambas mejillas antes de abrazarlo con fuerza e inundarse en su aroma. Y falta tan poco, tan pero tan poco para separarse y volverse a ver…Pansy tiene miedo por lo que le hará su padre al ver sus notas y saberlas poco satisfactoria, miedo al no poder estar mas tiempo con Draco y Blaise, - "Blaise y sus sonrisas y sus dulces y el compañerismo que solo tiene para con Draco"-. Tiene miedo de no poder defender a nadie, ni siquiera a si misma.

- Eres algo mas que un tesoro para mí, Dragon – Confiesa.

Y Draco no sabe que responder, solo la mira como si todo lo que necesitara estuviera en sus ojos.

(M-E-N-T-I-R-A)

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16 de septiembre de 1992:

- Oh, tienes unos ojos hermosos. – Es lo que dice Luna por primera vez cuando se encuentran. –"Es una chica rara"- Con esos ojos océano de dimensión abstracta, sonrojo de algodón y sonrisa perla.

Lovegood es un ave con alas cortas pero fuertes, alcanza a volar alturas inimaginables y las palabras que suelta no tienen ningún sentido a oídos ajenos a los propios. Hay algo malo con ella. Ciertas ocasiones si y otras no. Como cuando le dice a una de sus compañeras de casa que tiene un noseque en la cabeza y que eso la hará tropezar; la chica nunca se tropieza, pero si se cae cuando pisa un charco de jugo de calabaza.

Lovegood habla una lengua extraña pero atrayente.

A veces lee los libros al revés y sus pendientes son tan excéntricos como ella misma. Pansy piensa que podría odiarla. Tal vez. Definitivamente. Podría, pero no sabe cómo. O al menos no a ella que mira con ojos ensoñadores a Draco y Theodore con compresión infinita para finalmente posarse en ella y sonreír.

Entonces Pansy decide hacerla a un lado e ignorarla hasta que todo termine. Ella. Draco. La escuela. La vida. Da igual, la compresión de esa chiflada le dan nauseas y eso basta para quererla lejos de su mundo.

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Octubre 11 de 1992:

El día en que Draco presento las pruebas para entrar al equipo de Quidditch, llovía. Los integrantes del equipo utilizaban un hechizo impermeable que Draco rápidamente imito, la magia rodeo su uniforme con una capa invisible protectora. Blaise a su lado maldijo el clima mientras frotaba sus manos en busca de calor, Goyle en tanto compartía sus botanas con Cabbrey, ella, por otra parte, apretujo su varita en lo que trataba de mantener el hechizo. Algunos minutos pasaron y la Nimbus 2001 parecía no perder su esplendor aun a pesar de la fuerte lluvia, Draco la apretaba con tanto cariño que Pansy tuvo que contener el suspiro de ensoñación que por poco abandona sus labios.

- Atrápala primero, Malfoy, y el puesto es tuyo. – le dijo Terence Higgs.

Y Draco le sonrió con petulancia a pesar de ser cuatro años menor que él. Terence no se dejó amedrentar y cuando la snitch fue liberada volteo hacia Draco para susurrarle algo, pasado cinco minutos ambos emprenden vuelo alrededor de la cancha. La lluvia incremento y los hechizos que tuvieron que ser retirados nunca se vieron tan tentadores a los ojos de Pansy. La snitch no se podía divisar por culpa de las gruesas gotas, por eso cuando Draco se inclino e inicio un rápido descenso Pansy respingo del susto; poco segundos después Higgs se le uniría a la carrera que se dio por perdida cuando la pelota giro hacia las gradas. Ambos chicos maldijeron y volvieron a tomar altura.

La segunda vez que la snitch se hizo visible Terence fue el primero en moverse, Draco espero unos segundos para alcanzarle. Higgs tuvo que zigzaguear mientras Draco acortaba la distancia; ambos tuvieron que frenar en seco cuando la snitch tomo vuelo se forma ascendente, Terence tomo impulso en lo que Draco daba vuelta a su escoba y ascendía pegando su pequeño cuerpo todo lo que podía a la escoba, acelero, acelero tanto que cuando la pelota dorada giro hacia la derecha Pansy temió por él; otro giro, y con el cuerpo invertido Draco estiro su brazo hasta que sus dedos se enroscaron en la pequeña esfera que dejo de pelear cuando fue completamente apretujada.

Pansy apenas y recuerda lo que paso después de eso, su mente divagaba en los futuros enfrentamientos entre Slytherins y Gryffindors, en el aroma a hierva mojada y los fuertes brazos de Blaise que la rodearon cuando Draco mostró la snitch, en la risa de su garganta cosquillar contra su mejilla hasta que se separo para mostrarle todos sus dientes antes de decir:

- Esta oficialmente en el equipo – con tanta alegría que le fue imposible no ser ella quien le abrazase esa vez. – Esta en el equipo como el buscador.

Poco le importo que su uniforme se mojara y su cabello se enmarañara por culpa del viento. Lo importante era estar con Draco en esos momentos y pensar:

"Eras libre. Tan malditamente libre que nos quitaste el aliento"

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31 de octubre de 1992:

Esa noche los rumores corren como pólvora y sin poderlo evitar suelta una sonora carcajada cuando alguien acusa a Draco de ser el culpable, - "es predecible, hasta cierto punto" – y los estudiantes voltean a mirarla con odio y aversión. Argus Filch es el que finalmente hace que se controle.

- ¿Qué? ¿Ahora me dirán que lo lamentan cuando esa gata a sido su mayor incordio junto a Filch? – Les dice que burla amarga, pues sabe que tiene razón y a la vez no siente nada cuando no debería ser así. El remordimiento no hace aparición y eso la asusta, haciendo que se pregunte si eso la hace parecida a su madre.

- ¡Tu maldita malcriada!

- ¡Controle esa lengua señor Filch! – Le grita McGonagall. - ¡Y usted, señorita Parkinson, sea tan amable de retirarse junto a sus compañeros si no quiere que le retire puntos a su casa!

Pansy chasquea la lengua en disgusto, pero de igual forma hace caso. Unos minutos después aparece Theodore en su habitación para consolarla, no pregunta nada y ella lo agradece, rodea sus hombros con su brazo mientras ella piensa en lo sucedido.

- No te mortifiques, yo tampoco siento nada y sigo sin ser mi padre.

- Cariño, tu nunca serias como él; tu al menos eres lindo. - Theo se encoge de hombros y le acicala el cabello.

- Podrías controlarte de vez en cuando, Pans. – Le dice esta vez Draco desde el marco de la puerta. Ella parpadea y Theo deja de acariciarle, mira hacia Draco y ambos parecen discutir en un corto intercambio de miradas hasta que Draco aparta la vista y suspira.

- Sabes que puedo defenderme solo, ¿Verdad?

- ¿Lo haces? – Le pregunta.

- No había la necesidad hasta ahora, ¿no?

Si, las había. El problema era que ni ella ni nadie podía entrometerse porque es cosa de familia y en eso ni el mismísimo ministro podría entrometerse.

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08 de noviembre de 1992:

Un chico de primero es encontrado petrificado y el pánico empieza a esparcirse, no es para menos. Primero la gata y ahora un estudiante junto con el mensaje de que la cámara de los secretos ha sido abierta, - "Si es el heredero de Salazar estaremos bien, ¿no?" – aun con eso el mocoso solo es llevado a la enfermería y todos siguen con su día a día, si, tienen miedo, ¿pero que pueden hacer al respecto?

N-A-D-A.

Aun cuando Draco le pregunta a su padre este solo le informa que ellos estarán a salvo. Pansy también le pregunta al suyo y su única respuesta es que tenga cuidado por si algo llega a pasarle a uno de sus compañeros de casa, también hay un recordatorio sobre sus calificaciones y un dulce de chocolate.

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23 de noviembre de 1992:

"Ojalá se pudran en el infierno el que invento el sexo y hacer geniales a los chicos que se acuestan con muchas, o muchos" – Grita para sus adentros Pansy. – ¡Que solo tienen doce años y medio grupo estudiantil ya esta peleando por quien se mete primero a los pantalones de Soy el jodido príncipe Slytherin! Y, y…Draco parece pensarlo.

No es como si el sueño de Draco fuera volverse gigolo de la noche a la mañana, tampoco es como si pudiera llamar Sueño a una meta tan pobre, - Quizá Blaise si-. El punto es que Draco parece estar dispuesto a intentarlo. –"¿Por qué no?" – Le había preguntado. Y Pansy se la paso dándole una lista de escusas que bien pasaron por un "No seria digno de ti" hasta el "¿Siquiera sabes cuantos más estuvieron entre sus bragas?". Pero Draco simplemente se encogió de hombros mientras sacaba un libro de pociones.

- Pues eso es mejor que masturbarse entre las sabanas mientras nosotros dormimos.

Pansy se estaba cansando de que Blaise le presumiera a ella y Draco que lo había hecho en un salón en desuso, y en el baño de los perfectos, y en las gradas, y quien sabe en qué más lugares como conejo en celo.

- Existe algo llamado decoro, Imbécil.

Blaise pretende no escucharla, y prosigue. Draco sigue concentrado en su lectora hasta que Blaise menciona algo así como Irrumación y termina diciendo:

- Querrás decir felación, ¿No?

Blaise sonríe socarrón y triunfante mientras mueve sus manos y explica que en la irrumación es el hombre quien tiene el control sin dar cabida a la succión. Pansy se siente asqueada de solo escucharlo y Draco parece compartir su opinión, pues sus labios se tuercen en claro disgusto. –"Gracias, Salazar" – Es lo único que puede pensar mientras sonríe a Blaise con gloria.

- Ustedes se lo pierden. – Dice resignado.

- Tenemos doce, podemos esperar. – Aclara ella esta vez.

Aun con esas y el tema dado por zanjado, las insinuaciones no se detienen y el mundo parece estarce convirtiendo en el rojo chirriante de los leones: Risitas por aquí, quiños por allá, besos para cuya y un sinfín de propuestas que parecen acrecentar con el pasar de los días. Pansy comienza a odiar a medio mundo mas de lo que ya hacía.

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17 de diciembre 1992:

- Expelliarmus.

La varita y el mismo profesor Gilderoy Lockhart salen volando y lo único que todos los Slytherin logran hacer es aguantar las carcajadas y sonreír con suficiencia. Draco, a su lado, mira a Snape con algo que roza al cariño y el orgullo rebosante que ahora invade a toda la casa de Salazar; - No hay remedio – piensa. A los Slytherin les gusta el poder y Snape era la mejor muestra de ello.

Los profesores discuten y proponen una demostración por parte de los estudiantes, Snape descarta haciendo mofa a la varita rota de Ronal Weasley y termina asignando a Draco junto con Potter. Ambos suben a la tarima en lo que algunos apuestan por el posible ganador; no puede esperar menos, la fama de su rivalidad es tal que incluso los de séptimo les observan con algo parecido a la envidia. Pansy a veces piensa que podría entenderlos – a los mayores –, pues es en momentos como esos en los cuales puede admirar el choque de dos mundos reducidos en ojos esmeraldas y acero: El Big Bang de la adrenalina, supone.

- ¿Asustado, Potter?

- Eso quisieras.

Palabras cortas, provocadoras. Es solo el preludio de lo que ella llamaría "Wandervogel". *

Empieza el conteo y antes de termina Draco lanza el primer hechizo, la magia rápidamente rodea el lugar y sonríe al notar las chispas que esta produce al golpear a Potter. Los estudiantes ríen hasta que Potter se levanta y grita:

- ¡Rictusempra! – Mientras surge rayo plateado que golpea a Draco en el estómago para hacerle caer, el respirar se le torna difícil y el moverse aún más por culpa de la risa. Aun con eso Draco se yergue y vocifera: - ¡Tarantallegra! – haciendo que los pies de Potter se muevan erráticos, Draco en tanto, se retuerce en el suelo por culpa del hechizo que anteriormente le fue lanzado.

- ¡Finite Incantatem! – Interviene Snape, finalizando ambos hechizos.

Pero Pansy apenas y puede pensar en eso, pues toda su atención esta en lo bien que se siente ese cosquilleo que la magia produce, en la calidez que le trasmite y en lo hermosa que se ve cuando esos dos desprende pequeños hilos que se extienden por todo el salón.

"¿Qué nadie lo nota?"- Se pregunta, porque ambos chicos ya están posicionados para un segundo encuentro. Severus le susurra algo a Draco y el bueno para nada de Gilderoy a Potter.

- Serpensortia. – Y la magia se retuerce de forma violenta causándole un jadeo involuntario. Pansy no puede percibir el alboroto que se forma a su alrededor. Algo la arrastra a solo sentir, a tratar de comprender y apreciar. Algo la seduce y obliga a contemplar los hilos de Draco rodear a Potter mientras este habla una lengua extraña, las hileras de magia se mueven de forma lenta y acompasada, aceptando y danzando al ritmo de las palabras de Potter.

Pansy no tiene tiempo ni conciencia para notar que es lengua parsel.

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Continuara…

"Wandervogel"=Ave errante.

Si llegaron hasta aquí gracias por leer. Si hubo algún error por favor comuníquenmelo para corregirlo, pues estoy trabajando con el celular y es difícil trabajar en el él.